Los miembros de la Iglesia se establecen en el Valle del Lago Salado

Primaria 5: Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia, 1996


Objetivo

Que los niños comprendan que el guardar el día de reposo es una forma de demostrar gratitud por las bendiciones que recibimos de nuestro Padre Celestial y Jesucristo.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, Mosíah 18:23; Doctrina y Convenios 59:7–21, 46:32, 78:19 y los relatos de los acontecimientos históricos que se dan en esta lección. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños los relatos y los acontecimientos históricos y de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VI–VIII y “La enseñanza de los acontecimientos históricos y de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que promuevan la participación de los niños y que mejor los ayuden a alcanzar el objetivo de la lección.

  3. 3.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de Doctrina y Convenios para cada niño.

    2. b.

      La lámina 5–47, El milagro de las gaviotas (Las bellas artes del Evangelio 413; 62603).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar el interés

Jueguen a “Pienso en algo”. Pida a los niños que piensen en algo por el cual se sienten agradecidos y no lo comenten con el resto de la clase. Después, elija a un niño para que se pare frente a la clase y conteste las preguntas que le hagan sus compañeros relacionadas con lo que pensó. Pida al niño que le diga en voz baja qué pensó con el fin de ayudarlo a contestar las preguntas si fuera necesario.

Pida a los niños que hagan preguntas que se puedan contestar con un “sí” o un “no” para adivinar lo que su compañerito ha pensado (por ejemplo, “¿Es algo que tiene vida?”, “¿Es más grande que una mesa?”, “¿Está dentro de una casa?”, “¿Está hecho de metal?”).

Cuando se haya adivinado lo que el niño pensó, repita el juego dos o tres veces más con otros niños.

Explique que se nos ha mandado expresar gratitud por nuestras bendiciones. Pida a uno de los niños que lea en voz alta Doctrina y Convenios 59:7.

• ¿Cómo podemos demostrar gratitud a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo por las bendiciones que hemos recibido de ellos?

Una vez que los niños hayan contestado, pida a uno de ellos que lea en voz alta Mosíah 18:23. Explique que una forma de demostrar gratitud a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo es guardar el día de reposo. En ese día, expresamos nuestra gratitud y reconocimiento al adorar a nuestro Padre Celestial y a Jesús.

Acontecimientos históricos y de las Escrituras

Repase brevemente los relatos del viaje de la primera compañía de pioneros a través de las llanuras y de su llegada al Valle del Lago Salado (véase la lección 40); después enseñe a los niños acerca del establecimiento de una colonia en ese lugar, tal como se describe en los siguientes relatos de los acontecimientos históricos. Explique que los pioneros se sintieron muy agradecidos de haber sido guiados a esa tierra de paz y seguridad, aun cuando sabían que tendrían que enfrentar muchos más problemas todavía. Haga hincapié en que el guardar el día de reposo fue una de las formas en que los pioneros demostraron su gratitud al Padre Celestial y a Jesucristo.

Las primeras semanas en el valle

Lo primero que hicieron los pioneros al llegar al Valle del Lago Salado fue sembrar. El verano estaba ya muy adelantado y la época para el cultivo ya había pasado [donde se aplique, haga saber a los niños que la zona donde se encuentra el Valle del Lago Salado es de veranos cortos e inviernos largos y muy fríos, con nieve durante varios meses]. Los pioneros sabían que deberían apresurarse si deseaban tener semillas para plantar durante la próxima primavera y comida para el invierno, no sólo para ellos sino para la gente que esperaban que llegaría al valle antes de los primeros fríos. Ya se encontraban en camino hacia el Valle del Lago Salado una caravana compuesta por diez compañías, que sumaban un total de mil quinientos pioneros, y que se esperaba que llegara al valle a principios del otoño.

Los pioneros plantaron papas inmediatamente. Algunos comenzaron a sembrar antes de haber comido por primera vez en el valle. La tierra estaba tan dura que quebraron algunos de los arados al intentar cultivarla; por tanto, decidieron construir un dique en un arroyo cercano para anegar la tierra y así ablandarla. Después cavaron zanjas con el fin de llevar el agua de los arroyos de las montañas hasta los sembrados. Ese fue uno de los usos más antiguos de los métodos de irrigación moderna. Los tramperos y los hombres de las montañas, como Jim Bridger, dijeron que era imposible que se pudiera cosechar nada en el Valle del Lago Salado, pero al irrigar la tierra los pioneros pudieron hacerlo con gran éxito.

La compañía principal de pioneros llegó un día sábado y comenzó a sembrar inmediatamente; sin embargo, al día siguiente, a pesar de tener mucho que hacer, descansaron de sus labores y llevaron a cabo un servicio de adoración con el fin de agradecer a nuestro Padre Celestial por haberlos guiado hasta al valle sin sufrir daños y por tener finalmente un lugar donde vivir en paz. Ese domingo, Brigham Young predicó a los miembros y les recordó la importancia que tiene guardar el día de reposo. El hermano Wilford Woodruff registró: “Dijo a los hermanos que no debían trabajar el domingo; que si lo hacían perderían cinco veces más de lo que ganaran” (citado en Elementos de la Historia de la Iglesia, pág. 446).

Los días siguientes fueron de gran actividad. El presidente Brigham Young y varios de los demás hermanos exploraron el lugar para determinar el mejor lugar para establecerse. El presidente Brigham Young le dijo a sus compañeros: “Puedo decirles incluso antes de que salgan que encontrarán muchos lugares buenos… a nuestro alrededor, pero regresarán convencidos de que éste es el mejor lugar para edificar nuestra ciudad” (véase Elementos de la Historia de la Iglesia, pág. 479). Después de explorar la zona, los hermanos estuvieron de acuerdo con el presidente Young. Ya para el día miércoles, los Apóstoles habían tomado la decisión de que la ciudad se edificaría en grandes manzanas cuadradas con amplias calles. Ese era el mismo modelo que le había sido revelado al profeta José Smith al planificar la ciudad de Sión en Misuri. Al atardecer del miércoles, el presidente Young guió a los demás hermanos hasta un sitio que se hallaba entre los dos ramales de un riachuelo, y colocando su bastón en la tierra dijo: “¡He aquí el lugar donde se levantará el Templo de nuestro Dios!” (citado en Carter E. Grant, The Kingdom of God Restored, pág. 432; véase también Elementos de la Historia de la Iglesia, pág. 479).

Para el sábado 31 de julio, los pioneros ya habían levantado la primera construcción. Se trataba de una especie de emparrado, un cobertizo sencillo sin paredes y con el techo hecho de ramas y matorrales apoyado sobre postes. Este cobertizo se levantó cerca del sitio del templo y se utilizó como lugar de adoración y de reuniones.

Los pioneros continuaron irrigando y sembrando más tierra y para fines de la segunda semana ya el maíz y las papas que habían plantado habían comenzado a germinar.

Tres semanas después de haber llegado al Valle del Lago Salado, Brigham Young regresó a Winter Quarters con el fin de guiar hasta allí a otro grupo de pioneros. Llevó consigo a muchos de los hermanos que habían integrado la primera compañía de pioneros, para que se unieran a sus respectivas familias. Cerca de Winter Quarters, el Quórum de los Doce Apóstoles efectuó una reunión especial para reorganizar a la Primera Presidencia de la Iglesia. En una conferencia llevada a cabo el 27 de diciembre de 1947, tres años y medio después de la muerte de José Smith, se sostuvo a Brigham Young como Presidente de la Iglesia, con Heber C. Kimball como Primer Consejero y Willard Richards como Segundo Consejero.

La vida en el Valle del Lago Salado

Durante los meses de agosto y septiembre en el valle, los pioneros construyeron una empalizada que rodeaba una superficie de unas cuatro hectáreas y media. Esa empalizada proporcionaba el lugar para construir algunas casas temporales y a la vez los protegía de los indios hostiles y de los crudos vientos del invierno. Después que el segundo grupo grande de pioneros llegó en el otoño, la empalizada se agrandó y dentro se construyeron cabañas de troncos con techos planos hechos con palos cubiertos con ramas de arbustos y tierra. Estos techos sirvieron muy bien durante el otoño e invierno, pero al llegar la primavera con sus lluvias, comenzó a gotear lodo y agua de ellos. Orson Whitney escribió: “Había una gran demanda de paraguas, ya que se utilizaban aún hasta en la cama. No era extraño ver a una buena ama de casa cocinando, mientras sin cesar caían gotas desde arriba, sosteniendo un paraguas con la mano izquierda mientras que con la derecha daba vuelta a una carne asada o revolvía un guisado” (véase Grant, pág. 435). A los ratones también les gustaba hacer nidos entre la tierra y las ramas de los techos. Una vez Eliza R. Snow pasó toda la noche en la cama con su paraguas abierto y riéndose mientras caían ratones y lodo del techo. Los pioneros se sintieron muy agradecidos cuando paró de llover y pudieron secar sus pertenencias.

En octubre de 1847, Mary Jane Dilworth comenzó el primer día de escuela en el valle, en una carpa en medio de la empalizada. No había sillas, ni pupitres, ni pizarras; los niños se sentaban en troncos. Una niña describió el primer día de escuela de la siguiente forma: “Entramos a la carpa, nos sentamos en troncos formando un círculo y uno de los hermanos ofreció una oración… Aprendimos uno de los Salmos de la Biblia y cantamos” (citado en Grant, pág. 439). Los niños tenían libros y los utilizaban para aprender matemática, a leer, a escribir y a cantar. Cuando comenzaron los fríos, la escuela se mudó a una cabaña de troncos que había en una esquina de la empalizada. Los pupitres de la escuela se hicieron con tablas sacadas de los carromatos, pero como no había cristales para las ventanas, los alumnos habían colocado ropa cubierta de grasa en los marcos para tapar las aberturas. La ropa no permitía que pasara mucha luz a través de ella, por lo que por lo general se dejaba la puerta abierta, para dejar entrar algo de luz, aún cuando hacía frío. De todas formas, los niños se sentían muy agradecidos de poder ir a la escuela y aprender.

Para finales del primer invierno en el valle, las provisiones de los santos eran muy escasas. Habían muchas personas que no tenían zapatos ni ropa en buenas condiciones y tenían que utilizar la piel de los animales para confeccionarla. Con excepción del trigo y el maíz que los pioneros necesitaban para utilizar como semilla en la primavera, ya no quedaban casi alimentos. Un muchacho dijo: “Por varios meses no tuvimos pan. Nuestra comida se componía de carne, leche, hierbas, bulbos de flores silvestres y cardos. Yo estaba encargado del ganado, y recuerdo que mientras lo cuidaba comía tallos de cardos hasta que el estómago me quedaba tan lleno como el de una vaca”. La familia de ese muchacho finalmente hizo sopa con la piel seca de un buey (citado en Grant, págs. 443–444). Al llegar la primavera y comenzar los plantíos a producir alimento, los pioneros dieron gracias de haber podido sobrevivir el primer invierno en el valle.

Los grillos y las gaviotas

Los pioneros estaban ansiosos de recoger sus primeras cosechas primaverales, pero unas heladas tardías quemaron algunos de los plantíos y una sequía causó daño en otros. Después, llegaron los grillos y comenzaron a comer todo lo que quedaba de los sembrados. Los pioneros hicieron todo lo que estaba a su alcance para luchar contra estos insectos. Algunos trataron de asustarlos haciendo mucho ruido, otros sacudieron las plantas para tirarlos al suelo, había quienes los corrieron hasta pilas de pajas y luego les prendieron fuego, mientras que los demás los tiraban dentro de zanjas llenas de agua. Pero todo era inútil. Por más que trataban los pioneros, los grillos seguían llegando y estaban en todas partes: en los árboles, en las vallas, en las casas, en las camas y hasta en la ropa.

La gente estaba muy preocupada; si los grillos se comían toda la cosecha, no tendrían nada para comer y morirían por la falta de alimentos. Durante dos semanas lucharon contra los grillos y oraron a nuestro Padre Celestial pidiéndole ayuda. Finalmente, el presidente de estaca pidió a los miembros que dedicaran un día en especial de ayuno y oración. Susan Noble Grant, que tenía dieciséis años en ese entonces, describió lo que sucedió (ponga a la vista la lámina del milagro de las gaviotas mientras narra el siguiente relato):

“La respuesta a nuestro ayuno y nuestras oraciones llegó una límpida tarde de verano.

“Todos nos asustamos mucho ya que, de pronto, volando en círculo por sobre los campos sembrados habían aparecido grandes bandadas de gaviotas chillando. Nuestro primer pensamiento fue que otra nueva plaga se cernía sobre nosotros, pero luego vimos que cientos y luego miles de aves blancas y grises se avalanzaban emitiendo agudos chillidos contra los grillos y comenzaban a devorarlos… Luego pasó algo extraño; tan pronto como las gaviotas se llenaban el buche de grillos, iban hasta los arroyos cercanos, bebían pequeños sorbos de agua, vomitaban lo que habían comido y nuevamente volvían a reunirse con sus chillonas compañeras. ¡Todo el mundo miraba maravillado lo que sucedía! Nuestras oraciones habían sido contestadas” (citado en Grant, pág. 446; véase también Elementos de la Historia de la Iglesia, págs. 494–495).

Las gaviotas volvieron día tras día por casi tres semanas y se comieron todos los grillos hasta hacerlos desaparecer. Los miembros de la Iglesia sabían que sus oraciones habían sido contestadas en forma milagrosa y se sentían sumamente agradecidos de que sus cosechas y sus vidas se hubieran salvado.

En agosto de 1848, los miembros hicieron una fiesta para celebrar la siega. Pusieron a la vista sus cosechas y tuvieron discursos, música y baile. Sentían un gran agradecimiento hacia nuestro Padre Celestial por haberlos ayudado a tener una buena cosecha.

Hacia fines de 1848, casi tres mil personas vivían en el Valle del Lago Salado. Eso era cerca de una cuarta parte de las personas que habían vivido en Nauvoo. Brigham Young escribió entonces una carta a los miembros que todavía permanecían en Iowa y les dijo que la Iglesia finalmente había encontrado un lugar en el cual vivir en paz y seguridad.

Aun cuando el primer año que pasaron en el valle había estado lleno de penurias y trabajo, los santos pensaban que habían sido muy bendecidos. Ellos habían soportado todo y habían hecho de un desierto una colonia confortable donde podían vivir en paz y adorar sin problemas a nuestro Padre Celestial. Y siguieron guardando el día de reposo para de esa forma demostrarles al Padre Celestial y a Jesús la gratitud que sentían por las muchas bendiciones que habían recibido.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Qué mandamiento nos ha dado el Señor acerca de la gratitud? (D. y C. 59:7; 46:32.) ¿De qué manera somos bendecidos cuando demostramos gratitud al Padre Celestial y a Jesús?

• ¿Por qué creen que se sentían agradecidos los miembros en el Valle del Lago Salado? ¿Cómo le demostraron su gratitud? ¿Cuáles son algunas de las bendiciones por las cuales debemos estar agradecidos? (véase las actividades complementarias números 2, 3 y 4.) ¿Cómo podemos demostrar al Padre Celestial y a Jesús la gratitud que sentimos?

• ¿De qué manera fueron bendecidos los miembros de la Iglesia por haber guardado el día de reposo? (D. y C. 59:15–19.) ¿En qué forma el guardar el día de reposo demuestra gratitud? (Véase la actividad complementaria N° 2.) ¿De qué forma han sido bendecidos ustedes por haber guardado el día de reposo?

• Cuáles fueron algunos de los problemas y penurias que tuvieron que soportar los miembros de la Iglesia durante su primer año en el Valle del Lago Salado? ¿Cómo creen que les ayudó dar gracias por sus bendiciones a pesar de todos los problemas que tuvieron que enfrentar? ¿Por qué debemos dar gracias aun cuando las cosas no estén marchando bien? Trate de que los niños comprendan que cuando hacemos el esfuerzo de agradecer a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo por Sus bendiciones recordamos las muchas bendiciones que Ellos nos dan y eso nos ayuda a desalentarnos menos. (Véase la actividad complementaria N° 4.)

• ¿Qué hicieron los pioneros para tratar de matar a los grillos? ¿Por qué se sentían tan desanimados los pioneros por causa de los grillos? ¿Qué hubiera pasado si los grillos no hubieran sido exterminados? ¿Por qué sabían los pioneros que la llegada de las gaviotas había sido un milagro?

• ¿Por qué ayunaron y oraron los pioneros pidiendo ayuda cuando vino la plaga de grillos? ¿Qué es ayunar? ¿En qué forma respondió nuestro Padre Celestial al ayuno y oraciones de los pioneros? ¿De qué manera el ayuno y la oración nos ayudan a nosotros a resolver nuestros problemas? (Cuando ayunamos y oramos obtenemos fortaleza espiritual, lo cual nos da una fe aún mayor para pedir a nuestro Padre Celestial que nos ayude a resolver nuestros problemas.)

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o más de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Teniendo como ejemplo las siguientes citas del presidente Ezra Taft Benson, el decimotercer Presidente de la Iglesia, escriba por separado en diferentes hojas de papel varias actividades que está bien llevar a cabo durante el día de reposo y varias actividades que no está bien que llevemos a cabo. Coloque las hojas de papel en un recipiente.

    1. a.

      Muchos, demasiados, ya casi han dejado de guardar el día de reposo. Ahora, no solamente es un día de trabajo, sino que es también un día de diversión y recreación: se juega al golf, se esquía, se patina, se caza, se pesca; se va a días de campo, a carreras, al cine, a los teatros, a los juegos de pelota, a los bailes y a otras formas de diversión, todas las cuales parecen ser una regla a seguir… Sin embargo, la ley de Dios dice que debemos guardar el día de reposo” (The Teachings of Ezra Taft Benson, [Salt Lake City: Bookcraft, 1988], pág. 438).

    2. b.

      ¿Qué va de acuerdo con el objetivo del día de reposo? He aquí algunas sugerencias: Actividades que contribuyan a tener una espiritualidad aún mayor… las reuniones en la casa de oración; [obtener] conocimiento espiritual al leer las Escrituras, la historia de la Iglesia y biografías, y las inspiradas palabras de las Autoridades Generales; descansar físicamente, tratar de conocer más a los familiares y parientes; contar relatos de las Escrituras…, dar testimonios, edificar la unidad familiar, visitar a los enfermos y ancianos…, cantar la música de Sión y escuchar música inspirada… dar oraciones personales y familiares; ayunar, dar bendiciones y unciones, dar bendiciones de padre; preparar comidas sencillas y en lo posible cocinar todo lo que más se pueda el sábado” (The Teachings of Ezra Taft Benson, pág. 439).

    Para que los niños comprendan cómo guardar el día de reposo, escriba dos títulos sobre la pizarra: Buenas actividades para hacer el día de reposo y Actividades que se deben evitar hacer en el día de reposo. Pida a los niños que, de a uno, elijan una hoja de papel del recipiente y lean lo que dice al resto de la clase. Dejen que ellos determinen bajo qué subtítulo de los escritos en la pizarra debe estar. Una vez que se hayan puesto de acuerdo, escriba esa actividad bajo el subtítulo apropiado. Una vez que se hayan leído todas las hojas, pida a dos niños que lean las citas del presidente Benson.

    Nota al maestro: Al analizar con los niños la clase de actividades que son apropiadas para el día de reposo, piense en las diferentes situaciones familiares de los niños de su clase y tenga cuidado de no herir sus sentimientos. Algunos de ellos pueden tener padres [u otros miembros de la familia] no muy activos o que no sean miembros, que los inviten a acompañarlos a actividades impropias para el día de reposo. Inste a los niños a orar para recibir guía y hacer todo lo que esté al alcance de ellos para guardar el día de reposo sin ser irrespetuosos o desobedientes a sus padres.

  2. 2.

    Pida a uno de los niños que lea la siguiente cita del presidente Spencer W. Kimball, el duodécimo Presidente de la Iglesia:

    “Es incomprensible que alguien que ame al Señor con todo su corazón y con toda su alma… no pase un día cada siete en acción de gracias… El guardar el día de reposo indica a cuánto asciende nuestro amor por el Padre Celestial” (The Teachings of Spencer W. Kimball, ed. Edward L. Kimball [Salt Lake City: Bookcraft, 1982], pág. 218).

    Analice con los niños la forma en que el guardar el día de reposo demuestra amor por nuestro Padre Celestial y Jesús. Después, siente a los niños formando un círculo y entrégueles un objeto pequeño, una pequeña pelota o una bolsita llena de frijoles (porotos, judías) para que la pasen alrededor del círculo. Al recibir un niño la pelota o la bolsita, él o ella dice algo por lo cual está agradecido y luego pasa la pelota al niño que está sentado a su lado. El séptimo niño en recibir la pelota debe decir: “Guardaré el día de reposo” en lugar de decir por qué está agradecido. En ese momento, todos los niños deben pararse y cambiar de asiento. Una vez que se hayan sentado nuevamente, repita la actividad.

  3. 3.

    Para que los niños se den cuenta de cuántas bendiciones les ha dado nuestro Padre Celestial, haga que jueguen a lo siguiente:

    Siente a los niños en círculo. Una vez que estén sentados pida a cada uno de ellos que diga una bendición que comience con la letra A (por ejemplo: “Me siento agradecido por las abejas” o “Me siento agradecido por el amor”. Continúe alrededor del círculo hasta que uno de los niños no recuerde ninguna bendición que comience con la letra A, pida entonces a ese niño que comience con la letra B, (“Me siento agradecido por mis brazos). Continúe con las demás letras hasta que lo crea conveniente, basándose en la atención que prestan los niños (es probable que no tenga tiempo para utilizar todas las letras del alfabeto).

  4. 4.

    Lea, o pida a un niño que lo haga, la siguiente cita del presidente N. Eldon Tanner, miembro fallecido de la Primera Presidencia:

    “Al expresar agradecimiento por nuestras muchas bendiciones, llegamos a ser más conscientes de lo que el Señor ha hecho por nosotros, y nos convertimos en personas más agradecidas” (citado en Ven, sígueme, Guía de estudio personal del Sacerdocio de Melquisedec, 1987, pág. 84).

    Pida a los niños que canten o repitan la letra de “Cuenta tus bendiciones” (Himnos, N° 157); luego, entrégueles papel y lápiz y pídales que cada uno de ellos haga una lista de todas las bendiciones que puedan recordar en tres minutos (adapte el límite de tiempo a la concentración que puedan tener los niños de su clase). Pida a los niños que lean su lista al resto de la clase. Si lo desea, pídales que comparen sus listas y que tachen las cosas que estén duplicadas. Indique cuántas cosas de cada lista no se mencionaron en las demás y haga hincapié en el hecho de que todos tenemos muchas más bendiciones de las que podemos contar.

  5. 5.

    Ayude a los niños a aprender de memoria Doctrina y Convenios 59:7.

  6. 6.

    Canten o repitan la letra de una o más de las siguientes canciones: “Niños pioneros” (Canciones para los niños, pág. 137), “El sábado” (Canciones para los niños, pág. 105), “¿Puede un niño como yo” (Canciones para los niños, pág. 14), “Doy gracias, oh Padre” (Canciones para los niños, pág. 9).

Conclusión

Testimonio

Exprese su gratitud por quienes se han sacrificado para establecer la Iglesia en el Valle del Lago Salado. Trate de que los niños entiendan que el guardar el día de reposo es una forma en la cual podemos demostrar gratitud hacia nuestro Padre Celestial y Jesucristo. Diga la forma en la cual ha sido bendecido al guardar el día de reposo.

Sugiera a los niños que hablen con su familia sobre la forma en la cual pueden guardar debidamente el día de reposo.

Sugerencias de lectura

Sugiera que los niños estudien en casa Doctrina y Convenios 59:7–19 y 78:19 como repaso de la lección de hoy.

Sugerencias para que los niños hablen con la familia

Inste a los niños a hablar con la familia sobre una parte específica de la lección, tal como un relato, una pregunta o actividad, o que lean con ella la “Sugerencia de lectura” que tienen para estudiar en casa.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.