Honradez

Leales a la Fe: Una Referencia del Evangelio, (2004), 102–3


El Artículo de Fe número 13 declara: “Creemos en ser honrados”. Ser honrado significa ser sincero, verídico y sin engaño en todo momento.

La honradez en todo sentido te hará disfrutar de paz interior y te permitirá conservar el respeto por ti mismo; de ese modo, fortalecerás tu carácter, lo cual te permitirá servir a Dios y a tus semejantes; además, serás digno de confianza a los ojos de Dios y de los que te rodean.

Por otra parte, si eres deshonesto(a) en tus palabras o acciones, te perjudicarás a ti mismo(a) y también a los demás. Si mientes, robas, engañas o no haces todo lo que se requiere de ti en el trabajo a fin de merecer tu sueldo, perderás el respeto por ti mismo, perderás la guía del Espíritu Santo y tal vez descubras que has dañado tus relaciones con los miembros de tu familia y tus amigos, y que las personas ya no confían en ti.

El ser honrado a menudo requiere valor y sacrificio, especialmente cuando otras personas traten de persuadirte a justificar una conducta deshonesta. Si te encuentras en una situación así, recuerda que la paz duradera que deriva del ser honrado es más valiosa que el alivio momentáneo de dejarse llevar por la corriente.

Referencias adicionales: Éxodo 20:16; 2 Nefi 9:34; D. y C. 97:8.