Elías el Profeta y los falsos profetas de Baal

Primaria 6: El Antiguo Testamento, 1996


Objetivo

Alentar a los niños a adorar a nuestro Padre Celestial en forma diligente.

Preparación

  1. 1.

    Con oración, estudie:

    • 1 Reyes 18:17–18: Elías el Profeta le dice a Acab que sus iniquidades han traído problemas sobre Israel.

    • 1 Reyes 18:19–29: Elías el Profeta desafía a los falsos profetas a que Baal envíe fuego desde el cielo. Los falsos profetas fracasan.

    • 1 Reyes 18:30–38: Elías el Profeta ora y el Señor envía fuego para consumir el sacrificio y el altar.

    • 1 Reyes 18:39: Todo el pueblo reconoce al verdadero Dios.

    • 1 Reyes 19:11–13: El Señor le habla a Elías el Profeta por medio de la voz apacible y delicada.

  2. 2.

    Estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños el relato de las Escrituras (véase “Cómo preparar las lecciones”, pág. VII, y “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII). Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayuden a alcanzar el objetivo de la lección.

  3. 3.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de la Biblia para cada niño.

    2. b.

      Una piedra u otro objeto inanimado.

    3. c.

      Las láminas 6–40: La Primera Visión (Las bellas artes del Evangelio 403; 62470) y 6–41: Elías el Profeta y los profetas de Baal.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para captar la atención

Ponga a la vista la lámina de la Primera Visión y la piedra u otro objeto.

Pregunte a los niños a quién oran cuando necesitan ayuda para resolver un problema. Pregunte a los niños por qué no orarían a una piedra (u otro objeto). Explique que cuando José Smith necesitó ayuda, oró a nuestro Padre Celestial en el nombre de Jesucristo y su oración le fue contestada. Al igual que José Smith, nosotros debemos orar al Padre Celestial en el nombre de Su Hijo, Jesucristo. Nuestro Padre Celestial tiene el poder para oír nuestras oraciones y contestarlas. Haga notar que una piedra (u otro objeto) no puede escuchar nuestras oraciones, ya que no tiene poder, ni vida, ni personalidad ni sentimientos y no puede dar ni demostrar amor. Explique a los niños que van a aprender la forma en que Elías el Profeta trató de enseñar a los israelitas a adorar y a orar a nuestro Padre Celestial en lugar de hacerlo a objetos sin vida o a imágenes.

Relato de las Escrituras

Utilice las láminas de Elías el Profeta y los profetas de Baal en el momento apropiado para enseñar a los niños el relato de Elías el Profeta de los pasajes de las Escrituras enumerados en la sección “Preparación”. (En “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII, encontrará varias sugerencias de cómo enseñar los relatos de las Escrituras.)

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios en su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• El profeta Elías selló los cielos para que no lloviera. ¿A quién culpó Acab por la sequía? (1 Reyes 18:17.) ¿Cuál dijo Elías el Profeta que era la causa de la sequía? (1 Reyes 18:18.) Explique que Acab y su esposa Jezabel habían alejado a los israelitas de nuestro Padre Celestial y ahora ellos adoraban a un dios falso, un ídolo llamado Baal (véase “Baal” en la Guía para el Estudio de las Escrituras, pág. 22). La sequía había causado un hambre muy grande en la tierra y Acab y su pueblo tenían grandes dificultades para encontrar agua para regar los sembrados y dar de beber a los animales. ¿Por qué en ocasiones el Señor permite que haya sequía u ocurran otros desastres naturales? Haga notar que a veces los sucesos desagradables son una parte normal de la vida, pero también podrían ser una amonestación para que nos arrepintamos y adoremos al Padre Celestial. También podrían ser señales que nos advierten que debemos prepararnos para la Segunda Venida.

• Una vez que Elías el Profeta reunió al pueblo de Israel y a los falsos profetas, ¿qué le preguntó al pueblo? (1 Reyes 18:21.). ¿Qué deseaba Elías el Profeta que hiciera el pueblo? Explique que él sabía que ellos no podían servir a Baal y al Señor y deseaba que los israelitas decidieran a quién iban a adorar. ¿Por qué es importante que decidamos desde ahora adorar a nuestro Padre Celestial? (Véase la actividad complementaria N° 2.)

• ¿Qué adoran las personas en la actualidad a pesar de que quizás no se den cuenta de que lo hacen? (Véase la actividad complementaria N° 5.) Es importante que los niños comprendan que nosotros adoramos lo que es más importante para nosotros. En la traducción que José Smith hizo de Mateo 6:33, el Salvador dice: “Por tanto, no busquéis las cosas de este mundo, mas buscad primeramente edificar el reino de Dios, y establecer su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (véase la Traducción de José Smith, Mateo 6:38). Explique que debemos poner primero a nuestro Padre Celestial en nuestra vida para de ese modo adorarle. Si hay algo que es más importante para nosotros, entonces es un ídolo o un dios falso.

• ¿Qué desafío sugirió Elías el Profeta para probar al pueblo a quién debían adorar? (1 Reyes 18:23–24.) ¿Cuántos Profetas del Señor había allí ese día? ¿Cuántos profetas de Baal había? (1 Reyes 18:22.) ¿Por qué Elías el Profeta tenía más poder que los profetas de Baal, aun cuando éstos eran muchos más?

• ¿Qué pasó cuando los falsos profetas clamaron a Baal? (1 Reyes 18:29.) ¿Por qué Baal no contestó las oraciones de los falsos profetas ni envió fuego desde el cielo?

• Cuando le llegó el turno a Elías el Profeta, ¿por qué piensan que hizo que fuera más difícil que el sacrificio se quemara? (1 Reyes 18:32–35; explique que él deseaba probar sin dejar ninguna duda el poder de Dios.) ¿Qué sucedió cuando Elías el Profeta oró a nuestro Padre Celestial? (1 Reyes 18:36–38.) ¿Qué sucede cuando oramos a nuestro Padre Celestial? Explique que Él escucha nuestras oraciones y las contesta de acuerdo con nuestra fe y Su voluntad, aun cuando sus respuestas no son por lo general tan espectaculares como la que recibió Elías el Profeta.

• ¿Qué hizo el pueblo cuando la prueba hubo finalizado? (1 Reyes 18:39.)

• Aun cuando comenzó a llover y terminó la sequía, Jezabel estaba furiosa con Elías el Profeta y juró matarlo (véase 1 Reyes 19:2). Elías el Profeta huyó al desierto y mientras se encontraba allí el Señor le habló. ¿De qué forma le habló el Señor a Elías el Profeta? (1 Reyes 19:11–13.) ¿De qué manera recibimos nosotros mensajes del Señor? Explique que nosotros oramos al Padre Celestial en el nombre de Jesucristo y recibimos nuestras respuestas por medio del Espíritu Santo, por lo general por medio de un pensamiento de paz que recibimos en la mente o un sentimiento cálido en el corazón (véase la actividad complementaria N° 3). Señale que, al orar a nuestro Padre Celestial y prestar atención y obedecer a la voz suave y apacible del Espíritu Santo, adoramos a nuestro Padre Celestial.

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o más de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Luego de enseñar el relato de Elías el Profeta y de los sacerdotes de Baal, haga, si lo desea, que uno o dos de los niños representen o hagan una pantomima de la historia.

  2. 2.

    Divida la clase en grupos de dos o tres niños. Entregue a cada grupo una hoja de papel y un lápiz y pídales que tomen dos o tres minutos para anotar todo lo que se les ocurra que puede contestar la siguiente pregunta: “¿Cuáles son algunas de las cosas que hacemos para adorar a nuestro Padre Celestial?” Pida a un niño de cada grupo que lea las respuestas que han anotado. La lista podría incluir las siguientes ideas:

    • Orar diariamente y expresar gratitud a nuestro Padre Celestial.

    • Asistir a las reuniones de la Primaria y a las sacramentales.

    • Ser reverente y prestar atención en las reuniones de la Iglesia.

    • Cantar himnos de alabanza.

    • Participar en las noches de hogar, las oraciones y el estudio de las Escrituras.

    • Tratar con amor a los demás.

    • Tomar decisiones correctas.

    • Leer las Escrituras por sí mismos.

    Analice cuán importante es adorar diariamente a nuestro Padre Celestial y hacer que Él sea una parte importante en nuestra vida. Si lo cree conveniente, pida a los niños que escriban algunas de esas ideas en una hoja de papel para llevarlas a casa y hablar de ellas con sus respectivas familias.3. Pida a los niños que repitan el Artículo de Fe N° 1. Repase con ellos la función que tiene cada miembro de la Trinidad, recuérdeles que son tres personajes diferentes pero que trabajan unidos como si fueran uno para ayudarnos. En el análisis, incluya lo siguiente:

    Nuestro Padre Celestial es el Padre de nuestros espíritus. Antes de que naciéramos en la tierra, Él nos presentó el Plan de Salvación para que pudiéramos vivir sobre la tierra y llegar a ser como Él. Él dirigió la creación de la tierra. Nosotros oramos a nuestro Padre Celestial.

    Jesucristo es el Hijo Unigénito del Padre Celestial. Él creó la tierra bajo la dirección de nuestro Padre Celestial. Él dirige la obra de nuestro Padre Celestial sobre la tierra por medio de los Profetas. Jesús está a la cabeza de la Iglesia. En el Antiguo Testamento, Jesús se conoce con el nombre de Jehová o el Señor. Por medio de la expiación de Jesucristo, resucitaremos y tendremos la oportunidad de arrepentirnos y regresar junto a nuestro Padre Celestial. Oramos al Padre Celestial en el nombre de Jesucristo.

    El Espíritu Santo es un personaje de espíritu. No tiene un cuerpo físico. Cuando nos bautizamos, recibimos el don del Espíritu Santo, lo cual es el derecho de tener su ayuda y consuelo constantemente en nuestra vida. Si somos dignos, nuestro Padre Celestial contesta nuestras oraciones y nos habla por medio del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nos habla al corazón y a la mente con una voz apacible y delicada.

  3. 4.

    Con el fin de repasar la función y los nombres de estos tres miembros de la Trinidad, prepare tiras de cartulina o papel con las siguientes inscripciones. Haga tres columnas en la pizarra y en la parte superior de cada una de ellas ponga como títulos los nombres de los miembros de la Trinidad. Pida a cada uno de los niños que escoja una tira de cartulina o papel y la coloque debajo del título correspondiente. Continúe hasta que todas las tiras se hayan colocado y analizado.

    Padre Celestial

    Jesucristo

    Espíritu Santo

    El Padre de nuestro espíritu.

    Salvador.

    Una voz apacible y delicada.

    Presentó el Plan de Salvación.

    Jehová.

    El Consolador.

    Dirigió la creación de la tierra.

    Creó la tierra.

    Testifica.

    Es el Dios al cual debemos orar.

    Expió nuestros pecados.

    Es un Espíritu de verdad.

    Es la cabeza de la Iglesia.

    Es un ejemplo perfecto.

  4. 5.

    Escriba en hojas de papel cosas del mundo que en ocasiones adoramos, tales como el dinero; el poder; la popularidad; los artistas famosos; la diversión; los deportes; la apariencia física; la ropa; etc. Ponga a la vista el objeto que utilizó en la actividad para captar la atención. Pida a los niños que, de a uno, escojan una de las hojitas de papel y la peguen al objeto. Haga que los niños analicen cómo algunas personas le dan muchísimo valor a esas cosas y pregúnteles qué podemos hacer para evitar adorar esas cosas mundanas o darles demasiada importancia. Trate de que los niños se den cuenta de la importancia que tiene poner primero en nuestra vida a nuestro Padre Celestial y todo lo que Él desea que hagamos.

    Pida a los niños que aprendan de memoria la parte de 1 Reyes 18:21 que dice: “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle”. Haga hincapié en la importancia de decidir desde ahora adorar siempre a nuestro Padre Celestial y no permitir que otras cosas nos alejen de Él.

  5. 6.

    Diga a los niños que los tres primeros de los Diez Mandamientos que el Señor le dio a Moisés explican la forma en que debemos adorar al único Dios verdadero (véase Éxodo 20:3–7). Lea los siguientes mandamientos con los niños y pregúnteles de qué manera el obedecer cada uno de ellos nos ayuda a adorar a nuestro Padre Celestial.

    “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3).

    “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás” (Éxodo 20:4–5).

    “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano” (Éxodo 20:7).

    Explique que durante Su vida en la tierra, Jesucristo resumió los Diez Mandamientos en dos grandes mandamientos: Amar a Dios y a amar a los demás. Lean y analicen el primero y grande mandamiento:

    “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento” (Mateo 22:37–38).

    Pregunte a los niños qué nos dice ese mandamiento sobre la importancia que tiene adorar a nuestro Padre Celestial.

  6. 7.

    Canten o repitan la letra de las canciones “Dios vive” (Canciones para los niños, pág. 8), “Soy un hijo de Dios” (Canciones para los niños, pág. 2) o “Viví en los cielos” (Canciones para los niños, pág. 148).

Conclusión

Testimonio

y cometido Exprese gratitud por el privilegio de adorar y orar a nuestro Padre Celestial. Aliente a los niños a tomar desde ahora la decisión de adorar a nuestro Padre Celestial. Deles el cometido de tener cuidado de no adorar falsos dioses y de no permitir que nada sea más importante que la adoración y la obediencia a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo.

Sugerencias para que los niños hablen con la familia

Inste a los niños a hablar con la familia sobre una parte específica de la lección, tal como un relato, una pregunta o actividad, o que lean con ella las “Sugerencias de lectura” que tienen para estudiar en casa.

Sugerencias de lectura

Sugiera a los niños que estudien en casa 1 Reyes 18:19–39 como repaso de la lección de hoy.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.