9: La enseñanza en el programa de maestros orientadores

"9: La enseñanza en el programa de maestros orientadores," Parte D: La enseñanza en el hogar—Maestros orientadores y maestras visitantes, ()


Si usted es un maestro orientador, entonces es un maestro del Evangelio. Además de atender al bienestar de las familias que se le hayan asignado a usted y a su compañero, debe ofrecerles un mensaje del Evangelio por lo menos una vez al mes. Las Escrituras enseñan que los maestros orientadores“deben… amonestar, exponer, exhortar, enseñar e invitar a todos a venir a Cristo”(D. y C. 20:59).

A fin de enseñar a las familias que le hayan sido asignadas, usted debe prepararse espiritualmente y aprender a poner en práctica los principios para la enseñanza del Evangelio que se analizan en el presente libro. Debe también tratar constantemente de mejorar su enseñanza (véase “El establecer un plan para mejorar su método de enseñanza”, págs. 25–28).

En su asignación como maestro orientador, usted tiene una necesidad especial de prepararse y de mejorarse continuamente. Un conocimiento de los principios básicos de la enseñanza del Evangelio le ayudará a enseñar sus mensajes de manera tal que sean de beneficio para todas las personas a quienes enseñe, ya se trate de miembros menos activos que no estén acostumbrados a participar en conversaciones sobre el Evangelio, o de miembros activos y experimentados de la Iglesia.

Recuerde que diferentes personas necesitan distintos enfoques para aprender. Tal vez usted tenga que presentar un mensaje a una familia que cuente con hijos de muchas edades diferentes. Podría asimismo ser asignado a hermanar miembros recién convertidos o quizás tenga la oportunidad de visitar a miembros ancianos o solteros.

Una pareja de maestros orientadores que preparó cuidadosamente su lección se presentó para hacer su visita llevando consigo cañas de pescar. En los bolsillos llevaban muchas carnadas. Los miembros de la familia querían saber por qué, pero los maestros orientadores no les decían nada hasta llegado el momento de presentar su mensaje. No tuvieron ningún problema en hacer que los niños les rodearan y les prestaran atención. Fue entonces que uno de los maestros orientadores comenzó a demostrarles lo que un pescador hace para atraer a los peces y pescarlos. Les explicó que los peces más pequeños son más fáciles de engañar que los peces de mayor edad y más experiencia. Luego comparó las carnadas a las tentaciones de Satanás y enseñó a la familia que Satanás emplea maneras muy astutas para atraparnos y privarnos de nuestra libertad.

Ésa fue una lección inolvidable para la familia.

Como maestro orientador, usted tiene valiosas oportunidades para demostrar su amor a quienes enseñe. Como enseñó el presidente Ezra Taft Benson, usted deberá “servirlos en las cosas pequeñas, las cositas que tanto significan para una familia. Por ejemplo, aprendan los nombres de todos los miembros de la familia; recuerden las fechas de cumpleaños, bendiciones, bautismos y matrimonios. De vez en cuando, envíenles una tarjeta de felicitación o háganles una llamada telefónica para felicitar a un miembro de la familia por algún logro o hecho especial” (véase Liahona, julio de 1987, pág.49). Puede ayudar a la familia en caso de necesidad, apoyar a los niños y a los jóvenes en sus actividades y asegurarse de informar a sus líderes del sacerdocio sobre cualquier necesidad que la familia tenga.

Cómo seleccionar el mensaje

Al seleccionar el mensaje que habrá de compartir, recuerde las siguientes instrucciones: “Los maestros orientadores por lo general presentan a las familias el mensaje de la Primera Presidencia que se publica en la revista Liahona. Algunos mensajes adicionales podrían provenir del obispo o de otros líderes locales. El cabeza de familia también podría pedir que los maestros orientadores les presentenalgún mensaje especial. Los mensajes de los maestros orientadores deben basarse en las Escrituras y en las enseñanzas de los profetas de los últimos días” (véase Manual de Instrucciones de la Iglesia, Libro 2: Líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares [1999], pág. 203).

Cómo preparar el mensaje

Prepare cada mensaje de orientación familiar con tanto cuidado como prepararía una lección para una clase de la Iglesia. Las siguientes sugerencias podrían serle de ayuda:

  • Repase la lección. Consulte con su compañero en cuanto a lo que cada uno de ustedes contribuirá para presentarla.

  • Si planea presentar el mensaje de la Primera Presidencia u otro tema para el cual no se le proporcione un plan formal, siga las sugerencias que se encuentran en“Cómo crear lecciones utilizando discursos de conferencias generales y otras fuentes de recursos”, págs.113–114).

  • Adapte el mensaje y los métodos de enseñanza en base a los antecedentes, las edades y los intereses particulares de cada miembro de la familia a la que enseña. Haga que la lección sea interesante y apropiada para cada uno de ellos.

  • Asegúrese de que el mensaje sea suficientemente breve para mantener el interés de todos los que se hallen presentes.

Cómo dar el mensaje

Recuerde que quien encabeza la familia debe presidir y dirigir la reunión durante su visita. También tenga en cuenta las siguientes sugerencias:

  • Oren y lean juntos las Escrituras siempre que sea posible. Utilice las Escrituras en toda oportunidad apropiada, y lleve sus propios libros canónicos en cada visita. Emplee las Escrituras para responder a cualquier pregunta o para dar consejo.

  • Siga la inspiración del Espíritu a medida que enseñe.

  • Evite toda conversación prolongada que no sea interesante o beneficiosa para todos los que se hallen presentes. Tenga especial consideración por las restricciones de tiempo que tengan las familias que visita.

  • Procure encontrar maneras para que cada miembro de la familia pueda participar en las lecciones. Demuestre un sincero interés en cada persona.

  • Testifique de las verdades que enseña. Comparta diversos ejemplos sobre cómo podemos poner en práctica esas verdades en nuestra vida diaria.