Yo tengo talentos

Primaria 2: Haz lo Justo A, 1995


Objetivo

Que cada niño reconozca que nuestro Padre Celestial nos ha dado talentos a cada uno de nosotros.

Preparación

  1. 1.

    Estudie con la ayuda de la oración Mateo 25:14–29. Consulte también Principios del evangelio (31110 002), capítulo 34.

  2. 2.

    Durante la semana anterior a la presentación de esta lección, póngase en contacto con los padres de todos los niños y pídales que le digan cuáles son los talentos que han observado en su hijo o hija. Si fuera necesario, mencione a los padres cualidades que sean menos obvias que otras, tales como ser amable, estar siempre contento, ser obediente y servicial, olvidar las ofensas de otros, ser amigable y orar en forma regular. Haga una lista de los talentos de todos los niños. Enumere también los talentos que usted haya observado en los niños de su clase, para poder luego analizarlos abiertamente con ellos. Procure que los que usted reconozca incluyan aquellos que puedan demostrarse, como cantar, brincar y leer.

  3. 3.

    Utilizando su lista de talentos, prepare una similar a la siguiente para cada uno de los niños. Escriba en la hoja de papel el nombre del niño y dóblela a la mitad. Sobre el lado izquierdo, enumere los talentos que haya descubierto en el niño durante las clases. Deje la otra mitad de la hoja en blanco.

    Vea que todos los niños tengan el mismo número de talentos enumerados en el papel y que la lista de cada niño contenga por lo menos un talento que se pueda demostrar, tal como cantar, brincar o leer.

  4. 4.

    Esté preparado para demostrar uno de sus talentos, o lleve un artículo que represente uno de sus talentos.

  5. 5.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Una Biblia.

    2. b.

      Lápices regulares o de cera.

    3. c.

      La lámina 2-57, Heber J. Grant. 6. Haga los arreglos necesarios para las actividades complementarias que desee llevar a cabo.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a un niño que ofrezca la primera oración.

Pregunte a los niños cómo les fue con la asignación que recibieron la semana anterior.

Los talentos son dones de nuestro Padre Celestial

Actividad para despertar el interés

Demuestre uno de sus talentos o muestre el artículo que haya llevado y explique que representa uno de sus talentos.

• ¿Qué es un talento?

Si usted llevó un artículo, hable acerca del mismo y explique por qué el talento que representa es importante para usted. Explique también por qué disfruta de su talento.

Explique que nuestro Padre Celestial ha dado talentos a cada uno de Sus hijos. Mencione algunas personas de su barrio o rama que tengan talentos que los niños conozcan, tales como cantar, tocar algún instrumento o ayudar a otros a sentirse felices.

Recuerde a los niños que cada uno de ellos es hijo de nuestro Padre Celestial; por lo tanto, cada uno de ellos tiene talentos también. Explique que todos tenemos talentos diferentes.

Tenemos muchos talentos diferentes

Relato y análisis

Cuente con sus propias palabras el siguiente relato acerca de una niña que descubrió que tenía talentos:

Virginia observó a su hermana Estela hacer un hermoso dibujo de las montañas que se veían desde su casa. Virginia estaba un poco desanimada porque no dibujaba tan bien como su hermana. Además, Estela tocaba el piano y era inteligente y le iba muy bien en la escuela. Virgina pensó en todas las cosas que Estela hacía bien y se preguntaba por qué ella no podía hacer las mismas cosas bien también.

• ¿Cómo piensan que Virginia se sintió al pensar en todos los talentos que Estela tenía?

Un día, la maestra de Virginia le pidió que diera un discurso en la Primaria. Ella se preparó mucho y dio un buen discurso. El obispo escuchó su discurso y le dijo lo mucho que lo había disfrutado. Le dijo a Virginia que era una niña muy talentosa.

Un sentimiento de calidez invadió a Virginia. Las palabras del obispo le ayudaron a descubrir algo especial acerca de sí misma.

• ¿Qué fue lo que el obispo ayudó a Virginia a descubrir acerca de sí misma? (Le ayudó a descubrir que tenía talento para dar buenos discursos.)

Poco después de esa experiencia, Virginia descubrió otros talentos que tenía: se dio cuenta de que podía hacerse de amigos fácilmente y que otros niños siempre deseaban estar a su alrededor. A ella le gustaba mucho leer y escribir; y cuando iba a la Iglesia, prestaba atención a sus maestros y era siempre reverente. Nunca había pensado que esas cualidades pudieran ser talentos porque no eran los mismos que los de su hermana Estela. Ahora sabía que ella también tenía talentos, pero que eran diferentes de los de su hermana.

• ¿Cuáles eran los talentos de Virginia?

Haga hincapié en el hecho de que todos tenemos talentos diferentes, pero que todos los talentos son importantes.

Actividad

Diga a los niños que van a aprender acerca de los muchos talentos de las personas que están en la clase de la Primaria. Pida a los niños que presten atención mientras usted lee cada lista de talentos. Dígales que cuando sepan a quién está describiendo, levanten la mano, pero que no digan nada en voz alta.

Comenzando con la frase: “Estoy pensando en alguien que tiene estos talentos”, lea la lista de talentos que preparó para cada niño.

Cuando haya finalizado de leer la lista de cada uno, diga a los niños que adivinen el nombre del niño que usted acaba de describir. Si no adivinan correctamente, déles algunas pistas obvias, como describir la ropa que el niño tiene puesta o decirles si es niño o niña.

Demostración del talento

Recuerde a los niños que nuestro Padre Celestial les ha dado estos talentos. Pida a cada niño que demuestre uno de los talentos que usted tenga en su lista. (Determine con anticipación cuáles talentos podrían demostrarse con facilidad durante la clase, como cantar una canción preferida, leer o brincar.)

Jesucristo nos enseñó que debemos utilizar nuestros talentos

Relato de las Escrituras

Diga a los niños que Jesucristo dijo que utilizáramos nuestros talentos. Cuente brevemente la historia que se encuentra en Mateo 25:14–29 y explique que Jesús relató esta historia a Sus discípulos para ayudarles a entender lo que deben hacer si desean vivir otra vez con Él y con nuestro Padre Celestial después de esta vida terrenal.

Destaque los siguientes puntos al contar la historia:

  1. 1.

    En la época de Jesús, el talento era una moneda, o sea, dinero.

  2. 2.

    El siervo que recibió cinco talentos los utilizó con sabiduría y pronto ganó otros cinco.

  3. 3.

    El siervo que recibió dos talentos los utilizó con sabiduría y pronto ganó otros dos talentos.

  4. 4.

    El siervo que recibió un talento lo escondió y no lo utilizó para nada.

  5. 5.

    El amo regresó y preguntó a los siervos qué habían hecho con sus talentos.

Lea en voz alta, en Mateo 25:21, lo que el amo le dijo al siervo que recibió los cinco talentos y ganó cinco más.

Explique que el amo le dijo lo mismo al siervo que recibió dos talentos y ganó dos más. El amo estaba complacido con los siervos porque utilizaron sus talentos sabiamente.

Explique que el amo le dijo al tercer siervo que como él no utilizó su talento, le sería quitado y ya no lo tendría (véase Mateo 25:26–29).

Presentación por el maestro

Ayude a los niños a comprender que debemos ser como los primeros dos siervos de la parábola. A pesar de que nosotros no utilizamos la palabra talento para referirnos a una moneda sino a lo que podemos hacer, aun así debemos utilizar los talentos que poseemos con sabiduría.

Explique que en nuestro carácter de hijos espirituales de nuestro Padre Celestial, todos recibimos talentos o dones especiales para utilizar y desarrollar mientras estamos en la tierra. Al usar nuestros talentos, nos sentimos felices y hacemos felices a los demás. Tal como el amo de la historia, nuestro Padre Celestial no desea que escondamos nuestros talentos y los perdamos, sino que los desarrollemos; de esa manera nos preparamos para vivir con nuestro Padre Celestial y Jesucristo otra vez.

El utilizar nuestros talentos nos ayuda a desarrollarlos

Relato y análisis

Muestre la lámina 2-57, Heber J. Grant. Dígales que les va a contar la historia de Heber J. Grant, quien fue Presidente de la Iglesia, y lo que hizo para desarrollar sus talentos:

Cuando Heber J. Grant era niño, quería jugar al béisbol, pero no podía tirar la pelota muy lejos. Cada vez que lo intentaba, los demás niños se burlaban de él.

Heber tomó la decisión de aprender a jugar tan bien que pudiera participar en un torneo de campeonato. Día tras día practicaba arrojando la pelota contra uno de los costados de un granero. A veces le dolía tanto el brazo que no podía dormir por las noches, pero aun así continuaba practicando. Después de unos pocos años, sí jugó en un equipo que ganó el campeonato.

• ¿Qué talento deseaba tener Heber?

• ¿Qué hizo para desarrollar su talento?

• ¿Qué sucedió después que practicó mucho?

Años más tarde, Heber sintió deseos de trabajar como tenedor de libros en un banco, pero para ese puesto se requería tener buena letra que fuera fácil de leer. La escritura de Heber era tal que en una oportunidad un amigo le había dicho: “[Tu] letra parece huellas de gallina”. Otro amigo le dijo: “Parece como si un rayo hubiera caído en un tintero”.

Heber pasó muchas horas practicando para mejorar su letra y años más tarde recibió un diploma por tener la mejor letra en todo el estado de Utah. También enseñó caligrafía y teneduría de libros en la universidad.

• ¿Qué talento deseaba tener Heber J. Grant?

• ¿Qué hizo para desarrollarlo?

• ¿Qué sucedió después que practicó?

Cuando Heber era joven, su madre quería que aprendiera a cantar, y cuando cumplió los diez años, tomó una clase de canto. El maestro trató de enseñarle a cantar, pero finalmente se dio por vencido y le dijo que nunca aprendería a hacerlo. Años más tarde, el hermano Grant habló con un amigo que enseñaba canto y le dijo que a él le encantaría poder aprender a cantar unos pocos himnos de la Iglesia. Su amigo le dijo que requeriría tiempo y esfuerzo pero que podía hacerlo. Heber estuvo dispuesto a practicar todo lo que fuera necesario y, como resultado, sí aprendió a cantar los himnos de la Iglesia. (Véase Bryant S. Hinckley, Heber J. Grant, Highlights in the Life of a Great Leader, Salt Lake City, Deseret Book Co., 1951, págs. 37–42, 45–49.) • ¿Qué talento quería tener Heber?

• ¿Qué fue lo que hizo que le ayudó a aprender a jugar al béisbol, tener buena letra y aprender a cantar?

Diga a los niños que la manera de aprender un talento es practicarlo. Cuanto más hacemos algo, tanto mejor lo hacemos. Heber practicó muchas veces hasta desarrollar sus talentos. Nuestro Padre Celestial se complace al vernos utilizar los talentos que nos ha dado.

Resumen

Actividad

Repase los talentos específicos de cada niño, tal como se habló al principio de la lección. Dé a cada niño la lista de sus talentos y lápices regulares o de cera. Pídales que sobre el lado del papel que está en blanco hagan un dibujo de los talentos que quisieran tener o que ya tengan.

Permita que cada niño tome su turno para que muestre a la clase el dibujo que haya hecho y diga lo que puede hacer para desarrollar ese talento.

Testimonio

Comparta su testimonio de que nuestro Padre Celestial nos ha dado diferentes talentos a cada uno de nosotros. Recuérdeles que Jesucristo y nuestro Padre Celestial desean que los utilicemos. Al hacerlo, nos sentiremos felices y haremos que otros se sientan felices también; además, al utilizarlos, los desarrollaremos a mayor grado.

Lea en voz alta o pida a los niños que lean las palabras que se encuentran en la parte superior de cada lista: “Pregúntame acerca de mis talentos”. Aliente a los niños a mostrar la lista a su familia y a contarle lo que han aprendido acerca de sus talentos.

Pida a un niño que ofrezca la última oración y sugiérale que le agradezca a nuestro Padre Celestial los talentos de cada uno de los miembros de la clase y le pida que les ayude a utilizarlos.

Actividades complementarias

Elija de entre las siguientes actividades aquellas que sean de mayor beneficio para los niños de su clase. Puede utilizarlas durante la lección o como repaso o resumen. Para mayor información, vea la sección “El período de clase” en “Ayudas para el maestro”.

  1. 1.

    Pida a los niños que se sienten en círculo. Tararee o cante o utilice una grabadora para tocar alguna música mientras ellos pasan algún objeto ligero y suave alrededor del círculo. Cuando la música se detenga, el niño que tenga el objeto se pone al centro del círculo y presenta algún talento. Los talentos podrían ser: recitar un versito, cantar una canción, leer un pasaje de las Escrituras, brincar con un solo pie o hacer un dibujo sencillo en la pizarra. Los niños podrían hacer la mímica de los talentos que no se puedan demostrar en el salón de clase, tales como ser amables o patear una pelota. Pida a los niños que aplaudan en forma callada después de cada interpretación.

    Continúe jugando hasta que cada uno de los niños haya participado por lo menos una vez.

  2. 2.

    Entregue a cada niño lápices de cera y una hoja de papel en la que haya trazado una estrella (puede encontrar una para copiar al final de la lección). Pida a los niños que coloreen su estrella de una manera poco usual. Cuando todos hayan terminado, pídales que muestren sus estrellas.

    Ayúdeles a entender que así como cada estrella es diferente, cada uno de ellos también lo es porque todos tienen talentos y habilidades diferentes. Recuérdeles que los talentos son bendiciones que nos da nuestro Padre Celestial.

  3. 3.

    Enseñe a los niños alguna habilidad sencilla que con el tiempo puedan convertir en un talento, como dirigir la música o hacer alguna manualidad.