Jesucristo en Getsemaní

Primaria 7: El Nuevo Testamento, 1997


Objetivo

Que los niños aprendan a amar a Jesucristo, su Redentor, por el sufrimiento que padeció y por Su expiación para redimirlos del pecado.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, Mateo 26:36–46, Lucas 22:40–46, Juan 3:16, 15:12–13, Mosíah 3:7 y Doctrina y Convenios 19:15–18. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños el relato de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VII–VIII y “La enseñanza por medio de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Lectura complementaria: 2 Nefi 9:21–22, Alma 34:49, Doctrina y Convenios 76:41–42, y Principios del Evangelio, capítulo 12.

  3. 3.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayude a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de la Biblia o del Nuevo Testamento para cada niño.

    2. b.

      Tiras de papel o cartulina con las siguientes inscripciones:

      • ¿Qué es la Expiación?

      • ¿Por qué necesitamos la Expiación?

      • Todos habremos de morir.

      • Todos pecamos.

      • Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor.

      • Jesucristo nunca cometió un pecado.

      • Jesucristo tiene el poder para vencer la muerte.

    3. c.

      Las láminas 7–1, Jesús el Cristo (Las bellas artes del Evangelio 240; 62572) y 7–30, Jesús ora en Getsemaní (Las bellas artes del Evangelio 227; 62175).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Pregunte a los niños si alguno de ellos querría contar a la clase de qué manera le ayudó la lección anterior a mejorar su actitud de adoración durante la Santa Cena.

Actividad para captar la atención

Sugiera a los niños que se imaginen encontrarse en una situación similar a la siguiente (descríbaselas detalladamente, tratando de que parezca ser lo más verídica posible):

Dígales que hagan de cuenta que la familia de cada uno está visitando a un pariente y que, desobedeciendo a sus padres, entran en una de las habitaciones de la casa a la que se les había prohibido entrar y accidentalmente rompen un objeto de mucho valor.

• ¿Cómo se sentirían?

• ¿Qué le dirían al dueño del objeto?

• ¿Qué podrían hacer para reemplazar el objeto que rompieron?

• ¿Qué harían si no tuvieran el dinero suficiente para comprar uno nuevo? ¿Cómo podrían pagarlo?

Explíqueles que su padre los ayudará porque los ama y les dice que, si verdaderamente se arrepienten, son obedientes y pagan lo que puedan, él pagará el saldo.

• ¿Cómo se sentirían? ¿Podrían haber pagado ustedes mismos el precio total? ¿Cómo se sentirían al recibir la ayuda de su padre?

Explíqueles que al haber escogido venir a la tierra, cada uno de nosotros necesita ayuda para regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial.

Ayúdeles a entender que, siendo que nos aman, nuestro Padre Celestial y Jesucristo tienen un plan para ayudarnos a hacer lo que no podemos hacer por nosotros mismos. Esta lección trata acerca de una parte de ese plan: el gran sacrificio que hizo Jesucristo para pagar por nuestros pecados y vencer la muerte. A dicho sacrificio se le llama la Expiación. Muéstreles la lámina de Jesucristo.

Breve repaso

Pida a los niños que repitan el Artículo de Fe Nº 3 y que entonces repasen el propósito de nuestra vida terrenal y por qué la expiación de Jesucristo es necesaria para nuestra salvación. A fin de ayudarles en este repaso, utilice las tiras de papel que se indican en la sección “Preparación.”

“¿Qué es la Expiación?” (La Expiación es el acto voluntario que Jesucristo efectuó de sufrir por nuestros pecados y dar Su vida en la cruz para vencer la muerte.)

“¿Por qué necesitamos la Expiación?” (Recuérdeles el plan de nuestro Padre Celestial. Elegimos venir a la tierra como seres mortales. Algún día, nuestro cuerpo físico habrá de morir.)

“Todos habremos de morir.” (Necesitamos un Salvador que nos rescate de la muerte física y haga posible nuestra resurrección.)

“Todos pecamos.” (El pecado nos hace indignos de volver a la presencia de nuestro Padre Celestial. Necesitamos un Redentor que pague por nuestros pecados cuando nos arrepentimos.)

“Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor.” (Destaque el hecho de que Jesucristo se ofreció voluntariamente para ser nuestro Salvador y Redentor; Él estuvo dispuesto a dar Su vida por nosotros.)

“Jesucristo nunca cometió un pecado.” (Porque fue perfecto, Jesucristo es la única persona que podía ser nuestro Salvador y Redentor.)

“Jesucristo tiene el poder para vencer la muerte.” (Porque nunca cometió pecado alguno y es el Hijo Unigénito de Dios, Jesucristo tuvo el poder para vencer la muerte.)

Lea con la clase Juan 3:16. Invite a algunos niños para que comenten acerca de cómo se sienten al saber que nuestro Padre Celestial y Jesucristo nos han proporcionado este maravilloso plan. Hábleles acerca de lo que siente por nuestro Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo, manifestándoles con cuánto anhelo desea regresar a Ellos y vivir algún día en Su presencia.

Relato de las Escrituras

Muestre a los niños la lámina de Jesús orando en Getsemaní y enséñeles el relato de lo que sucedió en el huerto de Getsemaní, tal como se encuentra en Mateo 26:36–46, Lucas 22:40–46, y Doctrina y Convenios 19:16–18. (En “La enseñanza por medio de las Escrituras,” pág. VIII, encontrará varias sugerencias de cómo hacerlo.) Explíqueles que Jesús comprendía cuál era Su misión y sabía que había llegado la hora en que habría de padecer una enorme agonía y un gran dolor para expiar los pecados del mundo.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Qué dijo Jesús al orar a Su Padre Celestial en el huerto de Getsemaní? (Mateo 26:39, 42, 44.) ¿Por qué estuvo dispuesto Jesús a cumplir el plan de nuestro Padre Celestial, a pesar de que para ello tendría que padecer un sufrimiento tan grande? (Él amaba y confiaba en Su Padre, y nos amaba a nosotros.)

• ¿Qué le sucedió a Jesús mientras oraba en el huerto de Getsemaní? (Lucas 22:44; Mosíah 3:7.) ¿Quién se le apareció para fortalecerlo? (Lucas 22:43.)

• ¿Por quiénes sufrió Jesús en Getsemaní? (D. y C. 19:16.) Ayude a los niños a comprender que el sufrimiento de Jesús en la cruz fue muy grande, pero que más profundo aún fue el que padeció en Getsemaní, cuando sangró por cada uno de Sus poros.

Lea la siguiente cita del élder Marion G. Romney: “El Salvador… pagó el precio de mis pecados. Saldó la deuda de los pecados de ustedes y de los de toda alma viviente, de todo ser que haya morado o que more en la tierra” (Improvement Era, diciembre de 1953, págs. 942–943).

• ¿Cuán grande fue el sufrimiento de Jesús? (D. y C. 19:18.)

• ¿Por qué estaba dispuesto Jesús a padecer estas cosas? (Juan 15:12–13.) ¿Cómo se sienten al saber que Jesús sufrió y se sacrificó por los pecados de ustedes? ¿Cómo podemos demostrarle al Señor que estamos agradecidos por la Expiación?

• ¿Qué debemos hacer para que el sufrimiento de Jesús nos redima verdaderamente de nuestros pecados? (Arrepentirnos, ser bautizados y cumplir con nuestros convenios bautismales.) ¿En qué forma nos permitirá la Expiación de Jesucristo regresar a nuestro Padre Celestial? ¿Qué sucederá si no nos arrepentimos? (D. y C. 19:15–17.)

Ayude a los niños a comprender que aceptamos la expiación de Jesucristo si nos arrepentimos de nuestros pecados, somos bautizados y recibimos el don del Espíritu Santo, y obedecemos Sus mandamientos. Al cumplir con esos principios, seremos perdonados y purificados del pecado a fin de poder vivir para siempre con nuestro Padre Celestial.

Artículo de Fe

Repase y analice con los niños el Artículo de Fe Nº 3, y ayúdeles a memorizarlo.

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o varias de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Prepare una lista de pasajes de las Escrituras similar a la que aparece a continuación (o podría también escribirlos en la pizarra) y otra lista, en una columna por separado con sus respectivos mensajes. Mezcle las referencias de modo que no correspondan directamente con cada mensaje. Pida a uno de los niños que busque un pasaje de las Escrituras, indique cuál es el mensaje que contiene y que trace entonces una línea conectando uno y otro. Permita que todos los niños se turnen para participar en este ejercicio.

    • Mateo 16:21 (El sacrificio de Jesús era necesario.)

    • Juan 3:16 (Jesús vino a la tierra porque Él y nuestro Padre Celestial nos aman.)

    • Juan 10:17–18 (Jesús tiene el poder para dar Su vida y volverla a tomar.)

    • 1 Pedro 1:19–20 (Jesús fue escogido en los cielos para ser nuestro Salvador.)

    • 1 Juan 1:7 (Si nos arrepentimos, la expiación de Jesucristo nos limpia de nuestros pecados.)

    • Doctrina y Convenios 20:29 (Podemos ser salvos en el Reino de Dios solamente si nos arrepentimos de nuestros pecados, creemos en Jesucristo y somos bautizados.)

  2. 2.

    Relate a los niños la siguiente historia empleando, si así lo desea, un dibujo como el siguiente:

    man in a hole

    Al andar por cierto camino, un hombre se cayó en un pozo tan profundo que no podía salir de allí. A pesar de todos sus esfuerzos, no conseguía hacerlo. Entonces empezó a suplicar que alguien lo ayudara y se regocijó cuando, al oírle, un bondadoso viajero le alcanzó una escalera por la cual pudo salir del pozo y recobrar su libertad.

    Todos somos como el hombre que cayó en el pozo. Cuando pecamos, es como si cayéramos en un pozo sin poder salir de allí por nuestros propios medios. Tal como el bondadoso viajero que escuchó el clamor de aquel hombre, nuestro Padre Celestial envió a Su Hijo Unigénito para proporcionarnos el medio de escapar. La expiación de Jesucristo podría compararse a la escalera que el viajero colocó en el pozo, porque nos provee la manera de liberarnos. Así como aquel desdichado pudo salir del pozo por medio de la escalera, nosotros debemos arrepentirnos de nuestros pecados y obedecer los principios y las ordenanzas del Evangelio para salir del pozo de los pecados y hacer que la Expiación surta efecto en nuestra vida. De tal modo, después de todo lo que podamos hacer por nosotros mismos, la Expiación hace posible que seamos dignos de regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial.

  3. 3.

    Lean Mosíah 14:3–5 y Alma 7:11–12. Analicen cómo Jesucristo, mediante la Expiación, no solamente padeció por nuestros pecados sino que también sufrió nuestros dolores, enfermedades y aflicciones. Él comprende perfectamente todo lo que padecemos y sufrimos en la tierra. Por medio de Su amor y compasión, nos ayudará en nuestros problemas y vicisitudes.

  4. 4.

    Ayude a los niños a memorizar Juan 3:16.

  5. 5.

    Canten o lean la letra del himno “Asombro me da,” (Himnos, Nº. 118).

Conclusión

Testimonio

Dé su testimonio de que Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor. Exprese su amor por Jesús y por nuestro Padre Celestial y su gratitud por habernos proporcionado la manera de vencer el pecado y la muerte para vivir nuevamente con Ellos.

Sugerencia de lectura en el hogar

Sugiera a los niños que estudien en casa Mateo 26:36–46 y Doctrina y Convenios 19:16–18 como repaso de la lección de hoy.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.