Progresar y madurar para tener autosuficiencia, Parte 2

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que cada una de las alumnas, al hacerse más autosuficiente, procure fortalecer la relación que tiene con su familia.

Preparación

  1. 1.

    Lleve a la clase papel y lápices para las alumnas.

  2. 2.

    Lleve a la clase dos prendas de vestir, una que sea como para una niña pequeña y otra como para una mujer ya entrada en años.

  3. 3.

    Con anticipación, asigne a cuatro jóvenes que hagan las dramatizaciones de la lección.

  4. 4.

    Después de obtener la aprobación del asesor del sacerdocio, elija a cuatro hermanas para que participen en el análisis de los temas que se presentan más adelante en la lección. Déles las asignaciones con anticipación. Los temas 1 y 2 deben ser presentados por jóvenes de diecisiete años o adultas menores de treinta. Pida a estas participantes que den a las jovencitas buenas ideas con respecto a la forma de lograr que toda la familia se adapte a su crecimiento e independencia. Para presentar el tema 3, consiga una madre y una joven de catorce o quince años (si es posible, la hija) y pídales que presenten a la clase ideas para que madres e hijas puedan empezar a tener una relación de adultas. Las participantes no deben tomar más de cuatro minutos cada una. Encárguese de dirigir estas presentaciones haciendo comentarios y preguntas a fin de que cumplan con el objetivo de la lección.

    Si no puede tener esta presentación, dirija a la clase en un análisis de los temas. Hagan juntas una lista de lo que pueden hacer tanto las jóvenes como sus padres para fortalecer los lazos familiares durante este período de transición.

  5. 5.

    Asigne a las jóvenes los pasajes de las Escrituras, relatos o citas que desee que se lean en la clase en voz alta.

Nota a la maestra

A fin de administrar bien el tiempo de la lección, estúdiela concienzudamente y tenga cuidado al hacer las asignaciones. Para los análisis de los temas, necesitará aproximadamente la mitad o las dos terceras partes del tiempo que tiene para la lección.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Al ir haciéndonos autosuficientes, debemos adaptarnos a los cambios de actitud y de sentimientos

Actividad y análisis

Muestre a la clase las dos prendas de vestir que llevó. Pregunte a una de las alumnas si le gustaría ponerse el vestidito (u otra prenda) de niña. ¿Se sentiría cómoda usando esa prenda? ¿La usaría delante de sus amigas? ¿Por qué no? Pregunte a otra joven qué pensaría si tuviera que usar la prenda de mujer de edad. ¿Se sentiría a gusto usándola? ¿Por qué no?

Presentación por la maestra

Diga a las jóvenes que piensen en la etapa actual de su vida, en la que se están volviendo adultas y van aceptando cada vez más responsabilidad de sus acciones. Quizás a veces sientan que las restricciones de la adolescencia les estorban; otras veces pueden sentirse abrumadas e inseguras por las responsabilidades de los adultos. Al ir aumentando su capacidad de independencia o autosuficiencia, tal vez tengan a veces la misma sensación que tendrían si se pusieran el vestido apropiado para una persona mayor. Hágales notar que esos sentimientos que van cambiando quizás les resulten confusos, no sólo a ellas sino también a los familiares que las rodean.

Dramatizaciones

Emplee las dramatizaciones que aparecen a continuación para hacer entender mejor a las jovencitas el cambio que se está efectuando en su carácter y la forma en que quizás afecte a otras personas.

Carolina (En su dormitorio, con su mamá): Mamá, no es necesario que me acomodes el cuarto todos los días; deja que yo lo ordene cuando regrese. Ya estoy bastante grande y bien organizada para hacerlo por mi cuenta.

La mamá: ¡Qué bien, hija! Me alegro de que quieras asumir esa responsabilidad. Ojalá tus hermanos pensaran igual que tú. (Sale del cuarto y pasan unos segundos.)

Carolina (Gritando desde su cuarto): ¡Mamá! Acabo de acordarme de que tenía que estar en un ensayo de teatro en la iglesia hace media hora. ¡No encuentro mi traje por ningún lado! Pero tiene que estar en mi cuarto. ¿Lo has visto?

Análisis

• ¿En qué demuestra el comportamiento de Carolina que está tratando de ser más auto- suficiente?

• ¿Qué opina su mamá sobre eso?

• Lo que hace Carolina, ¿ha estado siempre de acuerdo con su deseo de ser autosuficiente?

• ¿Qué pensaría su madre cuando ella no pudo encontrar el traje para el ensayo?

• ¿Qué deben entender tanto Carolina como su madre en cuanto a los cambios de conducta de una joven que está creciendo?

Dramatización

Luisa (Acercándose a su papá, que está leyendo): Papá, ¿tú podrías ayudarme a conseguir un trabajo de algunas horas por semana? Necesito ganar algo de dinero yo misma.

El padre: ¿Para qué quieres más dinero del que te damos?

Luisa: Bueno, por ejemplo, ahora tengo que comprarme un par de zapatos.

El padre: Pero, acabas de comprarte zapatos.

Luisa: Sí, pero éstos los quiero para los deportes que hacemos en la iglesia.

El padre: ¿No puedes usar los de tu hermana?

Luisa (Muy enojada): ¡Papá, no te importa nada de mí! ¡Los padres nunca entienden nada! (Sale muy alterada.)

Análisis

• ¿En qué demostró Luisa que quería ser más autosuficiente?

• ¿Qué reacción debía haber tenido para demostrar que era autosuficiente y madura?

Pasaje de las Escrituras

Diga a las alumnas que lean Efesios 6:1–4. Pregúnteles cómo habría sido la discusión entre Luisa y su papá si hubieran leído y comprendido el consejo que dan estos versículos.

Explíqueles que aprender a controlar nuestras emociones, estados de ánimo y actitud es parte del proceso de crecer y madurar. Durante la etapa en que tiene lugar ese proceso, tanto los padres como las jóvenes tienen que expresarse constantemente su cariño y ejercer la paciencia en su trato mutuo.

Dé fin a esta parte de la lección hablando con la clase sobre los párrafos siguientes: Citas “El Señor es muy generoso con la libertad que nos concede. Cuanto mejor aprendamos a seguir la rectitud, tanto más espiritualmente autosuficientes seremos y más se afianzarán nuestra libertad y nuestra independencia” (élder Boyd K. Packer, “Self-reliance”, Ensign, agosto de 1975, pág. 89).

“Si se entiende y se practica en la forma apropiada, la autosuficiencia es una virtud santa; sin embargo, si no se le da al Señor el lugar que le corresponde, se vuelve un vicio que aleja a las personas de los senderos de la rectitud… “A pesar de todo, el hombre por sí solo no es completamente autosuficiente; no debe confiar exclusivamente en su propia fuerza ni en el brazo de la carne. El Señor es su Consejero y su Liberador, y debe confiar en El para obtener guía, dirección e inspiración” (Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, 2ª ed., Salt Lake City: Bookcraft, 1966, págs. 701–702).

Durante esas etapas del crecimiento, es importante mantener fuertes las relaciones familiares

Pregunta para reflexionar

• ¿Qué reacción tienen ustedes cuando consideran que no se les permite tener la independencia que desearían?

Relato

Explíqueles que a veces nuestros deseos de ser independientes y autosuficientes son tan fuertes que reaccionamos en contra de cualquier persona que tenga autoridad sobre nosotras. El élder James E. Talmage (que hace muchos años fue Apóstol de la Iglesia) cuenta lo que pasó con una abeja que un día de verano entró en su oficina. A pesar de que voló zumbando alrededor del cuarto varias veces, no encontró la ventana que tenía una rendija abierta por la cual había entrado. El élder Talmage sabía algunas cosas que la abeja no podía saber. Sabía, por ejemplo, que si la abeja se quedaba encerrada en el cuarto, moriría; así que, con la esperanza de liberarla, fue hasta la ventana y la abrió de par en par; después, trató de guiar al insecto hacia la abertura; pero la abeja no quería que la guiara y cuando él insistió, hasta lo picó en la mano. De esa manera, continuó su vuelo desenfrenado y nunca llegó a encontrar la ventana abierta que la llevaría a su libertad. Al día siguiente, había muerto. (Véase “La parábola de la abeja necia”, Improvement Era, nov. de 1962, pág. 817.)

Señale el hecho de que ellas están rodeadas de personas que desean ayudarles y guiarlas en su empeño por lograr la libertad y la autosuficiencia, y que a veces esas personas saben y comprenden aspectos de la vida que ellas quizás todavía no entiendan.

• ¿En qué sentido puede la rebeldía hacer que sea más difícil lograr la independencia y la autosuficiencia?

• ¿Qué tiene de malo el deseo de que sus padres las dejen en paz y les den la libertad de hacer lo que quieran?

• ¿Por qué no es ésa una actitud prudente ni saludable?

• Tanto ustedes como sus padres, ¿ante quién serán al final responsables? (Somos todos responsables ante nuestro Padre Celestial.)

Presentación por la maestra

Explique a la clase que el Señor coloca sobre los padres la enorme responsabilidad de enseñar y de capacitar a sus hijos de acuerdo con los mandamientos de El. Pida a una alumna que lea Doctrina y Convenios 93:40–43 y 68:25. Hágales notar que las Escrituras nos enseñan también que los hijos tienen la responsabilidad de obedecer a sus padres, como se ha mencionado anteriormente. El proceso para llegar a ser autosuficiente suele ser complicado, y requiere que los hijos obedezcan a sus padres mientras aprenden la autosuficiencia. Por otra parte, durante ese período en que los padres tienen que ayudarles a asumir responsabilidades, también a ellos puede serles difícil permitir que sus hijos se independicen. No obstante, las jóvenes tienen muchas formas de mantener fuertes las relaciones familiares en esa etapa de su vida.

Análisis de temas

En esta parte de la lección, presente a las personas previamente asignadas para analizar los temas. Reparta papel y lápices entre las alumnas para que tomen notas de las ideas que les parezcan importantes. Si el tiempo lo permite, inste a las jovencitas a hacer preguntas durante la presentación de los temas.

Tema 1 (presentado por una joven de diecisiete años o una adulta menor de treinta): “¿Qué puedo hacer para mejorar la relación que tengo con mis padres?”

Las ideas que aparecen a continuación, u otras que la joven que haga la presentación haya descubierto, pueden servir de base: Si notas que las relaciones con tus padres son un tanto tirantes, tienes la responsabilidad de hacer un esfuerzo sincero por mejorar la situación. Estas son algunas de las ideas que pueden ayudarte:

  1. 1.

    Dedicar tiempo a juntarte y hablar con tus padres en los momentos en que ellos se encuentren tranquilos.

  2. 2.

    Expresarles aprecio por algo de lo que hacen por ti.

  3. 3.

    Tratar de enterarte de cuáles son las obligaciones y tareas que ellos tienen; y luego, sin ostentación, ayudarles sin que te lo hayan pedido.

  4. 4.

    Pedirles perdón cuando los hayas ofendido.

  5. 5.

    Estar siempre dispuesta a perdonar a tus padres por las injusticias que cometan, ya sean reales o imaginarias (véase D. y C. 42:88 y 64:9–10).

  6. 6.

    Orar con tus padres.

  7. 7.

    Mantener un buen sentido del humor.

Tema 2 (presentado por una joven de diecisiete años o una adulta menor de treinta): “¿Qué puedo hacer para ganarme la confianza de mis padres?”

Las ideas que aparecen a continuación, u otras que la joven que haga la presentación haya descubierto, pueden servir de base:

  1. 1.

    Los padres quieren a sus hijos y se preocupan por ellos; por ese motivo, a veces les niegan el permiso de hacer algo que, según su criterio, sea arriesgado o imprudente.

    Es preciso que los hijos comprendan esto y que, cuando tengan una actividad, estén dispuestos a dar a sus padres todos los datos que ellos quieran saber a fin de sentirse tranquilos y darles permiso para lo que desean hacer.

  2. 2.

    La confianza que los padres depositen en una hija jovencita estará en gran parte en proporción directa con el comportamiento de la joven; cuanto más demuestre ella que es capaz de cumplir lo que promete, cuanto más se discipline en su conducta, tanto menos serán las restricciones que le pondrán. Muchos de los desacuerdos que existen entre padres e hijos están relacionados con cosas sencillas como la ayuda en las tareas de la casa, los estudios y las salidas con otros jóvenes. Si la joven logra probar que es capaz de manejar con prudencia estos aspectos sencillos de su vida, tanto sus padres como ella misma tendrán más confianza en su autosuficiencia y madurez.

Tema 3 (presentado por una madre y una jovencita —si es posible, su hija— de catorce o quince años): “Qué hacer para adaptarnos a los cambios que se producen en las relaciones familiares”.

Las ideas que aparecen a continuación, u otras que las participantes hayan descubierto, pueden servir de base para esta presentación:

La madre:

  1. 1.

    A través de los años, los padres se acostumbran a enseñar y dar a sus hijos instrucciones precisas, y a veces les es difícil recordar lo importantes que son algunas cosas para los jóvenes. “Padres, acuérdense de sus años de juventud; recuerden los motivos que tenían para querer hacer ciertas cosas; recuerden lo ansiosos que estaban por que los demás los aceptaran, lo sensibles que eran a la crítica inoportuna y cuán fácil era que les hirieran los sentimientos; recuerden cómo algunas cosas que ahora les parecen de poca importancia, en otra época eran realmente trascendentales. Les pedimos que recuerden todo eso ahora que son padres” (Richard L. Evans, Improvement Era, junio de 1968, pág. 89).

  2. 2.

    Para los padres, quizás sea difícil ver a los hijos crecer e independizarse, pero deben tener en cuenta que la relación de adultos que pueden tener con ellos les brindará nuevas emociones y felicidad.

La hija:

  1. 1.

    Los padres sufren cuando se les trata irrespetuosamente. “Los padres… tienen sentimientos que pueden ser heridos… como ustedes, ellos también son sensibles a la crítica inoportuna y a la mala interpretación de los motivos que tienen para ser como son. Recuerden que dentro de lo que es correcto no hay nada que ellos no harían por ustedes” (Richard L. Evans, Improvement Era, junio de 1968, pág. 90). Hablen de las formas de demostrar respeto por los padres durante esta etapa en que están madurando.

  2. 2.

    Los malos sentimientos y las emociones se pueden controlar, en lugar de dejarse llevar por ellos o de descargarlos en los miembros de la familia. Tanto a los padres como a los hijos les es posible encontrar formas positivas de encauzar esos sentimientos y emociones y librarse de ellos.

La madre y la hija:

Sugieran formas en que las madres e hijas pueden relacionarse entre sí como adultas. “Ellas son suyas y ustedes son de ellas, y juntas tienen el privilegio, el derecho y el deber de sentarse e intercambiar ideas, y de considerar sus decisiones la una con la otra a fin de que ambas sientan que se les escucha y se les respeta; y de trabajar, orar y hacer planes juntas para que la felicidad de la familia permanezca para siempre intacta” (Richard L. Evans, Improvement Era, junio de 1968, pág. 90).

Finalice la lección recalcando el hecho de que es normal que las jóvenes y sus familias pasen por cambios de actitud y de sentimientos durante esa etapa de su crecimiento. En esa época, se pueden forjar fuertes lazos de unión familiar mediante la comprensión y la cooperación mutuas.

Aplicación de la lección

Inste a las jovencitas a emplear las notas que hayan tomado para hablar con sus padres de sus sentimientos y maneras de pensar.