Introducción

Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: George Albert Smith, 2010


La Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles han establecido la serie Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia para que usted tenga una comprensión más profunda del Evangelio restaurado y para que se acerque más al Señor por medio de las enseñanzas de los profetas de los últimos días. A medida que la Iglesia vaya agregando más tomos a esta serie, usted podrá tener en su hogar una colección de libros de referencia del Evangelio. Los tomos de esta serie se han preparado tanto para el estudio personal como para la instrucción dominical. También pueden servirle para preparar lecciones o discursos y a responder preguntas en cuanto a la doctrina de la Iglesia.

Este libro presenta las enseñanzas del presidente George Albert Smith, quien prestó servicio como Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días desde el 21 de mayo de 1945 hasta el 4 de abril de 1951.

Estudio personal

Al estudiar las enseñanzas del presidente George Albert Smith, tenga una oración en el corazón a fin de buscar la inspiración del Espíritu. Las preguntas que figuran al final de cada capítulo le ayudarán a comprender las enseñanzas del presidente Smith y a ponerlas en práctica en su vida. Conforme estudie estas enseñanzas, quizá desee pensar en maneras en que podría enseñarlas a los integrantes de su familia o a sus amigos, puesto que el hacerlo le ayudará a fortalecer su comprensión de lo que lea.

Cómo enseñar con este libro

Este libro se puede emplear para enseñar tanto en el hogar como en la Iglesia. Las siguientes pautas pueden serle de utilidad.

Prepárese para enseñar

Procure tener la guía del Espíritu Santo conforme se prepare para enseñar. Estudie el capítulo con espíritu de oración a fin de ganar confianza en su comprensión de las enseñanzas del presidente Smith. Podrá enseñar con mayor sinceridad y poder si las palabras que él pronunció han influido en usted (véase D. y C. 11:21).

Si va a enseñar una clase a la Sociedad de Socorro o al Sacerdocio de Melquisedec, no debe dejar este libro de lado ni preparar lecciones con otros materiales. Elija con espíritu de oración las enseñanzas del capítulo que considere que serán de mayor provecho para las personas a quienes enseñe. Algunos capítulos contienen más material del que podrá cubrir durante el tiempo de la clase. Permita que un buen análisis continúe en vez de tratar de cubrir todas las enseñanzas.

Anime a los integrantes de la clase a estudiar el capítulo antes de la lección y a llevar el libro a la Iglesia. Cuando lo hagan, estarán mejor preparados para participar en el análisis y para edificarse unos a otros.

Introduzca el capítulo

A medida que presente la introducción del capítulo, y a lo largo de la lección, procure crear un ambiente en el que el Espíritu llegue al corazón y a la mente de aquellos a quienes enseña. Para iniciar la lección, ayude a los miembros de la clase a concentrarse en las enseñanzas del capítulo. A fin de lograrlo, podría:

  • Leer y analizar la sección intitulada “De la vida de George Albert Smith” que figura al principio del capítulo.

  • Analizar una lámina o un pasaje de las Escrituras que figure en el capítulo.

  • Cantar un himno que se relacione con el tema.

  • Relatar brevemente una experiencia personal que se relacione con el tema.

Dirija un análisis en cuanto a las enseñanzas del presidente Smith

A medida que enseñe de este libro, invite a los demás a compartir sus ideas, a hacer preguntas y a enseñarse mutuamente. Aprenderán mejor cuando participen activamente, además de que es una buena manera de ayudarles a recibir revelación personal. A fin de fomentar el análisis, utilice las preguntas que figuran al final del capítulo. Se hace referencia a estas preguntas en diversas partes del capítulo a fin de mostrar a qué sección de las enseñanzas se refieren. Usted también podría formular sus propias preguntas dirigidas especialmente a las personas a quienes enseña. Por ejemplo, podría preguntar a los participantes cómo podrían poner en práctica las enseñanzas del presidente Smith en lo que se relaciona con sus responsabilidades como padres o como maestros orientadores o maestras visitantes.

Las siguientes opciones podrían proporcionarle ideas adicionales:

  • Pida a los participantes que compartan lo que hayan aprendido durante su estudio personal del capítulo. Podría ser útil ponerse en contacto con algunos participantes durante la semana y pedirles que vayan preparados para compartir lo que hayan aprendido.

  • Dé asignaciones a los participantes para que lean preguntas seleccionadas del final del capítulo (ya sea en forma individual o en pequeños grupos) y pídales que busquen las enseñanzas del capítulo que se relacionen con las preguntas. Luego, invítelos a compartir sus ideas y lo que hayan descubierto con el resto del grupo.

  • Lean juntos una selección de las declaraciones del presidente Smith que figuran en el capítulo. Pida a los participantes que den ejemplos de las Escrituras y de sus propias experiencias que ilustren lo que el presidente Smith enseñó.

  • Pida a los participantes que escojan una sección que les interese y que la lean en silencio. Pídales que se junten en grupos de dos o tres personas que hayan escogido la misma sección y que conversen acerca de lo que aprendieron.

Concluya el análisis

Resuma brevemente la lección o pida a uno o a dos participantes que lo hagan. Anime a los integrantes de la clase a compartir con otras personas lo que hayan aprendido de las enseñanzas del presidente Smith. Testifique de las enseñanzas que hayan analizado. Quizá también desee invitar a otros a compartir su testimonio.

Datos sobre las fuentes que se citan en este libro

Las enseñanzas del presidente Smith que se presentan en este libro son citas directas que provienen de una variedad de fuentes. Estos pasajes conservan la puntuación, la ortografía, el uso de mayúsculas y la disposición de los párrafos de las fuentes originales, a menos que haya sido necesario hacer cambios editoriales o tipográficos a fin de facilitar la lectura. Por esta razón, quizá se observen ciertas faltas de uniformidad en el texto.

Además, el presidente Smith con frecuencia usaba términos como hombres, hombre o humanidad para referirse tantos a hombres como a mujeres. Con frecuencia usaba los pronombres personales él y de él para referirse a ambos géneros, lo cual era común en su época. A pesar de las diferencias que hay entre estas convenciones del lenguaje y el uso más actual, las enseñanzas del presidente Smith se aplican tanto a mujeres como a hombres.