Samuel, el niño Profeta

Primaria 6: El Antiguo Testamento, 1996


Objetivo

Alentar a los niños a prestar atención a la inspiración del Espíritu Santo.

Preparación

  1. 1.

    Con oración, estudie:

    • 1 Samuel 1:1–5, 9–11: Ana y Elcana no tienen hijos. Ana ora por un hijo y promete dedicárselo al Señor.

    • 1 Samuel 1:17–28: Elí le dice a Ana que su oración será contestada. Nace Samuel y Ana cumple con su promesa y lo lleva al templo.

    • 1 Samuel 2:18–21, 26: El joven Samuel ministra en el templo. Elí bendice a los padres de Samuel porque permiten que Samuel le sirva al Señor.

    • 1 Samuel 3:1–10, 19–20: El Señor llama al joven Samuel.

    • Apocalipsis 3:20: Cristo está a la puerta, pero nosotros debemos escuchar su voz.

    • Amós 3:7: El Señor habla a los miembros de la Iglesia por medio de Sus Profetas.

  2. 2.

    Lectura complementaria:

    • Moroni 7:13–17: El Espíritu de Cristo nos ayuda a distinguir el bien del mal.

    • Doctrina y Convenios 6:23, 8:2: Se habla paz a la mente como testimonio de Dios. El Espíritu Santo habla a nuestra mente y a nuestro corazón.

    • Doctrina y Convenios 9:8–9: Estúdialo en tu mente y después pide la confirmación espiritual.

    • Alma 32:23: Los niños pequeños reciben palabras de Dios.

  3. 3.

    Estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños el relato de las Escrituras (véase “Cómo preparar las lecciones”, pág. VII, y “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII). Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayuden a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de la Biblia para cada niño.

    2. b.

      Un ejemplar del Libro de Mormón y uno de Doctrina y Convenios.

    3. c.

      Las láminas 6–34: Ana presenta a Samuel a Elí en el templo; 6–35: El Señor llama al pequeño Samuel (Las bellas artes del Evangelio 111; 62498); y 6–36: Jesús a la puerta (Las bellas artes del Evangelio 237; 62170).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para captar la atención

Después de que los niños entren en el salón de clases, escoja a un niño para que salga de la habitación y golpee a la puerta. Diga a otro niño que lo deje entrar; luego muestre la lámina de Jesús a la puerta. Lea y analice Apocalipsis 3:20. Pida a los niños que analicen por qué el artista no le pintó la perilla (picaporte) a la parte de la puerta que da hacia afuera. (Jesús está esperando para ayudarnos, pero somos nosotros quienes debemos abrir la puerta para invitarlo a pasar.) Pregunte a los niños cómo pueden dejar entrar al Salvador en sus vidas. Haga que los niños comprendan que una de las formas por las cuales el Señor habla con nosotros es por medio del Espíritu Santo. Si prestamos atención al Espíritu Santo, podemos recibir guía de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo. Explique a la clase que esta lección es acerca de un joven que escuchó la voz del Señor, prestó atención y obedeció.

Relato de las Escrituras

Utilice las láminas en el momento apropiado y enseñe a los niños el relato del nacimiento de Samuel y de su niñez de los pasajes de las Escrituras enumerados en la sección “Preparación”. (En “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII, encontrará varias sugerencias de cómo enseñar los relatos de las Escrituras.)

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios en su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• Ana viajaba todos los años con su esposo Elcana al templo a ofrecer sacrificios al Señor. Ella no tenía hijos y en el templo lloraba y oraba fervientemente pidiendo un hijo. ¿Qué promesa le hizo Ana al Señor mientras oraba? (1 Samuel 1:11.) Cuando Ana salió del templo después de orar pidiendo un hijo, ¿cómo la consoló Elí? (1 Samuel 1:17–18.) ¿De qué manera guardó Ana la promesa que le había hecho al Señor? (1 Samuel 1:24–28.) ¿Por qué es importante guardar las promesas que hacemos?

• ¿Qué le llevaba Ana a Samuel todos los años cuando ella y Elcana iban al templo? (1 Samuel 2:19.) ¿Cómo fue bendecida Ana después de haber llevado a Samuel para que se criara en el templo con el fin de servir al Señor? (1 Samuel 2:20–21.)

• ¿Quién le habló a Samuel durante la noche? (1 Samuel 3:4.) Al principio, ¿quién pensaba Samuel que lo llamaba? (1 Samuel 3:5–6, 8.) ¿Cómo supo Samuel que era el Señor quien lo llamaba? (1 Samuel 3:8–9.)

• ¿Cómo recibimos inspiración del Señor? (Por medio del Espíritu Santo, las Escrituras y las palabras de los líderes de la Iglesia.) ¿Quién nos ayuda a darnos cuenta qué desea el Señor que hagamos? (El Espíritu Santo, nuestros padres, los maestros y los líderes de la Iglesia.) ¿En qué forma podemos prepararnos para recibir y comprender la influencia del Espíritu Santo? (Al mantener puros nuestros pensamientos y nuestras acciones, al guardar los mandamientos, al pedirle al Padre Celestial que envíe la influencia del Espíritu Santo y al dedicar el tiempo necesario para escuchar al Espíritu una vez que hemos orado pidiendo guía o inspiración. [Véase la actividad complementaria N° 3.])

• Cuando el Señor tiene un mensaje para dar a toda la Iglesia, ¿por intermedio de quién lo envía? (Amós 3:7.) ¿Por qué piensan que el Señor le habló a Samuel, siendo éste un jovencito? (1 Samuel 3:1.) El élder Harold B. Lee explicó que en ese tiempo “no había un Profeta sobre la tierra por medio del cual el Señor pudiera revelar Su voluntad” (“But Arise and Stand upon Thy Feet”—And I will Speak with Thee”, Brigham Young University Speeches of the Year [7 de febrero de 1956], pág. 2). Como no había otro Profeta, el Señor preparó a Samuel desde el comienzo de su vida para que fuera Su Profeta.

• ¿A qué otros Profetas de Dios se les llamó desde muy jóvenes? (A Mormón [véase Mormón 1:2–5] y al profeta José Smith.)

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o más de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Hable a la clase de alguna vez en que un joven (usted o alguien que usted conozca) escuchó e hizo caso a la inspiración del Espíritu Santo. Si lo desea, relate la siguiente historia de la vida real:

    Un joven pedaleaba rápidamente su bicicleta haciendo repartos, cuando de súbito tuvo la fuerte impresión de detenerse. Paró inmediatamente y mientras permanecía sin moverse en su bicicleta al costado de la calle, un auto que venía por la calle transversal, que estaba adelante de él, pasó con la luz roja sin detenerse, por la misma intersección donde el joven hubiera estado si no hubiera obedecido la inspiración que tuvo.

    Pida a los niños que hablen sobre las veces en que ellos o un familiar recibieron impresiones del Espíritu Santo que los guiaron, los advirtieron o los consolaron. Explique que no necesitamos escuchar realmente una voz; podemos sencillamente tener un fuerte sentimiento acerca de algo. Cuando esto sucede, ¿qué debemos hacer?

  2. 2.

    Haga a los niños la siguiente pregunta: Cuando sentimos que una impresión o una idea nos viene a la mente, ¿cómo podemos saber que viene de Dios? Sobre la pizarra o en una hoja grande de papel escriba De Dios y No es de Dios. Después escriba Moroni 7:13, 16–17 y Doctrina y Convenios 6:23; 9:8–9. Lea y analice las referencias con los niños y coloque las sugerencias que ellos tengan debajo del título correspondiente.

    De Dios

    No es de Dios

    Un cálido sentimiento interior.

    Confusión.

    Deseas hacer algo bueno.

    Deseas hacer algo que no está bien.

    Deseas amar y servir a Dios.

    No deseas seguir a Jesús.

    Tienes paz en tu mente.

    Dudas de Jesucristo.

  3. 3.

    Escoja a un niño para representar al joven Samuel en el templo. Pida a otro que simule ser Elí y elija a un tercero para ser la voz del Señor. (Elija con sumo cuidado al niño que va a representar al Señor y asegúrese que sólo diga las palabras que están registradas en las Escrituras.) Solicite a los niños que hagan una dramatización del relato de la vez en que Samuel escuchó la voz del Señor (véase 1 Samuel 3:1–10). Los demás niños de la clase pueden leer por turno los versículos o dirigir el relato.

  4. 4.

    Canten o repitan la letra de la canción “Buscaré al Señor” (Canciones para los niños, pág. 67).

  5. 5.

    Ponga a la vista la lámina de Jesús a la puerta. Canten o repitan la letra de la canción “Buscaré al Señor” (Canciones para los niños, pág. 67). Pida a los miembros de la clase que digan las formas de buscar al Señor que se mencionan en esta canción (leer las Escrituras, orar, obedecer al Profeta, guardar los mandamientos). Diga a los niños que a medida que ellos hacen todo eso, invitan a Jesús a sus vidas. Solicite a los niños que canten esa canción nuevamente con usted.

Conclusión

Testimonio

Hable con los niños sobre alguna ocasión en que sintió el amor del Señor o prestó atención a la inspiración del Espíritu Santo. Testifique que Jesucristo es nuestro Salvador y nuestro Guía, y que al vivir rectamente podremos escuchar Su voz por medio del poder del Espíritu Santo.

Sugerencias para que los niños hablen con la familia

Inste a los niños a hablar con la familia sobre una parte específica de la lección, tal como un relato, una pregunta o actividad, o que lean con ella las “Sugerencias de lectura” que tienen para estudiar en casa.

Sugerencias de lectura

Sugiera a los niños que estudien en casa 1 Samuel 3:1–10, 19–20 como repaso de la lección de hoy.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.