El cuidado del hogar

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que las jovencitas lleguen a darse cuenta de las satisfacciones que se reciben al efectuar las tareas del cuidado del hogar.

Preparación

Llevar a la clase papel y lápiz para cada una de las alumnas.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

El cuidado del hogar es una responsabilidad importante y sagrada

Evaluación de un trabajo

Dígales que se imaginen que les han ofrecido un empleo y que, mientras usted les lee una descripción de sus responsabilidades, levanten la mano cada vez que les resulte interesante alguna de las características del trabajo que usted les mencione.

Descripción de las responsabilidades del empleo

La empleada…

  1. 1.

    Desempeñará una tarea de valor, que quizás afecte la felicidad de los que la rodeen.

  2. 2.

    Ayudará a establecer las condiciones en que se trabaje y a crear una atmósfera agradable para los demás.

  3. 3.

    Ayudará a supervisar los gastos.

  4. 4.

    Decidirá qué tareas han de llevarse a cabo, y cuándo y cómo se efectuarán.

  5. 5.

    Establecerá su propio horario de trabajo.

  6. 6.

    Disfrutará de la compañía de todos los que formen parte de esta empresa y tendrá la oportunidad de hacer por ellos cosas agradables.

Análisis

• ¿Qué empleo o trabajo se ha descrito? (El cuidado del hogar, o sea, las tareas que desempeña una mujer al cuidar de su familia.)

Presentación por la maestra

Explique a la clase que el cuidado del hogar es una de las responsabilidades que tiene la mujer. Nuestro Padre Celestial quiere que todo hombre y toda mujer den prioridad a su hogar, su cónyuge y su familia. Nuestra familia es parte de nuestra misión divina.

Relato

Dígales a las jóvenes que presten atención al ejemplo de devoción que dio la madre de la que se habla en el relato siguiente:

“Igual que la mayoría de los adolescentes, quizás yo haya tomado el amor de mis padres como algo que se daba por sentado, sin prestarle mucha atención; nunca se me ocurrió ponerme a pensar en el tiempo, el esfuerzo, el dinero y la paciencia inconmensurables que me dedicaron. Particularmente, mi madre.

“Ahora me parece que hubo muchas veces en que me resentí con ella, que me disgustaban las cosas que ella defendía, las que me pedía que hiciera y las que me contaba de su propia infancia y adolescencia. Me molestaba el hecho de que, por ser la mayor de siete hermanos, yo tuviera sobre mis hombros toda la responsabilidad; por lo menos, así me parecía. Yo debía dar el ejemplo —llegué a detestar esa palabra—, debía marcar la senda para mis hermanos; yo era quien tenía que hacer las pruebas y meterme en problemas, así, según me parecía después, el camino quedaba libre para que los otros niños hicieran lo que quisieran. Recuerdo cuánto me disgustaba cierto tono de voz que mamá empleaba para llamarme a fin de que la ayudara. Me vienen a la memoria algunas de esas frases y hasta ahora me parece oír el tono con que me las decía:

“ ‘Kristy, ayúdame a preparar la cena’. “ ‘Hay que limpiarles los zapatos a los gemelos’.

“ ‘Kristy, tus hermanos se están peleando. ¿No puedes hacer algo?’

“ ‘Nancy necesita que le presten un poco de atención. ¿Podrías leerle un cuento?’

“Siempre sentía el impulso de decir que no, pero, por supuesto, nunca lo hice.

“Al fin, llegó un mes de septiembre en que me fui de casa para proseguir mis estudios. Durante toda mi vida, la universidad había tenido para mí un aura de romanticismo. Allí era donde mis padres se habían conocido; allí se enamoraron y se casaron; allí nací yo. Así que esperaba ansiosamente ese momento de –-según me parecía— ‘volver al hogar’.

“Pero cuando finalmente me llegó el momento, en ese mes de septiembre, había algo más que me motivaba: quería alejarme de mi hogar, mi verdadero hogar. Sin embargo, al pasar el tiempo y leer las cartas de mamá hablándome de sus tareas cotidianas, empecé a tener en lo profundo de mi ser una noción de que ella dedicaba todo su tiempo, dinero, esfuerzos y pensamientos a sus hijos. Me di cuenta de que todas las reuniones a las que asistía, todas las compras que hacía, toda la limpieza de la casa, todas las enseñanzas —todo, en realidad—, estaba directa o indirectamente relacionado con el hecho de servir a su familia. Y llegué a comprenderlo todo de manera tan gradual y sutil que apenas me daba cuenta de que lo entendía.

“Hasta que una mañana, al regresar de mis clases, encontré otra carta de mamá esperán- dome. Era una carta sencilla y común, con todas las noticias de casa. Me contaba cómo los gemelos habían metido en el inodoro un rollo entero de papel higiénico, haciendo correr el agua que se había desbordado e inundado el cuarto de baño, en el preciso momento en que ella estaba lista para ir a la Sociedad de Socorro. Me decía que se había visto forzada a hacerse de tiempo para cortarle el pelo a mi hermanita Sandy. Me contaba de las clases de danza que Nancy estaba tomando y comentaba lo orgullosa que se sentía de ella.

“Era una carta común, como las demás, pero apenas había llegado a la segunda página cuando experimenté un sentimiento que surgió súbitamente dentro de mí y me invadió todo el ser. Era como si el sol hubiera salido en un instante de atrás de una nube iluminando todo con su luz radiante. De pronto, pude contemplar a mi madre como real- mente era: un… ser abnegado y amoroso, la persona que había hecho más por mí que ninguna otra, y, sin embargo, la persona a quien menos crédito había dado yo por lo que era.

“Me tiré en la cama y me eché a llorar; lloré por la felicidad del súbito descubrimiento que había hecho; lloré por el pesar de mi ingratitud y por lo que, indudablemente, habría hecho sufrir a mi madre con mi manera de ser. Inmediatamente, le escribí una carta diciéndole cuánto la quería y la apreciaba. No fue una carta bien redactada, pero era sincera. Y ella me contestó también de inmediato:

“ ‘Mi muy querida Kristy: Al leer tu carta, me puse a llorar…’ “ (Kristine Walker,

“I Found My Mother”, New Era, oct. de 1974, pág. 27).

Análisis

• ¿Por qué es importante que toda joven aprecie y comprenda la función de su madre como ama de casa?

Presentación por la maestra

Explíqueles que todas podemos sentir el mismo gozo que sentía la madre de Kristy.

La satisfacción personal que siente el ama de casa sabiendo que lo que hace contribuye a la felicidad y el bienestar de su familia la sostiene en todas sus tareas diarias. Esa satisfacción se hace aún mayor cuando los miembros de la familia le expresan su gratitud y aprecio.

El cuidado de un hogar implica mucho más que la limpieza de la casa

Presentación por la maestra

Explique a las alumnas que el cuidado de un hogar comprende tareas variadas, todas ellas importantes. Por supuesto, tiene gran importancia mantener la casa limpia y atender a las necesidades físicas de la familia. Pero existe otro aspecto importante del cuidado del hogar, que la hermana Belle S. Spafford, que en vida fue Presidenta General de la Sociedad de Socorro, describe con las siguientes palabras: Cita “La economía doméstica, en mi opinión, se puede dividir en dos grandes ramas: El cuidado del hogar y la limpieza y administración de la casa. En el cuidado del hogar se tienen en cuenta los valores espirituales: el amor, la paz, la tranquilidad, la armonía familiar, la seguridad. Esto hace que el lugar de residencia se convierta en el refugio al cual los miembros de la familia pueden acogerse para apartarse de un mundo confuso y tumultuoso, encontrando allí comprensión y renovación. Su característica es la serenidad; allí se ponen en evidencia el buen gusto, la cultura y el refinamiento. En una buena vida de hogar hombres, mujeres y niños tienen que hacer por igual su contribución individual, y cada uno de ellos recibe su parte de los beneficios.

“La limpieza y la administración de la casa consisten en mantener una casa limpia, ordenada y bien administrada; esto comprende también la administración económica, el fracaso de la cual muchas veces se vuelve una fuente de problemas familiares” (A Woman’s Reach, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1974, págs. 24–25).

Análisis

• ¿Cómo se relacionan entre sí las tareas de la casa y el cuidado del hogar? ¿Qué recompensas se reciben al cumplir ambas responsabilidades?

Pida a las jovencitas que describan un hogar donde se estimulen los valores espirituales. Pregúnteles también por qué es importante desarrollar, además, habilidades como la administración económica y la preparación de comida para crear un hogar en el cual more el Espíritu de Dios.

Cualquier joven puede aprender ahora a ser ama de casa

Análisis en la pizarra

• ¿Cómo pueden ser amas de casa en su hogar ahora?

Si lo desea, escriba en la pizarra las respuestas que le den. Asegúrese de que la lista incluya las ideas que se mencionaron en la cita anterior.

Actividad

con grupos Divida la clase en dos grupos y presente a cada grupo una de las situaciones que se describen a continuación. Dígales que la analicen y que preparen una lista de ideas para resolverla y llevar a cabo las tareas que se requieran; que mencionen también de qué ayudas pueden valerse para realizar lo que se espera de ellas. Déles papel y lápiz para las anotaciones.

Situación 1

Vuelves de la escuela y al llegar a casa encuentras a tu mamá con un malestar muy grande y un fuerte dolor de cabeza; tu hermanito pequeño está llorando, tus otros dos hermanos menores están en medio de una pelea y la casa se halla en completo desorden; además, tu papá llegará pronto del trabajo y la cena no se ha empezado a preparar todavía. ¿Qué puedes hacer para crear una atmósfera espiritual en tu hogar? ¿Cómo llevarás a cabo lo que tengas que realizar?

Situación 2

Tu mamá no llegará a casa hasta la hora de la cena y te ha pedido que prepares una comida nutritiva para tu familia. Explica lo que seleccionarías para la comida y la forma en que lo prepararías. Si prepararas más de un plato, di lo que harías para que todo estuviese pronto al mismo tiempo.

Dé a las alumnas unos minutos para analizar la situación y buscar la solución; después, que cada grupo presente sus ideas al resto de la clase. Haga que todas comenten sobre los planes presentados y, si se les ha pasado algo por alto, ofrezca usted la idea que ellas no hayan tenido en cuenta.

Presentación por la maestra

Explíqueles que, aun cuando no estén todavía a cargo de un hogar, cada una ya es una ama de casa y puede contribuir a mejorar el ambiente de su hogar; la forma en que lo haga puede brindar felicidad a su familia. Si el tiempo lo permite y usted lo desea, cuente el siguiente suceso relatado por una madre: Relato “Cuando Karina fue a pasar una semana con nosotros, durante unas vacaciones del cole- gio, hicimos juntas muchas cosas interesantes y divertidas: salimos de compras, hicimos visitas, tuvimos conversaciones íntimas, confeccionamos un vestido para ella, salimos a ver posibilidades de trabajo para el verano y realizamos varias actividades entretenidas con toda la familia.

“En esos días, descuidé un poco la limpieza de la casa para hacer cosas que consideraba más importantes. Incluso el cuarto de estar quedó desordenado, con materiales de costura desparramados y el piso sin limpiar.

“La semana se nos fue demasiado rápido y pronto llegó el miércoles; ese día, a las cinco de la tarde, sus amigas pasarían a buscarla para regresar al colegio. Como yo tenía que estar en un lugar a las tres, me despedí y me fui, agradecida de saber que Karina estaría allí para recibir a sus hermanos cuando volvieran de la escuela y acompañarlos hasta que su papá llegara del trabajo.

“Poco después, sus amigas la llamaron para avisarle que se habían demorado y no irían a buscarla sino hasta las nueve de la noche. Como ya había hecho la maleta y estaba lista, se encontró con que tenía más de cuatro horas por delante sin nada que hacer. Entonces, se sentó al piano junto a Esteban y le ayudó a practicar la lección; luego, sentada en el escalón de la puerta, estuvo conversando con Raúl, mientras le ayudaba a doblar los periódicos que tenía que repartir esa tarde; y a continuación, preparó la cena y puso la mesa para que su padre y hermanos pudieran cenar; y al terminar, con la ayuda de los dos chicos, levantó la mesa y limpió la cocina.

“Después que su papá se fue con los niños a una actividad, Karina limpió y puso en orden el cuarto de estar, dejándolo impecable. Al terminar todavía le quedaba una hora, que empleó en limpiar el cuarto de baño.

“Esa noche, cuando volví a casa, al pasar por el cuarto de estar y ver después el baño y la cocina, sentí un gran orgullo de madre por lo que ella había hecho.

“Mientras mi marido y yo hablábamos de eso, recordamos que a Karina siempre le había gustado hacer las tareas de la casa; nos acordamos de las veces en que, después de haber estado un rato fuera, la encontrábamos en la cocina, haciendo galletitas con sus hermanos menores; y la última Navidad compró un trozo de tela y un molde y me dio la sorpresa de hacerme una bonita falda, que uso muy orgullosa. Es extraordinario cuánto mejor hace nuestro hogar esta encantadora hija con su manera tan optimista de contemplar la vida”.

Análisis

• ¿Qué hizo Karina para alegrar a sus hermanos y a sus padres?

• El cuidado del hogar, ¿cómo puede acercarlas más a su familia?

• El hecho de que una casa esté limpia y ordenada, ¿qué efecto tiene sobre los miembros de la familia para que cada quien quiera hacer su parte para mantenerla así?

• ¿Por qué se siente bien una persona cuando llega a su casa y la encuentra limpia y ordenada?

• ¿En qué sentido refleja una casa bien cuidada el amor que los miembros de una familia se tienen?

• ¿Por qué influye el cuidado de la casa en el ambiente espiritual del hogar?

Explíqueles que una casa bien cuidada y ordenada, en la que se invite la presencia del Espíritu del Señor, edifica la confianza y el amor propio de los que vivan en ella; en ese hogar se sentirán más a gusto y más llenos de paz; además, allí verán aumentar su fe y su testimonio. Para tener un hogar así se requieren los esfuerzos de todos los que lo habiten y en él se reflejan el amor y el interés sincero que los miembros de la familia sientan unos por otros. Es un lugar en el que se manifiestan la destreza y la laboriosidad de sus moradores.

Actividades que se pueden llevar a cabo con la clase

Si lo desea, reúnase con la presidencia de la clase y decidan qué actividades de las que se mencionan a continuación pueden llevar a cabo durante la semana para que las jóvenes aprendan a realizar algunas tareas y tengan experiencias positivas con labores propias del cuidado del hogar. (Tenga en cuenta adaptar las ideas a las circunstancias en que vivan sus alumnas. Y si piensa invitar a una persona para que les hable, obtenga primero la aprobación del líder del sacerdocio correspondiente.)

  1. 1.

    Invite a un(a) experto(a) para que enseñe a la clase cosas como arreglar una canilla (grifo) que pierde, un fusible eléctrico o el enchufe de un cable; destapar un desagüe obstruido, etc.

  2. 2.

    Aprenda la técnica de reparar prendas de vestir y tenga una reunión para enseñar a las jovencitas a remendar y zurcir.

  3. 3.

    Invite a una experta que enseñe el arte de combinar color, telas y estilo para confeccionar ropa, y ayude a las alumnas a aplicar ese conocimiento para planear una prenda de vestir que quieran tener.

  4. 4.

    Invite a una experta que les explique los aspectos importantes a considerar cuando se compra ropa hecha (de diferentes tejidos), cómo interpretar lo que dicen las etiquetas en cuanto a los componentes de la tela y cómo cuidar los diferentes tipos de géneros y de tejidos.

  5. 5.

    Invite a una hermana que tenga hijos para que enseñe la forma de bañar, vestir, cambiar, alimentar y cuidar a un bebé o un niño pequeño, e incluso qué hacer para calmar a un niñito que llore o esté molesto.

  6. 6.

    Invite a una persona que pueda enseñar a la clase los principios de administración económica, de presupuesto y de las compras a crédito (plazos, cuotas).

  7. 7.

    Invite a alguien que sepa de decoración de interiores a enseñar a la clase sobre la decoración del hogar, incluso la combinación de colores, armonía y proporción, y dar a las jóvenes ideas para mejorar su hogar actual.

  8. 8.

    Prepare una reunión especial de comida, que puede ser para enseñarles a decorar pasteles (tortas), a preparar platos internacionales, a preparar un buen desayuno o a utilizar recetas antiguas; aproveche para enseñarles a poner correctamente la mesa, a lavar bien los platos, etc.

  9. 9.

    Tenga una fiestecita donde se haga intercambio de recetas: cada una de las jóvenes llevará su plato favorito y la receta del mismo para las demás de la clase.

  10. 10.

    Tenga una “noche de cocina creativa”, en la que las alumnas se dividan en grupos y preparen un plato con los ingredientes que encuentren dentro de una bolsa o saco que usted habrá llevado. (Tenga en cuenta llevar productos con los que se puedan preparar comidas fáciles.)