Se dedica el Templo de Kirtland

Primaria 5: Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia, 1996


Objetivo

Que los niños comprendan que las llaves del sacerdocio, que brindan autoridad para llevar a cabo la obra misional y del templo, se restauraron en el Templo de Kirtland.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, Doctrina y Convenios 109:1–16 (parte de la oración dedicatoria que se ofreció en el Templo de Kirtland); Doctrina y Convenios 110; y el relato histórico que se encuentra en esta lección. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños los relatos de los acontecimientos históricos y de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VI–VIII y “La enseñanza de los acontecimientos históricos y de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Lectura complementaria: El resto de Doctrina y Convenios 109 y Principios del Evangelio (31110 002), capítulo 14.

  3. 3.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayuden a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de Doctrina y Convenios para cada niño.

    2. b.

      Varias llaves de diferentes tamaños y formas (si no tuviera llaves disponibles para llevar a la clase, dibuje algunas en la pizarra antes de comenzar la lección).

    3. c.

      La lámina 5–15, Juan el Bautista confiere el Sacerdocio Aarónico (Las bellas artes del Evangelio 407; 62013); la lámina 5–16, La Restauración del Sacerdocio de Melquisedec (Las bellas artes del Evangelio 408; 62371); la lámina 5–25, El Templo de Kirtland (Las bellas artes del Evangelio 500; 62431).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar el interés

Ponga a la vista varias llaves de diferentes tamaños y formas (o muestre las que haya dibujado en la pizarra).

  • ¿Por qué utilizamos llaves? ¿Cómo las utilizamos?

  • ¿Qué creen que abren estas llaves?

  • ¿Qué pasaría si perdiéramos la llave de algo que está cerrado?

Explique a los niños que las llaves del sacerdocio son muy importantes dentro de la Iglesia, pero que no son llaves como las que les ha mostrado. No están hechas de metal, no las pueden tener en la mano ni ponerlas en el bolsillo. Cuando hablamos de las llaves del sacerdocio, nos referimos al poder y a la autoridad que se le ha dado (conferido) al profeta y a otros líderes del sacerdocio por medio de la imposición de manos, para dirigir la obra de Dios sobre la tierra. El Presidente de la Iglesia posee todas las llaves del sacerdocio, mientras que otros líderes del sacerdocio poseen algunas de ellas. A los poseedores del sacerdocio les es posible efectuar las ordenanzas del sacerdocio solamente cuando tengan la autorización de aquellos que posean las llaves correspondientes del sacerdocio. Por ejemplo, antes de que un padre pueda bautizar a un hijo, debe recibir el permiso del obispo para efectuar esa ordenanza.

Recuerde a los niños que durante la Apostasía, el sacerdocio no se encontraba sobre la tierra. El sacerdocio y las llaves para dirigir el poder del sacerdocio tuvieron que ser restaurados para que la Iglesia pudiera ser restaurada y los miembros recibieran todas las bendiciones del Evangelio.

• ¿Quién restauró el Sacerdocio Aarónico a José Smith? (Ponga a la vista la lámina “Juan el Bautista confiere el Sacerdocio Aarónico”.)

• ¿Quién restauró el Sacerdocio de Melquisedec a José Smith? (Pedro, Santiago y Juan; muestre la lámina de la restauración del Sacerdocio de Melquisedec.)

Explique a la clase que una de las razones por las cuales se construyó el Templo de Kirtland fue para proporcionar un lugar donde el Señor y sus siervos pudieran restaurar llaves adicionales de la autoridad del sacerdocio.

Acontecimientos históricos y de las Escrituras

Enseñe a los niños acerca de la dedicación del Templo de Kirtland y de las visiones que se recibieron en el templo a la semana siguiente, tal como se describen en el siguiente relato histórico y en los pasajes de las Escrituras que se dieron en la sección “Preparación”. Muestre la lámina del Templo de Kirtland en el momento que considere más apropiado.

Si lo desea, repase de la lección anterior algunas de las formas en que los miembros de la Iglesia se sacrificaron para construir el templo. Recuerde a los niños que el Templo de Kirtland no se edificó con el fin de efectuar las ordenanzas que se efectúan en los templos en la actualidad. No tenía una pila bautismal en la cual se llevaran a cabo bautismos por los muertos, ni altares para los matrimonios y sellamientos. En vez de ello, era un lugar sagrado donde los seres celestiales pudieran ir a restaurar las llaves del sacerdocio y un centro de reuniones donde los miembros de la Iglesia pudieran reunirse para adorar y aprender sobre el Evangelio.

El domingo 27 de marzo de 1836 se dedicó al Señor el Templo de Kirtland. Dedicó quiere decir que los líderes de la Iglesia ofrecieron una oración especial en la que rogaron al Señor que aceptara y bendijera el templo y a todas las personas que asistirían a él. Cientos de miembros de la Iglesia fueron a Kirtland para estar presentes en los servicios dedicatorios; algunos tuvieron que viajar grandes distancias. Había alrededor de mil asientos dentro del templo, pero eran muchas más las personas que deseaban estar en la dedicación. El Profeta entonces dijo a las personas que no pudieron obtener asiento en el templo, que efectuaran una reunión en una escuela cercana y el jueves siguiente se repitió el servicio dedicatorio para aquellos que no pudieron estar presentes la primera vez.

Además de la oración dedicatoria, en la reunión que duró siete horas se cantaron himnos, se expresaron testimonios, se repartió la Santa Cena, Sidney Rigdon dio un discurso de dos horas y media y se llevó a cabo una asamblea solemne en la cual se sostuvo a José Smith y a otros líderes de la Iglesia.

El profeta José Smith leyó la oración dedicatoria, la cual había recibido por medio de una revelación. Esa oración se encuentra registrada en Doctrina y Convenios 109. En la oración, el Profeta agradeció a nuestro Padre Celestial las bendiciones que Él había derramado sobre los miembros de la Iglesia. José oró para que el templo fuera una casa de oración, ayuno, fe, instrucción, gloria y orden (véase D. y C. 109:8, 16) y para que las personas que asistieran al templo crecieran en fe y sabiduría (véase D. y C. 109:14–15). Le pidió al Señor que aceptara el templo y lo convirtiera en un lugar santo (véase D. y C. 109:4, 12–13). Después de la oración, el coro cantó “El Espíritu de Dios” (Himnos, N˚. 2), que había escrito William W. Phelps expresamente para la dedicación del templo. Luego, la congregación participó de la Santa Cena y terminó el servicio con la sagrada “Aclamación de Hosanna”: levantaron las manos por sobre la cabeza y clamaron tres veces en alta voz: “Hosanna, Hosanna, Hosanna, a Dios y al Cordero, Amén, Amén y Amén”.

En la actualidad, la dedicación de los templos se efectúa en forma semejante a la dedicación del Templo de Kirtland. El profeta (o alguien que él haya elegido) ofrece la oración dedicatoria, se canta el himno “El Espíritu de Dios” y luego la congregación entera efectúa la aclamación de Hosanna.

El día en que se dedicó el Templo de Kirtland, el Señor bendijo a Sus santos por los sacrificios que habían hecho para edificar el templo. Todos los presentes sintieron un gran gozo y muchos vieron ángeles o los escucharon cantar; otros vieron visiones, profetizaron o hablaron en lenguas. Varias personas vieron a un mensajero celestial en el templo y José Smith dijo que era el Apóstol Pedro. Estaba vestido con una túnica larga, llevaba sandalias y se había sentado cerca del padre del Profeta.

A los niños más pequeños no se les permitió la entrada a la dedicación del templo. Una hermana que había hecho un largo viaje para asistir a la dedicación fue a ver a José Smith, padre, el patriarca, con su pequeño hijo de seis meses muy angustiada porque no conocía a nadie que pudiera cuidar del bebé y no quería por nada del mundo dejar de asistir a la dedicación. El patriarca Smith le dijo que no se preocupara y que llevara al niño a la dedicación, que él le prometía que el pequeño no molestaría en la reunión. Su promesa resultó cierta y el pequeño permaneció quieto y callado a pesar de que el servicio dedicatorio fue muy largo.

Esa noche se llevó a cabo una reunión del sacerdocio a la que asistieron más de cuatrocientos varones. En la oración dedicatoria que el profeta José Smith había pronunciado más temprano ese día, había pedido con respecto al templo: “hínchase… como con un viento fuerte e impetuoso” (D. y C. 109:37) para demostrar que el Padre Celestial y Jesucristo se sentían complacidos con el templo. Eso sucedió durante la reunión del sacerdocio. El Profeta registró lo siguiente:

“…se oyó un ruido como un viento fuerte que soplaba, el cual llenó el templo, y toda la congregación se levantó simultáneamente, impelida por un poder invisible; muchos empezaron a hablar en lenguas y a profetizar; otros vieron visiones gloriosas; y yo vi el templo lleno de ángeles, cosa que declaré a la congregación. La gente de la vecindad llegó corriendo (al escuchar un ruido extraordinario en el interior y al ver una luz brillante como una columna de fuego que descansaba sobre el templo), y se asombraron de lo que estaba aconteciendo. Así continuó hasta que la reunión concluyó a las 11:00 de la noche” (History of the Church, tomo II, pág. 428; véase James E. Talmage en La Casa del Señor, pág. 108).

Una semana más tarde, luego de un servicio de adoración dominical efectuado por la tarde, José Smith y Oliver Cowdery fueron al templo y bajaron las cortinas que rodeaban los púlpitos del Sacerdocio de Melquisedec, con el fin de orar en privado. Mientras se encontraban orando, recibieron una maravillosa visión (véase D. y C. 110). En ella vieron al Salvador que había venido a aceptar el templo; vieron también a profetas antiguos, a Moisés, a Elías y a Elías el profeta, que habían ido a darle al profeta José y al hermano Oliver las llaves del sacerdocio que los autorizaba a hacer la obra misional y la obra del templo. Hoy día, todos los miembros de la Iglesia han sido bendecidos debido a las llaves del sacerdocio que fueron restauradas en el Templo de Kirtland.

Después de esos sagrados acontecimientos, el Templo de Kirtland siguió siendo un lugar de reunión para los miembros de la Iglesia hasta que éstos se vieron forzados a dejar el estado de Ohio.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes en clase con los niños les ayudará a que entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Por qué edificaron los miembros de la Iglesia el Templo de Kirtland? (D. y C. 109:2–3, 5, 14–15.) ¿En qué se diferenciaba el Templo de Kirtland de los templos que tenemos en la actualidad?

• ¿Qué clase de casa habría de ser el Templo de Kirtland? (D. y C. 109:16.) Explique que el templo habría de ser un lugar sagrado donde los miembros de la Iglesia se acercarían más al Padre Celestial y a Jesucristo por medio de la adoración.

• ¿En qué forma se les demostró que el Padre Celestial y Jesucristo se sentían complacidos con el Templo de Kirtland? ¿De qué manera nos testifica el Espíritu Santo cosas importantes a nosotros? Explique que los acontecimientos que ocurrieron el día de la dedicación fueron verdaderamente milagrosos. Por lo general, el Espíritu Santo nos comunica cosas importantes mediante sentimientos cálidos y buenos.

• ¿Quién se apareció primeramente a José Smith y a Oliver Cowdery en el Templo de Kirtland? (D. y C. 110:2.) ¿Qué aspecto tenía el Salvador? (D. y C. 110:3.) ¿Qué le dijo al profeta José y a Oliver acerca del Templo de Kirtland? (D. y C. 110:7.) ¿Quiénes más se aparecieron al profeta José y a Oliver en el templo ese mismo día? (D. y C. 110:11–13.)

• ¿Qué llaves del sacerdocio le entregó Moisés a José Smith y a Oliver Cowdery? (D. y C. 110:11.) Explique que esas llaves le dan al profeta la autoridad para enviar misioneros a predicar el Evangelio a todas partes del mundo. ¿Por qué es importante que la Iglesia envíe misioneros a todas partes del mundo?

• ¿Qué bendiciones disfrutamos nosotros como miembros de la Iglesia que las demás personas necesitan tener? (Véase la actividad complementaria Nº 1.) ¿Cómo podemos ayudar a los demás a aprender acerca del Evangelio y de las bendiciones que lo acompañan?

• ¿Qué llaves del sacerdocio restauró Elías el profeta? (D. y C. 110:13–16.) Explique que a esas llaves se les llama las llaves del poder sellador. Éstas le dan al profeta (y a otras personas que él designe) la autoridad para efectuar en el templo todas las ordenanzas que permiten, tanto a los vivos como a los muertos, sellarse como marido y mujer, y como familia. ¿De qué manera son bendecidos ustedes y sus familias gracias a las ordenanzas del templo? (Véase la actividad complementaria Nº 1.) Ayude a que los niños comprendan que todos los hijos que nacen después de que sus padres hayan contraído matrimonio en el templo o se hayan sellado, automáticamente están sellados a ellos. Nos referimos a este hecho como el haber nacido dentro del convenio. Los hijos que no han nacido dentro del convenio se pueden sellar a sus padres en el templo.

• ¿En que forma fueron bendecidos los miembros de la Iglesia por los sacrificios que hicieron al edificar el Templo de Kirtland? ¿De qué manera somos bendecidos nosotros en la actualidad debido a los acontecimientos que tuvieron lugar en el Templo de Kirtland?

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o más de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Haga una copia de la hoja de trabajo que se encuentra al final de la lección para cada niño de su clase, a fin de que ellos comprendan la responsabilidad que tienen como miembros de la Iglesia de predicar el Evangelio y de participar en las ordenanzas del templo. Entregue lápices a los niños y pídales que completen la hoja de trabajo. (Si no le es posible hacer una copia para cada niño, escriba en la pizarra lo que se encuentra en la hoja de trabajo y pida a los niños que la terminen todos juntos.) Analice las respuestas con la clase. (Respuestas: 1-Evangelio; 2-templo; 3-selle; 4- para siempre; 5-obra del templo; 6-eternidad.)

  2. 2.

    Pida a los niños que realicen el siguiente teatro de lectores con el fin de comprender las llaves que se restauraron en el Templo de Kirtland. El libreto se escribió para siete participantes (Moisés, Elías el profeta, José Smith y cuatro personas más no identificadas); divida o combine las partes de acuerdo con el número de niños de su clase. Si lo desea, haga tarjetas de identificación para los participantes con los nombres de las personas que vayan a representar. Pida a los niños que lean su parte en el orden correspondiente (sería conveniente que hiciera copias del libreto para entregar a los niños que vayan a participar).

    Lector 1:

    Profetas de la antigüedad restauraron en el Templo de Kirtland las llaves del sacerdocio a José Smith y a Oliver Cowdery.

    Lector 2:

    Estas llaves dan a los líderes de la Iglesia el poder y la autoridad para dirigir la obra misional y la del templo.

    Moisés:

    Me llamo Moisés y soy un profeta de Dios.

    Lector 3:

    Moisés nació en Egipto y lo crió la hija del faraón.

    Lector 4:

    Un día, mientras Moisés cuidaba las ovejas, Dios le habló desde una zarza ardiente.

    Moisés:

    Dios me dijo que juntara a los hijos de Israel en Egipto y los llevara a la tierra prometida.

    José Smith:

    Soy José Smith. Moisés se apareció a Oliver Cowdery y a mí en el Templo de Kirtland y nos dio las llaves del sacerdocio para el recogimiento de Israel que él poseía.

    Lector 1:

    Debido a que las llaves del recogimiento fueron restauradas, hoy día los misioneros están recogiendo a millones de personas de todo el mundo al unirse a la Iglesia.

    Lector 2:

    Abraham fue también un profeta. Dios le prometió a Abraham que por medio de sus hijos (su descendencia) todas las naciones de la tierra serían bendecidas con el Evangelio y el sacerdocio. Dios dio a Abraham y a sus hijos la responsabilidad de llevar las bendiciones del Evangelio a todo el mundo.

    Lector 3:

    Abraham tuvo un hijo llamado Isaac; Isaac tuvo un hijo llamado Jacob; Jacob tuvo doce hijos, cuyas familias se convirtieron en las doce tribus de Israel. Todos los miembros de la Iglesia pertenecen a una de esas tribus de Israel.

    Lector 4:

    Como miembros de la familia de Abraham, deseamos ayudar a que todas las personas de la tierra se bauticen y se sellen en el templo. Entonces, si somos fieles, podremos vivir eternamente con los miembros de nuestra familia que hayan sido dignos y con nuestro Padre Celestial y Jesús.

    José Smith:

    Elías se apareció en el Templo de Kirtland y nos dio a Oliver y a mí las llaves de las bendiciones de Abraham.

    Lector 1:

    Cuando las personas se unen a la Iglesia, pueden recibir las mismas bendiciones del Evangelio que se le dieron a Abraham.

    Elías el profeta:

    Me llamo Elías y soy un profeta. Viví en Israel en la época del Antiguo Testamento.

    Lector 2:

    Dios le dijo a Elías el profeta que todo lo que él sellara en la tierra sería también sellado en los cielos.

    Elías el profeta:

    Fui el último profeta sobre la tierra, antes de la época de Jesucristo, que poseyó las llaves del poder sellador del Sacerdocio de Melquisedec

    Lector 3:

    Por medio del poder sellador, un hombre y una mujer se pueden unir como marido y mujer, y las familias se pueden sellar en los santos templos por esta vida y por la eternidad.

    José Smith:

    Elías el profeta restauró las llaves del sacerdocio del poder sellador a Oliver y a mí en el Templo de Kirtland.

    Lector 4:

    Gracias a que esas llaves fueron restauradas, las familias dignas pueden vivir juntas para siempre.

  3. 3.

    Con la autorización de la presidenta de la Primaria, pida a los miembros de una familia que recientemente se haya sellado que visite la clase y durante unos tres a cinco minutos hable a los niños acerca de la forma en que ellos se prepararon para ir al templo y cómo se sintieron cuando se sellaron como familia.

  4. 4.

    Hable sobre una experiencia que usted haya tenido al asistir a la dedicación de un templo o al visitar uno. (Con la autorización de la presidenta de la Primaria, invite, si lo desea, a un miembro del barrio o de la rama que haya asistido a la dedicación de un templo, a hablar a los niños al respecto.) Pida a los pequeños que hablen sobre las experiencias que hayan tenido relacionadas con los templos.

    Si lo considera apropiado, relate la siguiente experiencia que tuvo Sylvia Cutler Webb cuando de pequeña asistió a la dedicación del Templo de Kirtland:

    “Uno de mis primeros recuerdos es la dedicación del Templo de Kirtland. Mi padre nos sentó en su regazo y nos dijo a dónde iríamos y lo que significaba dedicarle una casa a Dios. A pesar de que en ese entonces yo era muy pequeña, recuerdo esa ocasión muy claramente. Al mirar hacia atrás, a través de todos esos años, recuerdo todavía ver al Profeta José de pie, con las manos levantadas al cielo, con el rostro pálido y las lágrimas corriéndole por el rostro mientras hablaba en ese día memorable. Casi toda la congregación parecía estar llorando. El lugar estaba tan atestado de gente que la mayoría de los niños se encontraban sentados en el regazo de una persona mayor; mi hermana se sentó en el de papá mientras que yo lo hice en el de mi madre; aún recuerdo los vestidos que llevábamos puestos. Yo era demasiado pequeña para comprender el pleno significado de todo lo que aconteció ese día, pero con el correr del tiempo, empecé a comprender más y más, y me siento muy agradecida por el privilegio que tuve de estar allí presente” (citado por Karl Ricks Anderson en Joseph Smith’s Kirtland: Eyewitness Accounts, [Salt Lake City: Deseret Book Company, 1989], págs. 182–183).

  5. 5.

    Canten o repitan la letra del himno “El Espíritu de Dios”, (Himnos, No. 2) o la canción “Las familias pueden ser eternas”, (Canciones para los niños, pág. 98).

Conclusión

Testimonio

Exprese la gratitud que siente hacia nuestro Padre Celestial por haber restaurado sobre la tierra las llaves del sacerdocio de la obra misional y de las ordenanzas selladoras. Trate de que los niños comprendan que, debido a los acontecimientos que ocurrieron en el Templo de Kirtland, ellos y su familia tienen la oportunidad de ser miembros de la Iglesia y ser sellados juntos como familia. Si lo desea, hable de lo que significa para usted ser miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y saber que su familia está sellada o puede ser sellada a usted por la eternidad.

Sugerencias de lectura

Sugiera a los niños que estudien en casa Doctrina y Convenios 110 como repaso de esta lección.

Sugerencias para que los niños hablen con la familia

Exhorte a los niños a que hablen con la familia sobre una parte específica de la lección, tal como un relato, una pregunta o actividad, o que lean con ella la “Sugerencia de lectura” que tienen para estudiar en casa.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.