La ofrenda de la viuda

Primaria 7: El Nuevo Testamento, 1997


Objetivo

Alentar a cada uno de los niños a pagar un diezmo íntegro y otras ofrendas.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, Marcos 12:41–44, 3 Nefi 24:10 y Doctrina y Convenios 119:4. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños el relato de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VII–VIII y “La enseñanza por medio de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Lectura complementaria: Lucas 21:1–4 y Doctrina y Convenios 64:23.

  3. 3.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayude a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de la Biblia o del Nuevo Testamento para cada niño.

    2. b.

      Diez monedas (o dibuje en la pizarra diez círculos que las representen).

    3. c.

      Un lápiz y una hoja de papel para cada niño.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para captar la atención

Muestre a la clase las diez monedas.

• ¿A quién de ustedes le gustaría tener estas monedas?

• Si yo les diera estas monedas, ¿estarían dispuestos a devolverme una de ellas? ¿Por qué? ¿Les gustaría devolverme dos o tres, o quizás todas ellas?

Explíqueles que nuestro Padre Celestial nos ha mandado pagar los diezmos, lo cual significa que debemos devolverle una décima parte de nuestros ingresos. También nos ha pedido que hagamos otras donaciones, tales como las ofrendas de ayuno y las contribuciones al fondo misional, a fin de llevar adelante Su obra en la tierra.

Recuérdeles que todo lo que hay en la tierra fue creado por nuestro Padre Celestial y Jesucristo. Nuestro Padre Celestial nos bendijo con un cuerpo y una mente a fin de que podamos trabajar y pensar. Todo lo que ganamos o recibimos en la tierra es un regalo de Él. Nuestro Padre Celestial quiere que le demostremos nuestra gratitud, nuestra fe y nuestra obediencia mediante el pago de los diezmos y al hacer otras ofrendas a la Iglesia.

Relato de las Escrituras

Enseñe a los niños la historia de la ofrenda de la viuda (Marcos 12:41–44). (En “La enseñanza por medio de las Escrituras,” pág. VIII, encontrará varias sugerencias de cómo hacerlo.) Explíqueles que nuestro Padre Celestial y Jesucristo siempre han mandado a la gente pagar diezmos y también les han pedido que hagan otras donaciones para ayudar a suplir las necesidades de la Iglesia.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Qué echaban los ricos en el arca de la ofrenda? (Marcos 12:41.) ¿Qué puso en el arca la mujer viuda? (Marcos 12:42. Explique a los niños que un cuadrante representaba una pequeñísima cantidad de dinero.) ¿Por qué se sintió Jesús más complacido con la ofrenda de la viuda que con las donaciones de los ricos? (Marcos 12:43–44.)

• ¿Cuánto nos ha mandado nuestro Padre Celestial que paguemos en concepto de diezmos? (D. y C. 119:4. Explíqueles que “interés” quiere decir todo el dinero que ganemos. Usando papel y lápiz, demuéstreles cómo calcular los diezmos.) ¿Qué significa pagar un diezmo íntegro?

• ¿Cuánto nos ha pedido nuestro Padre Celestial que paguemos como ofrenda de ayuno? ¿Con cuánto nos ha pedido que contribuyamos al fondo misional? Es importante que los niños entiendan que, a diferencia de los diezmos que se nos ha mandado pagar, nosotros decidimos cuánto contribuiremos como ofrenda de ayuno y al fondo misional, basándonos en lo que tenemos y en nuestras necesidades. Nuestro Padre Celestial solamente nos ha pedido que seamos generosos, porque cuanto más donemos, más demostraremos que estamos dispuestos a llevar a cabo la obra de nuestro Padre Celestial.

• ¿De qué otra manera podemos ayudar para que progrese la obra de nuestro Padre Celestial? (Éxodo 25:1–8; D. y C. 124:26–27.) Explique que en todas la épocas de la historia, se ha pedido a los miembros de la Iglesia que contribuyan para la edificación de templos. En la actualidad, se están construyendo templos en todo el mundo; por tanto, si vivimos en una región en la que se esté edificando uno, recibiremos muchas bendiciones al contribuir para que ello se haga realidad.

• ¿Por qué nos pide el Señor que paguemos el diezmo? ¿Qué bendiciones recibimos cuando pagamos un diezmo íntegro? (3 Nefi 24:10.) ¿Qué significa decir que se nos abrirán las ventanas de los cielos? ¿Qué bendiciones recibimos al pagar otras ofrendas?

Analice con los niños la siguiente declaración del presidente Spencer W. Kimball, el duodécimo Presidente de la Iglesia:

“El Señor ha prometido que abrirá las ventanas de los cielos cuando obedezcamos Sus leyes. Él puede lograr que obtengamos mejores salarios y a saber la forma de utilizar nuestro dinero con más prudencia. También nos puede dar mejor salud y un mayor entendimiento a fin de que progresemos en nuestros empleos. Él nos ayudará para que podamos llevar a cabo todo lo que deseemos hacer” (The Teachings of Spencer W. Kimball, pág. 212).

Destaque que las mayores bendiciones que recibimos al pagar los diezmos y otras ofrendas son de carácter espiritual. Nuestra fe se fortalece cada vez que obedecemos la ley de diezmos y somos generosos con nuestras contribuciones a las ofrendas de ayuno y al fondo misional.

• ¿De qué manera ustedes o alguien que conocen han sido bendecidos por pagar diezmos y otras ofrendas? Relate a los niños alguna de sus propias experiencias al respecto e invítelos a que ellos hagan lo mismo.

• ¿Cuándo debemos pagar nuestros diezmos? (Podemos hacerlo en cualquier momento durante el año, pero es mejor pagarlos tan pronto como recibamos cualquier ingreso.) ¿A quién entregamos el pago de nuestros diezmos? (Al obispo o a sus consejeros. El obispo entonces envía el dinero de los diezmos a las Oficinas Generales de la Iglesia, donde las Autoridades Generales determinan cómo habrá de emplearse para llevar a cabo la obra del Señor. Las ofrendas de ayuno y los fondos misionales se emplean en la localidad donde se reciben. Todo excedente se envía luego a las Oficinas Generales de la Iglesia.)

• ¿Cómo se utiliza el dinero de los diezmos? (Véase la actividad complementaria N°2.) ¿Cómo se emplean las ofrendas de ayuno? (Las ofrendas de ayuno se emplean como parte del programa de bienestar de la Iglesia.)

• ¿Qué es el ajuste de diezmos? (Una reunión anual entre nosotros y el obispo, con quien revisamos nuestros registros en cuanto al pago de diezmos y otras contribuciones y le confirmamos si hemos pagado un diezmo íntegro. Si hemos pagado una décima parte de todas nuestras ganancias al Señor, podemos entonces decir que somos pagadores de un diezmo íntegro.)

• ¿Por qué creen ustedes que es importante que paguemos nuestros diezmos con una buena disposición? (Moroni 7:6–8.) Si nuestras ganancias son mínimas, ¿aún debemos pagar diezmos? ¿Por qué?

Analice con la clase la siguiente declaración del presidente Spencer W. Kimball: “Hay personas que dicen que no pueden pagar diezmos porque sus salarios son muy pequeños… Nadie es demasiado pobre para pagar diezmos” (The Teachings of Spencer W. Kimball, pág. 212).

• ¿Por qué es importante pagar otras ofrendas? ¿Cómo podríamos emplear la contribución de la viuda como un ejemplo para hacer nuestras donaciones a la Iglesia? Ayude a los niños a comprender que en el futuro se nos podría pedir que demos a la Iglesia todo lo que poseemos, pero que en la actualidad sólo se requiere que donemos lo que somos capaces de contribuir y aún así satisfacer nuestras necesidades.

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o varias de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Empleando trozos de papel a imitación de dinero (lo cual podría confeccionar usted mismo), haga que los niños representen a una familia y preparen un presupuesto con la cantidad que les haya entregado. Pídales que dispongan un tanto para los alimentos, el alquiler, los servicios públicos (electricidad, gas, etc.), la ropa y los entretenimientos de la familia. Dígales entonces que añadan a dicho presupuesto los diezmos y otras ofrendas, encabezando la lista con estos gastos. Explíqueles que siempre tenemos que pagar primero los diezmos porque esa es la décima parte que le corresponde al Señor.

  2. 2.

    Recorra el salón de clases y pida a cada niño que mencione específicamente una de las formas en que la Iglesia podría utilizar el dinero de sus diezmos. Si fuere necesario, provéales algunas sugerencias de la siguiente lista:

    • La construcción de los centros de reuniones, los templos, los seminarios e institutos de religión, los centros de capacitación misional y los centros de historia familiar.

    • Los gastos de las actividades de barrios y estacas y la compra de los manuales y los materiales para la enseñanza.

    • Los gastos de mantenimiento y de servicios públicos relacionados con los centros de reuniones.

    • Los gastos de viaje y de materiales para los misioneros.

    • El costo de los viajes y de otros gastos que deban efectuar las Autoridades Generales.

    • La adquisición de computadoras (ordenadores) para la obra del templo y la historia familiar.

    • La publicación de las revistas de la Iglesia.

    • Las transmisiones por vía satélite de conferencias y charlas fogoneras de la Iglesia.

    • Los gastos de la traducción y de la publicación de las Escrituras.

  3. 3.

    Entregue a cada uno de los niños una hoja de papel y un lápiz y haga que se acerquen a una ventana o puerta desde donde puedan mirar hacia afuera. Pídales que, en pocos minutos y sin conversar, anoten tantas cosas como observen desde allí. Después de que tomen asiento nuevamente, pídales que nombren dichas cosas. Explíqueles que nuestro Padre Celestial nos ha dado todo lo que tenemos y que el pago de los diezmos y las ofrendas es una de las maneras de demostrarle nuestro amor y gratitud.

  4. 4.

    Narre la siguiente historia que relató el presidente Ezra Taft Benson y comente con los niños acerca de la fe que necesitamos tener para pagar los diezmos y las bendiciones que recibimos al obedecer esa ley:

    “En cierta ocasión, cuando yo era un adolescente, escuché a mis padres hablar acerca de nuestra situación económica mientras se preparaban para la entrevista de ajuste de diezmos que tendrían al día siguiente. Mi padre [debía] al banco veinticinco dólares y tenía que pagarlos durante esa semana. Al calcular los diezmos, se dio cuenta de que debía otros veinticinco dólares. Asimismo, tenía un aparato para emparvar heno que él mismo había construído… Había estado tratando de venderlo, pero hasta ese momento no había podido hacerlo.

    “¿Qué habrían de hacer—abonar al banco y pagar el diezmo después, o pagar primero el diezmo con la esperanza de que podrían [pagarle al banco] unos pocos días más tarde? Después de hablar un rato en cuanto al problema y, estoy seguro, de haber orado juntos antes de irse a dormir, papá decidió que al día siguiente asistiría al ajuste de diezmos y pagaría los veinticinco dólares, con lo cual sería considerado un pagador de diezmo íntegro. Al regresar mi padre a casa montado en su caballo, un vecino lo detuvo y le preguntó: ‘George, me han dicho que tienes un aparato para emparvar a la venta; ¿cuánto pides por él?’ “Mi padre le respondió: ‘Veinticinco dólares.’ El vecino entonces dijo: ‘No lo he visto aún, pero sabiendo cuán bien haces tus cosas, estoy seguro de que bien vale los veinticinco dólares. Espérame aquí; iré a casa y te traeré un cheque, pues la necesito.’ Ésa fue una lección que nunca habré de olvidar” (The Teachings of Ezra Taft Benson, págs. 471–472).

  5. 5.

    Reláteles la siguiente historia:

    “Cuando yo tenía unos cinco o seis años de edad, me encontraba un día sentado a la mesa para cenar junto con mi numerosa familia y escuché que todos hablaban acerca de los diezmos. Me explicaron que el diezmo es la décima parte de lo que ganamos y que el Señor lo recibe de quienes lo aman.

    “Después de la cena, saqué la pequeña suma de dinero que había estado ahorrando y calculé cuánto era lo que yo le debía al Señor como diezmo. Entonces me encerré en el baño, el único cuarto de la casa que tenía un cerrojo y me arrodillé adentro de la bañera. Con tres o cuatro monedas en la palma de la mano, le supliqué al Señor que me las aceptara, convencido de que así lo haría. Permanecí varios minutos orando al Señor, pero las monedas seguían allí. Ningún otro niño puede haberse sentido tan rechazado por el Señor como yo en ese momento. Él había aceptado los diezmos de mis padres y de mi hermanos mayores. ¿Por qué no aceptaba el mío? Al ponerme de pie, me sentí tan indigno que no pude contarle a nadie lo que me había pasado. Sólo el Señor lo sabía.

    “Unos pocos días después, la maestra de la Primaria dijo que sentía que debía hablarnos sobre un tema que no estaba en la lección del día. La escuché asombrado cuando comenzó a enseñarnos cómo debíamos pagar los diezmos. Pero lo que realmente aprendí fue mucho más importante que eso; aprendí que el Señor había escuchado y contestado mi oración; que Él me ama y que soy importante para Él” (Ariel Ricks, “Coins for the Lord,” Ensign, diciembre de 1990, pág 47).

  6. 6.

    Canten o lean la letra del himno “Tú me has dado muchas bendiciones” (Himnos, Nº. 137).

Conclusión

Testimonio y cometido

Exprese a los niños su testimonio en cuanto a la importancia de pagar los diezmos. Dígales qué piensa acerca del privilegio que tenemos de pagar diezmos como una manera de manifestar gratitud a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo. Cuénteles o invite a otro miembro para que relate alguna experiencia que haya tenido y que ilustre cómo, al pagar los diezmos, su fe aumentó.

Distribuya entre los niños un formulario de donaciones y un sobre y exhórteles a pagar un diezmo íntegro cada vez que reciban algún dinero.

Sugerencia de lectura en el hogar

Sugiera a los niños que estudien en casa Marcos 12:41–44 como repaso de la lección de hoy.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.