Capítulo 11: Honremos las llaves del sacerdocio restauradas por medio de José Smith

Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph Fielding Smith, 2013


“Ahora permítanme decir, muy clara y enfáticamente, que tenemos el santo sacerdocio y que las llaves del reino de Dios están aquí. Se encuentran únicamente en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”.

De la vida de Joseph Fielding Smith

El presidente Joseph Fielding Smith declaró: “Tengo un conocimiento perfecto de la misión divina del profeta José Smith. No hay lugar a dudas en mi mente que el Señor lo levantó y le dio revelación, mandamiento, que le abrió los cielos y lo llamó a encabezar esta gloriosa dispensación”1. El presidente Smith combinó ese “conocimiento perfecto” con una reverencia respetuosa por las llaves del sacerdocio restauradas por medio del profeta José. Siempre honró y apoyó a quienes poseían las llaves, y aconsejó a todos los miembros de la Iglesia que tuvieran ese mismo respeto. Dijo: “A todo hombre que sea debidamente elegido a presidir en cualquier puesto de la Iglesia, se le debe honrar en su llamamiento”2.

En un momento del servicio de Joseph Fielding Smith como apóstol, la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles estaban tomando parte en un largo anàlisis sobre una cuestión difícil, y el élder Smith había expresado una opinión muy firme en cuanto al asunto. Un día el presidente Heber J. Grant, que en ese entonces era el Presidente de la Iglesia, fue a la oficina del élder Smith y le explicó que tras considerar con espíritu de oración el asunto, había sentido la impresión de recomendar una acción que difería del punto de vista del élder Smith. Inmediatamente el élder Smith expresó su apoyo por la decisión del presidente Grant. Más tarde dijo: “En lo que a mí respecta, cuando el Presidente de la Iglesia dice que el Señor le ha manifestado o que lo ha inspirado a hacer cualquier cosa, yo lo apoyaré completamente en esa acción”3.

Joseph Fielding Smith daba ese apoyo a todos sus líderes del sacerdocio, y no solamente al Presidente de la Iglesia. Por ejemplo, Nathan Eldon Tanner fue llamado a prestar servicio como miembro del Quórum de los Doce en octubre de 1962. Un año más tarde, fue llamado como Consejero de la Primera Presidencia, lo cual lo colocó en posición de presidir al presidente Smith, que en ese entonces era el Presidente del Quórum de los Doce. El presidente Tanner más tarde expresó su gratitud por el apoyo del presidente Smith: “Cuando fui llamado a la Primera Presidencia, aun cuando él era el miembro de más antigüedad de los Doce, y había tenido ese oficio por más de cincuenta años, me mostró un gran respeto en esa posiciòn y me dio todo su apoyo y confianza”4.

El presidente Smith también honraba a los líderes del sacerdocio de su barrio. Cuando estaba prestando servicio como miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo. “Ningún derecho tengo yo… de bautizar a uno de mis propios hijos sin que primero vaya al obispo del barrio donde vivo y obtenga su consentimiento, porque él posee las llaves correspondientes a ese barrio al cual pertenezco como miembro. Jamás he bautizado a alguno de mis hijos… sin que haya ido al obispo y recibido su aprobación para efectuar esa ordenanza y para confirmarlos miembros de la Iglesia”5.

Enseñanzas de Joseph Fielding Smith

1

Las llaves del sacerdocio son el poder y la autoridad para dirigir la obra del Señor en la tierra.

Existe una diferencia entre recibir un oficio del sacerdocio y recibir las llaves del sacerdocio. Esto es algo que debemos entender claramente.…

…Aun cuando todos los hombres que han sido ordenados a cualquier oficio poseen el sacerdocio, existen autorizaciones especiales para dirigir que se otorgan a quienes se llama a presidir. Esas autorizaciones se llaman llaves6.

Las llaves [del sacerdocio] son el derecho de presidir; son el poder y la autoridad para gobernar y dirigir todos los asuntos del Señor sobre la tierra. Aquellos que las poseen tienen el poder para gobernar y controlar la manera en que todos los demás pueden servir en el sacerdocio7.

Cuando los hombres reciben su comisión de alguien que posee esas llaves, entonces sus acciones son válidas. Lo que hagan se sella y se ratifica en la Iglesia tanto en la tierra como en los cielos8.

2

El Señor ha enviado mensajeros santos desde Su presencia a fin de restaurar las llaves del sacerdocio

Creemos que después de una larga noche de obscuridad, incredulidad y alejamiento de las verdades de un cristianismo puro y perfecto, el Señor, en Su infinita sabiduría, ha restaurado nuevamente a la tierra la plenitud del Evangelio eterno.

Sabemos que José Smith es un profeta; que el Padre y el Hijo se le aparecieron en la primavera de 1820 para iniciar esta última dispensación del Evangelio; que por medio del don y el poder de Dios tradujo el Libro de Mormón; que recibió llaves y autoridad de los ángeles enviados para ese preciso propósito; y que el Señor le reveló las doctrinas de salvación9.

El Señor no reconoce ninguna ordenanza ni ceremonia, pese a que se haya efectuado en Su nombre, a menos que esté de acuerdo con Su voluntad y que haya sido realizada por alguien reconocido como Su siervo autorizado. Fue por esa razón que Él envió desde Su presencia mensajeros santos a José Smith y a otros, para restaurar aquello que había sido quitado de la tierra, es decir, la plenitud del Evangelio, y la plenitud y las llaves del sacerdocio10.

Era necesario que las llaves del sacerdocio fueran restauradas. No era suficiente el que Juan el Bautista viniera con las llaves del Sacerdocio Aarónico, y Pedro, Santiago y Juan con las llaves del Sacerdocio de Melquisedec, en virtud de lo cual se organizó la Iglesia, sino que era necesario que se abrieran los cielos y que se restauraran las llaves que poseían todos los profetas que habían encabezado dispensaciones desde la época de Adán hasta la época de Pedro, Santiago y Juan. Cada uno de esos profetas vino en su momento y confirió la autoridad que poseía11.

Cuando Pedro, Santiago y Juan confirieron el Sacerdocio de Melquisedec a José Smith y a Oliver Cowdery, también confirieron llaves del sacerdocio.

Era necesario que se trajeran todas las llaves de todas las dispensaciones a fin de cumplir las palabras de los profetas y los propósitos del Señor de llevar a cabo una restauración completa de todas las cosas; por tanto, era necesario que viniera el padre de la familia humana, el primer hombre de la tierra, Adán, y vino con su poder. Moisés vino, y otros también. Todos los que poseían llaves vinieron y confirieron sus autorizaciones… No sabemos las fechas en las que algunas de esas autorizaciones fueron manifestadas, pero cuando el profeta José Smith escribió a los santos de Nauvoo en cuanto a la salvación de los muertos, declaró, tal como se ha registrado en la sección 128 de Doctrina y Convenios [versículos 17–21], que todos estos profetas vinieron con sus llaves en esta dispensación en la cual vivimos12.

Después de la organización de la Iglesia el Señor mandó a Sus santos que edificaran una casa en Su nombre. Los santos escasamente comprendían la importancia de ella y no se pusieron a trabajar cuanto antes para edificarla, por lo que el Señor los reprendió [véase D. y C. 95:1–4]. Después de la reprimenda, se pusieron a trabajar con toda su fuerza, y en su pobreza construyeron el Templo de Kirtland. ¿Para qué se construyó? Como un santuario sagrado al que Cristo pudiera llegar, donde pudiera enviar a Sus siervos, los profetas, con sus llaves de autoridad … Sabemos que tres de los grandes profetas de la antigüedad que poseían llaves importantes vinieron el 3 de abril del año 1836.

Primero vino Moisés [véase D. y C. 110:11], que dio a José Smith y a Oliver Cowdery las llaves del recogimiento de Israel … [Moisés] recogió a Israel, y aun cuando no tuvo el privilegio de darles posesión de la tierra, sin embargo las llaves para el recogimiento estaban en sus manos. Él se presentó ante Pedro, Santiago y Juan en la montaña en la ocasión de la transfiguración y en ese lugar les confirió las mismas llaves para el recogimiento de Israel en la época en que ellos vivían. Fue enviado al profeta José Smith y a Oliver Cowdery para conferirles las llaves para el recogimiento de Israel en la dispensación del cumplimiento de los tiempos…

Elías vino después de que Moisés había conferido sus llaves y trajo el Evangelio de la dispensación en la que vivió Abraham [véase D. y C. 110:12]. Todo lo pertinente a esa dispensación, las bendiciones que fueron conferidas a Abraham, las promesas que se dieron a su posteridad, todo debía ser restaurado, y vino Elías, que poseía las llaves de esa dispensación.

Luego Elías el profeta, el último de los profetas que poseyó las llaves del poder para sellar en el antiguo Israel, vino y confirió ese poder, el del sellamiento [véase D. y C. 110:13–16]. Algunos miembros de la Iglesia se han confundido al pensar que Elías el profeta vino con las llaves del bautismo por los muertos o de la salvación para los muertos. Las llaves de Elías el profeta eran mayores. Eran llaves de sellamiento, y esas llaves de sellamiento tienen que ver con los vivos y abarca a los muertos que estén dispuestos a arrepentirse13.

Elías el profeta… les otorgó [a José Smith y a Oliver Cowdery] el poder para sellar, el poder para utilizar el sacerdocio a fin de atar en la tierra y sellar en el cielo14.

[El] poder para sellar fija el sello de aprobación sobre toda ordenanza que se efectúa en esta Iglesia y, más particularmente, aquellas que se efectúan en los templos del Señor15.

En el Templo de Kirtland, Elías el profeta se apareció a José Smith y a Oliver Cowdery y les confirió las llaves para sellar.

Hermanos y hermanas, ésta es una dispensación gloriosa. Todas las otras dispensaciones fluyen a ella. Todas las autorizaciones, todos los poderes, se centran en esta dispensación en la que vivimos. Tenemos el privilegio de participar de esas bendiciones mediante nuestra fidelidad16.

Ahora permítanme decir, muy clara y enfáticamente, que tenemos el santo sacerdocio y que las llaves del reino de Dios están aquí. Se encuentran únicamente en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días17.

3

El Presidente de la Iglesia posee las llaves sobre toda la Iglesia.

Poco antes de su martirio, el Profeta [José Smith] confirió sobre los Doce Apóstoles, quienes constituyen el segundo quórum de la Iglesia, todas las llaves y todas las ordenanzas y el sacerdocio que les era necesario poseer a fin de continuar esta grande y gloriosa obra de salvación universal18.

Este sacerdocio y estas llaves… se han dado a cada hombre que ha sido apartado como miembro del Consejo de los Doce; pero siendo que son el derecho de presidir, únicamente pueden ser ejercidas en su plenitud por el apóstol de Dios de mayor antigüedad en la tierra, que es el Presidente de la Iglesia19.

El Presidente de la Iglesia posee las llaves sobre toda la Iglesia. En él está concentrado el poder del sacerdocio. Él posee todas las llaves de cualquier naturaleza, correspondientes a la dispensación del cumplimiento de los tiempos. En él están depositadas todas las llaves de dispensaciones anteriores que se hayan revelado20.

4

Debemos honrar a quienes el Presidente de la Iglesia ha delegado llaves de autoridad

[El Presidente de la Iglesia] tiene la facultad para delegar autoridad y retirar autoridad según él lo estime conveniente y reciba la inspiración para hacerlo21.

Recuerden que hay solamente uno sobre la faz de la tierra que posee el poder sellador del sacerdocio, y él puede delegar ese poder a otros a fin de que puedan obrar y puedan sellar sobre la tierra, y esto es válido, es vinculante, mientras él lo apruebe; si él lo retira, ningún hombre puede ejercer ese poder22.

Ningún hombre puede conferir las bendiciones del templo ni oficiar en ellas sin que el Presidente de la Iglesia le haya delegado la autoridad para hacerlo. Ningún hombre puede oficiar en ningún puesto en esta Iglesia sin que lo acompañe en ese acto la autoridad obtenida mediante el poder y las llaves que posee el Presidente de la Iglesia … Si en virtud de sus llaves dijese que ciertos privilegios se deben retirar de la gente, entonces ningún hombre tendría autoridad para oficiar a fin de conferir esos privilegios en particular. Si alguien intentara hacerlo, la acción no tendría validez, y aquel que hubiera intentado oficiar de esa manera tendría que responder ante el tribunal de Dios, si no es que ante la Iglesia, y se le hallaría culpable de transgresión…

…Cuando los apóstoles u otras Autoridades Generales visitan las estacas de Sión, y se les asigna poner en orden cualquier cosa que allí requiera atención, lo hacen en virtud de la comisión, o autoridad, que les delegó el Presidente de la Iglesia. Este mismo principio se aplica en menor grado en las estacas y los barrios23.

A todo hombre a quien se elija debidamente para presidir en cualquier puesto de la Iglesia se le debe honrar en su llamamiento. Cuando un hombre es ordenado al oficio de obispo, se le dan las llaves para presidir en el barrio en el que vive, y todo miembro del barrio debe honrarlo en su llamamiento, sin importar el oficio que posea otro hombre. Lo mismo sucede con el presidente de estaca, el presidente de un quórum, o lo que sea. A fin de ilustrar lo que esto significa, se nos enseña que ningún padre tiene el derecho, aun cuando posea el Sacerdocio de Melquisedec, de bautizar a uno de sus propios hijos sin primero obtener la aprobación del obispo. Cuando obtenga la aprobación, el padre está autorizado para realizar la ordenanza para su hijo. Si cualquier padre se atribuyera el derecho de realizar un bautismo o de ordenar a su hijo sin obtener primero la aprobación del oficial que preside en el barrio o la estaca, según sea el caso, el cual posee las llaves de autoridad, estaría transgrediendo. Esto se aplica tanto a un apóstol como a un élder de un barrio. Incluso el Presidente de la Iglesia nunca pensaría en actuar en cualquier asunto de este tipo sin primero reconocer al obispo de su barrio o al presidente de su estaca, y la autoridad que se ha delegado al obispo o al presidente de estaca24.

5

La voz unida de aquellos que poseen las llaves del reino siempre nos guiará a donde el Señor desea que estemos

Creo que hay una cosa que debemos tener bien en claro en la mente. Ni el Presidente de la Iglesia, ni la Primera Presidencia, ni la voz unida de la Primera Presidencia y los Doce desviarán a los santos ni emitirán consejos al mundo que sean contrarios a la voluntad del Señor.

Una persona podrá alejarse del camino, o tener puntos de vista diferentes o impartir consejos que no vayan de acuerdo con los propósitos del Señor, pero la voz de la Primera Presidencia y la voz unida de todos aquellos que con ellos poseen las llaves del reino, siempre guiarán a los santos y al mundo por los senderos en los que el Señor desea que estén…

Testifico que si ponemos la vista en la Primera Presidencia y seguimos su consejo y dirección, ningún poder sobre la tierra podrá desviar o cambiar nuestro curso como Iglesia, y como personas obtendremos paz en esta vida y seremos herederos de gloria eterna en el mundo venidero [véase D. y C. 59:23]25.

Sugerencias para el estudio y la enseñanza

Preguntas

  • ¿En qué formas podemos seguir el ejemplo del presidente Smith al sostener a los que poseen las llaves del sacerdocio? (véase “De la vida de Joseph Fielding Smith”).

  • ¿De qué manera le ayuda la sección 1 a entender la diferencia entre poseer un oficio en el sacerdocio y poseer llaves del sacerdocio? ¿Por qué le parece que esa es una distinción importante?

  • ¿En qué formas ha sido bendecido por haberse restaurado a la tierra las llaves del sacerdocio? (véase la sección 2).

  • ¿De qué manera le parece que la Iglesia se fortalece por la organización que se describe en las secciones 3 y 4? ¿Cómo se fortalecen los miembros individuales de la Iglesia?

  • ¿Qué sentimientos tiene al considerar las palabras del presidente Smith en cuanto a la unidad que existe entre la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles? ¿En qué ocasiones ha recibido guía por medio de su “voz unida”? (véase la sección 5).

Pasajes de las Escrituras relacionados con el tema

Mateo 16:13–19; Hechos 3:21; D. y C. 21:4–6; 27:5–13; 65:2; 128:8–21; 132:7.

Ayuda didáctica

“Probablemente haya… momentos en que no conozca la respuesta a una determinada pregunta. Si esto ocurre, simplemente puede responder que no sabe; podría decirles que tratará de buscar la respuesta o pedir que algunos de sus alumnos investiguen al respecto y lo presenten en una próxima lección” (La enseñanza: El llamamiento más importante, 2000, pág. 69).

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    Notas

  1.   1.

    En Conference Report, abril de 1951, pág. 58.

  2.   2.

    Answers to Gospel Questions, compilado por Joseph Fielding Smith, hijo, 5 tomos, 1957–1966, tomo II, pág. 40.

  3.   3.

    En Francis M. Gibbons, Joseph Fielding Smith: Gospel Scholar, Prophet of God, 1992, pág. 342.

  4.   4.

    N. Eldon Tanner, “A Man without Guile”, Ensign, agosto de 1972, pág. 33.

  5.   5.

    “Principles of the Gospel: The New and Everlasting Covenant”, Deseret News, 6 de mayo de 1939, sección de la Iglesia, pág. 5; véase también Doctrina de Salvación, editado por Bruce R. McConkie, 3 tomos, 1979, tomo III, pág. 129.

  6.   6.

    En Conference Report, abril de 1967, pág. 98.

  7.   7.

    “Las llaves eternas y el derecho de presidir”, Liahona, marzo de 1973, pág. 18.

  8.   8.

    En Conference Report, abril de 1967, pág. 99.

  9.   9.

    Véase “Libres de la obscuridad”, Liahona, octubre de 1971, pág. 3.

  10.   10.

    Véase “La venida de Elías”, Liahona, junio de 1972, pág. 3.

  11.   11.

    “The Keys of the Priesthood Restored”, Utah Genealogical and Historical Magazine, julio de 1936, págs. 98–99.

  12.   12.

    “The Keys of the Priesthood Restored”, pág. 101.

  13.   13.

    “The Keys of the Priesthood Restored”, págs. 99–100.

  14.   14.

    En Conference Report, abril de 1970, pág. 58.

  15.   15.

    En Conference Report, abril de 1948, pág. 135; véase también Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 122.

  16.   16.

    “The Keys of the Priesthood Restored”, pág. 101.

  17.   17.

    Véase “Las llaves eternas y el derecho de presidir”, pág. 18.

  18.   18.

    Véase Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 145.

  19.   19.

    Véase “Las llaves eternas y el derecho de presidir”, pág. 18.

  20.   20.

    “Priesthood—Restoration of Keys”, Deseret News, 16 de septiembre de 1933; sección de la Iglesia, pág. 4; véase también Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 127.

  21.   21.

    “The Keys of the Priesthood Restored”, pág. 101; véase también Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 128.

  22.   22.

    Elijah the Prophet and His Mission y Salvation Universal, 1957, pág. 50; véase también Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 129.

  23.   23.

    En Conference Report, abril de 1967, págs. 98–99.

  24.   24.

    Answers to Gospel Questions, tomo II, págs. 40–41.

  25.   25.

    Véase “Las llaves eternas y el derecho de presidir”, pág. 18.