La caída de Adán y Eva

Primaria 6: El Antiguo Testamento, 1996


Objetivo

Que los niños comprendan la caída de Adán y Eva y que sientan el deseo de regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial.

Preparación

  1. 1.

    Con oración, estudie:

    • Moisés 2:27–28: A Adán y a Eva se les manda fructificarse y multiplicarse.

    • Moisés 3:8–9, 15–17: El árbol de la ciencia del bien y del mal y el árbol de la vida.

    • Moisés 4: La caída de Adán y Eva.

    • Moisés 5:9–12: Adán y Eva alaban a Dios y se regocijan por la Caída.

    • En la Guía para el Estudio de las Escrituras “Caída de Adán y Eva”, (págs. 28–29).

  2. 2.

    Lectura complementaria:

    • El capítulo 6 de Principios del Evangelio, “La caída de Adán y Eva”.

    • 2 Nefi 2:14–27: La importancia de la oposición.

    • Alma 42:2–9: La muerte espiritual y la muerte temporal.

    • Helamán 14:16–17: Cristo nos redime de ambas muertes.

    • Génesis 3: La caída de Adán y Eva.

  3. 3.

    Estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños el relato de las Escrituras (véase “Cómo preparar las lecciones”, pág. VII, y “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII). Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayuden a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de la Biblia y uno de la Perla de Gran Precio para cada niño.

    2. b.

      Un ejemplar del Libro de Mormón y uno de Doctrina y Convenios.

    3. c.

      Cuatro cosas pequeñas e insignificantes, tales como la tapita de una botella de refresco, una ramita, o una bolita de papel, etc. con un cordel atado alrededor de cada una; un objeto pequeño que represente algo de valor (como un anillo para simbolizar la vida eterna) atado con un cordel; y una pequeña bolsa o recipiente (véase la actividad para captar la atención).

    4. d.

      Las láminas 6–2: El Jardín de Edén; 6–3: Dios el Padre y Jesucristo y 6–4: Adán y Eva (Las bellas artes del Evangelio 101; 62461).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para captar la atención

Coloque los objetos que ha atado con un cordel en la bolsa o el recipiente para que queden ocultos pero que un trozo de cada uno de los cordeles quede colgando afuera de la bolsa. Pida a uno de los niños que elija un cordel y que saque un objeto de la bolsa. Luego colóquelo de nuevo en su lugar y permita que otro niño haga lo mismo, hasta que todos hayan participado. Muestre a la clase todos los objetos escondidos y explique el valor del único que vale la pena.

Explique que es difícil hacer elecciones correctas cuando no sabemos lo que estamos eligiendo. Nuestro Padre Celestial desea que sepamos distinguir la diferencia que hay entre el bien y el mal a fin de escoger lo correcto. Diga a la clase que esta lección explicará cómo se nos dio el conocimiento del bien y del mal, y la habilidad de escoger por nosotros mismos.

Relato de las Escrituras

Enseñe el relato de la caída de Adán y Eva que se encuentra en los pasajes de las Escrituras enumerados en la sección “Preparación” y utilice las láminas en los momentos apropiados. (En “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII, encontrará varias sugerencias de cómo enseñar los relatos de las Escrituras.) Los siguientes tres puntos son las ideas principales que se deben enseñar en esta lección:

  1. 1.

    Nuestro Padre Celestial previó la caída de Adán y Eva la cual “fue un paso necesario dentro del plan de la vida y una gran bendición para todos nosotros” (Principios del Evangelio, pág. 33). Nosotros aceptamos esa condición en el mundo de los espíritus, cuando apoyamos el plan de nuestro Padre Celestial.

  2. 2.

    ”Debido a la Caída, se nos ha bendecido con un cuerpo físico, con el derecho de escoger entre el bien y el mal y con la oportunidad de obtener la vida eterna. Ninguno de esos privilegios hubiera sido nuestro si Adán y Eva hubiesen permanecido en el Jardín de Edén” (Principios del Evangelio, pág. 33).

Después de que Adán y Eva “cayeron” de la presencia de Dios y se convirtieron en seres mortales, fue necesario que tuviésemos un Salvador para que pudiésemos vivir nuevamente y regresar a nuestro Padre Celestial. Jesucristo fue elegido para ser nuestro Salvador antes de que el mundo fuese creado. (Véase la lección 2.)

Sería conveniente tener presente los siguientes puntos a medida que analiza los pasajes de las Escrituras con la clase:

  1. 1.

    Antes de que Adán fuera puesto en la tierra, se le conocía como Miguel, el arcángel (véase D. y C. 107:54).

  2. 2.

    Miguel estuvo a la cabeza de la batalla contra Lucifer y sus ángeles antes de que éstos fueran echados de los cielos (véase Apocalipsis 12:7–9).

  3. 3.

    ”Adán y Eva se encontraban entre los hijos más nobles de nuestro Padre [Celestial]” (Principios del Evangelio, pág. 31).

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios en su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Cuál fue el primer mandamiento que se le dio a Adán y a Eva después de que fueron creados? (Moisés 2:28.) Explique que Adán y Eva no podían obedecer ese mandamiento antes de la Caída. Debido a que sus cuerpos no eran todavía mortales, no podían tener hijos.

• ¿Qué lugar hermoso preparó nuestro Padre Celestial para Adán y Eva? (Moisés 3:8–9.) ¿Cómo se imaginan que era la vida en el Jardín?

• ¿Qué árboles se mencionan en la descripción del Jardín de Edén? (Moisés 3:9.) ¿Cuál fruto les prohibió Dios comer a Adán y a Eva? (Moisés 3:16–17.) A pesar de haberles dado claras instrucciones a Adán y a Eva acerca del árbol de la ciencia del bien y del mal, ¿qué les permitió Dios hacer? (Véase la actividad complementaria N° 5.) ¿Qué le dijo Dios a Adán que sucedería si él comía del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal? ¿Por qué nos permite nuestro Padre Celestial escoger por nosotros mismos? ¿Qué elecciones nos acercarán más a nuestro Padre Celestial?

• ¿Qué ocurrió cuando Adán y Eva comieron del fruto prohibido? (Ellos pudieron distinguir el bien del mal y se convirtieron en seres mortales, o sea, estuvieron sujetos a la muerte física. Ellos podían ahora tener hijos y observar el mandamiento de multiplicarse y henchir la tierra. Fueron separados de la presencia de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo, a lo cual se le conoce como la muerte espiritual [véase Principios del Evangelio, pág. 33].) (Véase la actividad complementaria 3.)

• ¿Cómo encaja la Caída en el Plan de Salvación o en lo que Alma llamó “el gran plan de felicidad”? (Alma 42:8.) Explique que nuestro Padre Celestial desea que seamos felices. En calidad de hijos espirituales de Él decidimos convertirnos en seres mortales y probarnos a nosotros mismos para llegar a ser semejantes a Él. Repita con los niños 2 Nefi 2:25: “Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo”. ¿Qué efecto tiene en cada uno de nosotros el que Adán y Eva hayan comido del fruto prohibido? (Nacimos, experimentamos oposición, distinguimos el bien del mal, podemos elegir llegar a ser como Dios, y morimos.) ¿Qué sienten hacia Adán y Eva luego de saber eso? (Véase la actividad complementaria Nº 3.)

• ¿Cómo nos salvamos de la muerte física? (Por medio de la resurrección de Jesucristo todo volveremos a vivir después de la muerte.) ¿Quiénes serán resucitados? (1 Corintios 15:22.)

• ¿Cómo nos salva Jesús de la muerte espiritual, o sea, de la separación de nuestro Padre Celestial? (Jesús sufrió por nuestros pecados por medio de Su gran Expiación. Seremos perdonados y regresaremos a nuestro Padre Celestial si decidimos arrepentirnos. [Véase 3 Nefi 27:19.])

• ¿Qué hizo Dios para asegurarse de que Adán y Eva no comieran del fruto del árbol de la vida? (Alma 42:2–5.) ¿Por qué era tan importante que Adán y Eva no comieran del fruto del árbol de la vida en ese momento? (Alma 42:5.)

• ¿Cuáles eran algunas de las diferencias entre la vida que Adán y Eva llevaron en el Jardín de Edén y su vida fuera de él? Trate de que los niños comprendan que aun cuando la vida era difícil, Adán y Eva se sentían felices porque ahora podrían aprender y llegar a ser como el Padre Celestial (véase Moisés 5:10–11). Ellos trabajaron arduamente para conseguir comida, ropa y un lugar donde vivir. También se esforzaron diligentemente para guardar los mandamientos y vivir cerca del Señor. ¿En qué forma podemos imitar el ejemplo de Adán y de Eva cuando nuestra vida nos parezca difícil?

• ¿Qué hubiera sucedido con nosotros si Adán y Eva no hubiesen comido del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal? (El presidente Joseph Fielding Smith enseñó: “Cuando oremos, demos gracias al Señor por Adán, ya que si no hubiese sido por él, yo no estaría aquí, ustedes no estarían aquí; estaríamos esperando en el cielo como espíritus” [en Conference Report, octubre de 1967, pág. 122; véase también 2 Nefi 2:22].)

• ¿Qué dijeron más tarde Adán y Eva acerca de su elección de comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal? (Moisés 5:10–12.)

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o más de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Coloque la lámina de Adán y Eva junto a la de Dios el Padre y de Jesucristo. Explique que cuando Adán y Eva vivían en el Jardín de Edén, ellos podían caminar con nuestro Padre Celestial y Jesús, y hablar con Ellos. A fin de que los niños comprendan por qué a la consecuencia de la elección que hicieron Adán y Eva se le conoce como la Caída, tome la lámina de Adán y Eva y colóquela debajo de la lámina de Dios el Padre y de Jesucristo mientras relata cómo Adán y Eva comieron del fruto prohibido. Adán y Eva “cayeron” o fueron expulsados de la presencia de Dios. Explique que debido a que Adán y Eva ya no podían andar libremente con el Padre Celestial y Jesucristo, a eso se le conoce como la Caída. La separación de Adán y Eva de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo dio comienzo a la vida mortal sobre la tierra y fue un paso importante en el gran plan de felicidad.

  2. 2.

    Analice el Artículo de Fe N° 2 y explique que algunas personas creen que todos seremos castigados porque Adán y Eva comieron del fruto prohibido. Al profeta José Smith le fue revelado que eso no es cierto. Jesús pagó el precio por la transgresión de Adán y Eva. A nosotros se nos hará responsables de las elecciones equivocadas que tomemos, pero no por las elecciones de los demás. Ayude a los niños a aprender de memoria este Artículo de Fe.

  3. 3.

    En la parte superior de una hoja de papel o en la pizarra escriba las palabras: Debido a Adán y Eva, e invite a los niños a que expresen ideas que se adapten a ese título, tal como:

    • Pudimos escoger nacer en la tierra.

    • Podemos distinguir entre el bien y el mal.

    • Nos separamos de nuestro Padre Celestial.

    • Algún día moriremos.

    Trate de que los niños comprendan que nos sentimos felices de tener la oportunidad de venir a la tierra (véase Job 38:7). Si Adán y Eva no hubieran comido del fruto prohibido, no habríamos tenido esa oportunidad, la cual necesitábamos para probar que podíamos elegir lo bueno de lo malo. El obtener un cuerpo físico, el tener el privilegio de elegir, el estar separados de Dios y el estar sujetos a la muerte era todo parte del plan que nuestro Padre Celestial tenía para que llegáramos a ser como Él.

    Escriba otro título: “Debido a Jesucristo”. Anote y explique las siguientes bendiciones:

    • Viviremos nuevamente después de la muerte.

    • Podremos regresar a nuestro Padre Celestial si nos arrepentimos.

    • Tenemos un ejemplo perfecto para seguir.

    Entregue a cada niño una hoja de papel y un lápiz y pídales que escriban Debido a Adán y a Eva en la parte superior de la misma y Debido a Jesucristo en el medio. Aliente a los niños a llevar la hoja de papel a casa y hablar con sus respectivas familias acerca de lo que tenemos y de lo que podremos hacer debido a Adán y Eva y Jesucristo.

  4. 4.

    En la pizarra o en dos tiras de papel escriba Resurrección y Regresar a nuestro Padre Celestial. Haga tiras de papel o cartulina con las siguientes inscripciones y permita que los niños se turnen para escoger una y la coloquen debajo del título correspondiente:

    resurrection

    Pregunte a los niños quién hizo todo eso posible (Jesucristo, al seguir el plan de nuestro Padre Celestial.) Esas bendiciones son los dones más grandiosos que el Salvador tiene para nosotros. Por medio de Él, podemos vencer las condiciones de la Caída y regresar a nuestro Padre Celestial.

  5. 5.

    Pida a los niños que piensen en cosas opuestas, tal como feliz y triste, caliente y frío, duro y blando, liso y áspero, pesado y liviano, alto y bajo, o rápido y lento con el fin de ilustrar la importancia de la oposición (véase 2 Nefi 2:11, 15). Permita que los niños describan las experiencias que hayan tenido con cosas opuestas. Para ayudarles a dar comienzo, podría utilizar los siguientes ejemplos: Después de que alguien ha estado enfermo, puede apreciar mejor el sentirse bien. O, sin la obscuridad, no podrían reconocer la luz, lo cual es la razón por la que no pueden ver las estrellas durante el día. Para ilustrar este último ejemplo, podría llevar a clase una linterna y mostrar cómo su luz es apenas perceptible en un cuarto bien iluminado, pero es mucho más brillante cuando el cuarto está a obscuras.

  6. 6.

    Canten o repitan la letra de la canción “Mandó a Su Hijo” (Canciones para los niños, pág. 20).

Conclusión

Testimonio

Pida a alguien que lea el testimonio de Adán y el de Eva que se encuentra en Moisés 5:10–12. Exprese su gratitud por lo que Adán y Eva hicieron por nosotros. Testifique que gracias a nuestro Salvador, Jesucristo, todos resucitaremos y podremos elegir ser como nuestro Padre Celestial y regresar a Su presencia.

Sugerencias para que los niños hablen con la familia

Inste a los niños a hablar con la familia sobre una parte específica de la lección, tal como un relato, una pregunta o actividad, o que lean con ella las “Sugerencias de lectura” que tienen para estudiar en casa.

Sugerencias de lectura

Sugiera a los niños que estudien en casa Moisés 5:9–12 como repaso de la lección de hoy.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.