Los misioneros van a diferentes países

Primaria 5: Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia, 1996


Objetivo

Aumentar el deseo de los niños de ser misioneros y dar a conocer el Evangelio a otras personas.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, Doctrina y Convenios 107:23, 33, 35; 112: el encabezamiento, 19–22, 28, 30–34 (la responsabilidad de los Doce Apóstoles); y los relatos históricos que se encuentran en esta lección. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños los relatos y los acontecimientos históricos y de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VI–VIII y “La enseñanza de los acontecimientos históricos y de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Lectura complementaria: Doctrina y Convenios 11:21, 18:26–28 y 112:4–10.

  3. 3.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayude a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Escriba en trozos de papel por separado términos o frases importantes de la lección. Prepare la misma cantidad de hojas que el número de niños que tenga en su clase. (Si hay pocos niños en su clase, prepare entonces dos trozos de papel para cada niño.) Utilice términos o frases como los siguientes:

    • Doce Apóstoles

    • “La verdad prevalecerá”

    • $87.00

    • 1.800 personas

    • Corrieron para bautizarse

    • Testigos especiales de Jesucristo

    • Alguacil

    • “Viva Israel”

  5. 5.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de Doctrina y Convenios para cada niño.

    2. b.

      El mapa del mundo que se encuentra al final de la lección.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar el interés

• ¿Han ido alguna vez de vacaciones o han hecho un viaje? ¿Cuán lejos han viajado?

Pregunte a los niños si tienen algún familiar que haya viajado a alguna parte del mundo.

Ponga a la vista el mapa del mundo y ayude a los niños a encontrar los lugares donde ellos o algún familiar hayan viajado o vivido.

• ¿A dónde han sido llamados a prestar servicio algunos de los misioneros que ustedes conocen? (Si los niños no pueden contestar, muéstreles en el mapa los lugares donde usted, sus amigos, familiares o miembros del barrio o la rama han prestado o prestan servicio misional en la actualidad.)

Explique que la obra misional ha sido siempre una parte importante de la Iglesia de Jesucristo. A medida que la Iglesia se fortalecía en los estados de Ohio y Misuri, el Señor llamó misioneros para que predicaran el Evangelio en otras partes del mundo.

Acontecimientos históricos y de las Escrituras

Reparta entre los niños las hojas de papel que preparó y pídales que presten atención a la lección para estar listos cuando usted diga la frase o término que ellos tienen escrito en sus hojas. Cuando usted mencione uno de esos términos o frases, el niño que lo tiene debe llevar su hoja de papel al frente y ponerla a la vista de todos, ya sea sobre la mesa o en la pizarra.

Enseñe acerca de la responsabilidad que tienen los Doce Apóstoles de ser testigos especiales de Cristo y dirigir la obra misional, tal como se describe en los pasajes de las Escrituras que se mencionan en la sección “Preparación” y en el relato histórico “Se organiza el Quórum de los Doce Apóstoles” que se encuentra a continuación. Después, enseñe a los niños acerca de la labor que efectuaron los primeros misioneros al predicar el Evangelio en otros países, tal como se describe en los otros relatos históricos. A medida que hablen de ellos, muestre los lugares mencionados en el mapa.

Se organiza el Quórum de los Doce Apóstoles

Una parte importante de la restauración de la Iglesia de Jesucristo fue la organización del Quórum de los Doce Apóstoles. En febrero de 1835, se llamó y ordenó a doce hermanos como Apóstoles. El Señor reveló al profeta José Smith los deberes de los Doce Apóstoles y, a su vez, el Profeta les enseñó a ellos lo que debían hacer. Los Apóstoles fueron llamados para ser “testigos especiales del nombre de Cristo” e ir por todo el mundo para predicar el Evangelio y enseñar a la gente acerca de Jesucristo (véase D. y C. 107:23, 33, 35; véase también D. y C. 18:28). Los Doce Apóstoles actuales tienen las mismas responsabilidades, aun cuando las cumplen en forma diferente a la de los primeros Apóstoles de los últimos días.

Esos primeros Apóstoles viajaron cientos de kilómetros haciendo la obra misional y fortaleciendo e instruyendo a los miembros de la Iglesia. A pesar de que eran responsables de la obra misional de la Iglesia, no eran las únicas personas que prestaban servicio como misioneros; José Smith mismo realizó varias misiones cortas a los estados cercanos a Ohio y a Canadá. También se llamó a varios hermanos para que salieran como misioneros a las zonas de los alrededores de Kirtland, Ohio, para enseñar sobre la restauración de la verdadera Iglesia de Jesucristo. La mayoría de los misioneros salían a enseñar por algunas semanas o meses, regresaban a casa por un corto tiempo y luego salían a cumplir otra misión. Las esposas y los hijos de esos misioneros permanecían en casa y cuidaban de sus hogares y granjas mientras sus esposos prestaban servicio misional. Más adelante, los misioneros comenzaron a viajar más lejos y a prestar servicio por períodos más largos con el fin de predicar el Evangelio a la gente de todo el mundo.

Heber C. Kimball va a Inglaterra

En junio de 1837, José Smith fue a ver al Templo de Kirtland a Heber C. Kimball, uno de los Doce Apóstoles, y le dijo: “Hermano Heber, el Espíritu del Señor me ha dicho: Que mi siervo Heber vaya a Inglaterra a proclamar mi Evangelio y a abrir la puerta de la salvación a los de esa nación” (citado en “La sombra prolongada de la mano de Dios”, Liahona, julio de 1987, pág. 53). El élder Kimball era pobre y le preocupaba su habilidad para cumplir una misión, pero aún así, aceptó el llamamiento y oró para ser un buen misionero.

El élder Kimball, junto con seis compañeros, partieron en barco para Liverpool, Inglaterra. Después de haber estado algunos días en Liverpool, el Espíritu del Señor les reveló que debían ir a Preston, una ciudad que quedaba a unos cuarenta y cinco kilómetros de distancia. Al llegar ahí, encontraron que era día de elecciones electorales y las calles estaban llenas de gente. Poco después vieron un gran cartel que decía: “La verdad prevalecerá”; eso les hizo concebir la esperanza de que tendrían éxito como misioneros en ese país y dijeron: “Amén. Que así sea” (Citado en Stanley B. Kimball, Heber C. Kimball: Mormon Patriarch and Pioneer, pág. 45).

Al día siguiente el ministro local invitó a los misioneros a predicar a su congregación. Algunas de las personas de esa congregación habían visto a los misioneros en sueños antes de que éstos llegaran a Inglaterra. Los misioneros predicaron también el Evangelio en las casas y en las esquinas. A la semana, varias personas estaban ya listas para bautizarse.

La mañana del día en que se efectuarían los primeros bautismos en Inglaterra, los misioneros sintieron la presencia de malos espíritus en el cuarto donde vivían y se dieron cuenta de que Satanás estaba tratando de detener la expansión del Evangelio en Inglaterra. Los misioneros oraron fervientemente y el Señor echó fuera a los espíritus; los bautismos se efectuaron como se habían programado. Algunas personas estaban tan ansiosas por bautizarse que corrieron hacia el río donde el élder Kimball los estaba esperando. George

D. Watt ganó la carrera y se convirtió así en el primer converso bautizado en Inglaterra. En menos de ocho meses, los élderes enseñaron y bautizaron a más de dos mil personas en ese país. En mayo de 1838, Heber C. Kimball regresó a su casa en Kirtland luego de haber estado ausente casi un año.

Los Doce Apóstoles van a Inglaterra

En el año 1839, se mandó a los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles a que fueran a Inglaterra para continuar la predicación del Evangelio. A la hora de partir, muchos Apóstoles y sus familias se encontraban enfermos de malaria. Los Apóstoles decidieron partir a pesar de estar enfermos, porque confiaron en que el Señor cuidaría de ellos.

Las esposas de los Apóstoles, muchas de las cuales estaban también enfermas, sabían que la vida sin sus maridos sería muy difícil, pero los apoyaron en sus llamamientos de prestar servicio como misioneros. Mientras se alejaban en una carreta, y a pesar de sentirse débiles por la enfermedad, Heber C. Kimball y Brigham Young saludaron a sus esposas tres veces con los sombreros en alto exclamando: “Viva Israel”, mientras ellas desde la puerta les gritaban: “Adiós, y ¡qué Dios los bendiga!” (Citado en “Edifiquemos el reino de Dios”, Liahona, julio de 1987, pág. 33).

El élder Young y el élder Kimball tenían muy poco dinero para realizar el viaje a Inglaterra; entre los dos tenían $13.50 (dólares) que les habían dado sus amigos. Los élderes viajaron de Misuri a Kirtland en diligencia; sabían que el dinero les iba a alcanzar para viajar sólo un trecho muy corto del camino, pero cuando el élder Young abrió su baúl con el fin de sacar el dinero para pagar el pasaje para la primera parte del viaje, descubrió que tenían suficiente para continuar el viaje. Lo mismo sucedió la próxima vez, y así sucesivamente, hasta que llegaron a Kirtland. Ellos habían viajado seiscientos cuarenta kilómetros en diligencia y habían gastado $87.00, aun cuando sólo habían llevado $13.50. El élder Young y el élder Kimball pensaron que ese dinero extra lo había puesto en el baúl un mensajero celestial que sabía que ellos necesitaban ayuda.

Al llegar los miembros del Quórum de los Doce a Inglaterra, se separaron y se dirigieron a diferentes lugares del país. El élder Wilford Woodruff fue al sur, a la zona de Herefordshire, donde encontró a muchas personas ansiosas de aceptar el Evangelio. En ocasiones, el élder Woodruff tuvo hasta más de mil personas presentes en las reuniones donde enseñaba. Una vez, mientras él enseñaba en una de esas reuniones, acudió un alguacil (un oficial de policía) que dijo que había sido enviado por el ministro de la iglesia local para arrestar al élder Woodruff por estar predicando. El hermano Woodruff le explicó que tenía permiso oficial para predicar e invitó al alguacil a sentarse y le prometió que hablaría con él una vez que terminara la reunión. El policía escuchó al élder Woodruff predicar los principios del Evangelio durante más de una hora; al final de la reunión, siete personas deseaban bautizarse, entre ellos cuatro predicadores de otras iglesias y el alguacil que había ido a arrestar al élder Woodruff. Cuando regresó a ver al ministro que lo había enviado le dijo que no podía arrestar al élder Woodruff, ya que éste había dado “el único sermón verdadero sobre el Evangelio que había oído en toda su vida”. El ministro mandó entonces a dos de sus ayudantes para que fueran a otra reunión a espiar lo que predicaba el élder Woodruff, y ellos también se convirtieron y se bautizaron. (Véase Matthias F. Cowley, Wilford Woodruff: History of His Life and Labors, pág. 118.) Por medio de la labor del élder Wilford Woodruff y sus compañeros, más de ochocientas personas del sur de Inglaterra se unieron a la Iglesia.

Los demás Apóstoles tuvieron también gran éxito en la enseñanza del Evangelio en Inglaterra y para cuando regresaron a los Estados Unidos, durante la primavera de 1841, miles de personas se habían unido ya a la Iglesia. Muchos de esos conversos emigraron a los Estados Unidos, y la fe y el apoyo de ellos fue una gran bendición para la Iglesia.

Los misioneros van a otras partes del mundo

Cuando los Doce Apóstoles regresaron a Nauvoo, estado de Illinois, donde se había establecido la cabecera de la Iglesia, dirigieron la obra misional por todo el mundo. El élder Orson Hyde ya había predicado el Evangelio en Alemania y en los Países Bajos durante un corto tiempo y había ido a Jerusalén a dedicar la Tierra Santa, donde Jesús había vivido cuando estuvo en la tierra. Poco después se llamaron misioneros para que fueran a predicar a las islas del Océano Pacífico. Por medio de los Doce Apóstoles, la palabra del Señor comenzó a expandirse por todas las naciones de la tierra.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes con los niños en la clase ayudará a que entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Cuál es la responsabilidad principal que tienen los Doce Apóstoles? (D. y C. 107:23.) ¿Qué significa ser un testigo del nombre de Cristo? (Enseñar a la gente acerca de Cristo y testificar que Él es nuestro Salvador.) ¿Para quiénes deben ser los Doce Apóstoles testigos especiales de Jesucristo?

• Además de ser testigos de Jesucristo, ¿qué otra asignación se les ha dado a los Doce Apóstoles? Explique a los niños que los Doce Apóstoles supervisan la obra misional (véase D. y C. 18:26–28; 112:21–22) y los demás asuntos de la Iglesia (D. y C. 107:33). Además, poseen en conjunto todas las llaves del sacerdocio (D. y C. 107:35; 112:30–32).

• ¿De qué manera prometió el Señor que bendeciría a los Doce Apóstoles y a los demás misioneros que son enviados a predicar el Evangelio a otros países? (D. y C. 112:19, 21.) ¿Qué debían hacer los misioneros para recibir esa bendición? (D. y C. 112:10, 22, 28; véase también D. y C. 11:21.) ¿En qué forma se aplica a nosotros esa bendición? ¿Qué podemos hacer para recibir esa bendición?

• ¿Cómo reaccionó la gente de Inglaterra al mensaje de los misioneros? ¿Por qué creen que los malos espíritus fueron a donde se encontraban el élder Kimball y sus compañeros? ¿Por qué piensan que Satanás desea detener la obra misional?

• ¿De qué manera contribuyeron las esposas y los hijos de los Doce Apóstoles y otros misioneros a la obra misional? Al enseñar los misioneros el Evangelio, ¿en qué forma fueron bendecidos ellos y sus familias? ¿En qué forma son bendecidos los misioneros y sus familias en la actualidad? (Si lo desea, relate una experiencia personal de las bendiciones que usted o familiares recibieron al prestar servicio misional o al mantener a un misionero.)

• ¿Por qué desea nuestro Padre Celestial y Jesucristo que compartamos el Evangelio con los demás? ¿Cuáles son algunas de las bendiciones que disfrutamos y que deseamos que los demás también tengan? (Algunas de las respuestas podrían ser: el conocimiento del plan del Padre Celestial y del amor que Él siente por nosotros, la felicidad que se recibe cuando se obedecen los mandamientos y las ordenanzas que nos permitirán vivir algún día nuevamente con el Padre Celestial y Jesús, si somos dignos.)

• ¿Cómo pueden ustedes ser misioneros ahora? (Véase la actividad complementaria Nº1.) ¿Cómo se pueden preparar para ser algún día misioneros regulares? (Véase la actividad complementaria Nº2.) ¿En qué forma el ser un misionero nos ayuda a acercarnos más al Padre Celestial y a Jesucristo?

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o más de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Antes de comenzar la clase, escriba instrucciones como las siguientes en hojas individuales de papel (una por lo menos para cada niño o niña de su clase) y coloque cada papel en un vasito separado de papel o en otros recipientes pequeños:

    • Repite o explica tu pasaje preferido de las Escrituras.

    • Repite o explica un Artículo de Fe.

    • Nombra una actividad de la Iglesia a la cual podrías invitar a un amigo.

    • Nombra un video de la Iglesia que podrías mostrarle a un amigo.

    • Nombra una revista o libro de la Iglesia que podrías prestar a un amigo para que lo lea.

    • Sugiere cómo podrías convertirte en amigo de algún niño en la escuela a quien parecería que los demás lo dejaran de lado.

    • Menciona dos formas en las cuales puedes ser amable con los demás.

    • Menciona dos maneras en las cuales puedes ser un buen ejemplo para los demás.

    • Canta o habla sobre tu canción o himno preferido de la Iglesia.

    • Di por qué amas a Jesucristo.

    • ¿Qué podrías escribir en un Libro de Mormón para dárselo a un amigo?

    • Di algo que podrías hacer para fortalecer tu testimonio.

    • Di el nombre de tu personaje preferido de las Escrituras y explica la razón por la que lo es.

    Escriba en la pizarra: Puedo ser un misionero ahora. Luego explique que va a pedirles que practiquen las formas en que pueden ser misioneros ahora. Agrupe en el suelo los vasitos de papel o los recipientes pequeños con las hojas de papel y después entregue a uno de los niños una piedra pequeñita o un botón y pídale que la tire a uno de los recipientes, retire ese recipiente, saque la hoja de papel de adentro y luego siga las instrucciones que allí se dan. Haga lo mismo con otro de los niños hasta que todos hayan tenido por lo menos un turno para participar y todas las instrucciones se hayan llevado a cabo.

    Si lo desea, una vez terminada la actividad, entregue a los niños papel y lápices y pídales que escriban una forma específica en que pueden tratar de ser misioneros durante la semana entrante. Exhórtelos a llevarse la hoja de papel a casa para que recuerden que pueden ser misioneros ahora mismo.

  2. 2.

    En hojas de papel por separado, escriba aquello que los niños podrían aprender o hacer para prepararse para ser misioneros regulares en el futuro. Coloque las hojitas de papel en un recipiente y pida a los niños que pasen de a uno, saquen una y hagan la pantomima (o dibujen pistas en la pizarra) que ayude a los demás a adivinar qué es.

    Utilice las ideas siguientes o piense algunas propias (si lo desea puede pedir a los niños que ellos piensen y luego hagan la pantomima de lo que han ideado): • Leer las Escrituras.

    • Escribir en el diario personal.

    • Ahorrar dinero.

    • Presentarte a otras personas.

    • Planchar una camisa o una blusa.

    • Coser un botón.

    • Hacer el nudo de una corbata.

    • Preparar una comida.

    • Arreglar el neumático de tu bicicleta.

  3. 3.

    Pregunte a los niños cuántos de ellos son miembros de la Iglesia como consecuencia de la obra misional. Es importante que los niños comprendan que todos ellos son miembros debido a que los misioneros les enseñaron el Evangelio a ellos, a sus padres o a otros miembros de su familia. Cuente la forma en que usted o sus familiares aprendieron sobre el Evangelio. Pida a los niños que relaten experiencias semejantes y exhórtelos a preguntar a sus padres cómo conocieron el Evangelio los primeros miembros de la Iglesia de su familia.

  4. 4.

    Escriba en la pizarra: ¿He sido hoy un misionero?

    Pida a uno de los niños que lea la siguiente cita del presidente Spencer W. Kimball, que fue el decimosegundo Presidente de la Iglesia:

    “Sí, cada varón, mujer, y niño; cada joven y cada pequeñuelo debe ser misionero. Esto no significa que deban ir al extranjero ni ser apartados como misioneros regulares. Significa que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de dar testimonio de las verdades del Evangelio que se nos han dado. Todos tenemos parientes, vecinos, amigos y compañeros de trabajo, y es nuestra responsabilidad enseñarles las verdades del Evangelio, tanto por precepto [enseñanza] como por ejemplo” (“Me seréis testigos”, Liahona, noviembre de 1977, pág. 1).

    • ¿Qué quiso decir el presidente Kimball al expresar que debemos enseñar el Evangelio por medio del ejemplo? ¿Cómo podemos hacer lo que dijo el presidente Kimball y ser misioneros ahora? ¿Qué han hecho que podría servir para que alguien desee saber más sobre la Iglesia?

  5. 5.

    Ayude a los niños a aprender de memoria o a repasar el décimo Artículo de Fe. Explique que el recogimiento de Israel es traer a las personas a la Iglesia de Jesucristo, lo cual se hace por medio de la obra misional al enseñar el Evangelio en todo el mundo.

  6. 6.

    Canten o repitan la letra de las canciones “Yo quiero ser un misionero ya” (Canciones para los niños, pág. 90) o “Espero ser llamado a una misión” (Canciones para los niños, pág. 91).

Conclusión

Testimonio

Exprese su gratitud por la restauración del Evangelio y por los misioneros que proclaman el Evangelio por todo el mundo. Aliente a los niños a seguir el ejemplo de los primeros misioneros de la Iglesia y a desarrollar el deseo de dar a conocer el Evangelio a otras personas.

Sugerencias de lectura

Sugiera que los niños estudien en casa Doctrina y Convenios 107:23 y 112:10, 19 como repaso de esta lección.

Sugerencias para que los niños hablen con la familia

Exhorte a los niños a que hablen con la familia sobre una parte específica de la lección, tal como un relato, una pregunta o actividad, o que lean con ella la “Sugerencia de lectura” que tienen para estudiar en casa.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.