La familia como unidad de la Iglesia

Guía para la familia, 2001


Algunas familias no pertenecen a ningún grupo, rama ni barrio. Con la autorización del presidente de misión, distrito o estaca, esas familias deben llevar a cabo los servicios de adoración dominicales en su hogar. Si el padre posee la debida autoridad del sacerdocio, la familia funciona como una unidad de la Iglesia. Si es digno, si es presbítero en el Sacerdocio Aarónico o si posee el Sacerdocio de Melquisedec, y tiene permiso de sus líderes del sacerdocio, el padre u otro poseedor del sacerdocio puede preparar y bendecir la Santa Cena. Cualquier poseedor del sacerdocio puede repartir la Santa Cena. Las instrucciones para administrar la Santa Cena se encuentran en las páginas 24–26 de esta guía.

Los servicios dominicales de adoración deben ser sencillos, reverentes y solemnes. Pueden constar de lo siguiente:

  1. 1.

    Primer himno.

  2. 2.

    Primera oración.

  3. 3.

    Bendición y repartición de la Santa Cena.

  4. 4.

    Una o varias de las siguientes actividades:

    • Uno o dos discursos o testimonios breves.

    • Lectura de las Escrituras y análisis de ellas en familia.

    • Una clase a cargo de un miembro de la familia.

  5. 5.

    Himno final.

  6. 6.

    Oración final.

Al planificar un servicio dominical de adoración, el padre debe buscar la guía del Espíritu del Señor y seguirla. El pueblo cuyo relato se encuentra en el Libro de Mormón da un gran ejemplo de este tipo de servicio: “…Y dirigían sus reuniones de acuerdo con las manifestaciones del Espíritu, y por el poder del Espíritu Santo; porque conforme los guiaba el poder del Espíritu Santo, bien fuese predicar, o exhortar, orar, suplicar o cantar, así se hacía” (Moroni 6:9).

La familia debe valerse de las Escrituras como una guía básica. Además, pueden utilizar los discursos de las conferencias generales, Principios del Evangelio, los folletos misionales, las revistas de la Iglesia y otras publicaciones de la Iglesia y ayudas audiovisuales.

Si no hay nadie de la familia que posea la debida autoridad del sacerdocio, el padre o la madre pueden reunir a los miembros de la familia para cantar himnos, estudiar las Escrituras, orar y acercarse más como familia y al Padre Celestial. El líder del sacerdocio designado a la familia deberá hacer los arreglos necesarios para que la familia pueda participar de la Santa Cena de manera periódica.

Los padres deben programar actividades para los días de entre semana, como hacer caminatas o ir a un paseo campestre, ver películas apropiadas, visitar a otros familiares, practicar deporte, asistir a programas musicales o practicar la natación.

Las familias que no pertenecen a ningún barrio o rama deben dar sus diezmos y ofrendas de ayuno y otras contribuciones al líder designado del sacerdocio.

Las familias no envían informes por escrito a la Iglesia, pero siempre que sea posible, el padre debe tener una entrevista personal con su líder designado del sacerdocio al menos cada tres meses, en la que deberá informar en cuanto al estado de su familia.