Ame a los que enseña

Enseñar a la manera del Salvador


El amor fue lo que motivó todo lo que hizo el Salvador durante su ministerio terrenal; el amor por Su Padre y el amor por todos nosotros. Por medio del poder del Espíritu Santo, podemos ser llenos de ese mismo amor si nos esforzamos por ser verdaderos seguidores de Cristo (véanse Juan 13:34–35; Moroni 7:48; 8:26). Si sentimos amor como el de Cristo en nuestro corazón, buscaremos todas las maneras posibles de ayudar a otras personas a aprender sobre Cristo y a venir a Él. El amor será la razón por la que enseñemos y la motivación para hacerlo.

Ore por cada persona a quien enseñe

El Salvador dijo a Pedro: “… he rogado por ti, que tu fe no falte” (Lucas 22:32). Reflexione sobre lo que siente cuando ora por alguien: ¿cómo influye su oración en lo que siente por esa persona?. Siga el ejemplo del Salvador y ore individualmente por aquellas personas del grupo al que enseña que tengan las mayores necesidades. Ore para saber cuáles son sus necesidades específicas y para entenderlas; pídale al Padre Celestial que “… [prepare] sus corazones” (Alma 16:16) para que puedan aprender las cosas que ayudarán a satisfacer esas necesidades.

Pregunta para reflexionar: ¿Qué impresiones recibo cuando oro por las personas a quienes enseño?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué aprendo de la oración de Alma a favor de los zoramitas en cuanto a amar a otros? (véase Alma 31:24–36).

madre e hija caminando

Vea a los demás como Dios los ve

Debido a que Dios mira el corazón de las personas, lo que Él ve podría ser diferente de lo que nosotros vemos externamente (véase 1 Samuel 16:7). A medida que se esfuerce por ver a quienes enseña como Dios los ve, reconocerá su valor divino y el Espíritu le indicará qué hacer para ayudarlos a alcanzar su potencial.

Preguntas para reflexionar: ¿Qué diferencia han marcado en mi vida el amor y la confianza de un padre, un maestro o un mentor? ¿Qué diferencia podría marcar el amor que siento por una persona a la que estoy tratando de enseñar?

Ejemplo de las Escrituras: En Lucas 19:1–10, el Salvador veía al publicano Zaqueo en forma diferente a cómo lo veían otras personas. ¿Qué otros ejemplos de las Escrituras reflejan la forma en que Dios nos ve?

Cristo lava los pies de los apóstoles

Busque maneras sencillas y apropiadas de expresar amor

De acuerdo con las circunstancias, expresar amor por las personas a las que enseña puede implicar hacerles cumplidos sinceros, interesarse por su vida, escucharlas con atención, hacerlas participar en la lección, realizar actos de servicio por ellas o, simplemente, saludarlas afectuosamente cuando las vea. La forma en que trata a las personas es tan importante como aquello que les enseña.

A veces, el estar muy preocupados por la presentación de la lección puede impedirnos expresar amor por las personas a quienes enseñamos. Si ese es el caso, piense en cómo podría centrarse en lo más importante. Por ejemplo, antes de que empiece la clase, podría pedir a un integrante de la clase o de la presidencia de su organización auxiliar que organice el salón y prepare el equipo audiovisual, a fin de tener más tiempo para recibir a los integrantes de la clase a medida que vayan entrando en el salón. A su vez, puede que colaborar con los integrantes de la clase para preparar el salón sea una excelente manera de interactuar con ellos antes de que empiece la clase.

Preguntas para reflexionar: ¿Las personas a quienes enseño saben de mi amor por ellas? ¿Cómo se lo demuestro? ¿Qué puedo hacer para expresar amor a alguien que parece indiferente durante la clase?.

Ejemplo de las Escrituras: ¿Cómo demostraba el Salvador Su amor por aquellos a quienes enseñaba? (véanse Juan 13:3–16; 3 Nefi 17). ¿Cómo puedo seguir Su ejemplo al enseñar?

icono de videoVéase también el video “Ame a quienes enseña” (LDS.org).

 

Para el líder del análisis

Compartir y deliberar juntos: Para comenzar, pida a los maestros que compartan experiencias que hayan tenido con la enseñanza recientemente y que hagan preguntas con respecto a la enseñanza.

Aprender juntos: Pida a los maestros que analicen una o más de las ideas de esta sección.

Invitar: Pida a los maestros que mediten sobre lo que se sienten inspirados a hacer debido a lo que analizaron sobre amar a quienes enseñan. Quizá les haya venido a la mente el nombre de alguien que necesita sentirse amado, como un familiar, un amigo o un integrante de la clase. ¿Qué harán para seguir esas impresiones?

Prepararse: Decidan juntos el tema que tratarán en la reunión siguiente y pida a los maestros que se preparen.