“…buscad diligentemente los mejores dones”

Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia: Manual para el maestro, 2000


Objetivo

Que los miembros de la clase se den cuenta de cuáles son los dones del Espíritu, que busquen obtenerlos y los utilicen para prestar servicio a los demás.

Preparación

  1. 1.

    Estudie los pasajes de las Escrituras y demás materiales que se mencionan a continuación y ore al respecto:

    1. a.

      Doctrina y Convenios 46; Artículo de Fe N° 7.

    2. b.

      1 Corintios 12–13; Moroni 10:8–18 (pasajes de las Escrituras suplementarios).

    3. c.

      Nuestro Legado, páginas 42–43, 47–49, 63–64.

  2. 2.

    Repase el material correspondiente a esta lección en la Guía de estudio para el miembro de la clase (35686 002) y planifique la forma en que lo utilizará durante la lección.

  3. 3.

    Pida a los miembros de la clase que se preparen para leer los siguientes relatos del manual Nuestro Legado:

    1. a.

      Newel Knight unge a Philo Dibble (págs. 42–43).

    2. b.

      Amanda Smith recibe una revelación en la que se le dan instrucciones de cómo curar a su hijo herido (págs. 47–48).

    3. c.

      El profeta José Smith profetizó del servicio misional de Dan Jones (pág. 63).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar el interés

Si lo considera apropiado, utilice la siguiente actividad o una de su preferencia para comenzar la lección.

Pida a los miembros de la clase que se imaginen que están sembrando un huerto.

• ¿Qué semillas sembrarían en el huerto?

Conceda a los miembros de la clase un momento para pensar y después pida a algunos de ellos que describan qué les gustaría tener en el huerto. Haga notar las diferencias que existen entre las elecciones que hayan hecho los miembros. Indique que aun cuando los huertos fueran diferentes, todos ellos podrían ser hermosos y útiles.

• Después de plantar las semillas, ¿qué tendrían que hacer para tener un buen huerto?

Después que los miembros de la clase hayan respondido, explique que esta lección es acerca de los dones del Espíritu. Recuerde a la clase que aunque la gente tenga plantas diferentes en sus huertos, aun así éstos pueden ser igualmente hermosos y útiles. Del mismo modo, los miembros de la Iglesia pueden recibir dones del Espíritu diferentes, pero todos ellos son útiles para la edificación del reino de Dios. Al igual que las semillas y las plantas, los dones del Espíritu deben cultivarse y nutrirse para que se desarrollen completamente y sean de utilidad.

Análisis y aplicación

Con oración, escoja el material de la lección que satisfaga mejor las necesidades de los miembros de su clase y aliéntelos a compartir experiencias que se relacionen con los principios de las Escrituras.

1. Todos los miembros fieles de la Iglesia pueden recibir dones del Espíritu.

Explique que los dones del Espíritu son bendiciones o habilidades espirituales que se reciben por medio del Espíritu Santo. Esos dones fueron quitados de la tierra durante la Gran Apostasía, pero Dios los restauró al comienzo de esta dispensación. El ejercicio de estos dones nos bendicen, nos edifican y nos unifican.

Pida a los miembros que haya asignado de antemano que lean los relatos del manual Nuestro Legado (véase la sección “Preparación”, bajo el punto número 3). Después de leer cada relato, analicen qué dones del Espíritu se ilustran en la historia: Newel Knight tuvo la fe para sanar (D. y C. 46:20); Philo Dibble y Alma Smith tuvieron fe para ser sanados (D. y C. 46:19); Amanda Smith recibió revelación (Artículo de Fe N° 7); el profeta José Smith tuvo el don de profecía (D. y C. 46:22) y Dan Jones recibió el don de enseñar (Moroni 10:9–10).

• ¿Qué dones del Espíritu define el Señor en D. y C. 46? (Pida a los miembros de la clase que lean los siguientes pasajes de las Escrituras y determinen cuál es el don del Espíritu que se menciona en cada pasaje. Resuma en la pizarra esos dones.)

  1. a.

    D. y C. 46:13. (El conocimiento que “el Espíritu Santo da a saber que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que fue crucificado por los pecados del mundo”.)

  2. b.

    D. y C. 46:14. (El creer en el testimonio de los demás sobre el Salvador.)

  3. c.

    D. y C. 46:15. (El conocimiento de “las diferencias de administración”.) El élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce, dijo que ese don se “utiliza para administrar y regular la Iglesia” (A New Witness for the Articles of Faith, 1985, pág. 278).

  4. d.

    D. y C. 46:16. (El discernir “las diversidades de operaciones, si es que son de Dios”.) Este don nos ayuda a discernir si una enseñanza o influencia viene de Dios o de otra fuente.)

  5. e.

    D. y C. 46:17–18. (La sabiduría y el conocimiento.)

  6. f.

    D. y C. 46:19. (La fe para ser sanados.)

  7. g.

    D. y C. 46:20. (La fe para sanar.)

  8. h.

    D. y C. 46:21. (El obrar milagros.)

  9. i.

    D. y C. 46:22. (La profecía.)

  10. j.

    D. y C. 46:23. (El discernir espíritus.)

  11. k.

    D. y C. 46:24. (El hablar en lenguas.)

  12. l.

    D. y C. 46:25. (La interpretación de lenguas.)

Si lo desea, explique que los dones del Espíritu también se describen en 1 Corintios 12:4–12; 13:1–13 y Moroni 10:8–18.

• ¿Quiénes pueden recibir los dones del Espíritu? (Véase D. y C. 46:8, 11. Indique que Dios otorga por lo menos uno de esos dones a todo miembro fiel de la Iglesia que ha recibido el don del Espíritu Santo. Si usted enseña la clase de los jóvenes, haga hincapié en que ellos poseen dones del Espíritu. Además, si desea, indique que la gente que no ha recibido el don del Espíritu Santo también puede ser bendecida con habilidades extraordinarias para alentar y fortalecer a los demás.)

2. Dios otorga dones del Espíritu para el beneficio de Sus hijos.

• Según se reveló en D. y C. 46, ¿cuáles son algunos de los propósitos de los dones del Espíritu? (Utilice la siguiente información para analizar o añadir conceptos a las respuestas que den los miembros de la clase. Escriba los títulos en la pizarra a medida que los vayan analizando.)

Fortalecernos y bendecirnos en forma individual

• Lea D. y C. 46:9 con los miembros de la clase. ¿De qué manera pueden ayudarnos individualmente los dones del Espíritu? ¿Qué dones han sido especialmente valiosos para ustedes? (Si lo desea, pida a los miembros de la clase que relaten experiencias en las cuales sus dones espirituales los hayan fortalecido y bendecido.)

El élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce, enseñó que los dones del Espíritu “nos pueden llevar a Dios y protegernos del poder del adversario. Además, ellos compensan nuestras ineptitudes y corrigen nuestras imperfecciones” (“Spiritual Gifts”, Ensign, septiembre de 1986, pág. 72).

Ayudarnos en el servicio que prestamos a los demás

Lea D. y C. 46:11–12, 26 con los miembros de la clase y después lea la siguiente declaración:

El élder Orson Pratt, del Quórum de los Doce, dijo: “Los dones espirituales se distribuyen entre los miembros de la Iglesia de acuerdo con su fidelidad, sus circunstancias, sus habilidades naturales, sus deberes y sus llamamientos; para que así todos puedan ser instruidos adecuadamente, confirmados, perfeccionados y salvados” (Masterful Discourses and Writings of Orson Pratt, comp. N. B. Lundwall, 1953, pág. 571).

• ¿De qué modo les ha ayudado un don espiritual en particular a prestar servicio a los demás? ¿En qué forma han sido bendecidos por medio de los dones espirituales de otras personas?

Tal vez desee leer el siguiente relato como parte de este análisis:

“Una Navidad, mientras nos encontrábamos muy ocupados preparándonos para la cena, mi hermana adolescente con gran entusiasmo abrió el armario y comenzó a sacar la vajilla con borde de plata. El hermoso juego… había sido un regalo de casamiento que mi abuela había hecho a mis padres y sólo se utilizaba en ocasiones especiales. Al sacar los preciados platos del aparador, se pegó en el brazo y la vajilla se le cayó de las manos. Ella trató de sostenerlos, pero todo fue en vano y el ruido de la loza estrellándose contra el piso fue tan devastador como la expresión de horror que se pintó en su rostro.

“Mamá, que estaba preparando la comida, se detuvo en medio de lo que estaba haciendo y la charla bulliciosa de todos los demás cesó inmediatamente; se produjo un silencio espantoso. Sin darse vuelta para mirar el destrozo que había en el suelo, mamá salió de la habitación sin decir nada. Todos los demás tratamos de reanudar las tareas que habíamos estado llevando a cabo para preparar la fiesta.

“Todos menos mi hermana. Ella se había quedado inmóvil mientras que una enorme lágrima le corría por la mejilla. Al mismo tiempo que otra aparecía y seguía el mismo camino que la anterior, mecánicamente fue a buscar la escoba y la pala y comenzó a barrer los pedazos de loza rota. Después se puso de rodillas y lentamente juntó los trozos más grandes y con gran cuidado los colocó en la pala.

“A los pocos minutos, mamá regresó a la cocina y abrazó a su apenada hija. Mi hermana entonces empezó a llorar a lágrima viva… Pero con gran ternura, mamá la calmó diciéndole: ‘No te preocupes, mi amor; las personas son más importantes que las cosas’.

“Más tarde mamá me contó que había ido a la otra habitación a orar y que había sido bendecida con una gran sensación de paz y con la inspiración de cómo debía consolar a mi hermana. El don de perspectiva espiritual que recibió mi madre esa Navidad se ha convertido en el don más preciado que nuestra familia jamás haya recibido” (Laura Russell Bunker, “The Art of Perspective”, Ensign, diciembre de 1998, págs. 54–55).

Si lo desea, analice qué dones del Espíritu podrían ser de ayuda en las situaciones que se dan a continuación. Pida a los miembros de la clase que consulten nuevamente D. y C. 46:13–25.

  1. a.

    A un maestro orientador se le pide que vaya a la casa de una de las familias que tiene asignadas para dar una bendición del sacerdocio.

  2. b.

    Un misionero preside una pequeña rama de miembros de la Iglesia.

  3. c.

    A una joven se le asigna enseñar una lección en su clase.

  4. d.

    Un asesor del Sacerdocio Aarónico es responsable de un grupo de diáconos durante un campamento en el que van a pasar la noche, y enfrenta dificultades.

  5. e.

    Una presidenta de la Sociedad de Socorro asigna maestras visitantes a las hermanas de su barrio o rama.

Ayudarnos a no ser engañados

• Lea D. y C. 46:8 con los miembros de la clase. ¿De qué modo los dones del Espíritu nos ayudan a evitar las influencias malignas y el engaño?

3. Debemos buscar y cultivar los dones del Espíritu.

El Señor nos ha dicho: “…buscad diligentemente los mejores dones, recordando siempre para qué son dados” (D. y C. 46:8).

• ¿Qué podemos hacer para descubrir cuáles son los dones espirituales que Dios nos ha dado? (Entre las respuestas podría incluirse la meditación, la oración, el ayuno, la lectura de nuestras bendiciones patriarcales, la obediencia a los mandamientos y el servicio a los demás. Véase además la cita que sigue a continuación.) ¿Qué debemos hacer para cultivar y desarrollar los dones espirituales que hayamos recibido?

El profeta José Smith enseñó que muchos de los dones del Espíritu, como la sabiduría o el don de sanar, no se ponen de manifiesto sino hasta que se necesitan. Él dijo: “Se precisaría el tiempo y la circunstancia particular para la operación de estos dones” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 299).

• ¿Qué podemos hacer para buscar los dones del Espíritu? (Pida a los miembros de la clase que lean los pasajes de las Escrituras que se dan a continuación y que determinen qué enseñan acerca de la búsqueda de los dones del Espíritu. Resuma la información en la pizarra.)

  1. a.

    D. y C. 46:7, 30. (Pedir a Dios y seguir la guía del Espíritu; véase también la cita del presidente George Q. Cannon que se encuentra más adelante.)

  2. b.

    D. y C. 46:9. (Buscar los dones para el beneficio de los demás y no por razones egoístas.)

  3. c.

    D. y C. 46:31. (Hacer todo en el nombre de Cristo.)

  4. d.

    D. y C. 46:32. (Agradecer a Dios los dones que nos ha otorgado.)

  5. e.

    D. y C. 46:33. (Poner siempre en práctica la virtud y la santidad.)

El presidente George Q. Cannon enseñó: “Si cualquiera de nosotros es imperfecto, entonces es nuestro deber orar por el don que nos hará perfectos. ¿Soy yo imperfecto? Estoy lleno de imperfecciones. ¿Cuál es mi deber? Orar a Dios para que me otorgue dones que corrijan esas imperfecciones. Si soy una persona que se enfada mucho, entonces es mi deber orar y pedir caridad, que es sufrida y benigna. ¿Soy una persona envidiosa? Es mi deber buscar la caridad, que no tiene envidia. Y así con todos los dones del Evangelio, ya que ése es el propósito de ellos. Ningún hombre debería decir que no puede controlarse porque ésa es su naturaleza. Ello no lo justifica, ya que Dios ha prometido dar fortaleza para corregir esas cosas y otorgar dones para erradicarlas” (Millennial Star, 23 de abril de 1894, pág. 260).

El élder Dallin H. Oaks explicó la forma en que su madre aplicó el principio de buscar los dones del Espíritu: “Mi madre enviudó y, al haber perdido a su esposo, sintió que le faltaba algo a su vida. ¡Oró tanto para que se le concediera lo necesario para cumplir con la responsabilidad de criar a tres hijos pequeños! ¡Ella estaba buscando, era digna y fue bendecida! Sus oraciones fueron cumplidas de muchas formas, incluso con dones espirituales. Ella poseía muchos, pero los que más recuerdo son los dones de la fe, del testimonio y de la sabiduría. Fue una gran mujer en Sión” (Ensign, septiembre de 1986, pág. 72).

Conclusión

Aliente a los miembros de la clase a buscar los dones del Espíritu y a utilizar los que ya hayan recibido para prestar servicio a los demás. Siga la inspiración del Espíritu para testificar de los principios que se hayan analizado durante el transcurso de la lección.

Sugerencias adicionales para la enseñanza

Si lo desea, utilice una o más de las ideas que se dan a continuación con el fin de complementar la reseña que se sugiere para la lección.

1. El utilizar los dones espirituales para ponerlos al servicio de los demás

Si las láminas que se mencionan a continuación están a su disposición, lleve algunas o todas a la clase: Una niña dando un discurso en la Iglesia (Las bellas artes del Evangelio 607); El obispo (Las bellas artes del Evangelio 611); Los misioneros enseñan el Evangelio de Jesucristo (Las bellas artes del Evangelio 612); La bendición a los enfermos (Las bellas artes del Evangelio 613); La orientación familiar (Las bellas artes del Evangelio 614) y El servicio mutuo (Las bellas artes del Evangelio 615). Ponga las láminas a la vista de a una y pida a los miembros de la clase que expliquen por qué la representación de cada una de ellas muestra la necesidad de los dones del Espíritu.

Pida a los miembros de la clase que piensen en sus respectivas responsabilidades. Por ejemplo, podrían pensar en sus responsabilidades como padres, hermanos, hermanas, líderes del sacerdocio o de las organizaciones auxiliares, maestros orientadores o maestras visitantes. Después invítelos a meditar en silencio sobre la pregunta siguiente: ¿Qué dones del Espíritu tendrían que procurar para servir mejor a los demás?

2. Otros dones espirituales

• El élder Bruce R. McConkie enseñó: “Los dones espirituales son infinitos en número y en diversidad. Los que se mencionan en la palabra revelada son simplemente ejemplos” (A New Witness for the Articles of Faith, pág. 371). ¿Cuáles podrían ser algunos de los dones espirituales que hay, aparte de los que se mencionan en D. y C. 46?

El élder Marvin J. Ashton, del Quórum de los Doce, dijo que algunos de los dones que no son muy evidentes son: “El don de preguntar, el don de escuchar, el don de oír y de emplear una voz suave y apacible… el don de evitar la contención, el don de congeniar… el don de obrar en rectitud, el don de no condenar, el don de buscar la guía de Dios, el don de ser un discípulo, el don de interesarse en los demás, el don de meditar, el don de orar, el don de testificar y el don de recibir el Espíritu Santo” (“Hay muchos dones”, Liahona, enero de 1988, pág. 19).

3. El discernir los dones verdaderos del Espíritu

Explique que Satanás procura engañar a la gente con dones espirituales falsos. El profeta José Smith, preocupado por algunas de las falsas manifestaciones de esos dones entre los miembros de la Iglesia, preguntó al Señor y recibió la revelación que ahora se conoce como D. y C. 50.

Con el fin de que los miembros de la clase aprendan a distinguir entre los dones espirituales falsos y los verdaderos, repase si lo desea D. y C. 50:17–24. Haga hincapié en que si un don proviene de Dios, será edificante y causará regocijo. Nos llevará a hacer lo bueno, a amar y a servir a Dios y a creer en Cristo. Si una manifestación espiritual no edifica o nos conduce al pecado, no es de Dios. El tema de evitar el engaño y las influencias malignas se analizará con mayores detalles en la lección 24.

4. Enseñar por medio del Espíritu

• Explique que la enseñanza del Evangelio es un don del Espíritu (Moroni 10:9–10). Después lea D. y C. 42:13–14 y 50:17–18 con los miembros de la clase. ¿Qué quiere decir enseñar por medio del Espíritu? ¿Por qué es importante enseñar por el Espíritu? (Véase 2 Nefi 33:1; D. y C. 50:21–22 y la cita que se da a continuación.)

El Manual de Instrucciones de la Iglesia dice: “Una persona puede enseñar verdades muy profundas y los alumnos pueden estar participando en análisis estimulantes, pero a menos que el Espíritu esté presente, eso no tendrá un efecto poderoso en el alma” (Libro 2: Líderes del Sacerdocio y de las Organizaciones Auxiliares, 1998, pág. 362).

• ¿Qué pueden hacer los maestros para invitar al Espíritu durante la enseñanza que impartan? (Véanse las págs. VIII–IX de este manual.) ¿Qué pueden hacer las personas que reciben enseñanza para invitar al Espíritu?

• Lea D. y C. 43:8 y 88:122 con los miembros de la clase. ¿Cómo se aplican esos versículos a nuestra clase de la Escuela Dominical? (Haga hincapié en la importancia que tiene el instruirnos y edificarnos los unos a los otros.) ¿Qué han observado que respalde el principio de que, si enseñamos y aprendemos por el poder del Espíritu, nos edificaremos unos a otros y nos regocijaremos juntos?

5. Presentación en video: “Un hombre sin elocuencia”

Si puede conseguir el video Enseñanzas de Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia (53933 002), tenga en cuenta mostrar el segmento “Un hombre sin elocuencia”, de 6 minutos de duración. Si resuelve mostrarlo, hágalo durante la segunda o la tercera sección de la lección.

Explique que la presentación trata de cómo un humilde maestro ayudó a Brigham Young a convertirse al Evangelio restaurado. Comienza con la selección de un discurso que el presidente Young pronunció en una conferencia, en el que preguntó: “¿Qué es lo que convence al hombre?” (en Journal of Discourses, tomo I, pág. 90). Inste a los miembros de la clase a buscar la respuesta a esa pregunta mientras vean el video. Después haga las preguntas siguientes:

• ¿Qué convence a las personas de la veracidad del Evangelio?

• ¿Qué podemos hacer para seguir el ejemplo de Eleazer Miller al enseñar el Evangelio?