Korihor, el anticristo

Primaria 4: El Libro de Mormón, 1995


Objetivo

Que los niños comprendan que si siguen a Jesucristo, pueden evitar ser engañados por Satanás.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con la ayuda de la oración, Alma 30 y Moroni 7:15–17. Después, estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños el relato de las Escrituras. (Véase “Cómo preparar las lecciones”, pág. VII, y “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII.)

  2. 2.

    Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que promuevan la participación de los niños y que mejor los ayuden a alcanzar el objetivo de la lección.

  3. 3.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar del Libro de Mormón para cada niño.

    2. b.

      Tiras de papel con palabras positivas escritas en ellas y cinta engomada.

    3. c.

      Las láminas 4–9, Jesús el Cristo (“Las bellas artes del evangelio” 240; 62572); 4–34, Alma le testifica a Korihor que hay un Dios: y 4–35, Korihor escribe que sabe que hay un Dios.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar la atención

Antes de comenzar la clase, escriba en hojas de papel palabras positivas (por ejemplo, la primera palabra de las dos que se encuentran a continuación) y péguelas con cinta engomada debajo de las sillas de los niños (o entrégueselas a medida que entren en el aula). Pídales que busquen las hojas con las palabras debajo de las sillas y que cada uno piense en una palabra que quiera decir exactamente lo contrario de la que se encuentra en su papel. Haga que cada uno vaya diciendo la palabra contraria en la que haya pensado mientras el resto de la clase trata de adivinar cuál fue la palabra positiva que se encontraba en su hoja de papel.

Ejemplos de palabras:

  • luz/obscuridad

  • vida/muerte

  • bueno/malo

  • amor/odio

  • correcto/incorrecto

  • limpio/sucio

  • verdadero/falso

  • felicidad/tristeza

  • paz/guerra

  • salud/enfermedad

  • verdad/mentira

  • bondadoso/mezquino

  • puro/impuro

  • gozo/dolor

  • éxito/fracaso

Cuando todos hayan tenido su turno, explique que de la misma forma que cada una de esas palabras tuvo una palabra opuesta, Satanás tiene una enseñanza falsa o contraria para cada una de las enseñanzas de Jesucristo. El seguir a nuestro Padre Celestial nos brinda felicidad, mientras que seguir a Satanás sólo nos da infelicidad. Pregúnteles la diferencia que existe entre la manera en que se sienten las personas cuando mienten y cuando dicen la verdad.

Enséñeles que cuanto más aprendemos acerca de algo, tanto más fácil nos resulta diferenciar entre esa cosa y lo opuesto a ella. A medida que aprendamos acerca de Jesucristo y sigamos Sus enseñanzas, más fácil nos será resistir las tentaciones y engaños de Satanás.

Hágales saber que hoy aprenderán acerca de una persona opuesta a Jesucristo, o sea, un anticristo. Cualquier persona o cosa que se oponga activamente a Jesucristo, ya sea abiertamente o en secreto, es un anticristo.

Relato de las Escrituras

Enseñe el relato de Korihor, que se encuentra registrado en Alma 30. (Para sugerencias de cómo enseñar el relato de las Escrituras, véase “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII.) Si lo desea, haga que un niño represente el papel de Alma y otro el de Korihor a medida que lean las preguntas y den las respuestas que se encuentran en Alma 30:37–45. Utilice las láminas en los momentos que considere adecuados.

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios a su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Por qué insinuó Korihor que el pueblo era tonto? (Alma 30:12–16.) ¿Cómo podemos saber por nosotros mismos que Jesucristo vive? (Obteniendo un testimonio de Jesucristo.) ¿Cómo podemos obtener un testimonio? (Estudiando las Escrituras, orando, escuchando a los profetas, etc.)

• ¿Qué dijo Korihor acerca de la necesidad de la expiación de Jesucristo? (Alma 30:17.) ¿Por qué no podemos vencer el pecado por nosotros mismos? ¿De qué manera Jesucristo ha hecho posible que venciéramos nuestros pecados?

• ¿Qué les impresiona más acerca del testimonio que Alma tenía de Jesucristo? (Alma 30:39–41.) Si ustedes hubieran sido Alma, ¿qué le hubieran dicho a Korihor acerca de Jesucristo?

• Cuando Korihor le pidió a Alma una señal para convencerse de que había un Dios, ¿qué ejemplos le dio Alma? (Alma 30:44.) ¿Qué observan diariamente a su alrededor que les testifica de la existencia del Padre Celestial? ¿Qué experiencias han tenido que les han hecho saber sin lugar a dudas que nuestro Padre Celestial vive?

• ¿Qué señal recibió Korihor? (Alma 30:48–50.) ¿Qué escribió Korihor acerca de Dios y de Satanás después de quedar mudo? (Alma 30:52–53.)

• ¿En qué forma apoya Satanás a quienes le sirven? (Alma 30:60.) ¿Cómo recompensa nuestro Padre Celestial a quienes le sirven? (Mosíah 2:41.) Pida a los miembros de la clase que relaten experiencias en las que hayan sido bendecidos por haber guardado los mandamientos.

• ¿Están al tanto de alguna influencia que se opone a las enseñanzas de Jesucristo? ¿Qué cosas evitan porque saben que no son cristianas? ¿Qué los alienta o los persuade a creer en Cristo? (Moroni 7:15–17.)

• ¿Cómo se pueden proteger de los engaños de Satanás? (Guardando los mandamientos, prestando oído al Espíritu Santo, estudiando las Escrituras y siguiendo al Profeta actual.)

Actividades complementarias

Utilice en cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido una o más de las siguientes actividades:

  1. 1.

    Al final de la lección, dé a los niños copias del volante: “¿Me persuade esto a creer en Jesucristo?” Explíqueles que persuadir quiere decir convencer a una persona a creer en algo o a hacer algo. Dígales que ésta es una guía que nos dio el profeta Moroni con el fin de que pudiéramos discernir el bien del mal (Moroni 7:15–17). Asegúrese de que los niños comprendan que si algo los persuade a hacer el bien y a creer en Cristo, es bueno; mientras que si no lo hace, es malo. Si lo desean, los niños pueden llevarse el volante a casa para ayudarlos a recordar esta sencilla regla.

  2. 2.

    Trate de que los niños aprendan de memoria el decimotercer Artículo de Fe y analice con ellos la razón por la que este artículo constituye también una guía para elegir lo correcto.

  3. 3.

    Ponga a la vista láminas o fotografías de la naturaleza que testifiquen que nuestro Padre Celestial vive. En la biblioteca del centro de reuniones podrá encontrar láminas como las siguientes: La Creación: seres vivientes (62483), El mundo (62196), Niños mirando las flores (62270), Una familia con un bebé (62307), etc. Pida a los niños que expresen cómo se sienten cuando miran esas láminas y la manera en que éstas testifican de Dios.

  4. 4.

    Lea y analice la declaración que se encuentra a continuación del presidente Ezra Taft Benson, el decimotercer Presidente de la Iglesia. Haga hincapié en la forma en que el Libro de Mormón es un poderoso instrumento para evitar ser engañados:

    “Hay un poder en el [Libro de Mormón] que empezará a fluir en vuestra vida en el momento en que empecéis a estudiarlo seriamente. Encontraréis mayor poder para resistir la tentación; encontraréis el poder para evitar el engaño; encontraréis el poder para manteneros en el camino angosto y estrecho” (“El Libro de Mormón: La clave de nuestra religión”, Liahona, enero de 1987, pág. 4).

  5. 5.

    Canten o repitan la letra de la canción “Mi Padre Celestial me ama” (Canciones para los niños, Nº 16).

Conclusión

Testimonio

Exprese su testimonio de que si guardamos los mandamientos, seguimos la inspiración del Espíritu Santo, estudiamos las Escrituras y seguimos al Profeta actual, no seremos engañados.

Sugerencias de lectura

Sugiera a los niños que estudien en casa Alma 30:12–18, 37–56, 60 como repaso de la lección de hoy.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.