Céntrese en las personas, no en las lecciones

Enseñar a la manera del Salvador


“El maestro del Evangelio, tal como el Maestro a quien servimos, debe concentrarse completamente en aquellos a quienes enseña”, dijo el élder Dallin H. Oaks, del Cuórum de los Doce Apóstoles. “Su completa concentración se enfocará en las necesidades de sus ovejas: el bienestar de sus alumnos. El maestro del Evangelio no debe concentrarse en sí mismo. Quien comprenda este principio no habrá de considerar su llamamiento como simplemente ‘dar o presentar una lección’, porque tal definición contempla la enseñanza desde el punto de vista del maestro y no del alumno. Al concentrarse en las necesidades de los alumnos, el maestro del Evangelio nunca entorpecerá la visión de ellos dirigida al Maestro interponiéndose ni haciendo sombra a la lección al desviar la atención hacia sí mismo ni al hacer demasiado hincapié en su persona”1.

Procure comprender a quienes enseña

Si bien el Evangelio es para todos, no hay dos personas que sean exactamente iguales. Busque la forma de entender la situación de las personas a quienes enseña, así como sus intereses, talentos y necesidades. Haga preguntas, escuche con atención y observe lo que los alumnos dicen y hacen en diferentes situaciones. Si sus alumnos son jóvenes o niños, pida sugerencias a los padres. Sobre todo, ore para obtener el entendimiento que solo el Espíritu puede dar; cuanto más llegue a comprender a las personas a quienes enseña, más capacitado o capacitada estará para ayudarlos a entender cómo se aplica el Evangelio a su vida personal.

Preguntas para reflexionar: ¿Hay algún integrante de mi clase a quien deba entender mejor? ¿Qué puedo hacer para entenderlo o entenderla mejor?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué enseña Juan 21:1–17 acerca de la manera en que el Salvador entendía a Pedro y le enseñaba lo que debía saber?

icono de videoVéase también el video “Conózcanos y ámenos” (LDS.org).

 
Cristo y el joven rico

Prepárese con las personas en mente

En ocasiones, mientras se preparan para enseñar, quizá los maestros quieran volver a usar una lección o una actividad que usaron en el pasado sin pensar en cómo se aplica al grupo actual de alumnos. Muchas veces, esta metodología no tiene en cuenta las necesidades particulares de los integrantes de la clase. Al prepararse, procure que la comprensión que tiene de las personas a las que enseña guíe sus planes. Para llegar a diferentes tipos de alumnos, quizá se sienta inspirado a usar música, dar una asignación de antemano o compartir una analogía relacionada con el interés de algún integrante de la clase, como pueden ser los deportes. Los maestros que se parecen a Cristo no están dedicados a un estilo o método en particular, sino que están dedicados a ayudar a las personas a edificar la fe en Jesucristo y a llegar a ser más semejantes a Él.

Pregunta para reflexionar: ¿Qué cambios podría hacer en mis planes para enseñar a fin de abordar las necesidades particulares de uno de los integrantes de mi clase?

Ejemplo de las Escrituras: ¿De qué modo la forma de enseñar del Salvador abordaba las necesidades particulares de las personas a quienes enseñaba? (véase, por ejemplo, Marcos 10:17–22).

jovencita en clase

No trate de usar todo el material

Aunque hay mucho material para analizar en cada lección, no es necesario usarlo todo en un solo día a fin de llegar al corazón de alguien; por lo general, uno o dos puntos clave son suficientes. Al meditar en cuanto a las necesidades de los integrantes de la clase, el Espíritu le ayudará a determinar qué principios, relatos o pasajes de las Escrituras serán más significativos para ellos. Además, el Espíritu podría inspirarle a modificar sus planes durante la clase y dejar algunas ideas para más adelante, con el fin de hablar de principios que sean más importantes para los participantes en ese momento.

Pregunta para reflexionar: ¿Qué puedo hacer para demostrar a los integrantes de mi clase que me interesa más su aprendizaje que el hecho de utilizar todo el material de una lección?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué puedo aprender en cuanto a la enseñanza por medio del modelo que se describe en Doctrina y Convenios 98:11–12? (véase también D. y C. 78:17–19).

Para el líder del análisis

Compartir y deliberar juntos: Para comenzar, pida a los maestros que compartan experiencias que hayan tenido con la enseñanza recientemente y que hagan preguntas con respecto a la enseñanza. Asegúrese de que todos los que deseen compartir algo tengan la oportunidad de hacerlo, ya que eso es más importante que cubrir todo el material de cada lección.

Aprender juntos: Pida a los maestros que analicen una o más de las ideas de esta sección.

Practicar: Pida a un maestro que pase al frente del salón. Invite al resto a hacer preguntas que les ayuden a averiguar los intereses y talentos de esa persona. Luego, hable con los maestros sobre cómo esa información podría influir en su manera de enseñar a la persona que se encuentra al frente del salón. Pregunte a los maestros cómo podrían poner en práctica este ejercicio en su manera de prepararse y de enseñar.

Prepararse: Decidan juntos el tema que tratarán en la reunión siguiente y pida a los maestros que se preparen.

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