La construcción y la dedicación del Templo de Salt Lake

Primaria 5: Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia, 1996


Objetivo

Que los niños sientan el deseo de vivir la ley de castidad y ser dignos de casarse en el templo.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, los relatos de los acontecimientos históricos que se encuentran en esta lección; Doctrina y Convenios 46:33, 109:20, 131:1–4, 132:15–21 y Moisés 2:27–28. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños los relatos y los acontecimientos históricos y de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VI–VIII y “La enseñanza de los acontecimientos históricos y de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Lectura complementaria: Helamán 5:12 y Principios del Evangelio (31110 002), los capítulos 38 y 39.

  3. 3.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y que mejor los ayuden a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Haga nueve rectángulos de papel que se asemejen a bloques de piedra, como los que se utilizaron en aquella época para hacer los cimientos del templo, o lleve cubos de madera o ladrillos. Escriba sobre cada uno de ellos o colóqueles una etiqueta con las siguientes declaraciones:

    • Creer en nuestro Padre Celestial, en Jesucristo y en el Espíritu Santo.

    • Seguir al profeta y a otros líderes de la Iglesia.

    • Vivir la ley de castidad.

    • Ser honrados.

    • Tratar a los miembros de la familia con respeto y amor.

    • Asistir a la reunión sacramental y a las demás reuniones de la Iglesia.

    • Pagar un diezmo justo.

    • Obedecer la Palabra de Sabiduría.

    • Arrepentirse de los pecados que se hayan cometido.

  5. 5.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de Doctrina y Convenios para cada niño.

    2. b.

      Un ejemplar de la Perla de Gran Precio y uno del Libro de Mormón.

    3. c.

      La lámina 5–7, El ángel Moroni en la cúspide del Templo de Salt Lake; la lámina 5–53, Una yunta de bueyes acarreando bloques de granito para el templo; la lámina 5–54, La Manzana del Templo llena de bloques de granito; la lámina 5–55, El Templo de Salt Lake (Las bellas artes del Evangelio 502; 62433); la lámina 5–56, Adán y Eva (Las bellas artes del Evangelio 101; 62461); la lámina 5–57, Una joven pareja se dirige al templo (62559).

Nota para el maestro: El presidente Howard W. Hunter, decimocuarto presidente de la Iglesia, dijo: “Ahora, más que nunca, es necesario enseñar principios morales a los niños desde temprana edad. Eso se puede lograr enseñándoles el mandamiento de ser castos, en términos claros, que los niños comprendan fácilmente, y estableciendo normas específicas que rijan sus vidas. A los miembros adultos de la Iglesia les es posible poner de relieve esta instrucción dando un buen ejemplo de virtud y modestia en su forma de vestir y de comportarse. A medida que los niños crezcan y comiencen a comprender el amor que el Señor siente por ellos, lo más probable es que su comportamiento refleje los sentimientos de amor que tienen por el Señor al seguir el consejo que Él ha dado relacionado con la modestia y la castidad” (circular enviada a la Presidencia General de la Primaria, agosto de 1994).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar el interés

Muestre la lámina del Templo de Salt Lake y analice brevemente con los niños su belleza y majestuosidad.

• ¿Qué hace que este edificio permanezca erguido y firme?

Explique que debajo de este edificio se encuentran cimientos profundos y hechos con bloques de piedra de casi dos metros y medio de altura. Los constructores de este templo pusieron esos bloques de piedra de tal manera que las paredes del templo pudieran tener una superficie firme sobre la cual apoyarse; de esa forma, el edificio permanecería firme y no se resquebrajaría ni se caería.

Trace un bosquejo sencillo del Templo de Salt Lake en la pizarra (véase la ilustración).

Explique que de la misma forma en que el Templo de Salt Lake se encuentra edificado sobre un cimiento firme, nuestro Padre Celestial desea que edifiquemos también nuestra vida sobre un cimiento firme para que de esa forma permanezcamos rectos, fuertes y dignos de entrar en el templo. Podemos edificar un cimiento firme al hacer las cosas que nos ayudarán a ser dignos de entrar al templo. Utilice los cubos que preparó y repase brevemente con los niños los requisitos que nos hacen dignos de entrar en el templo (si lo desea, ponga de relieve que aprenderán sobre la ley de castidad durante esta lección). Al repasar cada uno de los requisitos, ponga a la vista el cubo correspondiente, colocándolo en la pizarra debajo del dibujo del templo, formando con ellos algo que se asemeje a un cimiento (si va a utilizar cubos de madera o ladrillos, póngalos sobre la mesa o en el piso, lo más cerca posible del dibujo).

• ¿Qué pasaría si uno o más de los bloques de piedra que forman el cimiento del Templo de Salt Lake fuese quitado o separado de los demás? (El cimiento se debilitaría y el templo podría resquebrajarse o caer.)

Señale los bloques de cimientos que ha puesto a la vista.

• ¿Qué pasaría si uno o más bloques faltaran de nuestra vida? (Nuestro cimiento de rectitud se debilitaría y no seríamos dignos de entrar en el templo.)

Explique a los niños que en esta lección aprenderán más acerca de cómo se edificó el Templo de Salt Lake y sobre la forma en que pueden edificar un cimiento de rectitud en sus vidas.

Acontecimientos históricos y de las Escrituras

Enseñe sobre la construcción y la dedicación del Templo de Salt Lake, tal como se describe en los siguientes acontecimientos históricos. Después, utilice la sección titulada “La ley de castidad” y los pasajes de las Escrituras que se han dado en la sección “Preparación” para ayudar a los niños a comprender la importancia que tiene vivir la ley de castidad y ser así dignos de casarse en el templo y recibir las bendiciones eternas que allí se prometen. Muestre las láminas en el momento apropiado.

Se colocan los cimientos del templo

En febrero de 1853, cinco años y medio después de que los primeros miembros de la Iglesia entraran en el Valle del Lago Salado, Brigham Young y otras Autoridades Generales llevaron a cabo la ceremonia de la palada inicial para comenzar la construcción del Templo de Salt Lake. Dos meses más tarde, tuvieron otra ceremonia con el fin de colocar las piedras angulares del edificio. En ese día, el presidente Young le dijo a los miembros de la Iglesia que cada vez que miraba el sitio donde se edificaría el templo, tenía una visión de cómo sería éste.

El presidente Young hizo un boceto del templo tal como lo vio en la visión que tuvo y un arquitecto, el hermano Truman O. Angell, hizo los planos detallados de cómo edificarlo. El presidente Young envió al hermano Angell a Inglaterra para estudiar los magníficos edificios que había allí y para que aprendiera la forma de hacer que el templo fuera un edificio hermoso y firme. El presidente Young dijo que deseaba que el templo se construyera tan firme que “permaneciera erguido a través del Milenio” (citado por Richard Neitzel Holzapfel, Every Stone a Sermon, pág. 21).

Los albañiles colocaron varias capas de grandes bloques de piedra de arenisca para hacer los cimientos, que tenían una profundidad de más de dos metros y medio. Los hermanos trabajaron cinco años para hacerlos, pero en mayo de 1858, se detuvo la construcción del templo debido a algunos problemas que hubo con el gobierno de los Estados Unidos. El presidente de los Estados Unidos había escuchado algunas historias falsas de que los miembros de la Iglesia no obedecían la ley y, como consecuencia, envió un destacamento del ejército para restaurar el orden. Brigham Young, temiendo que el ejército perturbara el sitio del templo, hizo que cubrieran todos los cimientos con tierra para que pareciera un campo de labranza.

Una vez que se hubieron resuelto los problemas con el gobierno, el presidente Young ordenó que se pusieran los cimientos al descubierto. Sin embargo, al quitar la tierra que los cubría, los albañiles vieron que la argamasa y las piedras utilizadas entre los grandes bloques de piedra se habían resquebrajado y movido, causando que algunos de éstos también se agrietaran y perdieran estabilidad. Al ver esto, los albañiles se dieron cuenta de que el templo no tendría cimiento adecuado para apoyarse. Decidieron entonces quitar todas las pequeñas piedras y la argamasa y todos los bloques de piedra de arenisca hasta la primera hilera, reemplazándolos con bloques de dura piedra de granito. Esos bloques de granito se cortaron de forma tal que se ajustaban unos a otros sin necesidad de ponerles argamasa ni cascotes para nivelarlos y unirlos. Catorce años después de haber comenzado la construcción del templo, se terminaron los nuevos cimientos y los albañiles comenzaron a levantar las paredes.

Se preparan los bloques de piedra

Los enormes bloques de granito para construir el templo se cortaron en una cantera de un desfiladero, a treinta y cinco kilómetros del sitio del templo. Cada uno de los bloques de piedra pesaba varias toneladas y era necesario transportarlos en carretas tiradas por yuntas de bueyes. Algunas veces llevaba hasta cuatro días llevar un bloque de piedra desde la cantera hasta el sitio del templo. A menudo las carretas se rompían o las pesadas piedras se caían de ellas y se agrietaban o se rompían. Cuando en el año 1869 el ferrocarril llegó a Utah, se extendió un tramo de vía desde la cantera hasta el sitio del templo y con máquinas a vapor se pudieron transportar varios bloques en un mismo día; de esa forma, la construcción del templo se aceleró notablemente.

Una vez que los bloques llegaban al sitio del templo, picapedreros expertos le daban forma. A algunos bloques se les esculpían símbolos tales como el sol, la luna y las estrellas, como recordatorios de los importantes principios del Evangelio que se revelan en las ordenanzas del templo. El dar forma y esculpir cada uno de los bloques de piedra llevaba días y algunas veces hasta semanas. A los niños que vivían cerca del sitio del templo les gustaba jugar a las escondidas entre las enormes piedras que esperaban para ser colocadas en su lugar.

John Moyle fue uno de los albañiles que trabajó en la construcción del templo. Todos los lunes de mañana caminaba los treinta y cinco kilómetros que había desde su casa hasta el sitio del templo, trabajaba toda la semana y el viernes regresaba andando el mismo recorrido para cuidar de su granja. El hermano Moyle sufrió un accidente en el que perdió su pierna, pero hábilmente se hizo una pierna de madera y trató de andar con ella mientras que pudo soportar el dolor que le causaba. Una vez que lo logró, caminó con su pierna de madera hasta Salt Lake City para continuar trabajando en el templo. Él fue quien esculpió las palabras “Holiness to the Lord” (“Santidad al Señor”) sobre el lado este del templo.

Se termina y se dedica el templo

Treinta y nueve años después de haberlo comenzado, se colocó la piedra de coronamiento (una piedra redonda en forma de bola que se halla sobre la cúspide de la aguja más alta). Cincuenta mil personas que se agolparon en la Manzana del Templo, y miles más que miraron desde las calles y edificios adyacentes, vieron cómo el presidente Wilford Woodruff, cuarto Presidente de la Iglesia, oprimió un interruptor eléctrico que hizo que la piedra de coronamiento descendiera hasta quedar en posición. Más tarde, ese mismo día, se colocó sobre esa piedra la estatua del ángel Moroni.

El interior del templo se terminó durante el transcurso del año siguiente con el trabajo de carpinteros, yeseros, pintores y otros artesanos habilidosos. Los techos y los enmaderados se decoraron con esculturas espléndidas. Los artistas que pintaron los hermosos murales sobre las paredes de los cuartos de las ordenanzas habían recibido su capacitación en Europa. Fue extraordinario que todo el interior del templo se terminara en un año.

El templo se dedicó en abril de 1893. La primera sesión de la dedicación se llevó a cabo el 6 de abril, exactamente sesenta y tres años después de haberse organizado la Iglesia y apenas poco más de cuarenta años del día en que se comenzó a construir. Era un día frío y tormentoso, soplaba un fuerte viento, llovía y nevaba; pero dentro del templo todo era paz y tranquilidad. El presidente Woodruff se arrodilló y dio la oración dedicatoria y, a continuación, como en todas las dedicaciones anteriores de los templos (véase las lecciones 26 y 35), la congregación efectuó la “Aclamación de Hosanna” y cantó “El Espíritu de Dios”.

Muchas personas que asistieron a los servicios dedicatorios vieron ángeles y escucharon cantos celestiales. El presidente Woodruff dijo más tarde: “Las Huestes Celestiales asistieron al primer servicio dedicatorio. Si se hubieran podido abrir los ojos de la congregación hubieran visto a José y Hyrum [Smith], a Brigham Young, a John Taylor y a todos los hombres buenos que han vivido en esta dispensación reunidos con nosotros, como así también [Isaías]… y todos los Santos Profetas y Apóstoles que profetizaron de la obra de los postreros días” (citado por LaRene Gaunt, “‘The Power of God Was with Us’”, pág. 29; véase la actividad complementaria Nº 1).

Los sagrados acontecimientos que ocurrieron durante la dedicación del Templo de Salt Lake ayudaron a la gente a sentir la presencia de Dios y a tener una gran reverencia por el templo y sus ordenanzas. Cuando en la actualidad vemos un templo, éste nos recuerda que nuestro Padre Celestial y Jesucristo viven y desean que vivamos con Ellos nuevamente.

La ley de castidad

Recuerde a los niños que para poder vivir nuevamente con el Padre Celestial, Jesucristo y nuestra familia en el grado más alto del reino celestial, debemos casarnos en el templo y guardar las promesas que hemos hecho allí (véase D. y C. 131:1–4).

Hable sobre los bloques de cimientos que puso a la vista durante la actividad para despertar el interés y señale el que dice “Vivir la ley de castidad”. Explique que la ley de castidad es uno de los principios que debemos cumplir para ser dignos de entrar en el templo. Esta parte de la lección explica lo que es la ley de castidad y por qué es importante vivirla.

Muestre la lámina de Adán y Eva. Pida a los niños que expliquen quiénes son esas personas y luego lea Moisés 2:27–28, o pida a uno de los niños que lo haga, hasta la parte que dice henchid la tierra.

• ¿Qué mandó hacer el Padre Celestial a Adán y a Eva después que ellos se casaron? (Es posible que tenga que explicar que “multiplicarse” y “henchir la tierra” quiere decir tener hijos.)

• ¿Por qué era importante que Adán y Eva tuvieran hijos?

Recuerde a los niños que una de las razones por las cuales hemos venido a la tierra es para recibir un cuerpo de carne y huesos. Explique que como parte del plan de nuestro Padre Celestial para nuestra felicidad, Él nos ha dado el privilegio de tener hijos y preparar cuerpos para que otros espíritus puedan recibirlos cuando vengan a la tierra. Parte del plan de felicidad de nuestro Padre Celestial es que los niños y las niñas crezcan, contraigan matrimonio en el templo y se conviertan en padres y madres.

Explique que, debido a que el poder de tener hijos es un privilegio tan sagrado, nuestro Padre Celestial ha dado instrucciones específicas relacionadas con el uso de ese poder. Esas instrucciones se llaman la ley de castidad, un mandamiento que nos indica que debemos permanecer sexualmente limpios y puros; lo cual significa que no debemos tener relaciones sexuales con nadie más que con nuestro marido o con nuestra esposa. La ley de castidad también indica que debemos ser puros en palabra, pensamiento y obra, o en otras palabras que no debemos decir, pensar ni hacer nada que demuestre falta de respeto por ese gran poder que nuestro Padre Celestial nos ha dado.

Diga a los niños que el Espíritu Santo puede ayudarnos a saber si nuestras acciones son correctas o no. Indique que si tienen preguntas específicas acerca de la ley de castidad, deben preguntar a sus padres o a otra persona adulta en la cual puedan confiar plenamente.

Trate de que los niños comprendan que vivir la ley de castidad es muy importante para nuestra felicidad por lo que Satanás nos tienta para que no la obedezcamos. A medida que los niños crezcan, serán tentados a quebrantar la ley de castidad; por tanto, si desde ahora deciden vivirla y edifican un firme cimiento de rectitud, podrán resistir mejor las tentaciones cuando llegue el momento.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes con los niños en clase ayudará a que entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Cuáles fueron algunos de los problemas que enfrentaron los miembros mientras edificaban el Templo de Salt Lake? ¿Cómo creen que se sintieron cuando el templo finalmente se terminó? ¿Por qué son tan importantes los templos?

• ¿Qué tuvieron que hacer los albañiles para que el templo pudiera permanecer a través del Milenio, como deseaba Brigham Young? ¿Por qué fue necesario edificar el templo sobre un cimiento sólido? ¿Por qué es necesario edificar nuestra vida sobre un cimiento de rectitud? (Helamán 5:12.) ¿Cómo podemos edificar ese cimiento? (Véase las actividades complementarias Nº 2 y 3.)

• ¿Por qué es importante casarse en el templo? ¿Qué bendiciones prometió nuestro Padre Celestial a quienes contrajeran matrimonio en el templo y guardaran sus convenios? (D. y C. 131:1–4; 132:19–21.) Recuerde a los niños que las personas que se casen en el templo y guarden sus convenios vivirán en el grado más alto del reino celestial con nuestro Padre Celestial, con Jesucristo y con los miembros de su familia que hayan sido dignos.

• ¿Por cuánto tiempo permanecerán casadas las personas si se sellan en el templo y guardan sus convenios? (D. y C. 132:19; véase las actividades complementarias Nº 4 y 5.) Explique que esas personas estarán casadas por tiempo y eternidad, lo cual significa que estarán casados para siempre.

• ¿Por cuánto tiempo permanecerán casadas las personas si no se sellan en el templo? (Sólo hasta que mueran; véase D. y C. 132:15.) ¿Qué pasará con esas personas? (D. y C. 132:16.) Diga a los niños cuyas familias no se han sellado en el templo que no se desanimen; ellos pueden orar, ser un buen ejemplo y decir a sus padres la forma en que se sienten al pensar en ser sellados como familia. La oportunidad de ser sellados a sus padres puede todavía hacerse realidad.

• ¿Por qué es tan importante vivir la ley de castidad? Explique que una de las consecuencias de desobedecer la ley de castidad (y no arrepentirse) es la de no ser digno de entrar en el templo y participar de sus ordenanzas; y como consecuencia, no poder regresar a vivir con nuestro Padre Celestial y con Jesucristo en el reino celestial.

• Pida a uno de los niños que lea en voz alta Doctrina y Convenios 46:33. ¿Qué significa practicar la virtud y la santidad? Explique que practicar la virtud significa mantener nuestra mente y nuestro cuerpo limpios y puros. ¿Cómo podemos practicar continuamente la virtud? (Véase la actividad complementaria Nº 2.)

• ¿Por qué debemos evitar utilizar malas palabras y un lenguaje vulgar cuando hablamos? Explique a los niños que el lenguaje vulgar por lo general describe al cuerpo en forma irrespetuosa. Recuérdeles que la ley de castidad no sólo implica lo que hacemos, sino lo que pensamos y decimos. Nuestro Padre Celestial desea que hablemos con respeto de nuestro cuerpo y de sus funciones sagradas.

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido utilice una o más de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Explique que el edificio del Templo de Salt Lake en Utah fue el cumplimiento de una profecía que Isaías hizo cientos de años antes del nacimiento de Jesucristo. Lea, o pida a un niño que lea, Isaías 2:2. Ponga de relieve que Salt Lake City está ubicada en las Montañas [collados] Wasatch en la parte oeste de los Estados Unidos.

  2. 2.

    Prepare tiras de cartulina o papel del mismo tamaño con las siguientes inscripciones:

    • Vestir con modestia.

    • Utilizar un lenguaje puro y limpio.

    • Mirar sólo películas, programas de televisión y videos sanos.

    • Mirar y leer sólo libros y revistas sanos.

    • Escuchar música edificantes

    • Mantener el cuerpo sagrado y puro.

    • Obedecer la Palabra de Sabiduría.

    • Tener pensamientos puros.

    • No salir en citas con jóvenes del sexo opuesto hasta no tener 16 años.

    • Elegir buenos amigos.

    Dibuje en la pizarra un cimiento grande de piedra de forma irregular (hágalo lo suficientemente grande como para que quepan todas las tiras de cartulina) e intitúlelo Castidad (véase la ilustración). Pida a los niños que hagan de cuenta que son picapedreros y que deben dar forma a esa piedra para que encaje perfectamente y forme así un cimiento firme.

    Entregue una tira de cartulina a cada uno de los niños y pídales que, de a uno, la lean en voz alta y luego la coloquen formando un rectángulo en el cimiento de piedra de forma irregular que usted ha dibujado en la pizarra. Es importante que los niños comprendan que a medida que ellos cumplen con los principios enumerados en las tiras de cartulina, están edificando un firme cimiento que les ayudará a vivir la ley de castidad.

    Recuerde a los niños que la argamasa y las piedras que se utilizaron para hacer el primer cimiento que se construyó para el Templo de Salt Lake se resquebrajaron y movieron, haciendo que los grandes bloques de piedra de los cimientos también se resquebrajaran. Pida a los niños que piensen en hechos que podrían causar que su cimiento de castidad se resquebrajara, tal como utilizar un lenguaje vulgar, leer o mirar pornografía o vestir ropa inadecuada. Inste a los niños a evitar hacer todo eso.

  3. 3.

    Explique que el presidente Spencer W. Kimball, el duodécimo Presidente de la Iglesia, dijo que los jóvenes debían tomar, a temprana edad, decisiones que más tarde los llevaran a un matrimonio celestial. Lea la siguiente cita o pida a uno de los niños que lo haga:

    “Las [decisiones] son de dos variedades: ‘Esto haré’ y ‘Esto no haré’… Desde sus primeros años, la juventud debía haber estado viviendo conforme a un plan… [Ellos deben trazar] un curso para su educación, una misión, la búsqueda de un novio o novia puros y limpios que sea su compañero o compañera por toda la vida, su matrimonio en el templo y su servicio en la Iglesia. Cuando se traza tal curso y se fija la meta, es más fácil resistir las muchas tentaciones y decir ‘no’ al primer cigarrillo; ‘no’ a la primera copa;… ‘no’ a… [las] prácticas inmorales” (El Milagro del Perdón, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1976, pág. 240; cursiva también en el original).

    Pida a los niños que, tal como el presidente Kimball lo sugirió, se tracen metas que esperan cumplir en la vida, que les ayuden a ser dignos de casarse en el templo. Entrégueles una hoja de papel y un lápiz a cada uno y pídales que escriban Mi plan para casarme en el templo. Dígales que debajo de ese título escriban las palabras Esto haré: y Esto no haré:. Pídales que anoten debajo de cada título algunas cosas como, por ejemplo: “Esto haré: asistiré a la Iglesia todos los domingos, obedeceré a mis padres, tendré buenos amigos, viviré digno de poder entrar en el templo” o “Esto no haré: no escucharé música que aleje al Espíritu, no miraré programas de televisión ni películas inmorales, no diré malas palabras ni utilizaré un lenguaje vulgar”.

    Es necesario que los niños comprendan que las decisiones que tomen en la vida determinarán la clase de persona que llegarán a ser. El ponerse la meta de casarse en el templo les ayudará a tomar buenas decisiones.

  4. 4.

    Explíqueles que el día que una persona se casa en el templo es uno de los más importantes de su vida.

    • ¿Por qué va a ser tan importante ese día para ustedes? (Porque ese es un paso muy importante en el camino de regreso a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo con el fin de vivir con Ellos en el grado más alto del reino celestial.)

    Si usted ha contraído matrimonio en el templo o se ha sellado en el templo después de su matrimonio, diga a los niños cómo se sintió ese día. Si es posible, muéstreles fotografías de su casamiento. Si todavía no se ha sellado en el templo, pida permiso a la presidenta de la Primaria para invitar a alguien que ya se haya sellado para que les hable a los niños al respecto.

  5. 5.

    Cuente el siguiente relato del presidente Heber J. Grant, séptimo presidente de la Iglesia:

    Antes de que el Templo de Salt Lake se terminara, los miembros de la Iglesia que vivían en Salt Lake City tenían que viajar hasta el templo en Saint George, Utah, casi cuatrocientos cincuenta kilómetros, para efectuar las ordenanzas del templo. El presidente Grant relató lo siguiente:

    “Hasta el día de mi muerte estaré agradecido de no haber prestado oído a algunos de mis amigos cuando, siendo un joven de veintiún años, me tomé el trabajo de viajar desde el Condado de Utah hasta Saint George para casarme en el templo… En aquella época, era un viaje largo y difícil, ya que había que transitar por caminos sin pavimentar y rutas inciertas; y llevaba varios días de camino.

    “Muchos me aconsejaron que no hiciera el esfuerzo de viajar hasta Saint George para casarme. Le podía pedir al presidente de estaca o a mi obispo que nos casara y luego, una vez que el Templo de Salt Lake estuviera terminado, podía ir allí con mi esposa y mis hijos y sellarme a ella y sellar a nuestros hijos a nosotros por la eternidad.

    “¿Por qué no les presté atención? Porque deseaba casarme por tiempo y eternidad, porque deseaba comenzar la vida en forma correcta. Con el correr del tiempo, tuve ocasión de alegrarme muchísimo por haber tomado la determinación de contraer matrimonio en el templo en esa época y no haber esperado a una fecha que pareciera más conveniente …

    “Un día que asistí a la conferencia de una de las estacas, una de mis hijas [habló y] dijo: ‘Me siento muy agradecida al Señor por haber nacido de la manera correcta, nacido [bajo el] convenio, nacido de padres que estaban casados de la manera correcta y sellados en el Templo del Señor’.

    “Los ojos se me llenaron de lágrimas, porque su madre había muerto antes de que el Templo de Salt Lake fuera terminado. Yo me sentí sumamente agradecido de no haber escuchado a mis amigos que habían tratado de persuadirme de no ir a casarme al Templo de Saint George. Me sentí muy agradecido de la inspiración y la determinación que tuve de comenzar correctamente la vida” (Gospel Standards, comp. G. Homer Durham [Salt Lake City: Improvement Era, 1941], págs. 359–360).

  6. 6.

    Ayude a los niños a aprender de memoria el decimotercer Artículo de Fe. Analice la forma en que éste se relaciona con la ley de castidad.

  7. 7.

    Canten o repitan la letra de una o más de las canciones: “El Señor me dio un templo” (Canciones para los niños, pág. 73), “Las familias pueden ser eternas” (Canciones para los niños, pág. 98), “Me encanta ver el templo” (Canciones para los niños, pág. 99), “Muestra valor” (Canciones para los niños, pág. 80), “El plan de Dios puedo seguir” (Canciones para los niños, pág. 86).

Conclusión

Testimonio

Testifique sobre la importancia que tiene el obedecer la ley de castidad y vivir dignos de entrar en el templo. Explique a los niños que si ellos permanecen dignos de entrar en el templo, encontrarán la verdadera felicidad y podrán vivir con nuestro Padre Celestial y con Jesús y con los miembros dignos de su familia, por la eternidad, en el grado más alto del reino celestial.

Sugerencias de lectura

Sugiera que los niños estudien en casa Doctrina y Convenios 131:1–4 y 132:15–21 como repaso de esta lección.

Sugerencias para que los niños hablen con la familia

Inste a los niños a hablar con la familia sobre una parte específica de la lección, tal como un relato, una pregunta o actividad, o que lean con ella la “Sugerencia de lectura”.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.