32: Cómo crear lecciones utilizando discursos de conferencias generales y otras fuentes de recursos

"32: Cómo crear lecciones utilizando discursos de conferencias generales y otras fuentes de recursos," Parte B: Principios básicos de la enseñanza del Evangelio—Prepare todo lo necesario, ()


No toda ocasión para enseñar en la Iglesia cuenta con un manual de lecciones estructurado. En algunas oportunidades usted tendrá que enseñar empleando la revista Liahona o discursos de conferencias generales. En otras ocasiones, tendría que hacerlo utilizando un libro que contenga preguntas de estudio pero no una lección estructurada.

Cuando tenga que preparar lecciones empleando tales recursos, deberá seguir las sugerencias ofrecidas en “Cómo preparar las lecciones”, págs. 111–112). Al hacer esto, el Espíritu le guiará en las decisiones que tome acerca de qué enseñar y cómo enseñarlo.

Ejemplo de cómo planear una lección utilizando un discurso de conferencia general

Considere esta cita de un discurso del élder Joseph B. Wirthlin en una conferencia general:

“La última parte del decimotercer Artículo de Fe declara: ‘Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza, a esto aspiramos’.

“La palabra [aspirar] significa tratar de obtener, procurar. Esto requiere una actitud enérgica y positiva. Por ejemplo, Abraham buscó ‘las bendiciones de los padres… y ser un seguidor más fiel de la rectitud’ (Abraham 1:2). [Esto es] lo opuesto a esperar pasivamente que nos llegue algo bueno, sin hacer ningún esfuerzo de nuestra parte.

“Podemos llenar nuestra vida de cosas buenas, sin dejar lugar para nada más. Tenemos tanto bueno para elegir, que no tenemos por qué hacer lo malo” (véase Liahona, julio de 1992, pág. 96).

El ejemplo siguiente muestra una manera de preparar una lección basándose en esa cita.

  1. 1.

    1. Lea la declaración del élder Wirthlin.

    Con espíritu de oración piense en las personas a quienes enseña, meditando acerca de cómo ese pasaje se aplica a ellas.

  2. 2.

    2. Determine lo que debería acontecer en la vida de sus alumnos como resultado de la lección.

    Por ejemplo, si está enseñando a los jóvenes, podría pedirles que establezcan metas que les ayudarían a procurar toda cosa buena. Tales metas podrían incluir el estudiar las Escrituras, el divertirse sanamente o participar en actividades edificantes con sus amigos.

  3. 3.

    3. Decida qué principio o principios fundamentales habrá de enseñar, así como qué ideas complementarias empleará.

    Lo que usted decida recalcar debería depender de las necesidades de sus alumnos. Si obra con diligencia y con espíritu de oración, recibirá la guía del Espíritu al tomar tal decisión.

    Por ejemplo, para enseñar a los jóvenes cuán importante es procurar todo lo que es bueno, podría concentrarse en la declaración del élder Wirthlin en cuanto a que “tenemos tanto bueno para elegir, que no tenemos por qué hacer lo malo”. Algunas ideas complementarias podrían incluir que debemos procurar diligentemente las cosas buenas y que para ello podemos pedir la ayuda del Señor.

    Al prepararse para enseñar estos principios, podría recurrir a Doctrina y Convenios 6:7, que dice que no debemos buscar “riquezas sino sabiduría”, y a Doctrina y Convenios 46:8, que dice “buscad diligentemente los mejores dones”. Al estudiar pasajes como éstos, podrá determinar cuáles son los más apropiados para enseñar los principios de la lección.

  4. 4.

    4. Considere cómo desea enseñar las ideas principales y las complementarias que haya seleccionado.

    Analice cuidadosamente los métodos de enseñanza descritos en las páginas 181–209. Recibirá entonces algunas ideas al considerar cómo enseñar sus lecciones.

    Por ejemplo, podría realizar una actividad empleando la pizarra en la que sus alumnos indiquen diferentes maneras de pasar el tiempo. Esto podría inducirlos a evaluar si están o no siguiendo el consejo del élder Wirthlin de “llenar nuestra vida de cosas buenas, sin dejar lugar para nadamás”.

    Al considerar cómo habrá de llevar a cabo este análisis, empiece por pensar en las preguntas que habrá de hacer (véase “La enseñanza por medio de las preguntas”, págs. 73–75. Por ejemplo, al referirse a la importancia de vivir de conformidad con el consejo del élder Wirthlin, podría preguntarles: “¿Qué cambios podríamos hacer que nos ayudaran a “llenar nuestra vida de cosas buenas?”.

    Cuanto más cuidadosamente medite acerca de las necesidades de sus alumnos y cuanto más estudie los diversos métodos de enseñanza sugeridos en este manual, mayor confianza y creatividad irá teniendo al desarrollar sus ideas.

    Preparar lecciones en base a discursos de conferencias generales y otros recursos requerirá una creatividad adicional. Al preparar diligentemente sus lecciones y procurar el Espíritu, obtendrá la inspiración que necesita para hacerlo. Tanto usted mismo como sus alumnos recibirán bendiciones como resultado de tal preparación.