Capítulo 37: Las responsabilidades familiares

Principios del Evangelio, (2011), 212–17


Las responsabilidades de los padres

  • ¿Qué responsabilidades comparten el esposo y la esposa en la crianza de los hijos?

Toda persona ocupa un lugar importante en el núcleo familiar. Por medio de los profetas, el Señor ha explicado cómo deben comportarse los padres y los hijos, y qué sentimientos deben albergar los unos por los otros. Para cumplir con nuestro propósito como familia tenemos que saber lo que el Señor espera de nosotros como padres, madres e hijos. Si todos cumplimos con la parte que nos corresponde, estaremos unidos por la eternidad.

A los maestros: Al igual que en el capítulo 36, sea sensible a los sentimientos de quienes no cuenten con una situación ideal en casa. Recalque el hecho de que con la guía del Señor y con la ayuda de los miembros de la familia y de la Iglesia, las madres y los padres solos pueden criar a sus hijos con éxito.

En las sagradas responsabilidades que conlleva el ser padres, “el padre y la madre, como iguales, están obligados a ayudarse mutuamente” (“La familia: Una proclamación para el mundo”, Liahona, octubre de 1998, pág. 24). Deben trabajar juntos para satisfacer las necesidades espirituales, emocionales, intelectuales y físicas de la familia.

El esposo y la esposa deben compartir algunas responsabilidades; los padres deben enseñar el Evangelio a sus hijos, pues el Señor ha amonestado que si los padres no les enseñan a sus hijos acerca de la fe, el arrepentimiento, el bautismo y el don del Espíritu Santo, el pecado recaerá sobre la cabeza de los padres. Los padres deben enseñar también a sus hijos a orar y a obedecer los mandamientos del Señor. (Véase D. y C. 68:25, 28).

Una de las mejores formas en que los padres pueden enseñar a sus hijos es por medio del ejemplo. Los conyúges deben demostrarse amor y respeto mutuo y también deben hacerlo con sus hijos, tanto por medio de los hechos como por las palabras. Es importante recordar que cada uno de los miembros de la familia es un hijo de Dios. Los padres deben tratar a sus hijos con amor y respeto, siendo firmes pero bondadosos con ellos.

Los padres deben comprender que algunas veces los hijos toman decisiones equivocadas aun cuando se les haya enseñado la verdad. Cuando esto suceda, los padres no deben darse por vencidos, sino que deben seguir enseñando a sus hijos, expresarles amor, ser un buen ejemplo, y ayunar y orar por ellos.

El Libro de Mormón nos dice cómo las oraciones de un padre ayudaron a un hijo rebelde a regresar a las sendas del Señor. Alma, hijo, se había alejado de las enseñanzas de su recto padre y luchaba con afán por destruir la Iglesia. El padre oró con fe por su hijo, y Alma, hijo, recibió la visita de un ángel y se arrepintió de su manera inicua de vivir. Se convirtió en un gran líder de la Iglesia. (Véase Mosíah 27:8–32).

Los padres pueden proporcionar un ambiente de respeto y reverencia dentro del hogar si enseñan y guían a sus hijos con amor. Los padres deben también ofrecer experiencias felices para sus hijos.

  • ¿De qué manera pueden los cónyuges apoyarse mutuamente en sus funciones? ¿Adónde pueden acudir las madres o los padres solos para recibir apoyo?

Las responsabilidades del padre

  • ¿Qué ejemplos positivos ha visto de padres en la crianza de sus hijos?

“Por designio divino, el padre debe presidir sobre la familia con amor y rectitud y tiene la responsabilidad de protegerla y de proveerle las cosas necesarias de la vida” (Liahona, octubre de 1998, pág. 24). Un padre digno que es miembro de la Iglesia tiene la oportunidad de poseer el sacerdocio, lo cual lo convierte en el líder del sacerdocio de su familia; él debe guiar a su familia con humildad y bondad en lugar de hacerlo por la fuerza o con crueldad. Las Escrituras nos enseñan que quienes poseen el sacerdocio deben guiar a los demás por medio de la persuasión, la benignidad, el amor y la bondad (véase D. y C. 121:41–44; Efesios 6:4).

El padre comparte las bendiciones del sacerdocio con los miembros de su familia. Cuando un hombre posee el Sacerdocio de Melquisedec, puede compartir esas bendiciones al dar bendiciones a los enfermos y otras bendiciones especiales del sacerdocio. Bajo la dirección de un líder del sacerdocio que lo presida, ese hombre puede dar una bendición a un recién nacido, bautizar, confirmar y efectuar ordenaciones del sacerdocio. Él debe ser un ejemplo para su familia al guardar los mandamientos; debe también asegurarse de que la familia ore junta dos veces al día y que se lleven a cabo las noches de hogar.

El padre debe dedicarle tiempo a cada uno de sus hijos en forma individual; debe enseñarles principios correctos, hablar con ellos acerca de los problemas e intereses que tengan, y aconsejarlos con amor. En el Libro de Mormón hay muy buenos ejemplos al respecto (véase 2 Nefi 1:14–3:25; Alma 36–42).

El padre también tiene el deber de proveer para satisfacer las necesidades físicas de la familia y se asegura de que la familia tenga los alimentos, el hogar, la ropa y la educación académica necesarios. Aun en los casos en que al padre le sea imposible proporcionar toda la manutención por sí solo, nunca debe abandonar la responsabilidad de cuidar de su familia.

Las responsabilidades de la madre

  • ¿Qué ejemplos positivos ha visto de madres en la crianza de sus hijos?

El presidente David O. McKay dijo que la maternidad es el llamamiento más noble (véase Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: David O. McKay, 2004, pág. 171). Es un llamamiento sagrado en el cual es copartícipe con Dios al traer a Sus hijos espirituales a este mundo. El tener hijos es una de las bendiciones más grandes. Si no hay un padre en la casa, la madre preside la familia.

El presidente Boyd K. Packer alabó a las mujeres que al no poder tener hijos propios se dedican a cuidar hijos ajenos. Él dijo: “Cuando hablo acerca de las madres, no me refiero solamente a las mujeres que han tenido hijos, sino también a aquellas que tienen a su cuidado niños que no son suyos y a las muchas mujeres que, sin haber tenido hijos propios, han sido madres de los hijos de otras” (Mothers, 1977, pág. 8).

Los profetas de los últimos días han enseñado que “la responsabilidad primordial de la madre es criar a los hijos” (Liahona, octubre de 1998, pág. 24). La madre debe dedicarle tiempo a sus hijos y enseñarles el Evangelio; debe jugar y trabajar con ellos para que, de esa forma, descubran el mundo que les rodea. La madre tiene que enseñar a su familia lo que se debe hacer para que el hogar se convierta en un lugar agradable; si ella es tierna y cariñosa, sus hijos tendrán confianza en sí mismos.

El Libro de Mormón describe a un grupo de dos mil jóvenes que se destacaron debido a las enseñanzas que habían recibido de sus madres (véase Alma 53:16–23). Guiados por el profeta Helamán, fueron a la guerra en contra de sus enemigos. Sus madres les habían enseñado a ser honrados, valientes y dignos; ellas también les enseñaron que si no dudaban, Dios los libraría (véase Alma 56:47). Todos ellos sobrevivieron a la batalla y expresaron su fe en las enseñanzas de sus madres con las siguientes palabras: “…No dudamos que nuestras madres lo sabían” (Alma 56:48). Toda madre que posee un testimonio puede ejercer una profunda influencia en sus hijos.

Las responsabilidades de los hijos

  • ¿De qué manera ayudan los hijos a sus padres para tener un hogar feliz?

Los hijos tienen la responsabilidad, junto a sus padres, de establecer un hogar feliz. Deben obedecer los mandamientos y cooperar con los demás miembros de la familia. El Señor no se siente complacido cuando los hijos riñen (véase Mosíah 4:14).

El Señor ha mandado a los hijos a honrar a sus padres. Él dijo: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra…” (Éxodo 20:12). Honrar a los padres significa amarlos y respetarlos, y a la vez significa obedecerlos. En las Escrituras se dice a los hijos: “…obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo” (Efesios 6:1).

El presidente Spencer W. Kimball dijo que los hijos deberían aprender a trabajar y a ser responsables también del trabajo de la casa y el jardín; se les deben dar asignaciones para que conserven la casa ordenada y limpia. (Véase Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Spencer W. Kimball, 2006, pág. 133).

  • ¿Qué deben hacer los hijos con el fin de honrar y respetar a sus padres?

  • ¿Que hicieron sus propios padres que lo llevaron a usted a honrarlos y respetarlos?

El aceptar responsabilidades conlleva bendiciones

  • ¿Qué puede hacer cada miembro de la familia para hacer del hogar un lugar feliz?

No se logra tener una familia cariñosa y feliz por accidente: cada uno de sus integrantes debe cumplir con su parte. El Señor dio responsabilidades tanto a los padres como a los hijos; y las Escrituras enseñan que debemos ser amables, alegres y considerados los unos con los otros. Cuando hablamos, oramos, cantamos o trabajamos juntos disfrutamos de las bendiciones de la armonía dentro de nuestra familia. (Véase Colosenses 3).

  • ¿Cuáles son algunas de las tradiciones y prácticas que pueden hacer del hogar un lugar feliz?

Pasajes adicionales de las Escrituras y otros recursos

  • Proverbios 22:6 (instruye al niño).

  • Efesios 6:1–3 (los hijos deben obedecer a sus padres).

  • D. y C. 68:25–28; Efesios 6:4 (las responsabilidades de los padres).

  • “La familia: Una proclamación para el mundo”, (disponible en LDS.org y en muchas publicaciones de la Iglesia, incluso las siguientes: Liahona, octubre de 1998, página 24; Para la fortaleza de la juventud: Cumplir nuestro deber a Dios [artículo número 36550 002], página 44; y Leales a la fe [artículo número 36863 002, páginas 88–90).

  • Guía para la familia (artículo número 31180 002).