La Escuela de los Profetas y la Palabra de Sabiduría

Primaria 5: Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia, 1996


Objetivo

Que los niños comprendan y deseen obedecer la Palabra de Sabiduría.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, Doctrina y Convenios 88:77–80, 118, 122–127; los relatos de los acontecimientos históricos que se encuentran en esta lección y Doctrina y Convenios 89. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños los relatos y los acontecimientos históricos y de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VI–VIII y “La enseñanza de los acontecimientos históricos y de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Lectura complementaria: Doctrina y Convenios 49:18–19, 55:4; y Principios del Evangelio (31110 002), capítulo 29.

  3. 3.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayude a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Obtenga un trozo de cuerda delgada, de cordel grueso, o de lana y haga un lazo como muestra la siguiente ilustración:

    knot
  5. 5.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de Doctrina y Convenios para cada niño.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar el interés

Muestre el lazo que ha hecho y explique que en ocasiones los cazadores utilizan lazos para atrapar a los animales y las aves. Los cazadores colocan lazos en los senderos o en los lugares donde los animales pequeños o las aves pasan en busca de agua para beber. A veces, las ponen en la rama de un árbol para que cuelguen justo sobre el sendero y los animales se enlacen con él. En otras ocasiones, colocan un lazo sobre la tierra y lo cubren con hojas para que no se vea fácilmente. Cerca del lazo colocan un cebo o carnada, que por lo general es comida, para atraer a un animal o ave, para que sin sospechar se pare dentro del lazo. El lazo atrapa y retiene al animal de forma tal que es muy difícil que se pueda librar por sí mismo.

Amarre el extremo A del lazo (véase la figura de la sección “Preparación”) a algo firme, tal como la perilla de una puerta o la pata de una mesa y sosténgalo firmemente en la mano. Pida a un niño que coloque un dedo en la lazada del lazo y delicadamente tire de él para atrapar el dedo del niño. Ponga de relieve el hecho de que el lazo aprieta aún más cuando alguien tira de él.

Explique que, de la misma manera que los cazadores colocan lazos para capturar animales, Satanás tiene muchos lazos para nosotros y utiliza cosas apetecibles como cebo o carnada para tentarnos con la esperanza de capturarnos y destruirnos (véase la actividad complementaria Nº 3). Sin embargo, al aprender y seguir los mandamientos del Señor, podemos evitar ser atrapados en los lazos de Satanás.

Acontecimientos históricos y de las Escrituras

Enseñe a los niños acerca de la organización de la Escuela de los Profetas y sobre la revelación de la Palabra de Sabiduría, tal como se describe en los pasajes de las Escrituras mencionados en la sección “Preparación” y en los siguientes relatos de los acontecimientos históricos. Después, analice con los niños las pautas sobre la salud que se dan en la Palabra de Sabiduría (D. y C. 89).

Se organiza la Escuela de los Profetas

En la sección 88 de Doctrina y Convenios, el Señor instruyó a José Smith que formara una escuela para enseñar el Evangelio a los líderes de la Iglesia y prepararlos para servir a los miembros de la Iglesia. En esta escuela, llamada la Escuela de los Profetas, los líderes debían enseñarse el uno al otro acerca del Evangelio y de otros temas importantes (véase D. y C. 88:77–80). Los líderes de la Iglesia de la zona de Kirtland comenzaron a asistir a la Escuela de los Profetas a fines de enero de 1833. La escuela se reunía al atardecer en un cuarto ubicado en el piso superior de la tienda del obispo Newel Whitney. El Profeta enseñó a los hermanos la importancia de aprender y predicar el Evangelio y de aprender sobre el mundo que los rodeaba. Además de estudiar las Escrituras y los principios del Evangelio, los hermanos estudiaban también hebreo y griego.

En 1831, el Señor mandó a Oliver Cowdery y a W. W. Phelps escribir y seleccionar libros de texto para los niños (véase D. y C. 55:4). Después que José Smith organizó la Escuela de los Profetas para los líderes de la Iglesia, organizó una escuela para los niños. Las clases se llevaban a cabo en el desván del Templo de Kirtland a las cuales asistían ciento cuarenta niños.

El Señor revela la Palabra de Sabiduría

La Escuela de los Profetas se reunía seguido para analizar los principios del Evangelio y los asuntos de la Iglesia. Muchos de los hermanos fumaban o mascaban tabaco durante las reuniones. (Sería conveniente que explicara que en esa época la gente no sabía que el tabaco era malo para la salud.) Lo primero que hacían los hermanos apenas se reunían era encender sus pipas. Mientras hablaban, fumaban o mascaban tabaco. Mientras mascaban tabaco, escupían por todo el piso. A José Smith no le gustaba enseñar en la escuela “en medio de una nube de humo”, y a su esposa, Emma Smith, no le gustaba limpiar toda la suciedad que los hermanos dejaban después de haber fumado sus pipas y mascado tabaco (Brigham Young, en Journal of Discourses, 12:158; citado por el presidente Ezra Taft Benson en “Un principio con una promesa”, Liahona, julio de 1983, págs. 76–77).

El 27 de febrero de 1833, José Smith entró a la habitación donde se reunía la Escuela de los Profetas y encontró el cuarto lleno de humo de tabaco. El Profeta venía de respirar el aire puro de afuera y el olor del tabaco le hizo sentirse mal. Se retiró entonces del cuarto y le preguntó al Señor qué debía hacer para remediar la situación. El Señor contestó la oración de José Smith con la revelación que se conoce ahora como la Palabra de Sabiduría (D. y C. 89).

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes con los niños en la clase les ayudará a que entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Cuál fue el propósito de la Escuela de los Profetas? (D. y C. 88:77–78, 80.) ¿Qué se le instruyó a los líderes de la Iglesia a estudiar en esa escuela? (D. y C. 88:78–79.) ¿Por qué era importante que esos líderes estudiaran y aprendieran? Recuerde a los niños que José Smith estableció también una escuela para niños. ¿Por qué es importante que todos aprendamos? Haga hincapié en la importancia de aprender y aliente a los niños a tratar de esforzarse todo lo posible en la escuela y en otros centros de aprendizaje.

• Ponga de relieve que a los hermanos que asistían a la Escuela de los Profetas se les instruyó a obtener un “conocimiento de los países y de los reinos” (D. y C. 88:79). ¿De qué forma el aprender acerca de otros países y culturas ayuda a los miembros de la Iglesia a ser buenos misioneros?

• En la actualidad, ¿cómo aprenden los miembros de la Iglesia acerca del Evangelio? (Las respuestas deben incluir: Asistiendo a la Primaria y a las demás reuniones de la Iglesia, escuchando o leyendo los discursos de las conferencias generales, llevando a cabo noches de hogar y estudiando las Escrituras con la familia, y por medio del estudio personal de las Escrituras y de otras publicaciones de la Iglesia.) ¿Por qué es importante estudiar el Evangelio y también las materias escolares, tales como lectura y matemática?

• ¿Cuál fue el motivo por el cual el Señor reveló la Palabra de Sabiduría? ¿Por qué es importante para nosotros cuidar bien nuestro cuerpo? ¿Quiénes piensan que son algunos de los “hombres conspiradores” que se mencionan en Doctrina y Convenios 89:4? ¿Por qué desea Satanás que consumamos cosas (tales como el tabaco o las bebidas alcohólicas) que el Señor prohíbe en la Palabra de Sabiduría?

• De acuerdo con la sección 89, ¿qué alimentos son buenos para el cuerpo? (Los granos, la fruta, las verduras y legumbres, pequeñas cantidades de carne; véase D. y C. 89:10–16 y la actividad complementaria Nº 4.) ¿Qué consejo nos dio el Señor relacionado con el dormir? (D. y C. 88:124.) ¿Qué se nos promete si obedecemos la Palabra de Sabiduría y cuidamos bien nuestro cuerpo? (D. y C. 89:18–21; sería importante que explicara a los niños que algunas personas sufren de ciertos impedimentos físicos o enfermedades que no les permiten ser completamente sanas, a pesar de obedecer la Palabra de Sabiduría. Sin embargo, si obedecen las leyes de Dios, llegará el momento, ya sea en esta vida o en la venidera, en que disfrutarán de todas las bendiciones mencionadas en esos versículos.)

• En la sección 89, ¿qué nos manda el Señor que no consumamos? (D. y C. 89:5, 7–9; haga comprender a los niños que los profetas han explicado que “las bebidas calientes” son en este caso el té y el café.) Ponga énfasis en que algunas cosas que son perjudiciales para nosotros (como las drogas ilegales) no se mencionan específicamente en la Palabra de Sabiduría, pero aún así, los líderes de la Iglesia nos enseñan que no debemos consumir nada que sea dañino para nuestro cuerpo o nuestra mente. (En caso de que los niños mencionen drogas medicinales, explíqueles que algunas drogas nos ayudan cuando estamos enfermos, pero que sólo debemos utilizarlas bajo la supervisión de nuestros padres o de nuestro médico.) ¿Cuales son algunas de las consecuencias de utilizar cosas que son dañinas para nosotros?

• ¿Qué daño puede causarnos no obedecer la Palabra de Sabiduría? (Las respuestas podrían incluir: enfermedades, pobreza, falta de honradez, hábitos adictivos, accidentes de automóvil, el dejar de asistir a la Iglesia y cometer pecados como resultado de la falta de un buen discernimiento.) Explique que en la época de José Smith, la gente no conocía todo lo que sabemos ahora sobre las consecuencias perjudiciales que tiene el fumar y beber bebidas alcohólicas, pero el Señor sí lo sabía y fue por eso que amonestó y previno al pueblo (Véase D. y C. 89:4). El Señor también sabía que las personas que desobedecieran la Palabra de Sabiduría perderían el deseo de obedecer otros mandamientos y de llegar a ser como Jesucristo, y los deseos físicos llegarían a ser más importantes que los espirituales.

• ¿Qué pueden hacer cuando alguien les ofrece algo que está en contra de la Palabra de Sabiduría? (Véase la actividad complementaria Nº 2.)

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido utilice una o más de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Explique que el presidente Spencer W. Kimball, duodécimo presidente de la Iglesia, nos aconsejó tomar desde ahora la decisión de guardar la Palabra de Sabiduría. Lea, o pida a uno de los niños que lo haga, la siguiente cita:

    “Siendo muy joven, tomé la decisión inalterable de que nunca probaría ni té, ni café, ni tabaco ni licor. Me he dado cuenta de que esa determinación tan estricta me ha salvado muchas veces a lo largo de las experiencias que he vivido. Hubo muchas veces que pude haber tomado un sorbito o probado, pero la determinación inalterable que había establecido firmemente dentro de mí me dio la fortaleza necesaria para resistir la tentación” (The Teachings of Spencer W. Kimball, ed. Edward L. Kimball [Salt Lake City: Bookcraft, 1982], pág. 164).

    Explique que si decidimos ahora la forma en que actuaremos frente a una tentación en lugar de esperar a que llegue, será mucho más fácil para nosotros tomar decisiones correctas. Inste a los niños a tomar desde ahora la decisión de obedecer la Palabra de Sabiduría.

  2. 2.

    Pida a los niños que representen situaciones en las cuales deben resistir la tentación de consumir té, café, tabaco, bebidas alcohólicas u otras drogas.

    Pídales que piensen respuestas a los siguientes argumentos que se les podrían presentar:

    • “Pruébalo solamente. Una vez no te va hacer daño”.

    • “Todo el mundo lo hace. ¿No quieres ser tú también parte del grupo?”

    • “Todas las personas famosas de las películas y de la televisión lo hacen”.

    • “Hará que te sientas bien”.

  3. 3.

    Ponga a la vista anuncios o propaganda (sacados de revistas o periódicos) de productos que son dañinos para nuestro cuerpo.

    • ¿Cuál fue la razón por la cual el Señor nos previno en contra de las personas que tratarían de hacer que consumiéramos las cosas que prohíbe la Palabra de Sabiduría? (véase D. y C. 89:4)

    Recuerde a los niños la demostración del lazo que hizo en la actividad para despertar el interés y compárelo con los hábitos insalubres del consumo del tabaco y las bebidas alcohólicas. Pida a los niños que estudien la propaganda con el fin de descubrir algunos de los cebos o carnadas que la gente utiliza para tratar de atraparnos en los lazos de Satanás. Por ejemplo: los anunciadores utilizan fotografías de gente atractiva divertiéndose con el fin de tratar de que pensemos que el fumar o ingerir bebidas alcohólicas nos hará ser más hermosos y felices. Sin embargo, esas cosas no nos harán ni más hermosos ni felices sino que al contrario, cuando comenzamos a consumir esos productos somos atrapados en el lazo y podemos convertirnos en adictos.

    Ponga de relieve que de algunas de esas cosas, tales como de las drogas ilegales, no se hace propaganda, pero las personas que desean que las compremos y utilicemos pueden utilizar argumentos similares a los de los anuncios.

    Explique que a las personas que son adictas a los productos insalubres, tales como el tabaco, las bebidas alcohólicas y otras drogas, les es muy difícil dejarlos, aun cuando saben que son malos para el cuerpo y el espíritu. Si tenemos amigos o familiares que deben dejar de consumir esas cosas, es necesario que oremos por ellos, les alentemos a dejarlas y seamos un buen ejemplo.

  4. 4.

    Haga una lista en la pizarra de algunos pasajes de las Escrituras que dan un consejo específico sobre el cuidado del cuerpo, tales como los siguientes:

    • D. y C. 88:124 (dormir lo suficiente).

    • D. y C. 89:7 (no beber bebidas alcohólicas).

    • D. y C. 89:8 (no consumir tabaco).

    • D. y C. 89:9 (no beber bebidas calientes tales como el té y el café).

    • D. y C. 89:16 (comer granos y frutas).

    Dé papel y lápiz a cada niño y pídales que busquen esos pasajes de las Escrituras y que hagan una lista de las cosas que pueden hacer para cuidar su cuerpo. Inste a los niños a llevar la lista a casa para recordar que deben cuidar bien el cuerpo.

  5. 5.

    Explique que debemos utilizar un buen discernimiento para cuidar nuestro cuerpo (véase D. y C. 59:20). Aun cuando algunas cosas son buenas, pueden ser dañinas si abusamos de ellas.

    • Si hacemos mucho ejercicio, dormimos demasiado o comemos mucho de una sola clase de alimentos, ¿en que forma puede ser malo para el cuerpo?

    Explique a los niños que durante la época de José Smith, muchas personas de la zona de Kirtland, estado de Ohio, se preocupaban sobre lo que era bueno para el cuerpo humano y lo que era dañino. Un grupo cercano de otra religión seguía un régimen alimenticio muy estricto y no comía carne (véase el encabezamiento de la sección 49 de Doctrina y Convenios).

    Pida a uno de los niños que lea en voz alta Doctrina y Convenios 49:18–19 para saber lo que el Señor le dijo a José Smith en marzo de 1831 concerniente al consumo de carne.

    • ¿Cuáles fueron algunas de las razones por las cuales el Señor puso animales sobre la tierra? (Para que tuviéramos comida y ropa; D. y C. 49:19.) ¿Qué dice la Palabra de Sabiduría sobre comer carne? (D. y C. 89:12.)

    Haga comprender a los niños que aun cuando comer carne está bien, se debe consumir con prudencia y en forma frugal.

  6. 6.

    Con sus propias palabras, narre uno de los siguientes relatos:

    1. a.

      Anna Widtsoe, una nueva conversa a la Iglesia, no supo de la Palabra de Sabiduría hasta bastante tiempo después de haberse convertido. Ella no bebía bebidas alcohólicas pero bebía té y café, como era costumbre en su tierra natal. Cuando Anna aprendió acerca de la Palabra de Sabiduría “sintió el deseo de obedecerla completamente. Trató de dejar de tomar café y té pero le resultó algo muy difícil. Cuando cosía hasta pasada la medianoche, le parecía que una taza de café le ayudaba a sentirse bien. Después de luchar consigo misma durante dos meses, un día llegó a la casa después de haber tomado una decisión en cuanto a la Palabra de Sabiduría. Se paró en medio del cuarto y dijo en voz alta: ‘¡Nunca más! ¡Apártate de mí, Satanás!’; y dicho y hecho, se dirigió decidida al armario, tomó los paquetes de café y té y los tiró al fuego. Desde ese día en adelante nunca más probó té ni café” (“‘Get Behind Me, Satan’”, en Leon R. Hartshorn, comp. Remarkable Stories from the Lives of Latter-day Saint Women, 2 tomos. [Salt Lake City: Deseret Book Company, 1973–1975], tomo I, pág. 255; véase también Valientes B, pág. 190).

    2. b.

      Cuando era apenas un jovencito, LeGrand Richards, quien más tarde fuera Obispo Presidente de la Iglesia y después miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, recibió una invitación de una jovencita a cenar en un baile, con ella y con un grupo de amigos. Él nos relató lo que sucedió en esa comida:

    “Al acercarnos a la mesa, noté que había una botella de cerveza junto a cada plato. Me detuve repentinamente mirando primero a la mesa y después a ella. Mi amiga dijo:

    “—¿Qué sucede, eres demasiado bueno para tomar una simple cerveza?

    “Debía tomar una decisión rápida, por lo que le contesté, llamándola por el nombre: “—Sí, creo que sí, y creí que tú también. Adiós.

    “Subí la escalera más rápido de lo que la había bajado y no recuerdo haber visto a esa chica hasta la fecha.

    “A menudo pienso en esa pequeña experiencia y me pregunto si habría llegado a ser el Obispo Presidente de la Iglesia… si hubiera tomado esa primera botella de cerveza. Si uno nunca toma la primera cerveza o bebida alcohólica, nunca tendrá que preocuparse por la segunda. Lo mismo sucede con los cigarrillos” (Just to Illustrate [Salt Lake City: Bookcraft, 1961], pág. 298; véase Marcadores A, págs. 29–30).

  7. 7.

    Escriba los nombres de algunos alimentos saludables en hojitas de papel (asegúrese de incluir algunos de los alimentos que se mencionan por el nombre en D. y C. 89). Pida a cada uno de los niños que escoja una hojita y trate de describir el alimento que está allí escrito sin mencionar para nada el nombre. Pida a los demás que traten de adivinar el alimento que describe su compañero.

  8. 8.

    Si la clase que enseña es la de los niños más pequeños de este grupo, si lo desea puede utilizar Relatos de Doctrina y Convenios (31122 002), capítulo 31, para enseñar la Palabra de Sabiduría.

Conclusión

Testimonio

Testifique a los niños la importancia que tiene el estudio y el aprendizaje, especialmente el aprender acerca de las cosas que nuestro Padre Celestial y Jesucristo desean que hagamos. Explique a los niños que el obedecer la Palabra de Sabiduría bendice sus vidas. Aliéntelos a decidir desde ahora a obedecer la Palabra de Sabiduría y a decir “no” a todas las cosas dañinas a las que se puedan ver tentados a consumir.

Sugerencias de lectura

Sugiera que los niños estudien en casa Doctrina y Convenios 89:4–14, 18–21 como repaso de esta lección.

Sugerencias para que los niños hablen con la familia

Inste a los niños a hablar con la familia sobre una parte específica de la lección, tal como un relato, una pregunta o actividad, o que lean con ella la “Sugerencia de lectura” que tienen para estudiar en casa.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.