Capítulo 31: La honradez

Principios del Evangelio, (2011), 179–83


La honradez es un principio de salvación

  • ¿Cómo sería una sociedad en la que todos fueran totalmente honrados?

El Artículo de Fe número trece dice: “Creemos en ser honrados”. En el Libro de Mormón leemos acerca de un grupo de hombres que “…se distinguían por su celo para con Dios, y también para con los hombres; pues eran completamente honrados y rectos en todas las cosas; y eran firmes en la fe de Cristo, aun hasta el fin” (Alma 27:27). Dios y sus semejantes se percataron de estas personas debido a su honradez. Es importante aprender qué es la honradez, cómo somos tentados a ser deshonestos y la forma de vencer esa tentación.

Para lograr nuestra salvación se requiere que seamos totalmente honrados. El presidente Brigham Young dijo: “Si aceptamos la salvación con las condiciones con que se nos ofrece, tenemos que ser honrados en cada uno de nuestros pensamientos, reflexiones y meditaciones, en nuestras relaciones privadas, en nuestros negocios, en nuestras declaraciones y en cada acto de nuestra vida” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Brigham Young, 1997, págs. 307–308).

Dios es honrado y justo en todas las cosas (véase Alma 7:20). Para ser como Él, nosotros también debemos ser honrados en todas las cosas. El hermano de Jared testificó: “…Sí, Señor, sé que… eres un Dios de verdad, y no puedes mentir” (Éter 3:12). Por el contrario, el diablo es un mentiroso; es el padre de las mentiras (véase 2 Nefi 9:9). “Aquellos que eligen hacer trampas, mentir, engañar y calumniar se convierten en esclavos de él” (Mark E. Petersen, en Conference Report, octubre de 1971, pág. 65; o Ensign, diciembre de 1971, pág. 73).

Una persona honrada ama la verdad y la justicia; es honrada en sus hechos y en sus palabras; no miente, ni roba ni engaña.

Mentir es deshonesto

A los maestros: Este capítulo contiene tres secciones que describen formas de deshonestidad: mentir, robar y hacer trampas o engañar. Podría considerar dividir a los miembros de la clase o de la familia en tres grupos y asignar a cada uno una de estas tres secciones. Pida a los integrantes de cada grupo que lean en silencio la sección que se les haya asignado y que consideren las formas de deshonestidad que allí se describen; luego analicen las secciones como clase o como familia. Pregunte cómo podemos ser honrados en cada una de las situaciones que se describen.

Mentir significa engañar intencionalmente a otras personas. El dar falso testimonio es una forma de mentir. El Señor dio este mandamiento a los hijos de Israel: “No dirás contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo 20:16). Jesús también enseñó lo mismo cuando estuvo en la tierra (véase Mateo 19:18). Hay muchas formas de mentir: cuando decimos algo que es falso, somos culpables de haber mentido; también podemos engañar intencionalmente a los demás por medio de un gesto o una mirada, por medio del silencio o diciendo sólo parte de la verdad. Siempre que de alguna manera hagamos que la gente crea algo que no es cierto, no estamos actuando con honradez.

El Señor no se siente complacido con la deshonestidad y tendremos que dar cuenta de nuestras mentiras. Satanás desea que creamos que mentir está bien. Él dice: “…mentid un poco… en esto no hay mal…” (2 Nefi 28:8). Satanás nos alienta a que justifiquemos nuestras propias mentiras. Una persona honrada reconocerá las tentaciones de Satanás y dirá toda la verdad, aun cuando parezca que es en contra de su beneficio.

El robar es deshonesto

Jesús enseñó: “…no hurtarás” (Mateo 19:18). Robar es tomar algo que no nos pertenece. Cuando tomamos algo que pertenece a otra persona, a una tienda o a la comunidad sin el debido permiso, estamos robando. El tomar mercadería o artículos que pertenecen a nuestro empleador es robar. El copiar música, películas, fotos o texto por escrito sin el permiso de los dueños de los derechos de autor es deshonesto y es una forma de robo. El aceptar más cambio del que deben darnos o más mercadería de la que pagamos es deshonesto; el tomar más de lo que nos pertenece, en cualquier aspecto, es robar.

Hacer trampa o engañar es deshonesto

Hacemos trampa cuando damos menos de lo que debemos o cuando recibimos algo que no merecemos. Algunos empleados se aprovechan de sus empleadores al no trabajar durante todo el tiempo estipulado y aceptan la paga completa. Algunos empleadores no son justos con sus empleados y les pagan menos de lo que deberían. Satanás dice: “…aprovechaos de alguno por causa de sus palabras, tended trampa a vuestro prójimo…” (2 Nefi 28:8). El aprovecharse es una forma de deshonestidad. El proporcionar servicio o mercancía de mala calidad es engañar.

No debemos justificarnos por nuestra falta de honradez

  • ¿Qué nos sucede espiritualmente cuando nos justificamos por nuestra falta de honradez?

La gente utiliza muchas excusas para justificar su deshonestidad y miente para protegerse y hacer que los demás piensen bien de ellos. Algunos se justifican por haber robado pensando que se merecen lo que tomaron, que van a devolverlo o que lo necesitan más que el dueño. Algunos hacen trampa para obtener mejores notas en la escuela o porque “todos lo demás lo hacen” o porque quieren desquitarse.

Esas excusas y muchas más se dan para justificar la deshonestidad; sin embargo, para el Señor esas razones no son aceptables. Cuando tratamos de justificarnos nos engañamos a nosotros mismos y el Espíritu de Dios deja de estar con nosotros y nos volvemos más y más indignos.

Podemos ser totalmente honrados

  • ¿Qué significa ser totalmente honrados?

Para llegar a ser totalmente honrados, debemos analizar cuidadosamente nuestra vida y, si hubiera algo, aun lo más mínimo, en lo que hayamos sido deshonestos, debemos arrepentirnos de inmediato.

Cuando somos completamente honrados, no se nos puede corromper; somos fieles a toda confianza, deber o convenio aun a costa de dinero, amigos o nuestra propia vida. Entonces podemos mirar al Señor, a nosotros mismos y a cualquier otra persona sin sentir vergüenza. El presidente Joseph F. Smith aconsejó: “Viva todo hombre de tal manera que su carácter pueda pasar la inspección más minuciosa y pueda examinarse como un libro abierto, a fin de que no tenga nada de qué esconderse o avergonzarse” (Doctrina del Evangelio, 1978, pág. 246).

  • ¿De qué manera afecta nuestra honradez o falta de honradez el concepto que tenemos de nosotros mismos?

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