Capítulo 9: Testigos del Libro de Mormón

Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph Fielding Smith, 2013


“Me parece que ningún miembro de esta Iglesia se sentirá satisfecho hasta que él o ella haya leído el Libro de Mormón una y otra vez y haya meditado profundamente en él a fin de poder dar testimonio de que es en verdad un registro que contiene la inspiración del Todopoderoso”.

De la vida de Joseph Fielding Smith

El presidente Joseph Fielding Smith prestó servicio como historiador y registrador de la Iglesia desde marzo de 1921 hasta febrero de 1970. En ese puesto, jugó un papel decisivo en la obtención de documentos originales de importancia histórica para la Iglesia. Uno de esos documentos fue un testimonio escrito a mano y firmado por David Whitmer, uno de los tres testigos especiales del Libro de Mormón. El presidente Smith también tuvo el privilegio de tener en sus manos un testimonio manuscrito de Oliver Cowdery, otro de los Tres Testigos del Libro de Mormón. Tras copiar esos dos documentos a mano, el presidente Smith los leyó en por lo menos dos discursos pronunciados en público: una vez en marzo de 1939 y otra en la conferencia general de la Iglesia de octubre de 1956.

Aun cuando el presidente Smith consideró que esos testimonios escritos eran suficientemente importantes como para compartirlos, habló con mayor frecuencia de otro testimonio del Libro de Mormón: el suyo, el cual recibió mucho antes de haber trabajado en la Oficina del Historiador de la Iglesia. Dijo: “Comencé a leer el Libro de Mormón antes de tener la edad para ser diácono, y he seguido leyéndolo desde entonces, y sé que es verdad”1. “Lo he leído muchas, muchas veces”, les dijo a los Santos de los Últimos Días. “Pero no lo he leído lo suficiente. Aún contiene verdades que yo puedo buscar y encontrar, porque no lo he dominado; pero sé que es verdadero”2.

Al compartir esos testimonios del Libro de Mormón, el objetivo del presidente Smith era alentar a otros a recibir su propio testimonio. Él declaró: “Les testifico que el Señor me ha dejado bien en claro por medio de revelación que he recibido, y muchos de ustedes aquí presentes también pueden testificar, que estas cosas son verdaderas, y ése es el privilegio de toda persona sincera que se esfuerce por leer con espíritu de oración y el deseo de saber si el libro es o no es verdadero, y recibirá ese testimonio de conformidad con la promesa que se le hizo a Moroni, quien selló el registro para que saliera a luz en la dispensación del cumplimiento de los tiempos”3.

Enseñanzas de Joseph Fielding Smith

1

El Libro de Mormón es un registro sagrado que contiene el Evangelio eterno y que testifica de Jesucristo.

El Libro de Mormón es la historia sagrada de los antiguos habitantes del continente americano; contiene las predicciones de sus profetas, los mandamientos del Señor a ellos y la historia y destino de esos pueblos antiguos. Es el tomo americano de las Escrituras, y es tan sagrado e inspirado como lo es la Biblia, que contiene los registros sagrados de la raza hebrea en el hemisferio oriental4.

Los profetas nefitas pidieron sinceramente en oración que sus escritos fueran preservados para que salieran a luz y hablaran cual si fuera de entre los muertos, a fin de testificar al remanente de Lehi, y también al judío y al gentil, que Dios les había revelado la plenitud del Evangelio. Lo que ellos ansiaban era que en estos últimos días los hombres fueran conducidos al arrepentimiento y a la fe en Dios por medio del testimonio ofrecido muchos siglos antes a estos profetas nefitas. De hecho, aprendemos en el Libro de Mormón que ése es el objetivo principal del libro, tal como se declara en muchos de sus pasajes…

…El Señor les dejó bien en claro a los profetas nefitas que su historia y profecías serían preservadas para que salieran a luz en los últimos días como testimonio de Jesucristo, y a fin de establecer Su Evangelio entre el pueblo. Nefi profetizó a los gentiles y a los judíos de nuestra época y les dejó su testimonio en una forma muy enfática y reveladora (2 Nefi 33). Moroni hizo lo mismo (Moroni 10:24–34)5.

Nefi, uno de los primeros profetas de la colonia israelita, predijo casi 600 años antes de la era cristiana que cuando los anales con la historia de su pueblo se revelaran desde el polvo, sería en una época en la que la gente negaría “el poder de Dios, el santo de Israel”, y dirían: “Escuchadnos y oíd nuestro precepto; pues he aquí, hoy no hay Dios, porque el Señor y Redentor ha acabado su obra y ha dado su poder a los hombres” [2 Nefi 28:5]. Además, muchos de entre ellos dirían, al presentárseles un nuevo tomo de Escrituras con la historia del pueblo de este mundo occidental: “¡Una Biblia! ¡Una Biblia! ¡Tenemos una Biblia, y no puede haber más Biblia!” [2 Nefi 29:3].

…[Este] nuevo tomo de Escritura no sólo iba a ser un testigo de Cristo y contener el Evangelio eterno, sino también iba a ser un testigo a favor de las Escrituras judías, la Biblia; y estos dos registros, según las profecías de Nefi, de su padre y también de José, hijo de Israel, iban a crecer juntamente para dar testimonio del Evangelio sempiterno [véase 2 Nefi 3:11–13; 29:10–14]. Como testigos, estos registros hoy dan testimonio de la verdad para la condenación de todos aquellos que rechacen sus enseñanzas6.

Sé que José Smith tradujo el Libro de Mormón por el don y el poder de Dios, y que ha salido a la luz “para convencer al judío y al gentil de que Jesús es el Cristo, el Eterno Dios, que se manifiesta a sí mismo a todas las naciones” [portada del Libro de Mormón]7.

2

De conformidad con la ley de los testigos, el Señor llamó testigos especiales para que testificaran del Libro de Mormón

Hay una ley declarada firmemente en las Escrituras que tiene que ver con el testimonio y el nombramiento de testigos. El Señor siempre ha seguido esta ley al otorgar nuevas revelaciones al pueblo8.

A través del tiempo ésta [la ley de los testigos] ha sido una ley fija y definida. Si nosotros tuviésemos registros perfectos de todas las épocas, encontraríamos que cada vez que el Señor ha establecido una dispensación, ha habido más de un testigo para dar testimonio de Él. Pablo, cuando escribió a los corintios, dijo: “Por boca de dos o de tres testigos se establecerá toda palabra” [2 Corintios 13:1]9.

En relación a la salida a luz del Libro de Mormón, el Señor dijo que elegiría testigos. Debía haber tres testigos especiales que dieran testimonio al mundo, y dijo Él:

“Y nadie más lo verá, sino unos pocos, conforme a la voluntad de Dios, para dar testimonio de su palabra a los hijos de los hombres; porque el Señor Dios ha dicho que las palabras de los fieles hablarían cual si fuera de entre los muertos.

“Por tanto, el Señor Dios procederá a sacar a luz las palabras del libro; y en la boca de cuantos testigos a él le plazca, establecerá su palabra; y ¡ay de aquel que rechace la palabra de Dios!” (2 Nefi 27:13–14)10.

Un ángel mostró las planchas de oro a Oliver Cowdery y a David Whitmer, dos de los Tres Testigos, mientras José Smith estaba presente. El ángel después le mostró las planchas a Martin Harris, el tercer testigo.

Los tres hombres llamados para servir de testigos especiales de la salida a luz del Libro de Mormón por el poder de Dios son Oliver Cowdery, David Whitmer y Martin Harris … Trabajaron con José Smith en el establecimiento de esta obra maravillosa en esta dispensación…

Su testimonio es que recibieron la visita de un ángel procedente de la presencia del Señor, el cual puso delante de ellos el registro de oro del cual se tradujo el Libro de Mormón, y también los instruyó. Vieron los grabados de las planchas cuando se le dio vuelta a las hojas delante de ellos, una por una, y oyeron la voz de Dios declarar desde los cielos que la traducción se había hecho por el don y el poder de Dios, y les mandó que dieran testimonio de ello a todo el mundo. Estos tres testigos, en medio de la adversidad, la persecución y todas las vicisitudes de la vida, permanecieron siempre fieles a su testimonio de que vieron las planchas en la presencia de un ángel y de que oyeron la voz de Dios que les habló desde los cielos.

Hubo otros ocho testigos que también vieron las planchas y las tuvieron en sus manos, y José Smith les mostró los grabados sobre ellas, las cuales examinaron cuidadosamente. También se da su testimonio al mundo, y se encuentra en cada ejemplar del Libro de Mormón. Estos ocho hombres permanecieron fieles a este testimonio hasta su muerte.

Estos doce testigos [entre los que se incluye a José Smith], cuatro de los cuales vieron ángeles y tuvieron visiones celestiales, y ocho que vieron las planchas cuando se las mostró José Smith, son todos los que el Señor consideró necesario, según parece, para establecer la verdad del Libro de Mormón, como prometió, por medio de Nefi, que lo iba a hacer. “…y ¡ay de aquel que rechace la palabra de Dios!” Los testimonios de estos hombres satisfacen más de lo que la ley requiere11.

José Smith mostró las planchas de oro a los Ocho Testigos.

José Smith… estuvo solo en la Primera Visión, solo cuando Moroni le trajo un mensaje, solo cuando recibió las planchas; pero después de eso no estuvo solo. El Señor llamó a otros testigos. La abuela Smith [Lucy Mack Smith, la madre de José Smith] relata en su historia que el Profeta llegó a la casa llorando de gozo después que los testigos habían visto las planchas bajo la dirección de un ángel de Dios, porque, dijo él: “La carga ha sido compartida y ya no estoy solo”12.

3

Los Tres Testigos permanecieron fieles a su testimonio del Libro de Mormón.

Los tres testigos [especiales] se distanciaron y todos se apartaron de la Iglesia. Oliver Cowdery y Martin Harris volvieron, y con humildad solicitaron ser miembros de la Iglesia; los dos murieron en plena confraternidad. David Whitmer permaneció fuera de la Iglesia; sin embargo, estos tres hombres permanecieron fieles al testimonio que dieron al mundo, testimonio que se halla en todo ejemplar del Libro de Mormón13.

A continuación figura un testimonio de David Whitmer, que dio en Richmond, Misuri, el 19 de marzo de 1881, el cual fue copiado del documento original que se publicó en el diario Conservator de Richmond en esa fecha.

“A todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos que reciban estos escritos:

“John Murphy, de Polo [Condado de Caldwell], Misuri, ha dicho que en una conversación que tuve con él el verano pasado negué mi testimonio como uno de los tres testigos del Libro de Mormón.

“A fin de que me pueda entender ahora si no lo hizo entonces, y para que el mundo sepa la verdad, deseo ahora, estando en el ocaso de mi vida, y con temor a Dios, de una vez por todas hacer públicas estas palabras:

“Que en ningún momento he negado ese testimonio, ni parte alguna de él, que por tanto tiempo se ha publicado con ese libro, como uno de los tres testigos.

“Los que mejor me conocen saben que siempre me he mantenido fiel a ese testimonio. Y a fin de que ningún hombre se confunda o dude en cuanto a mis puntos de vista actuales con respecto a él, nuevamente afirmo la verdad de todas mis aseveraciones tal como se hicieron y publicaron en ese entonces”14.

Ahora permítanme decir algo en cuanto a Martin Harris. … Aunque continuó fiel a su testimonio concerniente al Libro de Mormón, se mantuvo disgustado con la Iglesia durante muchos años. Pero algún tiempo después de que los miembros vinieron a Utah, algunos de nuestros buenos hermanos fueron por él, lo encontraron, lo animaron y lo trajeron de nuevo. Él vino aquí [a Utah], se volvió a bautizar y vivió algunos años más dando fe de su testimonio entre los diferentes poblados. Murió aquí y fue sepultado [en Clarkston, Utah].

Ahora llegamos a Oliver Cowdery. ¿Qué de Oliver Cowdery, el más importante de los tres, el que estuvo con José Smith tantas veces durante la aparición de ángeles y la restauración de llaves? ¿Qué hubo de él? Él dejó la Iglesia y se tornó sumamente resentido, pero nunca negó su testimonio. Algunos han dicho que lo negó, pero no lo hizo; siempre fue fiel a dicho testimonio…

… Después que los santos fueron expulsados de Nauvoo y estaban en las llanuras donde todo parecía más tenebroso (Sidney Rigdon había dicho que iban a su destrucción y que no había esperanza para ellos, ¡y los diarios decían que no sobrevivirían!), bajo esas condiciones Oliver Cowdery… pidió reingresar a la Iglesia … Fue recibido y se estaba preparando para emprender una misión a Gran Bretaña cuando enfermó y murió. Murió en la casa de David Whitmer, dando testimonio de la verdad15.

4

Todo miembro de la Iglesia puede ser testigo del Libro de Mormón

No son éstos todos los testigos que pueden hablar de la misión divina de José Smith, o de la verdad del Libro de Mormón. Se declara en el Libro de Mormón la promesa de que todos los que deseen saber si es verdadero y si contiene la palabra del Señor, pueden saberlo si piden con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, porque Él se los revelará por el poder del Espíritu Santo [véase Moroni 10:3–5]. Hay cientos de miles que han puesto a prueba esta promesa, y que con toda sinceridad pueden decir que han recibido ese conocimiento16.

Estoy tan firmemente convencido del Libro de Mormón, del cual he leído que es la palabra de Dios, y que fue revelado tal como José Smith declaró que lo fue, como de que estoy aquí mirando sus rostros. Toda alma sobre la faz de la tierra que posea la inteligencia suficiente para comprender, puede conocer esta verdad. ¿Cómo puede conocerla? Todo lo que tiene que hacer es seguir la fórmula que dio el Señor mismo cuando declaró a los judíos que aquel que hiciera la voluntad de Su Padre conocería si la doctrina era de Dios o si Él hablaba por Su propia cuenta [véase Juan 7:17]. Mi testimonio a todo el mundo es que este libro es verdadero…

Sé que el testimonio de estos [tres] testigos que se halla en cada ejemplar del Libro de Mormón es verdadero; que estuvieron en la presencia de un ángel de Dios, el cual les declaró que el registro, cual se había traducido, era correcto; que su testimonio, diciendo que Dios les habló desde los cielos mandándoles que dieran testimonio de ese hecho, es verdadero; y no hay ningún alma, si así lo desea, que no pueda recibir ese testimonio al leer el libro fielmente y con espíritu de oración, con el deseo de saber la verdad tal como Moroni lo ha declarado por revelación. Tal persona conocerá la verdad concerniente a la restauración de estas Escrituras dadas a los antiguos habitantes de este continente17.

Me parece que ningún miembro de esta Iglesia se sentirá satisfecho hasta que él o ella haya leído el Libro de Mormón una y otra vez y haya meditado profundamente en él a fin de poder dar testimonio de que es en verdad un registro que contiene la inspiración del Todopoderoso y que su historia es verdadera…

…Ningún miembro de la Iglesia puede contar con la aprobación de Dios para estar en Su presencia si no ha leído seria y detenidamente el Libro de Mormón18.

Cuando uno lee el Libro de Mormón, sabe que está leyendo la verdad. ¿Por qué? Porque Dios indicó a aquellos hombres que escribieran los acontecimientos tal como ocurrían, y les dio la sabiduría e inspiración para hacerlo. Fue así que hombres que creían en Dios escribieron los registros. Esos anales nunca cayeron en manos de apóstatas, sino que los historiadores escribieron y hablaron tal como fueron inspirados por el Espíritu Santo, y sabemos que lo que escribieron es verdadero, porque el Señor ha puesto su sello de aprobación sobre ello [véase D. y C. 17:6]19.

5

A medida que sigamos leyendo el Libro de Mormón sinceramente y con espíritu de oración, le tomaremos cada vez más cariño.

Todos los que han leído sinceramente el Libro de Mormón se han sentido impresionados por el contenido inspirado de sus páginas… La lectura de este libro, cuando se realiza con sinceridad y con espíritu de oración, va acompañada de inspiración y de un sentimiento de gozo y satisfacción pacíficos20.

“La lectura de este libro, cuando se realiza con sinceridad y con espíritu de oración, va acompañada de inspiración y de un sentimiento de gozo y satisfacción pacíficos”.

Cuando leo [el Libro de Mormón] me impresiona cada vez más su carácter sagrado, con el mensaje que contiene en defensa de la misión del Señor Jesucristo, y el Evangelio que ha sido restaurado en la dispensación del cumplimiento de los tiempos para la salvación de las almas. Cada día le voy tomando más y más cariño a este registro cuando veo el desenvolvimiento del cumplimiento de profecías pronunciadas por estos profetas que ahora hablan a las naciones de la tierra de entre los muertos y del polvo, proclamándoles el arrepentimiento e invitándoles a creer en Cristo21.

Sugerencias para el estudio y la enseñanza

Preguntas

  • El presidente Smith dijo que no había leído el Libro de Mormón lo suficiente (véase “De la vida de Joseph Fielding Smith”). ¿Qué podemos aprender de esa observación?

  • La sección 1 de este capítulo incluye algunas de las enseñanzas del presidente Smith en cuanto a los propósitos del Libro de Mormón. ¿De qué manera se han cumplido esos propósitos en la vida de usted?

  • Aun cuando Oliver Cowdery, Martin Harris y David Whitmer se apartaron de la Iglesia, ninguno de ellos negó su testimonio del Libro de Mormón (véanse las secciones 2 y 3). Al considerar el testimonio de ellos, ¿por qué es significativo ese hecho?

  • El presidente Smith dijo que todas las personas pueden ser testigos del Libro de Mormón (véase la sección 4). ¿Ha obtenido usted un testimonio del libro? ¿Qué puede hacer para compartir ese testimonio?

  • En cuanto al Libro de Mormón, el presidente Smith dijo: “Cada día le voy tomando más y más cariño a este registro” (sección 5). ¿En qué formas ha observado que eso es verdad en su propio caso? ¿Qué puede hacer una persona para fortalecer su testimonio del Libro de Mormón?

Pasajes de las Escrituras relacionados con el tema

1 Nefi 6:3–5; 2 Nefi 29:7–8; Jacob 4:1–4; Enós 1:13; D. y C. 20:8–12.

Ayuda didáctica

“Testifique cada vez que el Espíritu le inspire a hacerlo, no solamente al terminar las lecciones. Ofrezca a los miembros de la clase la oportunidad de expresar sus testimonios” (La enseñanza: El llamamiento más importante,, 2000, pág. 49).

Mostrar las referencias

    Notas

  1.   1.

    En Conference Report, octubre de 1961, pág. 18.

  2.   2.

    En Conference Report, octubre de 1949, pág. 89; véase también Doctrina de Salvación, editado por Bruce R. McConkie, 3 tomos, 1979, tomo III, pág. 218.

  3.   3.

    En Conference Report, octubre de 1956, pág. 20; véase también Moroni 10:3–5.

  4.   4.

    “Origin of the First Vision”, Improvement Era, abril de 1920, pág. 503; véase también Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 197.

  5.   5.

    Church History and Modern Revelation, 1953, tomo I, págs. 31–32.

  6.   6.

    “Predictions in the Bible Concerning the Book of Mormon”, Improvement Era, septiembre de 1923, págs. 958–959; véase también Doctrina de Salvación, tomo III, págs. 215–216.

  7.   7.

    En Conference Report, octubre de 1970, pág. 8.

  8.   8.

    “Testimonies of the Witnesses to the Book of Mormon”, Improvement Era, septiembre de 1927, pág. 950; véase también Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 194.

  9.   9.

    Véase Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 194; se eliminó la cursiva del original.

  10.   10.

    En Conference Report, octubre de 1956, págs. 19–20.

  11.   11.

    “Testimonies of the Witnesses to the Book of Mormon”, págs. 952–953; véase también Doctrina de Salvación, tomo III, págs. 216–217.

  12.   12.

    Véase Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 201.

  13.   13.

    “Testimonies of the Witnesses to the Book of Mormon”, pág. 952; véase también Doctrina de Salvación, tomo III, págs. 216–217.

  14.   14.

    En Conference Report, octubre de 1956, pág. 20.

  15.   15.

    Véase Doctrina de Salvación, tomo I, págs. 215–217.

  16.   16.

    “Testimonies of the Witnesses to the Book of Mormon”, pág. 953; véase también Doctrina de Salvación, tomo III, págs. 217–218.

  17.   17.

    En Conference Report, octubre de 1949, pág. 89; véase también Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 218.

  18.   18.

    En Conference Report, octubre de 1961, pág. 18.

  19.   19.

    “History and History Recorders”, Utah Genealogical and Historical Magazine, abril de 1925, pág. 55; véase también Doctrina de Salvación, tomo II, págs. 190–191.

  20.   20.

    “Origin of the First Vision”, pág. 503.

  21.   21.

    En Conference Report, abril de 1925, pág. 73.