Brigham Young dirige la Iglesia

Primaria 5: Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia, 1996


Objetivo

Que los niños comprendan que Dios es quien llama a los profetas.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, los relatos de los acontecimientos históricos que se dan en esta lección y Doctrina y Convenios 107:23, 33, 35; 112:21, 30–32; 124:127–128. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños los relatos y los acontecimientos históricos y de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VI–VIII y “La enseñanza de los acontecimientos históricos y de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Lectura complementaria: Doctrina y Convenios 124:108–110.

  3. 3.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayuden a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Escriba por separado en hojas de papel varias ocupaciones tales como las siguientes:

    • Médico

    • Maestro

    • Policía

    • Vendedor

    Prepare por lo menos una hoja para cada niño de su clase y colóquelas en una bolsa o en cualquier otro recipiente. Después escriba en hojas separadas declaraciones que describan la autoridad que tiene cada una de las personas en las ocupaciones que escribió en las hojas de papel que preparó primero. Coloque esas últimas hojas en otro recipiente o bolsa.

    • La autoridad para dar recetas médicas.

    • La autoridad para dar calificaciones.

    • La autoridad para detener a los criminales.

    • La autoridad para vender mercadería a su cargo.

  5. 5.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de Doctrina y Convenios para cada niño.

    2. b.

      La lámina 5–41, El éxodo de Nauvoo, de febrero a mayo de 1846 (Las bellas artes del Evangelio 410; 62493), una lámina del profeta actual (de la biblioteca del centro de reuniones o de la revista Liahona).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar el interés

Pida a uno de los niños que elija una hoja de papel de la bolsa que contiene las “ocupaciones” y a otro niño que escoja una hoja de la que contiene las “autoridades” pertinentes (sin tratar de hacer coincidir la autoridad con la ocupación). Pida a cada uno de ellos que lean la hoja de papel que eligieron y analice con los niños la situación que se ha creado, tal como la de un maestro recetando medicinas o un vendedor otorgando calificaciones escolares. Pida a los niños que, de a uno, vayan sacando las hojas de papel hasta que todas se hayan leído y luego que entre todos hagan coincidir la ocupación con la debida autoridad.

• ¿Por qué es importante que una persona tenga la debida autoridad antes de llevar a cabo ciertos deberes o tareas?

Diga a los niños que en esta lección aprenderán cómo, luego de la muerte del profeta José Smith, los miembros de la Iglesia supieron quién tenía la autoridad para dirigirla.

Acontecimientos históricos y de las Escrituras

Enseñe a los niños que Brigham Young se convirtió en el líder de la Iglesia y guió a los miembros fuera de Nauvoo, tal como se describe en los siguientes relatos de los acontecimientos históricos y de las Escrituras que se enumeran en la sección “Preparación”. Muestre la lámina del éxodo de Nauvoo en el momento que considere más apropiado.

Brigham Young se convierte en el líder de la Iglesia

Después que José Smith fue asesinado, los miembros de la Iglesia en Nauvoo se sintieron sumamente tristes y preocupados. El Profeta y el patriarca (Hyrum Smith) estaban muertos y la mayoría de los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles se encontraban fuera del estado cumpliendo misiones. En junio de 1844, José Smith había escrito a los Apóstoles y les había pedido que regresaran a Nauvoo, pero ellos recibieron las cartas después que el Profeta hubo fallecido; sin embargo, todos regresaron a Nauvoo tan pronto se enteraron de su muerte. Los concejales de la ciudad de Nauvoo pidieron a los miembros que “se quedaran tranquilos y en paz, y actuaran con corrección” hasta que los Apóstoles regresaran y les dieran instrucciones (History of the Church, tomo VII, pág. 152). William W. Phelps, uno de los concejales de la ciudad, quien a la vez era el editor de la Iglesia y el escriba del Profeta, ayudó a mantener a la ciudad en calma.

Sidney Rigdon, que había sido el primer consejero de José Smith en la Primera Presidencia, se había sentido desconforme con la Iglesia y se había mudado a Pennsylvania en contra de los deseos del Señor (véase D. y C. 124:108–110). Sin embargo, cuando se enteró de la muerte del Profeta, regresó a Nauvoo ya que pensaba que como había sido miembro de la Primera Presidencia, le correspondía a él ser el próximo líder de la Iglesia. Antes de que todos los Apóstoles llegaran a Nauvoo, Sidney había convencido a algunas personas de que él debía ser llamado como líder de la Iglesia. Cuando todos los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles estuvieron de regreso en Nauvoo, se reunieron con Sidney y éste les dijo por qué debía ser el líder. Brigham Young, que en ese entonces era presidente del Quórum de los Doce, declaró que quería saber qué deseaba el Señor que ellos hicieran. Dijo:

“A mí poco me importa quién dirija la Iglesia… pero deseo saber qué es lo que Dios dice acerca de esto. Yo tengo las llaves y la intención de saber lo que piensa el Señor al respecto (Doctrina y Convenios y la historia de la Iglesia, Doctrina del Evangelio, Suplemento para el maestro, pág. 249).

“José nos confirió todas las llaves y poderes correspondientes al apostolado, que él mismo tuvo antes de ser llevado, y ningún hombre o grupo de hombres puede interponerse entre José y los Doce en este mundo ni en el venidero” (Elementos de la Historia de la Iglesia, pág. 409).

En una reunión de la Iglesia llevada a cabo el 8 de agosto de 1844, Sidney Rigdon dio un largo discurso que duró una hora y media sobre por qué debía ser él el líder de la Iglesia. Brigham Young habló después por poco tiempo y mientras lo hacía se efectuó un verdadero milagro. Para las personas de la congregación, Brigham Young se transfiguró y su apariencia y su voz eran como la de José Smith. Zina Huntington contó lo siguiente: “El presidente Young era quien hablaba, pero la voz era la de José Smith. Su apariencia también cambió… Yo cerré los ojos y hubiera podido decir sin ninguna duda que era la voz de José Smith, a pesar de saber que había muerto”. George Q. Cannon dijo: “Era la voz del hermano José… ante los ojos de la gente parecía como si él mismo estuviera parado delante de ellos”. Wilford Woodruff declaró: “Si no lo hubiera visto con mis propios ojos, nadie me hubiera podido convencer que no era José Smith quien estaba hablando” (citado en Church History in the Fulness of Times, pág. 292).

Cornelio y Permelia Lott, quienes administraban la granja que José Smith poseía en las afueras de Nauvoo y que veían seguido al Profeta, asistieron a la reunión con sus hijos. Cuando Brigham Young comenzó a hablar, Alzina Lott, de once años pensó que era José Smith y dándose vuelta le dijo a su madre: “Mamá, yo pensé que el Profeta había muerto”. Su mamá le contestó: “Así es, Alzina, pero pienso que esta es la forma en la cual nuestro Padre Celestial nos hace saber quién debe ser nuestro próximo líder y profeta” (citado en Descendants of Cornelious Peter Lott, págs. 10–11).

Esa tarde, los miembros de la Iglesia llevaron a cabo otra reunión. Brigham Young dijo en ella: “Si deseáis que el presidente Rigdon os dirija, está en vosotros hacerlo; pero os digo que el Quórum de los Doce posee las llaves del Reino de Dios en todo el mundo” (citado por James E. Faust, “Las llaves que nunca se enmohecen”, Liahona, enero de 1995, págs. 82–83). Antes de morir, José Smith había dado esas llaves o derechos para utilizar la autoridad del sacerdocio a todos los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles. Los miembros de la Iglesia votaron unánimemente para sostener a los Doce Apóstoles como sus líderes.

Sidney Rigdon no estaba dispuesto a admitir que los Doce Apóstoles tenían mayor autoridad que él y continuó tratando de obtener el liderazgo de la Iglesia hasta que fue excomulgado en setiembre de 1844, luego de lo cual organizó su propia iglesia, pero ésta duró apenas algunos años.

Por medio del milagro de la transformación de Brigham Young, los miembros de la Iglesia aprendieron que, a la muerte del Profeta, el poder y la autoridad recaían sobre el Quórum de los Doce Apóstoles. Tres años más tarde, se apartó a Brigham Young, el Apóstol con más antigüedad dentro del Quórum, y presidente del mismo, como Presidente de la Iglesia. En la actualidad, cuando un profeta fallece, el Quórum de los Doce Apóstoles toma la dirección de la Iglesia y luego al Apóstol con más antigüedad (el que ha estado en el Quórum por más tiempo) se le aparta como Presidente de la Iglesia.

Los miembros de la Iglesia se preparan para mudarse hacia el oeste

En 1842, José Smith dijo a los miembros “que algunos de ellos vivirían para ir a ayudar a establecer colonias y edificar ciudades y ver a los santos llegar a ser un pueblo fuerte en medio de las Montañas Rocosas” (José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 311). Los miembros de la Iglesia comenzaron a hacer planes para viajar al oeste en la primavera de 1844 y los Doce Apóstoles continuaron los planes tan pronto como fueron sostenidos como la autoridad presidente de la Iglesia. Ellos tenían planeado que los santos partieran en abril de 1846; eso les daría el tiempo necesario para terminar de construir el Templo de Nauvoo y para efectuar ordenanzas de investidura y sellamientos antes de partir. Sin embargo, a Brigham Young y a otros ocho Apóstoles se les acusó falsamente de falsificación y algunos miembros escucharon el falso rumor de que las tropas federales no les permitirían mudarse para el oeste, sino que pensaban matarlos. Todos esos incidentes hicieron que se sintieran ansiosos de dejar el estado de Illinois lo más pronto posible.

El primer grupo dejó Nauvoo a principios de febrero de 1846 y los Apóstoles mismos partieron a mediados de febrero. Los líderes de la Iglesia habían planeado que otros grupos comenzaran el viaje hacia fines del invierno y durante la primavera, pero muchos de los miembros no quisieron permanecer en Nauvoo una vez que los Apóstoles hubieron partido, y comenzaron a hacerlo antes de lo previsto y antes de estar preparados adecuadamente.

Los miembros de la Iglesia que no partieron con los primeros grupos trataron de vender las propiedades que tenían en Nauvoo con el fin de comprar provisiones para el viaje hacia el oeste. La gente de las zonas vecinas fueron a Nauvoo a comprar propiedades a precios sumamente bajos. A una hermana le ofrecieron diez dólares por su casa y por más de ocho hectáreas de terreno; ella pensó que era muy poco, pero como el comprador sabía que estaba deseosa de irse, se mantuvo firme en su oferta. Muchos de los santos cambiaron sus tierras y muebles por caballos, carromatos y ganado, viajando muchas veces hasta ciento cincuenta kilómetros de Nauvoo para encontrar ganado para comprar.

Todas las casas de Nauvoo se utilizaron como talleres para construir carromatos. Las provisiones de quienes partieron en el primer grupo, para una familia de cinco personas, consistieron en un carromato fuerte, dos o tres yuntas de bueyes, casi quinientos kilos de harina, un mosquete (especie de fusil) o rifle para cada hombre, trece kilos de sal, diez kilos de jabón y cuatro o cinco anzuelos y cañas de pescar. Muchas familias eran de más de cinco personas y necesitaban más provisiones aún.

La primera parte del viaje a Salt Lake City fue sumamente difícil para los primeros grupos de pioneros. Les llevó 131 días para viajar 480 kilómetros a través del estado de Iowa. Un año más tarde, a otro grupo de pioneros les llevó sólo 111 días para viajar 1.690 kilómetros, desde Iowa hasta el Valle del Gran Lago Salado.

La batalla de Nauvoo y el milagro de las codornices

Algunos miembros de la Iglesia permanecieron en Nauvoo durante el verano. Algunos de ellos deseaban recoger sus cosechas y tratar de vender sus propiedades; otros habían emigrado recientemente del este y ya era muy tarde para unirse a las primeras compañías de pioneros. Además, la mayoría de esos inmigrantes habían utilizado todo su dinero para ir hasta Nauvoo.

En septiembre de 1846, cerca de ochocientas personas en contra de la Iglesia comenzaron a atacar con seis cañones a la gente que todavía quedaba en Nauvoo. Después de unos pocos días de lucha, forzaron a los miembros a dejar la ciudad. Le permitieron quedarse a cinco hombres y a sus respectivas familias con el fin de tratar de vender las propiedades de los miembros de la Iglesia, pero el resto tuvo que marcharse inmediatamente sin llevar ni una muda de ropa, ni provisiones siquiera. La mayoría de esas personas cruzaron el río Misisipí y acamparon sobre la orilla del estado de Iowa. Algunas de ellas estaban demasiado enfermas para viajar y muchas eran demasiado pobres para comprar las provisiones necesarias para seguir el viaje. La mayoría tenía sólo mantas o ramas para guarecerse y maíz para alimentarse.

Pero un día ocurrió un verdadero milagro. Miles de pequeños pájaros llamados codornices volaron hasta los campos adyacentes. Había codornices por todos lados y a pesar de que los miembros estaban débiles por estar enfermos y por la falta de alimentos, pudieron cazarlas fácilmente. Las codornices eran deliciosas y les proporcionaron a los hambrientos santos el alimento tan necesitado.

Cuando Brigham Young se enteró de lo ocurrido, envió algunos miembros con carromatos y provisiones para que llevaran a esa gente a los campamentos que la mayoría de los santos habían establecido por todo el estado de Iowa, con el fin de quedarse a pasar el invierno.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes con los niños en la clase hará que entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Quién poseía las llaves del sacerdocio y la autoridad para dirigir la Iglesia después del fallecimiento de José Smith? (D. y C. 112:30–32; 124:128.) ¿Quién posee en la actualidad las llaves después de la muerte del Presidente de la Iglesia? Cuando fallece un profeta, ¿quién se convierte en el nuevo Presidente de la Iglesia? (El miembro del Quórum de los Doce Apóstoles con más antigüedad.) ¿Por qué no puede un hombre elegirse a sí mismo como líder de la Iglesia, como Sidney Rigdon quería hacerlo?

• Después del martirio de José Smith, ¿en qué forma hizo saber el Señor a la gente de Nauvoo quién debía dirigir la Iglesia? Ponga a la vista la lámina del profeta actual. ¿Cómo saben que el profeta ha sido elegido por el Señor? ¿Qué sienten al saber que el Señor sabe quién será el siguiente profeta?

• ¿Cuáles son los deberes u obligaciones de los Apóstoles? (D. y C. 107:23, 33, 35; 112:21; 124:128.) ¿De qué forma llevan a cabo esas responsabilidades los Apóstoles?

• ¿Por qué tuvieron que dejar Nauvoo los miembros de la Iglesia? ¿Qué llevaron consigo cuando partieron hacia el oeste? Si en este momento ustedes fueran a hacer un viaje semejante, ¿qué querrían llevar consigo? Recuerde a los niños que muchos de los miembros tuvieron que vender sus tierras y sus propiedades a muy bajo precio o sencillamente dejarlas y no pudieron llevarse consigo casi nada. ¿Cómo creen que ellos se sintieron al tener que hacer todos esos sacrificios para trasladarse al oeste? ¿Qué sacrificarían ustedes por el Evangelio y la Iglesia?

• ¿De qué manera les sirvieron las codornices a los miembros que habían acampado junto al río? ¿Por qué eran tan fáciles de cazar? Cuando ustedes lo han necesitado, ¿cómo les ha ayudado nuestro Padre Celestial?

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o más de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Ponga a la vista láminas o fotografías actuales de la Primera Presidencia y de los Doce Apóstoles (puede encontrarlas en la biblioteca del centro de reuniones o en la revista Liahona). Diga a los niños el nombre de cada uno de ellos y algo muy breve, como por ejemplo, de dónde es, cuantos hijos tiene o a qué se dedicaba antes de ser llamado como Apóstol.

    Muestre cuál es el Apóstol con más antigüedad (el que ha sido Apóstol por más tiempo, aparte del Presidente de la Iglesia). Explique que esa persona es el actual presidente del Quórum de los Doce Apóstoles, y que la persona que se encuentre en esta posición cuando muera el profeta actual se convertirá en el nuevo Presidente de la Iglesia cuando el actual profeta muera. Cuente a los niños algo que haya dicho ese Apóstol durante un discurso pronunciado en la última conferencia y pídales que piensen en la forma que pueden aplicar ese consejo a sus vidas. (Explíqueles que muchas veces el Apóstol con más antigüedad forma parte de la Primera Presidencia. En ese caso, a pesar de que continúa siendo presidente del Quórum de los Doce Apóstoles, otro Apóstol presta servicio como presidente en funciones del Quórum.)

  2. 2.

    Entregue a cada niño una hoja de papel y un lápiz. Pida a los niños que hagan una lista de las cosas que llevarían consigo si tuvieran que dejar sus casas para hacer un largo viaje en carromato o carros de mano. Solicíteles que, de a uno, lean lo que han escrito y analicen en conjunto lo que cada uno de ellos ha puesto en su lista.

    Muestre a los niños cuánto medía un carromato o un carro de mano (aproximadamente un metro y medio de largo por un metro catorce de ancho). Si lo desea, marque en el piso con un trozo de hilo o estambre esas medidas para que los niños puedan ver el espacio que cubre. Luego, pídales que revisen nuevamente sus listas y calculen el espacio aproximado que esas cosas ocuparían en el carromato y que con eso en mente determinen qué podrían llevar y qué se verían forzados a dejar.

    Aliente a los niños a mostrar a su familia la lista que hicieron.

  3. 3.

    Pida a los niños que se sienten en círculo y jueguen al siguiente juego de recordar:

    Diga a un niño que repita lo siguiente: “Me voy a las Montañas Rocosas y voy a llevar conmigo __________,” diciendo en el espacio en blanco algo de su elección. El siguiente niño debe repetir exactamente lo mismo diciendo lo que los niños anteriores han dicho y agregando al final algo que él o ella haya escogido.

  4. 4.

    Ayude a los niños a repasar o a aprender de memoria el quinto Artículo de Fe.

  5. 5.

    Canten o repitan la letra de las canciones “Loor al Profeta” (Himnos, No. 15) o “Te damos Señor, nuestras gracias” (Himnos, No. 10).

Conclusión

Testimonio

Testifique que después de la muerte del profeta José Smith, el Señor eligió a Brigham Young para guiar a la Iglesia y también ha elegido al profeta actual para dirigir a la Iglesia en la actualidad. Exprese la gratitud que siente al saber que el Salvador ha organizado Su Iglesia de forma tal que la persona indicada se elige siempre como el siguiente profeta. Exprese su agradecimiento por los Doce Apóstoles y por la función que ellos cumplen como testigos del Señor Jesucristo. Si lo desea, puede hablar sobre una experiencia que haya tenido al escuchar a un Apóstol, ya sea en persona o durante la transmisión de una conferencia.

Sugerencias de lectura

Sugiera que los niños estudien en casa Doctrina y Convenios 112:30–32 como repaso de la lección de hoy.

Sugerencias para que los niños hablen con la familia

Inste a los niños a hablar con la familia sobre una parte específica de la lección, tal como un relato, una pregunta o actividad, o que lean con ella la “Sugerencia de lectura” que tienen para estudiar en casa.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.