El día de Pentecostés

Primaria 7: El Nuevo Testamento, 1997


Objetivo

Que los niños aprendan acerca del don del Espíritu Santo y entiendan cómo reconocer Su inspiración.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, Hechos 2:1–24, 32–33, 36–47 y Juan 14:25–27. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños el relato de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VII–VIII y “La enseñanza por medio de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Lectura complementaria: Principios del Evangelio [31110 002], capítulos 7 y 21.

  3. 3.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayude a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de la Biblia o del Nuevo Testamento para cada niño.

    2. b.

      Pizarra y tiza.

    3. c.

      La lámina 7–39, El día de Pentecostés.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para captar la atención

Enseñe a los niños que durante el tiempo en que Jesús estuvo con Sus apóstoles les enseñó muchas cosas. Él sabía que no estaría siempre con ellos y por eso les prometió enviarles un don especial para ayudarlos.

Lea las siguientes situaciones y diga a los niños que se pongan de pie cuando piensen que saben cuál es ese don. Pídales que se lo susurren al oído y si su respuesta es el Espíritu Santo, que permanezcan de pie.

  • Enseño la verdad.

  • Soy un guía.

  • Doy consuelo.

  • Testifico de Jesucristo.

  • Por lo general, les hablo a su mente y a su corazón.

  • Soy miembro de la Trinidad. Soy una persona de espíritu, por tanto, no tengo un cuerpo físico.

Escriba Espíritu Santo en la pizarra. Lea Juan 14:25–27 con los niños. Repase la lista de las indicaciones para que los niños comprendan qué hace el Espíritu Santo por nosotros.

Escriba en la pizarra la palabra Pentecostés y explique que ese término proviene de una palabra griega que significa quincuagésimo. La fiesta de Pentecostés era una celebración judía que se observaba todos los años cincuenta días después de la Pascua. Jesús instituyó el sacramento durante la Última Cena con Sus apóstoles, y lo hizo en el tiempo de la Pascua. Cincuenta días después de la Última Cena, Sus discípulos recibieron el don del Espíritu Santo. Escriba en la pizarra Don del Espíritu Santo.

Relato de las Escrituras

Enseñe a los niños el relato del día de Pentecostés (Hechos 2:1–24, 32–33, 36–47). (En “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII, encontrará varias sugerencias de cómo hacerlo.) Muestre la lámina del Día de Pentecostés en el momento apropiado.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• En el día de Pentecostés, ¿en qué forma se apareció el Espíritu Santo a los apóstoles de Jesús? (Hechos 2:1–4.)

• ¿Qué les dio a los discípulos la capacidad para hablar en lenguas y ser comprendidos por las personas que hablaban otros idiomas? (Hechos 2:4.) ¿En qué forma ayuda este don espiritual del Espíritu Santo la labor de los misioneros de la Iglesia en la actualidad? (Al ayudar a muchos de los misioneros a aprender otros idiomas. El don de lenguas ayuda también a las personas que están investigando la Iglesia a comprender el mensaje del Evangelio, aun cuando el misionero que les enseñe no hable muy bien el idioma.)

• ¿Qué causó que el corazón de la gente se compungiera luego de que Pedro testificara acerca de la crucifixión y resurrección de Cristo? (Hechos 2:33, 36–37. El Espíritu Santo.) ¿Qué significa compungirse de corazón? (Tener un fuerte sentimiento de arrepentimiento y pesar.) ¿Cómo puede el Espíritu Santo hacernos sentir apenados por las cosas que hemos hecho?

• ¿En qué forma nos ayuda el Espíritu Santo a saber qué debemos hacer? Es importante que los niños entiendan que la gente siente en diferentes maneras la ayuda que el Espíritu Santo brinda a su vida; como por ejemplo, con un sentimiento de paz o la impresión de que algo está bien, al tener una comprensión clara de las Escrituras y de otros temas, al encontrar en las Escrituras la respuesta a un problema, al escuchar en la Iglesia un discurso o una lección, etc. Si lo considera apropiado, puede relatarles alguna experiencia personal en la cual haya sentido el Espíritu Santo en su vida.

• ¿Qué dijo Pedro a la gente que debía hacer para recibir el don del Espíritu Santo? (Hechos 2:38.) ¿Qué debemos hacer nosotros para recibir el don del Espíritu Santo?

• ¿Cuántos de ustedes han recibido el don del Espíritu Santo? Haga comprender a los niños que es posible recibir inspiración del Espíritu Santo aún antes del bautismo; sin embargo, recibimos el don del Espíritu Santo cuando se nos confirma miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, después de habernos bautizado. Además, si somos dignos, el don del Espíritu Santo nos da el derecho de tener al Espíritu con nosotros como nuestro compañero constante (véase D. y C. 121:45–46).

• Después de que tres mil personas fueron bautizadas, ¿cuáles son algunas de las cosas que hicieron para continuar recibiendo la guía del Espíritu Santo? (Hechos 2:42–47.) (Si lo desea, podría pedir a los niños que busquen las respuestas en las Escrituras y anotarlas en la pizarra.)

• ¿Qué necesitamos hacer para tener al Espíritu Santo con nosotros? (Arrepentirnos, bautizarnos, recibir el don del Espíritu Santo, vivir dignamente, orar pidiendo la guía del Espíritu, permanecer quietos y escuchar, y seguir la inspiración al recibirla.)

Relate a los niños la siguiente cita:

“Oren a nuestro Padre Celestial para que los bendiga con Su Espíritu constantemente… El Espíritu Santo… es un don de nuestro Padre Celestial… y les hablará con una voz muy suave para que hagan lo correcto. Cuando hacen lo correcto, se sienten bien, y ése es el Espíritu Santo que les habla; es un compañero maravilloso y está siempre cerca para ayudarles” (Ezra Taft Benson, “A los niños de la Iglesia”, Liahona, julio de 1989, pág. 98).

Invite a los niños a hablar sobre alguna experiencia que hayan tenido en la cual ellos o algún miembro de su familia sintió la inspiración del Espíritu Santo. Exhórtelos a escuchar la inspiración del Espíritu Santo y a esforzarse por seguir esa inspiración. (Véase la actividad complementaria N° 6.)

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o varias de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Relate la siguiente historia relacionada con el presidente Harold B. Lee, undécimo presidente de la Iglesia:

    “Tenía aproximadamente unos ocho años más o menos, cuando mi padre me llevó a una granja que se encontraba a cierta distancia de donde vivíamos. Mientras mi padre trabajaba traté de ocuparme en algo apropiado para mí. Era un día de viento y muy caluroso, pero jugué hasta que me cansé. Al otro lado del cerco había construcciones de madera muy antiguas que se estaban casi derrumbando, y yo las hallé sumamente interesantes. Me imaginé que podría ser un castillo que debía explorar, por lo que me dirigía al cerco y, en el momento de estar pasándolo, escuché una voz clara, como la que ustedes están escuchando ahora, que me decía: ‘Harold, no vayas allá’. Miré en todas direcciones para ver quien me hablaba. Mi padre estaba completamente al otro lado de la granja, así que no era posible que viera lo que yo estaba haciendo. No pude ver a nadie y comprendí que alguien me prevenía de un peligro oculto. Nunca sabré qué había al otro lado, pero desde temprano aprendí que hay seres invisibles a nuestros ojos que pueden hablar con nosotros. (en Conference Report, Conferencia de Área de México, 1972, págs. 48–49; véase Mi Reino se extenderá, págs. 129–130).

  2. 2.

    Escriba en hojas de papel por separado cada una de las siguientes referencias de las Escrituras. (Si desea obtener más referencias acerca del Espíritu Santo, vea La Guía para el Estudio de las Escrituras.) Si lo desea, pida a los niños que, por turno, saquen las hojitas de papel de un recipiente, busquen el pasaje que les haya tocado a cada uno y digan qué dice ese versículo acerca del Espíritu Santo.

    • Juan 14:26 (Al Espíritu Santo se le llama el Consolador; Él nos enseñará todas las cosas y nos ayudará a recordar.)

    • Juan 15:26 (El Espíritu Santo es el Espíritu de verdad; Él testificará de Cristo.)

    • Juan 16:13 (El Espíritu Santo nos guiará a toda verdad y nos hará saber las cosas que habrán de suceder en el futuro.)

    • Hechos 4:31 (El Espíritu Santo nos ayuda a hablar sin temor de la palabra de Dios.)

    • Hechos 5:32 (Dios da el Espíritu Santo a quienes le obedecen.)

    • Gálatas 5:22 (Por medio del Espíritu se recibe amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad y fe.)

  3. 3.

    Lea la siguiente cita. Si lo cree conveniente, haga copias para entregar a cada uno de los niños.

    “Después del bautismo, se confirma a la persona miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y en esa breve ordenanza recibe el don del Espíritu Santo. Después de eso, a lo largo de toda la vida, los hombres, las mujeres y aún los niños pequeños, tienen el derecho de recibir dirección inspirada como guía para su vida: ¡la revelación personal!” (Boyd K. Packer, “Personal Revelation—Available to All”, Friend, junio de 1990, en la parte interior de la cubierta).

  4. 4.

    Prepare un volante para cada niño con la siguiente declaración:

    Si vivo rectamente, el don del Espíritu Santo me enseñará, me guiará, me consolará, me protegerá, me advertirá del peligro y me testificará de la verdad.

  5. 5.

    Pida a los niños que mencionen todos los nombres, que ellos recuerden, con que se le conoce al Espíritu Santo. Si no los nombran, mencione los siguientes: El Santo Espíritu, el Espíritu de Dios, el Espíritu del Señor, el Consolador y el Espíritu. (Véase La Guía para el Estudio de las Escrituras bajo “Espíritu Santo”.)

  6. 6.

    Canten o repitan la letra de las canciones “El Espíritu Santo” (Canciones para los niños, pág. 56) o “La voz quieta” (Canta conmigo, N° 92).

    Si lo desea, puede anotar en la pizarra las ideas que se mencionan en la canción “La voz quieta”. Ponga de relieve que como miembros bautizados de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, todos podemos tener esa ayuda en nuestra vida. Es importante que los niños comprendan que si viven con rectitud y prestan oído a la inspiración del Espíritu Santo, recibirán guía, advertencias y consuelo.

Conclusión

Testimonio

Testifique que Jesús ama a cada uno de nosotros y que, por lo tanto, ha hecho posible que recibamos el don del Espíritu Santo para que nos ayude, nos enseñe, nos brinde consuelo y sea una guía para nosotros.

Sugerencias de lectura

Sugiera a los niños que estudien en casa Hechos 2:1–8, 36–41 como repaso de la lección de hoy.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.