Sostenemos a los poseedores del sacerdocio

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que las jóvenes aprendan la importancia de sostener y apoyar a los líderes del sacerdocio.

Preparación

  1. 1.

    Prepare una copia del siguiente cuestionario para cada una de las alumnas:

    Ve si puedes nombrar a los siguientes oficiales del sacerdocio que están a tu servicio:

    • El Presidente de la Iglesia:

    • Los miembros del Consejo de los Doce: .

    • El presidente de estaca o misión:

    • El obispo o presidente de rama:

    • Tus maestros orientadores:

    • ¿Quién es el líder del sacerdocio responsable de ti? (Asegúrese de que entiendan que ese líder es su padre si él posee el sacerdocio.)

  2. 2.

    Lleve a la clase lápices para las alumnas.

  3. 3.

    Prepare una copia para cada alumna de las ocho preguntas numeradas que hace la hermana Ardeth Kapp en su artículo.

  4. 4.

    Asigne a las jóvenes los pasajes de las Escrituras, relatos o citas que desee que se lean en la clase en voz alta.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Sostenemos a los líderes del sacerdocio

Actividad

Entregue un lápiz y una copia del cuestionario a cada jovencita. Pídales que escriban el nombre del líder correspondiente en el espacio que se provee en la hoja. Cuando hayan terminado, pregúnteles si sostienen y apoyan a esos líderes del sacerdocio.

Análisis

• ¿Qué quiere decir “apoyar” y “sostener” a alguien?

Pizarra

Algunas de las definiciones que da el diccionario a la palabra apoyar es “Ayudar… para que algo o alguien… consiga sus propósitos” y “Contribuir a cierta acción o esfuerzo”, “Favorecer”, “Patrocinar”. Y la palabra sostener quiere decir, entre otras cosas, “Apoyar. Ayudar a alguien”.

Escriba en la pizarra esas definiciones.

Debajo de las definiciones escriba las palabras Por qué y Cómo. Y bajo éstas, anote en una columna a cada uno de los líderes del sacerdocio que menciona el cuestionario (Presidente de la Iglesia, etc.), para que quede como aparece a continuación:

Apoyar: “Ayudar… para que algo o alguien consiga sus propósitos”. “Contribuir a cierta acción o esfuerzo”. “Favorecer”. “Patrocinar”. Sostener: “Apoyar. Ayudar a alguien”.

 

Por qué

Cómo

Presidente de la Iglesia

  

Consejo de los Doce

  

Presidente de estaca (o misión)

  

Obispo (o presidente de rama)

  

Maestro orientador

  

Padre

  

• ¿Cuáles son algunas razones por las que el Señor nos pide que apoyemos y sostengamos a los líderes del sacerdocio? ¿De qué formas podemos hacer eso?

Pida a las jóvenes que mencionen por lo menos una razón para sostener a cada uno de los líderes nombrados, uno por uno, y varias formas de hacerlo. Anote las respuestas junto al título del líder. Exhorte a las alumnas a pensar en determinadas cosas que harán para sostenerlos. Por ejemplo, en lugar de anotar “Hacer lo que me pida” junto al cargo de obispo o presidente de rama, sería mejor decir algo como “Aceptaré de buena gana cuando me pida que hable en la reunión sacramental y me prepararé para hacerlo”.

Pasajes de las Escrituras y cita

Para que comprendan bien la razón por la que deben sostener a los líderes del sacerdocio, haga que lean los siguientes pasajes y la cita que aparece a continuación: Doctrina y Convenios 1:38; Doctrina y Convenios 112:20; Crónicas 20:20; Amós 3:7.

“Las mujeres tienen igual prerrogativa de sostener al sacerdocio que los hombres. Ya sea en el hogar o en la organización de la Iglesia, habría muy poca inspiración y nada de progreso si las mujeres no sostuvieran al sacerdocio” (Matthew Cowley, Matthew Cowley Speaks, Salt Lake City: Deseret Book Co., 1954, pág. 194).

Una forma de apoyar a nuestros líderes es orar por ellos

Hágales notar que el orar por nuestros líderes es una importante forma de ayudarles.

Relato

Pida a la alumna a quien le haya dado la asignación que lea o cuente el siguiente relato de la impresión que tuvo una joven de la forma en que la familia del presidente Ezra Taft Benson lo fortalecía y apoyaba en su oficio del sacerdocio:

“La primera vez que fui al Tabernáculo de Salt Lake para asistir a una conferencia general de la Iglesia, me quedé admirada ante la inmensidad del edificio, pero aún más por la presencia magnética de las Autoridades Generales que allí se encontraban, y que parecía llenar todo el recinto.

“Durante los años de mi niñez, muchos de ellos habían visitado nuestra pequeña rama del estado de Montana. En esa época, no teníamos televisores ni era posible recibir la transmisión de la conferencia por radio; así que considerábamos que cada una de esas visitas era una bendición especial. A mí me parecía que tenían un poder y una fe superiores a las de cualquier otro hombre.

“Más tarde, en aquel día de abril… descubrí uno de los secretos de la fortaleza de las Autoridades Generales.

“Me hallaba sentada con los seis hijos del élder Ezra Taft Benson; una de sus hijas era mi compañera de cuarto en la universidad. Mi interés aumentó cuando el presidente McKay se levantó y anunció al próximo discursante; observé respetuosamente al élder Benson, a quien todavía no conocía personalmente, mientras se dirigía al micrófono. Era un hombre grande de estatura, y medía casi dos metros de altura; era un personaje distinguido, con título de doctor, y bien conocido en los ámbitos internacionales por ser el Ministro de Agricultura de los Estados Unidos; además, era un testigo especial del Señor, un hombre que parecía ser sereno y seguro de sí, que había dirigido la palabra a auditorios de todo el mundo. De pronto, sentí que alguien me tocaba; era una de las hijas del élder Benson, que me dijo con tono de apremio: ‘Ora por papá’.

“Un poco sorprendida, me di cuenta de que el mensaje iba pasando de uno a otro a lo largo del banco, y pensé: ‘¿Qué digo? ¿”Ora por el élder Benson”? ¿O diré “Debes orar por tu padre”?’ Pero dándome cuenta de que debía hacerse algo inmediatamente, me incliné y le dije a la persona que estaba a mi lado: ‘Ora por papá’.

“Me fijé entonces en que el mensaje pasaba de boca en boca hasta donde se hallaba sentada la hermana Benson, que ya tenía la cabeza inclinada.

“Desde ese día, muchas veces he recordado aquel mensaje: Ora por papá, el patriarca del hogar. Ora por él cuando sea presidente de distrito o maestro orientador; ora por él cuando lo nombren secretario de un grupo de servicio público, cuando su negocio o empleo prospere o cuando le rebajen el sueldo; ora por él cuando vaya a dar consejos a la familia en la noche de hogar. Ora por el papá que trabaja duramente para que Jaime pueda cumplir una misión o para que Diana pueda ir a la universidad; ora por él cuando tenga que hablar en la reunión sacramental o cuando esté por darle una bendición a mamá para que se mejore; ora por él cuando bautice a Guillermo o cuando le dé a un pequeñito recién nacido su nombre y una bendición de padre. Y por la noche, cuando llegue cansado o desanimado, ora por él. Ora por papá en todo lo que haga, en los hechos pequeños y en los grandes.

“Al pasar los años, han llegado y han concluido muchas conferencias generales; pero cada vez que el presidente Benson se ha puesto de pie para hablar, yo he pensado: ‘Sus hijos, que están ahora esparcidos por todo el país, se encuentran en este momento unidos en una oración por su padre‘.”

“Y he llegado a la convicción de que el breve mensaje que pasó a lo largo de la hilera de personas sentadas en aquel banco… hace ya años es el mensaje más importante que puedan comunicarse los miembros de una familia. Qué fortaleza y fe extraordinarios tendrá un hombre para enfrentar las dificultades cotidianas si en alguna parte del mundo uno de sus hijos pasa a los otros el mensaje: ‘Ora por papá’ “ (Elaine S. McKay, “Pray for Dad”, New Era, junio de 1975, pág. 33).

Recalque el hecho de que el sostener y apoyar al sacerdocio va más allá del mero acto de levantar la mano derecha; significa orar por ellos, hablar bien de ellos y obedecer sus instrucciones.

Debemos fortalecer a los jóvenes poseedores del sacerdocio

Presentación por la maestra

Hágales notar que la obligación que ellas tienen de sostener a los que poseen el sacerdocio no se limita únicamente a los líderes, sino que también tienen grandes posibilidades de fortalecer y sostener a los jóvenes de su misma edad.

Relato

Pida a la alumna a quien haya dado la asignación que relate lo siguiente:

Un joven élder que había sido llamado a cumplir una misión en el extranjero habló en la reunión sacramental de su barrio. Había muchos jóvenes presentes, incluso un gran número de jovencitas, lo cual no es muy común.

“Cuando se aproximaba al fin de su discurso, percibí la extraordinaria influencia que habían tenido los amigos en aquel muchacho, espiritualmente más maduro de lo que se esperaría a su edad. Después de expresar agradecimiento a su familia y otros seres queridos, y antes de dar su testimonio, se tomó del púlpito con ambas manos y se inclinó hacia adelante; bajó la cabeza por unos momentos y luego, levantando otra vez la mira- da, dijo serenamente: ‘Y agradezco a todos mis amigos, y especialmente a ustedes, las chicas que se encuentran acá, el que hayan observado las normas del evangelio y me hayan instado a hacer lo mismo’. El tono de su voz se hizo más profundo al continuar: ‘Gracias por la influencia que han tenido en ayudarme a prepararme para la misión’ “ (Ardeth G. Kapp, “By the Way She Is”, New Era, sept. de 1976, págs. 10–12).

Análisis

• ¿Qué creen ustedes que habrían hecho esas jovencitas para influir así en el futuro misionero?

• ¿Qué influencia tendrían en su decisión de ir a una misión?

• ¿De qué manera pueden ustedes influir con su actitud y su conducta en la decisión de un joven?

Cita

Explíqueles que toda jovencita tiene la capacidad de influir positivamente en los muchachos que poseen el sacerdocio para que cumplan sus responsabilidades. Lea lo siguiente, escrito por la hermana Ardeth Kapp, que describe las formas de demostrar esa influencia:

“Jovencitas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días: (1) Los muchachos que se cuentan entre sus amigos ¿saben que ustedes tienen una norma de excelencia de la cual no se desviarán? (2) Por sus acciones y sus palabras, ¿saben ellos que ustedes honran y respetan a sus padres? y (3) ¿que siguen los consejos de los líderes de la Iglesia? (4) ¿Saben que ustedes no saldrán solas con un joven hasta después de cumplir los dieciséis años porque un Profeta del Señor lo ha aconsejado así? (5) Por sus acciones, ¿saben ellos que ustedes han tomado la decisión de seguir el buen camino y que no flaquearán? (6) ¿Pueden ellos considerar su amistad como un medio de obtener confianza y respeto por sí mismos? (7) Su manera de expresarse y de vestirse, sus gustos sobre diversiones, música, libros y películas, ¿ayudarán a los jóvenes que son sus amigos a sentir respeto y admiración por la mujer? (8) Al enfrentar los muchachos un mundo en el que se tergiversa el papel de la mujer, ¿pueden ver en ustedes el refinamiento y la delicadeza que los estimulen a una actitud de reverencia, respeto y honra hacia la sagrada función de la mujer?

“Me extraña no haberme dado cuenta antes de ello, pero la mayor influencia que puede ejercer una joven en un muchacho no es alentarlo a cumplir una misión, sino revelar por medio de sus acciones su testimonio del Evangelio de Jesucristo y su compromiso de seguirlo, así como demostrarlo mediante su poder para hacer avanzar la causa del bien” (“By the Way She Is”. pág. 13; los números se han agregado).

Aplicación de la lección

Volante

Dé a cada una de las alumnas una copia de las ocho preguntas que hace la hermana Kapp; dígales que la lleven a su casa y, orando para obtener resultados, se evalúen y reflexionen sobre sus acciones. Sugiérales que la coloquen en su “Libro de Recuerdos” y que de vez en cuando la saquen y vuelvan a evaluarse.