Cómo buscar la compañía del Espíritu Santo

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que todas las alumnas se esfuercen por ser dignas de tener constantemente la compañía del Espíritu Santo.

Preparación

  1. 1.

    Lámina 3, “Nefi, Lamán y Lemuel”, que se halla al final de este manual.

  2. 2.

    Lleve a la clase un pañuelo, de mano o de cuello, para vendarle los ojos a una de las alumnas.

  3. 3.

    Prepare una tarjeta grande (o una hoja de papel) y un lápiz para cada alumna, a fin de que copien el análisis que hagan en la pizarra.

  4. 4.

    Asigne a las jóvenes los pasajes de las Escrituras, los relatos o las citas que desee que se lean en la clase en voz alta.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Introducción

Demostración

Coloque un pañuelo a modo de venda sobre los ojos de una alumna y hágale dar varias vueltas, de modo que pierda el sentido de orientación y no sepa en qué dirección ha quedado. Después, pídale que señale algo en el cuarto (puede ser la puerta, la pizarra, una compañera, etc.). Es posible que ella diga que no sabe en qué dirección está eso o quizás se equivoque al señalar. Sin quitarle la venda de los ojos, pida a otra de las jovencitas que se ponga de pie junto al objeto y suavemente, sin levantar la voz, le diga a su compañera “Aquí está”. Entonces, vuelva a preguntar a la joven dónde está el objeto mencionado; si ella confía en la voz que ha escuchado, señalará en esa dirección.

Análisis

• ¿Qué nos indica esta demostración sobre las experiencias que podemos tener con el Espíritu Santo? (Muchas veces no es imposible ver la dirección en que debemos ir, porque las influencias que nos rodean nos ciegan, como si tuviéramos los ojos vendados. Pero buscando la inspiración del Espíritu Santo, nos es posible saber qué dirección tomar. Aunque no nos es posible verlo, podemos en cambio escucharlo o percibirlo cuando El nos guía. Como el Espíritu Santo siempre habla con voz suave, debemos prestar atención para poder oír Su voz de inspiración. Y podemos confiar en que El siempre nos guiará en la dirección correcta.)

Tenemos la capacidad de ser dignas de la compañía del Espíritu Santo

Análisis

• ¿Cómo recibieron ustedes el don del Espíritu Santo? (Después de haberse bautizado por inmersión, un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec les puso las manos sobre la cabeza, las confirmó como miembros de la Iglesia y les dijo que recibieran el Espíritu Santo.)

Explíqueles que cuando se nos confirma, no se le dice al Espíritu Santo que venga a estar con nosotros, sino que se nos dice a nosotros que lo recibamos. Nefi dijo que el Espíritu Santo “es el don de Dios para todos aquellos que lo buscan diligentemente” (1 Nefi 10:17). El hecho de que recibamos o no Su guía espiritual depende de nosotros.

Tarjetas para el análisis en la pizarra Dé a cada alumna una de las tarjetas (u hojas de papel) que llevó y un lápiz para que copien el análisis de la pizarra. Sugiérales que coloquen la tarjeta en un lugar visible (en la pared de su cuarto, etc.) de su casa para tenerla a mano.

Escriba en la pizarra este encabezamiento: Dignidad.

Hable con las jóvenes de lo que cada una de ellas debe hacer a fin de ser digna de tener la compañía del Espíritu Santo. Vaya anotando en la pizarra las ideas que le mencionen, asegurándose de que entre ellas se encuentren éstas:

Dignidad

  1. 1.

    Arrepentirse de los pecados.

  2. 2.

    Obedecer los mandamientos de nuestro Padre Celestial.

  3. 3.

    Orar suplicando la compañía constante del Espíritu Santo.

  4. 4.

    Orar con fe.

  5. 5.

    Apartarse del mundo.

  6. 6.

    Ser fieles al convenio del bautismo.

  7. 7.

    Ser dóciles y estar dispuestas a aprender.

Presentación por la maestra

Explique a las alumnas que, después de procurar la guía del Espíritu Santo, es sumamente importante que escuchemos para oír su “voz apacible y delicada” (1 Nefi 17:45). El puede hablarnos con palabras audibles, pero lo más probable es que su inspiración nos llegue naturalmente como un pensamiento, una sensación o una impresión. Aunque esa impresión será extraordinaria para algunas personas, las que no sean dignas de recibirla no sentirán nada. Debemos ser fieles y orar siempre para tener la compañía constante del Espíritu Santo.

Relato y lámina

Cuente a la clase este relato:

Una experiencia que tuvieron Nefi, Lamán y Lemuel demuestra lo importante que es ser digno de recibir la guía del Espíritu Santo. Lehi vivía con su familia en Jerusalén, durante una época de gran iniquidad, cuando la ciudad estaba a punto de ser destruida por la maldad de sus habitantes. El Señor, queriendo proteger a esa buena familia, le dijo a Lehi que salieran todos de la ciudad. Uno de los hijos, Nefi, era muy bueno; prestaba atención al Espíritu Santo y ayudó a conducir a su familia a la tierra prometida. Pero dos de sus hermanos, Lamán y Lemuel, no eran fieles como él; no creían que el Señor los guiaba y se quejaban de su padre y su hermano. Pensaban que su padre estaba loco al abandonar la cómoda casa y las muchas posesiones que tenían en Jerusalén para ir a viajar por tierras deshabitadas y agrestes. Hasta intentaron matar a su padre y a su hermano Nefi. Tampoco tenían el deseo de hacer la voluntad del Señor; tenían el corazón tan duro e insensible que el Espíritu Santo ya no podía comunicarles nada (véase 1 Nefi 17:7–45).

Pasaje de las Escrituras

Pida a una de las jóvenes que lea 1 Nefi 17:45.

Hablen de la razón por la que Lamán y Lemuel no podían escuchar la voz apacible y delicada del Espíritu Santo. Explíqueles que, aunque el Espíritu les había hablado de cuando en cuando, llegaron a un punto en que habían “dejado de sentir” y no podían percibir su inspiración.

• ¿Por qué debemos ser sensibles y prestar atención a lo que sentimos a fin de comprender la inspiración del Espíritu Santo?

Explique a las jovencitas que muchas veces el Espíritu Santo se comunica con nosotros inspirándonos una impresión de paz y tranquilidad, y que otras veces sus advertencias nos llegan por medio de impresiones de desagrado o descontento.

• ¿De qué manera perdemos la capacidad de percibir la inspiración del Espíritu Santo? (Si no le hacemos caso, si no queremos arrepentirnos o si escuchamos a otras personas más que al Espíritu.)

El Espíritu Santo nos trae bendiciones

Análisis con la pizarra

A continuación, escriba en la pizarra la palabra Bendiciones.

Analicen las diferentes formas de bendecirnos que tiene el Espíritu Santo, asegurándose de hablar de las que aparecen anotadas. Si lo desea, emplee los pasajes de las Escrituras que las describen. Diga a las alumnas que lo copien en sus tarjetas, al costado de lo que ya tienen.

Dignidad

Bendiciones

1. Arrepentirse de los pecados.

2. Obedecer los mandamientos de nuestro Padre Celestial.

3. Orar suplicando la compañía constante del Espíritu Santo.

4. Orar con fe.

5. Apartarse del mundo.

6. Ser fieles al convenio del bautismo.

7. Ser dóciles y estar dispuestas a aprender.

1. Nos enseña todas las cosas y nos trae a la memoria todo lo que hayamos aprendido (Juan 14:26).

2. Nos hace saber lo que habrá de suceder (Juan 16:13).

3. Nos enseña la verdad de todas las cosas (Moroni 10:5).

4. Da testimonio del Padre y del Hijo (D. y C. 42:17).

5. Es el Consolador (Juan 14:26; D. y C. 42:16).

6. Comunica revelaciones a nuestra mente y a nuestro corazón (D. y C. 8:2).

Relato

Cuente los relatos siguientes que demuestran cómo puede ser el Espíritu Santo una bendición para los que le prestan atención.

El jueves, al llegar Sonia a su casa de regreso de la escuela, encontró a sus padres esperándola con la noticia de que su tío Carlos había muerto esa mañana. “Papá y yo vamos a pasar unos días con tía Margarita”, le dijo la mamá, “para acompañarla mien- tras hace los arreglos para el funeral y las demás cosas que haya que atender. Sé que podemos confiar en ti, en que cuidarás bien todo durante nuestra ausencia. Si necesitas algo, llama a la hermana Martínez”.

Al ver alejarse a sus padres, Sonia no pudo evitar sentir cierto entusiasmo ante la idea de estar sola, de tener todo a su cargo, sin que nadie le diera órdenes; le agradaba ese sentido de responsabilidad. Muy contenta, se sentó a estudiar para el examen de matemáticas que tenía al día siguiente; más tarde, llamó por teléfono a varias amigas, cenó y luego se puso a leer un cuento para la clase de gramática.

De noche, al meterse en la cama se sentía un poco inquieta. Nunca se había quedado sola durante la noche; tratando de penetrar con los ojos la oscuridad, empezó a escuchar algunos ruidos, y cuanto más aguzaba los oídos, tanto más ruidos oía: crujidos y chasquidos por todas partes. ¿Sería que alguien estaba tratando de entrar en la casa? El corazón le empezó a palpitar aceleradamente; miró la esfera luminosa del reloj, pues le parecía que hacía horas que había apagado la luz y se había metido en la cama, después de arrodillarse para ofrecer una breve oración; pero, de acuerdo con el reloj, sólo habían pasado veinte minutos.

Muy agitada, preguntándose qué haría, Sonia suplicó en silencio la ayuda de nuestro Padre Celestial. Casi de inmediato recordó un relato que había oído sobre el presidente David O. McKay, de una vez en que, siendo niño todavía y sintiendo mucho miedo, había orado pidiendo al Señor que le ayudara. Aunque le resultaba difícil salir de debajo de las frazadas, la jovencita se bajó de la cama y se arrodilló a orar. Mientras oraba, una sensación de paz le calmó los frenéticos latidos del corazón; después de la oración, se metió de nuevo en la cama y se durmió en seguida.

Al día siguiente, se sentía descansada y lista para pasar el examen de matemáticas.

Análisis

• ¿Cuáles fueron las dos bendiciones que el Espíritu Santo le dio a Sonia? (El recuerdo de un recurso que ya conocía y una sensación de paz y tranquilidad.)

Relato

“Un fuerte sentimiento de pesar invadía a todos los asistentes al acercarse a su fin los servicios funerales por una joven que había muerto al dar a luz a su hijo. Los discursos habían sido elocuentes y llenos de elogios, pero muchos de los que se encontraban allí sentían una gran amargura. ¿Cómo podía un Padre Celestial amoroso permitir la partida de aquella encantadora madre, tan joven, que dejaba atrás una familia de cuatro niños pequeños a quienes el afligido padre debía cuidar solo de allí en adelante?

“Después de llegar a su fin el programa y antes de que la congregación se levantara, el joven viudo se puso de pie y se dirigió al púlpito. ‘Percibo el pesar y la preocupación que muchos de ustedes sienten’, dijo, ‘pero hay algo que quiero decirles y que los tranquilizará. Al principio, después de la muerte de mi esposa, me parecía que no podría soportar este golpe, que no me sería posible continuar la vida sin ella. Pero entonces, un dulce sentimiento de paz me llenó el alma y desde ese momento he tenido la certeza de que todo irá bien. No se preocupen por nosotros; estaremos bien cuidados’.

“Esa misma sensación de paz se extendió entre la congregación, y todos se fueron a su casa sintiéndose consolados” (Spencer J. Condie, “Thy Constant Companion: The Promised Blessings of the Holy Ghost”, Ensign, oct. de 1980, pág. 33).

Análisis

Dé tiempo a las alumnas para que analicen las bendiciones que derramó el Espíritu Santo sobre el joven que había enviudado.

Conclusión

Cita

Lea las siguientes palabras:

“Ya sea por medio de una instantánea acción protectora, de una impresión que hayan dejado Sus palabras o de una lectura que nos haga escuchar Su voz, todo ello proviene de Dios y es un don del Espíritu Santo a quien lo haya recibido después del bautismo y tenga la disposición de disfrutar de Su influencia” (S. Dilworth Young, “How the Holy Ghost Can Help You”, New Era, oct. de 1971, pág. 6).

Recuérdeles a las jóvenes que su capacidad de escuchar la voz apacible y delicada del Espíritu Santo depende de su propia fidelidad a los mandamientos del Señor. Si escuchan al Espíritu Santo, la inspiración que reciban de El será su mayor fuente de consuelo y de guía y las acompañará constantemente. Si somos dignos de recibir al Espíritu Santo, no tenemos por qué estar solos nunca.

Aplicación de la lección

Diga a las alumnas que se lleven a casa las tarjetas que hayan preparado en la clase y las coloquen en la pared, a la vista, para consultarlas todas las noches antes de ofrecer la oración. Exhórtelas a esforzarse por tener al Espíritu Santo como constante compañero.