7: Momentos oportunos para enseñar en la vida familiar

"7: Momentos oportunos para enseñar en la vida familiar," Parte D: La enseñanza en el hogar—La enseñanza dentro del vínculo familiar, ()


Como padres, muchas de sus oportunidades para enseñar se les presentan en momentos imprevistos, en conversaciones, al trabajar con sus hijos y cuando los miembros de la familia deben encarar juntos algunas dificultades. Estas oportunidades pueden ser importantes momentos para enseñar porque se relacionan íntimamente con lo que sus hijos están experimentando. Siendo que tales oportunidades pueden presentarse y desaparecer rápidamente, es necesario que las reconozcan y estén preparados para enseñarles principios que sus hijos puedan aprender. Las siguientes sugerencias podrían ayudarles a buscar oportunidades para la enseñanza.

Resolver las preguntas o preocupaciones de los niños

Todos los niños tienen preocupaciones acerca de sí mismos y en cuanto al mundo. Ustedes pueden demostrarles que el Evangelio proporciona respuestas y orientación para entender y resolver sus problemas. Si un niño se asusta a causa de una tormenta, ustedes podrían aprovechar ese momento para alentarle a orar en procura de consuelo. Si un hijo adolescente se ve presionado por sus amigos para ver una película inapropiada, ustedes podrían analizar con él la cuestión y ayudarle a poner en práctica los principios del Evangelio al decidir si ha de ir a verla o no. Si alguno de sus hijos está preocupado por una seria decisión, podría leer con él Moroni7:15–19 y analizar el consejo de Mormón en cuanto a “la manera de juzgar”. Si un miembro de la familia ha fallecido, podrían enseñar a sus hijos acerca del mundo de los espíritus y la resurrección.

Para sugerencias adicionales sobre cómo podrían dialogar con los hijos y orientarles, véanse las páginas 156–157 en la sección“Ocasiones regulares para la enseñanza en el hogar”.

Analizar los problemas que atañen a los compañeros de sus hijos

De vez en cuando, los hijos podrían mencionar problemas que atañen a sus compañeros. Quizás sus amigos tienen empleos que les requiere trabajar en día domingo. Quizás conozcan a un joven miembro de la Iglesia que ha decidido no servir como misionero. Quizás tengan amigos que usan un lenguaje ofensivo o que demuestran una falta de cortesía hacia los demás. Al analizar estas circunstancias con sus hijos, podrían utilizar las Escrituras para enseñarles algunos principios del Evangelio. Esto puede ayudar a sus hijos para que tomen decisiones correctas en circunstancias similares.

Compartir las oportunidades para tomar decisiones correctas

Cuando ustedes tengan oportunidades para tomar decisiones correctas, quizás podrían compartir tales experiencias con sus hijos. Por ejemplo, si les dieron demasiado cambio en el mercado, podrían preguntar a sus hijos qué se debería hacer. Ello podría suscitar una conversación sobre temas tales como la honradez, el albedrío y las consecuencias de nuestras acciones.

Analizar las ideas presentadas por los medios de publicidad

Ustedes podrían hablar con sus hijos acerca de las ideas fomentadas por las películas, los programas de televisión y la música. Las transmisiones de noticias también ofrecen oportunidades para analizar eventos y asuntos de la actualidad. Tales conversaciones pueden ayudar a los niños a discernir entre los entretenimientos sanos y los que presentan filosofías y acciones contrarias a las normas del Evangelio.

Ayudar a que los niños aprendan a consecuencia de sus errores

Los errores pueden brindar oportunidades para la enseñanza. Si uno de sus hijos ha cometido un error, podrían perdonarle, hablarle en cuanto a pedir disculpas y reparar el daño ocasionado, y si ha desobedecido un mandamiento, enseñarle el camino del arrepentimiento.

Si ustedes están equivocados, deben disculparse y pedir perdón. Sus hijos pueden aprender importantes lecciones al presenciar sus esfuerzos por vencer sus propias debilidades. Consideren la siguiente experiencia relatada por un miembro de la Iglesia:

“Yo tenía unos 10 años de edad cuando hice algo que disgustó a mi padre, quien estaba muy enojado y decidió castigarme. Yo me sentía muy ofendido porque pensaba que me estaba disciplinando mucho más de lo que merecía. Traté de eludirlo por el resto del día y cada vez que él intentaba hablarme yo me daba vuelta ysalía corriendo. Al día siguiente yo continué enojado con él y por eso me sorprendí cuando vino a mi cuarto y me dijo que sentía mucho haberme disciplinado tan severamente. Me pidió que por favor lo perdonara. Aprendí entonces que uno nunca es demasiado viejo para disculparse y admitir sus equivocaciones. Ésa fue una buena oportunidad para que yo aprendiera el verdadero valor del arrepentimiento”.

Explicar las razones para prestar servicio

Cuando estén sirviendo en llamamientos de la Iglesia o de otra forma, pueden decirles a sus hijos lo que están haciendo y por qué lo hacen. Esto ayudará a que sus hijos logren una mayor comprensión de cómo sus creencias y sus valores influyen sobre sus acciones. Si cocinan para una persona que se halla enferma, pueden explicarles por qué es importante ayudarla. Cuando sus hijos les observan que están preparándose para enseñar una lección en la Iglesia, pueden hablarles acerca de magnificar nuestros llamamientos. Pueden analizar con ellos el tema de por qué levantamos la mano para sostener a los líderes de la Iglesia y cómo apoyamos a aquellos que han sido llamados por el Señor.

Ayudar a los niños a controlar sus emociones

Cuando los niños se molestan, se sienten frustrados o se enojan, suelen comportarse de maneras inapropiadas. Ustedes pueden enseñarles a reconocer y controlar los impulsos de ofender a otros o de levantarles la voz. Podrían hacerles notar las circunstancias que les provocaron enojo y entonces analizar mejores maneras de encarar situaciones similares en el futuro.

Ayudar a los niños a reconocer la influencia del Espíritu

Ustedes podrían ayudar a sus hijos a reconocer la influencia del Espíritu al hacerles notar sus propios sentimientos. El élder Robert D. Hales relató la siguiente experiencia:

“Después de que fui bautizado y confirmado, mi madre me llevó a un lado y preguntó: ‘¿Qué sientes?’ Yo le describí lo mejor que pude mis cálidos sentimientos de paz, consuelo y felicidad. Mi madre me explicó que lo que sentía era el don que acababa de recibir: el don del Espíritu Santo. Me dijo que si vivía de tal forma que fuese digno de él, tendría siempre ese don conmigo. Ese momento de enseñanza ha permanecido conmigo durante toda mi vida” (“El fortalecimiento de las familias: nuestro deber sagrado”, Liahona, julio de 1999, pág. 39).

Aprender lecciones de la naturaleza

Ustedes podrían emplear las observaciones cotidianas de la naturaleza para enseñar el Evangelio a sus hijos (véase “Trate de encontrar lecciones en toda circunstancia”, págs. 23–24, y “Comparaciones y lecciones prácticas”, págs. 184–186). Por ejemplo, los comentarios de un niño acerca de la belleza de las flores primaverales pueden dar lugar a una conversación en cuanto a la Resurrección de Jesucristo. El plantar juntos algunas semillas sería una excelente oportunidad para analizar cómo Alma comparó la palabra de Dios a una semilla (véase Alma 32:28–43).

Si prestan la debida atención, ustedes podrían convertir cuidadosa y constantemente muchas de las experiencias de los niños en oportunidades para la enseñanza.