Capítulo 13: La Sociedad de Socorro: La caridad verdadera y la religión pura

Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Lorenzo Snow, 2011


“Nunca se ha fundado institución alguna que tenga un objetivo más noble. Su base es la caridad verdadera, la cual es el amor puro de Cristo”.

De la vida de Lorenzo Snow

Durante el verano de 1901, la Presidencia General de la Sociedad de Socorro organizó una actividad de un día de duración para las hermanas de dicha Sociedad del Valle de Lago Salado. El presidente Lorenzo Snow aceptó la invitación de asistir y dirigir la palabra al grupo. Comenzó su discurso diciendo: “Agradezco el privilegio de poder pasar una o dos horas en compañía de ustedes esta tarde, y confío en que todas estén disfrutando este día. La recreación y el entretenimiento apropiados son algo bueno y me alegra verlas, hermanas, permitiéndose un poco de descanso y recreación, ya que ustedes, que trabajan de forma tan ardua días tras día en su hogar y en la Sociedad de Socorro, ciertamente merecen todo el esparcimiento que puedan tener”.

El presidente Snow, cuya hermana Eliza R. Snow había prestado servicio como segunda Presidenta General de la Sociedad de Socorro, expresó gratitud por la labor de la Sociedad de Socorro. En referencia a las mujeres de la Iglesia, dijo: “Es difícil imaginar lo que hubiéramos tenido que hacer o qué progreso hubiese logrado la obra del Señor sin ellas”. Para citar un ejemplo, se refirió al programa misional de la Iglesia de ese momento, en el que a menudo se llamaba a los hombres casados a prestar servicio en misiones de tiempo completo: “Cuando nos hemos ausentado [debido a] misiones en el extranjero, sus misiones en el hogar generalmente no han sido menos arduas que las nuestras en el exterior; y en medio de pruebas y privaciones han mostrado una paciencia, una entereza y una autosuficiencia que han sido en verdad inspiradoras. ¡Gracias a Dios por las mujeres de esta Iglesia! Así es como me siento hoy al unirme a ustedes en esta asamblea”1. [Véase la sugerencia 1 en la página 182.]

Las enseñanzas de Lorenzo Snow

Las miembros de la Sociedad de Socorro ejemplifican la caridad verdadera y la religión pura.

La Sociedad de Socorro se organizó… mediante el profeta José Smith bajo la inspiración del Señor… Hoy en día se la reconoce como una de las fuerzas más poderosas para bien que existe en la Iglesia …

La misión de la Sociedad de Socorro es socorrer al afligido, ministrar al enfermo y al débil, alimentar al pobre, cubrir al desnudo y bendecir a todos los hijos e hijas de Dios. Nunca se ha fundado institución alguna que tenga un objetivo más noble. Su base es la caridad verdadera, la cual es el amor puro de Cristo [véase Moroni 7:47], y ese espíritu se ha manifestado en todas las obras de la Sociedad entre el pueblo. El apóstol Santiago dijo que “la religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” [Santiago 1: 27]. Aceptando esto como cierto, las hermanas miembros de la Sociedad de Socorro ciertamente han ejemplificado en su vida la religión pura y sin mácula, porque ellas han ministrado a los que padecen aflicción, han extendido sus brazos de amor a los huérfanos y a las viudas, y se han mantenido sin mancha del mundo. Testifico que no hay mujeres más puras ni más temerosas de Dios en el mundo que las que se encuentran en las filas de la Sociedad de Socorro2. [Véase la sugerencia 2 en la página 182.]

Las hermanas de la Sociedad de Socorro trabajan con los poseedores del sacerdocio para procurar el avance de los intereses del reino de Dios.

Para mí siempre ha sido una fuente de satisfacción notar cuán fielmente ustedes, hermanas de la Sociedad de Socorro, han sostenido a los siervos del Señor bajo toda circunstancia. Siempre se les ha hallado al lado del sacerdocio, prestas para fortalecer las manos de ellos y para hacer su parte con el fin de ayudar al avance de los intereses del reino de Dios; y así como han compartido estas labores, así también compartirán muy ciertamente en el triunfo de la obra y en la exaltación y la gloria que el Señor dará a Sus hijos fieles.

…Ningún obispo sabio dejará de apreciar la labor de la Sociedad de Socorro en su barrio. ¿Qué podría hacer el obispo sin la Sociedad de Socorro? Quisiera decirles a todos los obispos de la Iglesia: alienten a las hermanas de la Sociedad de Socorro y apóyenlas en su obra de caridad y benevolencia, y ellas llegarán a ser una bendición para ustedes y para el pueblo3. [Véase la sugerencia 3 en la página 182.]

Es bueno tener la influencia de la Sociedad de Socorro en cada hogar.

Quisiera aconsejar a los hermanos del sacerdocio que insten a sus esposas a [participar en] la Sociedad… ya que sería bueno contar con la influencia de esa organización en cada hogar. Mis hermanas, les pido que en sus visitas a los hogares de los Santos de los Últimos Días lleven esa influencia dondequiera que vayan. El Señor les ha mostrado claramente la naturaleza de la relación de ustedes con Él y lo que se espera de ustedes como esposas y madres. Enseñen esas cosas a quienes visiten, en especial a las jóvenes…

Ustedes, mis hermanas, en carácter de miembros de la Sociedad de Socorro y de madres de Israel, deben ejercer toda su influencia… a favor de la maternidad pura y de la fidelidad al convenio del matrimonio4. [Véase la sugerencia 4 en la página 182.]

Conforme la Iglesia crezca, las hermanas de la Sociedad de Socorro tendrán mayores oportunidades de prestar servicio.

No es necesario que yo detalle lo que la Sociedad de Socorro ha hecho en el pasado; su espléndida obra se conoce en toda Sión y en muchas partes del mundo. Basta decir que ha sido leal a su misión y que ninguna otra organización de beneficencia ha superado ni igualado su historial de logros. Los Santos de los Últimos Días están orgullosos de ella y de sus logros, y están agradecidos a nuestro Padre Celestial por haber inspirado a Su siervo el Profeta a fin de que estableciera dicha institución. El futuro de la Sociedad es muy prometedor. Conforme la Iglesia crezca, su campo de utilidad aumentará proporcionalmente, y será incluso más poderoso para el bien de lo que lo ha sido en el pasado. Si todas las hermanas se unen para apoyar a la Sociedad, ésta efectuará una obra poderosa y será una bendición constante para la Iglesia. Sería gratificante ver a las personas de mediana edad tan interesadas en esta institución como las de edad avanzada, y al interesarse hallarán que ésta fortalecerá su fe, les brindará ideas más amplias sobre la vida y las responsabilidades de ella, y las hará avanzar de manera fundamental a lo largo de la senda del progreso y la perfección5.

Se ha conferido la bendición de Dios sobre [las mujeres de la Iglesia] desde el comienzo de su obra y he observado el progreso de ellas con gran agrado y satisfacción, y con enorme interés… Han logrado el éxito de manera sorprendente y es maravilloso cómo Dios las ha bendecido y cómo ha derramado Su Espíritu sobre ellas. Han llegado a ser, casi podría decir con toda propiedad, cual ángeles que están en presencia de las personas del mundo6. [Véase la sugerencia 5 en la página 00 [173].]

Las hermanas de la Sociedad de Socorro que confíen en Dios y le sirvan serán bendecidas en esta vida y en las eternidades.

Esto es lo que deseamos inculcar en el corazón de las hermanas, el que sean útiles en su esfera y que no se desanimen por causa de las dificultades del camino, sino que confíen en Dios y acudan a Él, y les prometo que Él derramará sobre ustedes Sus maravillosas bendiciones. Eso será lo que experimentarán… Permítanme reiterarles una vez más: no se desanimen, mas continúen adelante y obren el bien, ejerzan la fe y procuren mejorar cada situación que se les presente. Queremos que ejerciten todos los talentos que Dios les ha conferido. Y existe lo siguiente acerca de ello, en referencia a las posibilidades de su éxito: cuando una persona comienza a viajar por el sendero que el Señor ha demarcado, y por el que logra el bien para provecho de Él, es seguro que tendrá éxito. Está precisamente donde Dios quiere que esté, y he allí el lugar en el que se podría, con la mayor corrección, pedir a Dios Su bendición7.

Siento [que debo] decir: Dios bendiga a las líderes y miembros de la Sociedad de Socorro. Ustedes efectúan una gran misión, y quisiera exhortarles a no cansarse de hacer lo bueno [véase D. y C. 64:33]. Todos aspiramos a la gloria celestial, y la grandeza de las posibilidades [que tenemos] ante nosotros no puede expresarse por medio de las lenguas humanas. Si continúan fieles a la obra a la cual están dedicadas, obtendrán esa gloria y se regocijarán para siempre jamás en la presencia de Dios y del Cordero. Eso es algo por lo que vale la pena esforzarse, por lo que vale la pena sacrificarse, y bendito es el hombre o la mujer que es fiel hasta obtenerla. Dios las bendiga a todas8. [Véase la sugerencia 6 en la página 183.]

Sugerencias para el estudio y la enseñanza

Considere estas ideas al estudiar el capítulo o al prepararse para enseñarlo. Para obtener ayuda adicional, consulte las páginas V–VIII.

  1. 1.

    El presidente Snow declaró que sería difícil imaginar el progreso de la obra del Señor sin las mujeres de la Iglesia (página 177). ¿De qué formas contribuyen las mujeres a la obra del Señor hoy en día?

  2. 2.

    Medite las palabras del presidente Snow sobre la misión de la Sociedad de Socorro (página 178). Piense en alguna ocasión en que las hermanas de la Sociedad de Socorro hayan cumplido con dicha misión al ayudarle a usted o a su familia. ¿Cómo han influido tales actos en su vida?

  3. 3.

    Repase la sección que comienza en la parte superior de la página 179. ¿De qué manera las hermanas de la Sociedad de Socorro “procu[ran] el avance de los intereses del reino de Dios”? ¿Qué ejemplos ha presenciado usted en los que las hermanas de la Sociedad de Socorro y los poseedores del sacerdocio hayan trabajado en conjunto?

  4. 4.

    Medite sobre la petición que el presidente Snow hizo a las hermanas de la Sociedad de Socorro de que ejercieran su influencia “a favor de la maternidad pura y de la fidelidad al convenio del matrimonio” (véase la segunda sección de la página 179). ¿Por qué se necesita esa influencia en el mundo hoy en día? ¿De qué maneras pueden ayudar las hermanas de la Sociedad de Socorro a las jóvenes a prepararse para el matrimonio en el templo y la maternidad?

  5. 5.

    El presidente Snow dijo: “Conforme la Iglesia crezca… [el] campo de utilidad [de la Sociedad de Socorro] aumentará proporcionalmente, y será incluso más poderoso para el bien de lo que lo ha sido en el pasado” (véase la página 180). En el mundo de hoy, ¿qué pueden hacer las hermanas de la Sociedad de Socorro para aumentar su influencia para bien?

  6. 6.

    Estudie la sección que comienza en la página 181. Medite sobre las formas en las que se le haya guiado hasta “donde Dios quiere que [usted] esté”. ¿Cómo le ha ayudado Dios en esa labor?

Pasajes de las Escrituras que se relacionan con el tema: Isaías 1:17; Mateo 25:34–40; Mosíah 4:26–27; Alma 1:29–30; Moroni 7:44–48.

Ayuda didáctica: “Al prepararse para enseñar, asegúrese de emplear una variedad de métodos entre una lección y otra. Esto significa utilizar algo tan sencillo como un cartel colorido o una gráfica sobre la pared en una lección y una lista de preguntas sobre la pizarra en otra” (La enseñanza: El llamamiento más importante, pág. 99).

Desde los primeros días de la Iglesia, las hermanas de la Sociedad de Socorro han trabajado juntas y se han fortalecido unas a otras temporal y espiritualmente.

“Las hermanas miembros de la Sociedad de Socorro ciertamente han ejemplificado en su vida la religión pura y sin mácula”.

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    Notas

  1.   1.

    En “Prest. Snow to Relief Societies”, Deseret Evening News, 9 de julio de 1901, pág. 1.

  2.   2.

    En “Prest. Snow to Relief Societies”, pág. 1.

  3.   3.

    En “Prest. Snow to Relief Societies”, pág. 1.

  4.   4.

    En “Prest. Snow to Relief Societies”, pág. 1.

  5.   5.

    En “Prest. Snow to Relief Societies”, pág. 1.

  6.   6.

    Young Woman’s Journal, septiembre de 1895, págs. 577–578.

  7.   7.

    Young Woman’s Journal, septiembre de 1895, pág. 578.

  8.   8.

    En “Prest. Snow to Relief Societies”, pág. 1.