Jesucristo es el Hijo del Padre Celestial

Primaria 7: El Nuevo Testamento, 1997


Objetivo

Que los niños comprendan que Jesucristo es el Hijo Unigénito de Dios en la carne.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, Mateo 1:18–25 y Lucas 1:26–38, 2:1–20. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños el relato de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VII–VIII y “La enseñanza por medio de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Lectura complementaria: Juan 3:16–17, Alma 22:14, Doctrina y Convenios 19:16–19 y el capítulo 11 de Principios del Evangelio (31110 002).

  3. 3.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayude a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. 4.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de la Biblia o del Nuevo Testamento para cada niño.

    2. b.

      La lámina 7–1, Jesús el Cristo (Las bellas artes del Evangelio 240; 62572) 7–3, El nacimiento de Jesús (Las bellas artes del Evangelio 200; 62116); 7–4, El anuncio del nacimiento de Jesucristo a los pastores (Las bellas artes del Evangelio 200; 62117) y 7–5, Una familia con un bebé (62307).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para captar la atención

Ponga a la vista la lámina 7–5, Una familia con un bebé y haga a los niños las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo creen ustedes que se sienten esos padres al tener a este niño recién nacido?

  • ¿Dónde vivía el espíritu de ese bebé antes de nacer?

  • ¿Quién es su madre terrenal? ¿Quién es su padre terrenal? ¿Quién es el Padre del espíritu de ese pequeño?

Explique que, al igual que ese niño, todos tenemos un padre y una madre terrenales y que el Padre Celestial es también el Padre de nuestro espíritu.

Ponga a la vista la lámina de Jesús el Cristo.

• ¿Quién es la madre de Jesús? ¿Quién es el Padre de Jesús?

Ayude a los niños a comprender que Jesús es diferente de nosotros porque el Padre Celestial es el Padre del cuerpo terrenal de Jesús. Indíqueles que en esta lección aprenderán más acerca del nacimiento de Jesús.

Relato de las Escrituras

Por medio de los pasajes de las Escrituras enumerados en la sección “Preparación”, enseñe el relato de María y José y del nacimiento de Jesús mostrando las láminas en el momento apropiado. (En “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág.VIII, encontrará varias sugerencias de cómo hacerlo.) Ayude a los niños a comprender que el Padre Celestial no sólo es el Padre del cuerpo espiritual de Jesucristo sino también de Su cuerpo físico.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Qué les dijeron los ángeles del Padre Celestial a María y a José acerca de Jesús antes de que Él naciera? (Mateo 1:19–23; Lucas 1:30–33, 35.) ¿Por qué les dijeron eso?

• ¿Por qué creen que se aparecieron los ángeles a los pastores? (Lucas 2:9–14.) (Para testificarles que el Hijo Unigénito del Padre Celestial había nacido en Belén.)

• ¿Por qué piensan que los pastores hablaron a la gente acerca de Jesús? (Lucas 2:15–20.)

• ¿Por qué se le llama a Jesús el Hijo Unigénito del Padre? (Jesús es la única persona nacida en la tierra cuyo Padre físico es el Padre Celestial.) Explique que José, el esposo de María, fue escogido para ser el hombre que enseñaría y criaría a Jesús aquí en la tierra.

• ¿En qué forma es el parentesco que Jesús tiene con el Padre Celestial diferente del que nosotros tenemos con Él?

• ¿Por qué era importante que la madre de Jesús fuera mortal? Ayude a los niños a comprender que debido a que María era mortal, Jesús también lo era y podía morir por nosotros. Ayúdeles a comprender también que, debido a que el Padre Celestial es el Padre del cuerpo físico de Jesús, Él no tenía por qué morir (véase Juan 5:26; 10:17–18). Jesús escogió sufrir por nuestros pecados y vencer la muerte (véase Alma 22:14; D. y C. 19:16–19).

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o varias de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Pida a los varones que se imaginen lo qué habría sido estar en el lugar de José, y a las niñas lo que habría sido estar en el lugar de María. Pídales que digan qué habrían pensado cuando recibieron la visita del ángel. Pregúnteles lo que habrían sentido cuando se les dijo que iban a ser los padres terrenales del Salvador.

  2. 2.

    Pida a los niños que en forma individual busquen uno de los siguientes pasajes de las Escrituras que hacen referencia a Jesús como el Hijo Unigénito: Juan 1:14; 3:16–18; 1 Juan 4:9; Jacob 4:5, 11; Alma 5:48; 12:33–34; Doctrina y Convenios 29:42, 46; 93:11 y Moisés 1:6. (Si su clase tiene más de nueve niños, asigne a dos niños para encontrar cada pasaje.) Una vez que los niños hayan terminado, deberán haber comprendido que el título de Hijo Unigénito indica que Jesús es la única persona que ha nacido en esta tierra como Hijo del Padre Celestial en la carne.

  3. 3.

    Pida a los niños que digan algo acerca de Jesús que sea importante para ellos.

  4. 4.

    Repase con los niños el Artículo de Fe Nº 1.

  5. 5.

    Canten o repitan la letra de la canción “Mandó a Su Hijo” (Canciones para los niños, pág. 20).

Conclusión

Testimonio

Dé su testimonio acerca de Jesucristo y ponga de relieve que es el Hijo Unigénito del Padre Celestial, o la única persona que ha nacido en esta tierra, cuyo padre en la carne fue el Padre Celestial. Testifique que Jesús es nuestro Salvador y exhorte a los niños a estudiar y a orar para obtener un testimonio de que Jesucristo es nuestro Salvador.

Sugerencias de lectura en el hogar

Sugiera a los niños que estudien en casa Lucas 1:26–28 como repaso de la lección de hoy.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.