Santiago nos enseña a controlar la lengua

Primaria 7: El Nuevo Testamento, 1997


Objetivo

Que los niños aprendan a controlar lo que dicen y piensan.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con oración, Mateo 5:33–37, Santiago 1:26, 3:2–13, 5:12, 1 Pedro 3:10, Éxodo 20:7 y Mosíah 4:30. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños el relato de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, págs. VII–VIII y “La enseñanza por medio de las Escrituras”, págs. VIII–X.)

  2. 2.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayuden a alcanzar el objetivo de la lección.

  3. 3.

    Corte varias hojas de papel en triángulos. Escriba las siguientes palabras o frases en los triángulos con el vértice superior hacia abajo: chismes, falso testimonio, mentiras, riñas, malas palabras, tomar el nombre del Señor en vano, palabras de enojo. Escriba las siguientes palabras o frases en los triángulos con el vértice superior hacia arriba: palabras amables, elogios, palabras corteses, verdad, oración, pacificador.

    good and bad words
  4. 4.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de la Biblia o del Nuevo Testamento para cada niño.

    2. b.

      Cinta engomada o cualquier otra cosa que sirva para sostener los triángulos sobre la pizarra.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para captar la atención

Separe a los niños de su clase en pequeños grupos y pida a cada uno que demuestre cómo se maneja o controla a un caballo, una bicicleta, un perro que se ha sacado a pasear, un auto, un bote o cosas por el estilo. Pida a los demás niños que adivinen qué está haciendo cada grupo.

• ¿Qué pasaría si alguien no pudiera controlar esas cosas?

Explique a los niños que en esta lección aprenderán cómo controlar algo que siempre han tenido, que es parte de su cuerpo, pero que no son ni las manos ni los pies.

• ¿Qué podría ser?

Pida a los niños que, a medida que usted lea Santiago 3:3–5, pongan atención para saber de qué parte del cuerpo se trata.

• ¿Qué nos dice este pasaje de las Escrituras acerca de la lengua?

Relato de las Escrituras

Enseñe a los niños los relatos que se encuentran en Mateo 5:33–37, Santiago 1:26, 3:2–13 y 1 Pedro 3:10. (En “La enseñanza por medio de las Escrituras, pág. VIII, encontrará varias sugerencias de cómo hacerlo.) Explique que hablar engaño significa tratar de engañar o estafar a otras personas. Trate de que los niños comprendan que, a pesar de que la lengua es una parte muy pequeña de nuestro cuerpo, es necesario que se esfuercen diligentemente para controlarla.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Qué significa refrenar la lengua? (Santiago 1:26.) ¿Por qué podríamos controlar todo nuestro cuerpo si controláramos nuestra lengua? (Santiago 3:2.)

• ¿Por qué no puede una misma fuente dar agua dulce y amarga o agua salada y agua dulce? (Santiago 3:11–12.) ¿Qué quiso decir Santiago cuando expresó que una higuera no podía producir aceitunas ni la vid higos? (Santiago 3:12.) ¿Qué trataba de enseñarnos con esos ejemplos? (Santiago 3:10.)

• ¿Qué nos sucede cuando comenzamos a decir cosas poco amables o a hablar ásperamente? ¿Qué efecto tiene eso en las cosas buenas que decimos?

• ¿Qué mandamientos nos dio Jesús acerca de qué debíamos hablar y cómo debíamos hacerlo? (Mateo 5:33–37.) ¿Por qué es importante que guardemos esos mandamientos?

Dibuje una línea horizontal en la pizarra. Coloque los triángulos boca abajo sobre la mesa y pida a cada niño que elija uno, lea lo que dice y lo coloque en la pizarra, asegurándolo con cinta engomada, sobre la línea si el vértice superior mira hacia arriba y debajo de la línea si mira hacia abajo. (Véase la ilustración que se encuentra en la sección “Preparación”.)

• Analice cada palabra a medida que los niños coloquen los triángulos en la línea. Analice por qué las cosas que se encuentran arriba de la línea son positivas para decirse y por qué las que se han puesto debajo de la línea son negativas. ¿Cómo se sienten cuando dicen algo amable a alguien o acerca de alguien? ¿Cómo se sienten cuando le dicen un cumplido a una persona? ¿Por qué el decir cosas buenas acerca de los demás también nos hace sentir bien con nosotros mismos?

• ¿Qué nos dicen los Diez Mandamientos sobre la forma en que debemos hablar acerca del Señor? (Éxodo 20:7.) ¿Por qué es importante que sólo hablemos en forma reverente de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo? ¿En qué forma el guardar los mandamientos nos ayuda a ser más como nuestro Padre Celestial y Jesús? (Si lo desea, vuelva a narrar el relato del presidente Spencer W. Kimball que se encuentra en la lección 8.)

• ¿Cómo podemos controlar nuestra lengua y nuestras acciones? Ayude a los niños a comprender que lo que pensamos y sentimos determina lo que decimos y hacemos. Al controlar nuestros pensamientos, controlamos también lo que decimos. ¿Cómo podemos controlar nuestros pensamientos? Analice las siguientes sugerencias:

Preguntarse: “¿Qué desearía Jesús que yo hiciera en una situación así?”

  • Pensar en un himno preferido.

  • Cantar o tararear una canción de la Primaria o un himno en voz alta o en la mente.

  • Orar pidiendo ayuda.

  • Recordar que somos hijos de Dios.

  • Pensar en qué desearían sus padres que ustedes hicieran.

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o varias de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Narre el siguiente relato acerca de José Smith (si lo desea, invite a alguien que sepa leer bien para que grabe el relato en un audiocassette):

    A José Smith lo encarcelaron muchas veces a causa de hombres que no lo querían, a pesar de que nunca pudieron comprobar que hubiera hecho nada malo. Una noche, él y algunos de los otros hombres se encontraban encerrados en una fría y miserable prisión, amarrados con cadenas alrededor de los tobillos y durmiendo en el duro piso. Estaban tratando de dormir pero los guardianes hablaban a grandes voces diciendo obscenidades y blasfemias y jactándose de las cosas terribles que les habían hecho a los miembros de la Iglesia.

    José, luego de escucharles hablar de esa forma tan terrible, se levantó de pronto de un salto y les dijo: “¡Silencio…! En el nombre de Jesucristo os reprendo y os mando callar. ¡No soportaré un minuto más ese lenguaje!” Los guardias soltaron sus armas y le imploraron que los perdonara. Durante el resto de la noche, todos permanecieron en silencio. (Véase Parley P. Pratt, Autobiography of Parley P. Pratt, págs. 209–211.)

    • ¿Qué harían si alguien cerca de ustedes dijera malas palabras o relatara un cuento vulgar?

  2. 2.

    Ate a un anillo o a un pequeño carrete un trozo largo de cordel y haga un nudo al final del mismo. Pida a los niños de la clase que se paren en círculo y se agarren del cordel. Escoja a uno de los niños para que se pare en el centro del círculo. Pida a los demás que se pasen el anillo o el carrete de mano en mano. Cuando usted diga: “Alto”, la persona que tenga el anillo en ese momento dice algo bueno acerca del niño que está parado en el centro. Luego, el niño del centro intercambia lugares con el que dijo algo bueno y así se continúa el juego. Siga hasta que todos hayan tenido la oportunidad de estar en el centro. Si lo desea, agregue usted también un comentario positivo relacionado con cada uno de los niños. Hablen acerca de cómo nos sentimos cuando decimos cosas buenas y cómo nos sentimos cuando se dice algo bueno de nosotros. (Si su clase es demasiado pequeña para llevar a cabo esta actividad, pida a cada uno de los niños que diga algo bueno acerca de los demás.)

  3. 3.

    Compare un mal pensamiento con la cuña de hierro del relato que el presidente Spencer W. Kimball hizo acerca de un jovencito que vivía en una granja:

    Un día en que un jovencito regresaba del campo, encontró una cuña de hierro. (Explique qué es una cuña.) Como ya se le había hecho tarde para cenar, en lugar de llevar la cuña al galpón de las herramientas y guardarla, la dejó entre las ramas de un pequeño nogal que su padre había plantado cerca del portón de entrada. Su intención había sido recoger la cuña más tarde y llevarla al galpón donde debía estar, pero nunca lo hizo. La cuña permaneció allí por años y el nogal creció a su alrededor hasta convertirse en un enorme árbol.

    Muchos años después, durante una tormentosa noche de invierno, la helada lluvia rompió una de las tres ramas principales del enorme árbol. Eso hizo que el resto del árbol perdiera el equilibrio y se cayera. Cuando pasó la tormenta, ni siquiera una ramita del árbol permanecía en pie.

    A la mañana siguiente bien temprano, el granjero, aquel muchacho que ya se había convertido en un hombre, salió y vio el nogal caído y pensó: “Ni por todo el oro del mundo habría deseado que eso pasara. Era el árbol más bonito de todo el valle”.

    El granjero se había olvidado de la cuña, la cual todavía estaba allí. Aun cuando el árbol había crecido, la cuña lo había debilitado. En condiciones normales, el árbol habría resistido la tormenta, pero debido a la cuña que le habían colocado muchos años atrás, no era tan fuerte como debió haberlo sido. La cuña hizo que el árbol se cayera y se rompiera. (Véase Samuel T. Witman, “Forgotten Wedges”, citado por el presidente Spencer W. Kimball, en Conference Report, abril de 1966, págs. 70–71.)

    • ¿En qué forma se parecen los malos pensamientos a una cuña? Cuando tenemos un mal pensamiento, éste puede penetrar muy profundo en nuestra mente, como la cuña en el árbol, y convertirse en un serio problema para nosotros. Debemos despojarnos de los malos pensamientos inmediatamente.

  4. 4.

    Analice Proverbios 23:7. Incluya en el análisis formas en las cuales los niños pueden controlar su temperamento, tal como contar hasta diez cuando se lastimen o se enojen.

Conclusión

Testimonio

Testifique que el controlar nuestra lengua es algo que debemos hacer para asemejarnos más a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo. Hable sobre alguna experiencia en la cual, el decir cosas buenas en vez de malas, le ayudaron a usted o a alguien que conozca a sentirse más cerca del Señor. Aliente a los niños para que traten de controlar lo que digan durante la próxima semana.

Sugerencias de lectura

Sugiera a los niños que estudien en casa Santiago 3:3–10 como repaso de la lección de hoy.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.