Ayudas para el maestro del curso

"Ayudas para el maestro del curso," Parte G: Curso Enseñanza del Evangelio, ()


Propósito del curso

Este curso ofrece una base para ayudar a que los miembros de la Iglesia lleguen a ser maestros más eficaces del Evangelio en sus hogares y en la Iglesia misma. Las lecciones del curso han sido diseñadas para que se enseñen como parte de una clase organizada. También pueden estudiarse individualmente o como familia.

Bosquejo del curso

El Señor nos ha dicho: “Os mando que os enseñéis el uno al otro la doctrina del reino” (D. y C. 88:77). Como Maestro de maestros, Él ha establecido un ejemplo que todos debemos seguir. En revelaciones modernas, Él nos ha dado mandamientos específicos acerca de cómo debemos enseñar (véase, por ejemplo, D. y C. 42:12–14; 50:13–22; 52:9; 88:122). Al esforzarnos por mejorar como maestros, somos guiados por Su ejemplo y Sus mandamientos.

La lección 1, “La importancia de la enseñanza del Evangelio en el plan de Dios”, establece el tono de todo el curso de Enseñanza del Evangelio. Se enfoca en el gran designio del Señor de enseñarnos el plan de redención. La lección nos enseña que podemos ayudar en esta obra tan sagrada.

Las lecciones 2, 3 y 4 presentan tres principios fundamentales del Evangelio, a saber: “Ame a quienes enseña”, “Enseñe por medio del Espíritu” y “Enseñe la doctrina”.

La lección 5, “Promueva un aprendizaje diligente”, se enfoca en ayudar a las personas a aceptar la responsabilidad que tienen de aprender el Evangelio. Las lecciones 6 y 7, ambas bajo el título de “Prepare un ambiente propicio para aprender”, muestran cómo prevenir y solucionar problemas que podrían suscitarse en determinadas circunstancias durante la enseñanza. Con las lecciones 8 y 9, ambas tituladas “Emplee métodos eficaces”, usted podrá enseñar y analizar el uso eficaz de una variedad de métodos didácticos. La lección 10, “Prepare todo lo necesario”, muestra cómo planear las lecciones.

Con las lecciones 11 y 12 usted podrá ayudar a los miembros de la clase a poner en práctica todo lo que aprendieron en las primeras 10 lecciones. La lección 11,“Perfeccione sus talentos”, les ayudará a adoptar un plan personal para mejorarse y les mostrará cómo los innumerables materiales disponibles en el barrio o rama pueden contribuir a que lleven a cabo con éxito dicho plan. La lección 12, “Siga adelante y enseñe”, ofrece a los miembros de la clase la oportunidad de enseñarse los unos a los otros al compartir lo que han aprendido durante este curso.

Formato del curso

A fin de obtener información acerca de cuándo debe llevarse a cabo el curso, quién debe asistir al mismo y qué adaptaciones pueden efectuarse, véase Cómo mejorar la enseñanza del Evangelio: Una guía para el líder, pág. 11.

Cómo prepararse para enseñar el curso

Se recomienda que lea las 12 lecciones antes de que comience el curso. Esto le ayudará a ver cómo las lecciones se complementan entre sí a fin de brindar un fundamento para la enseñanza del Evangelio. También le indicará cuáles son los principios de la enseñanza del Evangelio que deberá ejemplificar durante el desarrollo del curso.

Cómo utilizar materiales producidos por la Iglesia

Además de este libro, usted necesitará tener los libros canónicos y la sección del Manual de Instrucciones de la Iglesia titulada “Enseñanza del Evangelio y liderazgo”. Asimismo, quizás deseará recurrir a los materiales descritos en “Materiales de la Iglesia para enseñar el Evangelio”, en la página 118 de este libro.

Consulte con la persona encargada de la biblioteca del centro de reuniones para informarse acerca de los materiales allí disponibles.

Cómo trabajar con los miembros de la clase

Materiales necesarios para los miembros de la clase

Es menester que los alumnos lleven sus propios libros canónicos a la clase. Además, deben llevar un cuaderno o un diario personal para tomar notas, escribir las asignaciones que reciban y sus percepciones. Cada uno de ellos debe llevar también un ejemplar de este libro.

Cómo ayudar a los alumnos para que participen en la clase

Cada lección contiene instrucciones para ayudar a los miembros de la clase a tomar parte activa en la experiencia de aprendizaje. Por ejemplo, podría invitárseles a que escriban comentarios en sus cuadernos, a que expresen sus ideas o a que compartan algunas experiencias personales. Al preparar sus lecciones, asegúrese de dedicarles suficiente tiempo para que participen en tales actividades.

Asignaciones

Las lecciones de este curso contienen dos tipos diferentes de asignaciones:

  1. 1.

    Invitaciones a preparar una porción de la lección. Muchas lecciones describen estas asignaciones en la sección titulada “Preparación”. Dichas asignaciones brindan a los miembros de la clase algunas oportunidades para que participen individualmente y se enseñen unos a otros. Usted deberá considerar con espíritu de oración a cuáles miembros de la clase debe dar este tipo de asignaciones. Al invitarles a recibir tales asignaciones, permítales suficiente tiempo para que se preparen debidamente.

  2. 2.

    Asignaciones para practicar principios específicos fuera de la clase. Estas asignaciones son una parte importante del curso porque también ayudan a los miembros de la clase para que continúen mejorándose como maestros. Usted debe dar tales asignaciones al terminar cada una de las lecciones.

Cómo apoyar individualmente a los miembros de la clase

Además de enseñarles las lecciones del curso, usted debe apoyar individualmente a cada uno de los miembros de la clase. Ellos lograrán un éxito mayor si entre una y otra lección se comunica con ellos para brindarles aliento y ofrecerles ayuda. Quizás quieran hablar con respecto a las experiencias que están teniendo a medida que aplican los principios que les enseña en las lecciones.

La promesa de ayuda divina

Considere la nota para el maestro que se encuentra en la página 265. Al ejercitar su fe, al orar en procura de ayuda y al aplicar los principios que está enseñando en este curso, ayudará a los miembros de la clase a convertirse en “instrumento[s] en las manos de Dios para llevar a [otros] al conocimiento de la verdad” (Alma 17:9).