Jesucristo enseña sobre la oración

Primaria 7: El Nuevo Testamento, 1997


Objetivo

Alentar a los niños para que sientan el deseo de ofrecer sus oraciones personales todos los días.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, Mateo 6:5–13 7:7–11 y Alma 34:19–27. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños el relato de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VII–VIII y “La enseñanza por medio de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Lectura complementaria: Mateo 4:2, 14:23; 26:36–46; Lucas 9:28–29; 11:2–4, 9–13; Juan 17; 3 Nefi 14:7–12; 17:14–21; 18:16.

  3. 3.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayude a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de la Biblia o del Nuevo Testamento para cada niño.

    2. b.

      Un ejemplar del Libro de Mormón.

    3. c.

      Lápices para marcar las Escrituras.

    4. d.

      La lámina 7–12, El Sermón del Monte (Las bellas artes del Evangelio 212; 62166) y la lámina 7–13, Un niño de once años arrodillado orando (62218).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para captar la atención

En hojas de papel escriba por separado varias situaciones, semejantes a las que se encuentran en la siguiente lista, que indican circunstancias en las cuales los niños podrían encontrarse (o si lo desea, usted les puede referir las situaciones en forma verbal). Pida a los niños que, uno a la vez, pasen al frente y escojan una hoja de papel y que digan cómo se sentirían y qué harían en una situación similar.

Te caes de tu bicicleta y te lastimas una pierna. No hay nadie por los alrededores y tú no sabes si podrás caminar hasta tu casa.

Tienes fiebre y te sientes mal del estómago. Tus padres han hecho todo lo posible para que te sientas mejor, pero sigues sintiéndote muy enfermo.

Tienes un examen mañana en la escuela. Has estudiado mucho pero piensas que no estás preparado como quisieras y no sabes qué hacer.

Has estado jugando con uno de tus amiguitos y cuando regresas a casa no encuentras a nadie. Tienes miedo porque no sabes a dónde ha ido tu familia.

Tus abuelos te han dado algo de dinero para tu cumpleaños y, al ir a buscarlo, no lo encuentras donde pensaste que lo habías puesto.

Al anochecer, te sientas afuera en la obscuridad y te das cuenta de cuán hermosas se ven las estrellas.

Estás ayudando a tu familia a plantar y a cuidar un huerto familiar y te das cuenta de que las plantas han crecido, las verduras ya están casi listas para comer y la fruta está madurando.

Explique que debemos orar al Padre Celestial para pedirle ayuda con cualquier problema que tengamos, decirle lo que pensamos y sentimos o expresarle nuestra gratitud. Nuestro Padre Celestial siempre escucha las oraciones sinceras.

Relato de las Escrituras

Enseñe a los niños que en el Sermón del Monte, Jesús les mostró a Sus discípulos la forma correcta de orar (véase Mateo 6:9–13). (En “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII, encontrará varias sugerencias de cómo hacerlo.) Si lo desea, puede pedir a los niños que se turnen para leer estos versículos. Si lo cree conveniente, permítales que marquen cualquiera o todos los versículos en su propia Biblia. Analice los conceptos de cada uno de los versículos y explique las palabras que no entiendan o que sean poco familiares. Ponga a la vista las láminas en los momentos que considere adecuados.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Qué quiso decir Jesús cuando declaró: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas”? (Mateo 6:5.) ¿En qué forma podemos orar sinceramente para no ser como los hipócritas? (Un hipócrita es alguien que aparenta ser mejor de lo que realmente es.)

• De acuerdo con lo que Jesús dijo, ¿de qué manera debemos ser diferentes de los hipócritas cuando ofrecemos nuestras oraciones personales? (Mateo 6:6.)

• ¿Qué trató de enseñarnos Jesús cuando dijo: “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles”? (Mateo 6:7.) (Gentiles en este caso se refiere a las personas que no tenían el Evangelio o que no pertenecían al pueblo de Dios [para más información, véase “La Guía para el Estudio de las Escrituras” bajo “Gentiles”, pág. 83]. Vanas repeticiones quiere decir volver a decir las mismas palabras y frases una y otra vez sin cuidado o sinceridad.) ¿Cómo podemos evitar las “vanas repeticiones” al orar?

• ¿Qué quiso decirnos Jesús al indicar que debemos pedir, buscar y llamar? (Mateo 7:7–11.) ¿Qué les promete el Padre Celestial a quienes piden, buscan y llaman? (Mateo 7:7–8.) ¿En qué forma les ha ayudado el orar a nuestro Padre Celestial?

• ¿Contesta siempre nuestras oraciones el Padre Celestial? Ayude a los niños a comprender que aun cuando no recibamos una respuesta inmediata a nuestras oraciones o la respuesta que esperamos, nuestro Padre Celestial siempre contesta todas las oraciones que se ofrecen con sinceridad. En ocasiones, Su respuesta es “no” o “todavía no”.

• ¿Por qué a veces nuestro Padre Celestial contesta “no” o “todavía no” a una oración? Si es posible, dé un ejemplo que tenga por experiencia propia y ayude a los niños a comprender que nuestro Padre Celestial sabe todas las cosas y que, por lo tanto, sabe lo que es mejor para nosotros.

• ¿Dónde debemos ofrecer oraciones personales y con cuánta frecuencia debemos hacerlo? (Alma 34:19–27.) ¿Sobre qué debemos orar? ¿Qué nos ha dado nuestro Padre Celestial por lo que debemos estar agradecidos?

• ¿Por qué desea nuestro Padre Celestial que le oremos?

• ¿Por qué es importante tener oraciones personales todos los días por la mañana y por la noche? (Alma 37:37.)

• ¿Cómo se sienten cuando ofrecen una oración personal humilde y sincera? ¿En qué forma nos acercamos más al Padre Celestial por medio de la oración? ¿En qué forma podemos tener siempre una oración en el corazón? ¿Por qué debemos intentar hacerlo?

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o varias de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Divida la clase en pequeños grupos y pida a cada uno de ellos que busque uno de los siguientes pasajes de las Escrituras. Una vez que lo hayan hecho, pida que cada grupo hable al resto de la clase sobre ese pasaje. Analicen en cada caso la razón por la cual Jesús oró y decidan la forma en que Su ejemplo nos ayuda cuando ofrecemos nuestras oraciones.

    • Mateo 14:23

    • Lucas 9:28–29

    • Juan 17

    • Mateo 26:36–42

    • 3 Nefi 17:14–21, 18:16

  2. 2.

    Relate a los niños algunas experiencias en que sus oraciones fueron contestadas o pídales que hablen de algunas experiencias que hayan tenido relacionadas con la oración. Si lo desea, cuénteles el siguiente caso:

    “Un extraordinario líder misional… relató una experiencia inspiradora acerca de cuando se encontró completamente perdido en Petrópolis (Brasil), sin hablar el idioma del país (portugués) ni tener la dirección de la capilla o de los misioneros. El joven, después de ofrecer una ferviente oración para rogarle al Señor que le ayudara a cumplir con su misión, oyó una voz que le dijo dos veces que siguiera a un hombre que se encontraba en la esquina. Sin vacilar, siguió al hombre como se le había mandado y llegó directamente a la capilla sin pasar por ninguna otra dificultad” (L. Brent Goates, Harold B. Lee, Prophet and Seer, pág. 282).

  3. 3.

    Explique a los niños que cuando oramos debemos utilizar palabras que denoten respeto y amor por nuestro Padre Celestial. Aun cuando lo tratamos de tú al dirigirnos a Él, debemos hacerlo en forma reverente como cuando hablamos con una persona mayor que respetamos y amamos mucho.

  4. 4.

    Prepare un cartel con la siguiente declaración del élder Boyd K. Packer o escríbala en la pizarra, dejando en blanco algunas de las palabras. Escriba las palabras faltantes en tiras de papel o cartulina o en una columna en la pizarra. Pida a los niños que traten de llenar con ellas los espacios en blanco.

    “Algunas (b) las encontraremos leyendo las (d) o al escuchar a determinados (c) ; y, algunas veces, cuando sea importante, habrá respuestas que vendrán por intermedio de una (e) en verdad directa, tan potente y (a) que resultará inconfundible” (“El don de saber escuchar”, Liahona, enero de 1980, pág. 32.)

    1. a.

      nítida

    2. b.

      respuestas

    3. c.

      oradores

    4. d.

      Escrituras

    5. e.

      inspiración

  5. 5.

    Ayude a los niños a aprender de memoria uno de los siguientes pasajes de las Escrituras sobre la oración: Mateo 7:7, Santiago 1:5, 3 Nefi 18:20 o la primera parte de Doctrina y Convenios 19:38.

  6. 6.

    Invite a los niños a cantar o leer la letra del himno “¿Pensaste orar?” (Himnos, N° 81 o de la canción “Oración de un niño” (Canciones para los niños, pág. 6).

Conclusión

Testimonio

Testifique que nuestro Padre Celestial escucha y contesta nuestras oraciones. Destaque la importancia de orar todos los días de mañana y de noche y exhórteles a hacerlo durante la próxima semana.

Sugerencia de lectura en el hogar

Sugiera a los niños que estudien en casa Mateo 6:5–8 como repaso de la lección de hoy.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.