El testimonio

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que todas las jóvenes aprendan lo que tienen que hacer para adquirir un testimonio, fortalecerlo y expresarlo a otras personas.

Preparación

  1. 1.

    Lleve a la clase unas semillas y una planta en maceta.

  2. 2.

    Haga un cartel (pancarta) con la siguiente definición: Un testimonio es el conocimiento certero que se recibe del Espíritu Santo de que: a. Jesús es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo. b. José Smith fue un Profeta de Dios que restauró el evangelio. c. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días es la única Iglesia verdadera y que la dirige un Profeta de Dios.

  3. 3.

    Escriba cada una de las siguientes referencias en una hoja separada de papel: Alma 32:27; Doctrina y Convenios 11:22; Moroni 10:4; Juan 7:17; Alma 5:46.

  4. 4.

    Asigne a las jóvenes los pasajes de las Escrituras, los relatos o las citas que desee que se lean en la clase en voz alta.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Introducción

Lección práctica y análisis de un pasaje de las Escrituras

Muestre a la clase las semillas y la planta en la maceta.

• ¿Qué relación hay entre estas cosas?

• A fin de que las semillas se conviertan en una planta, ¿qué se debe hacer?

Dígales que en el Libro de Mormón hay una comparación que hizo Alma de una semilla con otra cosa. Pídales que busquen y lean Alma 32:27–28 para descubrir en qué consiste esa comparación (con la palabra de Dios).

• Cuando tenemos la certeza de la veracidad del evangelio, ¿qué nombre le damos a esa seguridad? (La llamamos testimonio.)

Cartel y análisis

Coloque a la vista de todas el cartel que preparó en el que se define lo que es el testimonio (véase la sección “Preparación”), y pida a una alumna que lo lea en voz alta. Explíqueles que nuestro testimonio no está completo si le falta uno de esos elementos fundamentales. Deje el cartel a la vista durante todo el tiempo de la lección. (Véase “La revelación del Espíritu Santo”, por Bruce R. McConkie, Liahona, mayo–junio de 1977, pág. 74).

Toda joven puede adquirir su propio testimonio

Pasaje de las Escrituras

Dígales que el mismo Alma, que comparó la obtención de un testimonio con la germinación de una semilla, tenía un testimonio muy fuerte. Aunque cuando era joven había visto a un ángel (Mosíah 27:8–15), él había adquirido por sí mismo la certeza de que el evangelio es verdadero.

Pida a una alumna que lea en voz alta Alma 5:45–46.

• ¿Cómo llegó Alma a tener esa certeza?

Explíqueles que nadie tiene un testimonio al nacer y que, para muchas personas, el proceso de adquirirlo empieza precisamente a la edad que ellas tienen.

Preguntas para reflexionar

• ¿Tienen ustedes ese testimonio del evangelio que se define en el cartel?

• ¿Pueden decir sinceramente, como dijo Alma, que lo saben por sí mismas?

• Si todavía no tienen el testimonio, ¿han pensado en cómo pueden obtenerlo?

Cita y análisis

El presidente Spencer W. Kimball afirmó que toda persona puede obtener un testimonio:

“Podemos contar con la auténtica certeza de la existencia real de un Dios personal; de la actual vida activa de Cristo… de la divinidad de la restauración… por medio de José Smith… Toda persona consciente puede llegar a conocer la veracidad de estas cosas con la misma seguridad con la que sabe que el sol nos da su luz. Fracasar en alcanzar ese conocimiento es admitir que no se ha pagado el precio necesario para adquirirlo” (La fe precede al milagro, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1983, págs. 14–15).

• ¿Qué debe hacer una persona para “pagar el precio”, como dice el presidente Kimball? (Estudiar y orar para obtener el conocimiento, o sea, el testimonio, de Dios, de Cristo, de José Smith y de la Restauración.)

En las Escrituras encontramos palabras de otros profetas diciéndonos lo que debemos hacer, el precio que hay que pagar, a fin de adquirir un testimonio.

Actividad con pasajes de las Escrituras y análisis

Entregue a las alumnas las hojitas de papel en las que escribió las referencias de Alma 32:27, Doctrina y Convenios 11:22, Moroni 10:4, Juan 7:17 y Alma 5:46. Si la clase es grande, divídala en cuatro o cinco grupos; si es pequeña, deje que las jóvenes trabajen solas o en parejas. Después que hayan leído el pasaje que les asignó, haga a cada grupo (o a cada alumna) la siguiente pregunta:

• De acuerdo con el pasaje de las Escrituras que han leído, ¿en qué consiste el precio que se debe pagar para obtener el testimonio?

A medida que le den las respuestas, vaya escribiéndolas en la pizarra junto a la referencia del pasaje y analicen juntas cómo puede ayudarles ese elemento a adquirir el testimonio.

  • El deseo de creer (Alma 32:27).

  • El estudio de las Escrituras y de las palabras de los profetas de la actualidad (D. y C. 11:22).

  • Orar con verdadera intención (Moroni 10:4).

  • Obedecer la voluntad de Dios viviendo de acuerdo con el evangelio (Juan 7:17).

  • Ayunar y orar (Alma 5:46).

Nota: Deje esa lista en la pizarra, pues tendrá que referirse a ella más adelante.

• Una vez que hayamos pagado el precio y tengamos el deseo, y una vez que hayamos estudiado, orado, vivido con rectitud y ayunado, ¿qué se debe recibir a fin de completar el proceso de obtener el testimonio?

Si las jovencitas no saben contestar esta pregunta, dígales que lean otra vez Moroni 10:4.

Ya sea que se sienta súbitamente o poco a poco, todo testimonio se recibe por el poder del Espíritu Santo. Por ser diferentes, las personas lo recibimos también de diferente forma, pero muchas veces se describe como una sensación de ardor en el pecho o una idea predominante en nuestra mente (véase D. y C. 8:2–3; 9:8; Lucas 24:32).

Cita

“Ser testigo ocular no [es] suficiente; hasta el testimonio de los Apóstoles originales debía basarse en el testimonio del Espíritu Santo. Un profeta nos ha dicho que el testimonio del Espíritu Santo deja en nuestra alma una impresión más profunda que la ‘visita de un ángel’ “ (Dallin H. Oaks, “Testigos de Cristo”, Liahona, enero de 1991, pág. 34).

El testimonio trae grandes recompensas a la persona que lo obtiene

Relato y análisis

El testimonio que las jóvenes obtengan les traerán también otras bendiciones. Diga a las alumnas que presten atención al relato que les va a leer sobre una joven más o menos de la edad de ellas, y que determinen cuáles fueron las bendiciones que recibió por tener un testimonio del evangelio. “En mayo de 1972, Julie Wang iba caminando por una calle de la ciudad de Kaohiong, Taiwán, cuando vio a dos jóvenes extranjeros que entregaban volantes a los que pasaban. Ella tomó una de las hojas y vio que contenía un breve mensaje sobre la restauración del Evangelio de Jesucristo… En sus años de crecimiento, siempre le habían inculcado enseñanzas evangélicas, y al leer aquello, el Espíritu la inspiró para que averiguara los detalles de esa restauración. Por lo tanto, envió sus datos, y casi en seguida la visitaron los misioneros. Desde lo primero que oyó tuvo la convicción de que el evangelio era verdadero y sintió el deseo de bautizarse.

“Su padre (que era ministro de una congregación cristiana) no pudo comprender sus deseos… Sin embargo, cuando Julie le explicó lo que sabía de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, él también aceptó la verdad del mensaje.

“El domingo 1º de abril de 1973, Julie fue a la capilla de Kaohiong con sus padres y con otros sesenta y dos miembros de la Iglesia K’e Liao y allí, con lágrimas en los ojos, presenció el bautismo de sus padres… Su gozo fue más grande aún al ver entrar también en las aguas bautismales a cuarenta y ocho personas a quienes había conocido y amado toda su vida.

“…Gracias a la fortaleza, el valor y el testimonio de una jovencita de quince años, toda una congregación pasó a formar parte de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días” (Malan R. Jackson, “Julie Wang”, New Era, junio de 1973, pág. 7).

• ¿Qué bendición recibieron Julie y otras personas como consecuencia de su testimonio?

Relato y análisis

Dígales que, en el relato que les va a contar, verán cómo el testimonio afectó la vida de una joven conversa, y que presten atención para descubrir qué bendiciones recibió por mantenerse firme.

“Hacía poco tiempo que me había bautizado cuando supe que debía someterme a una intervención quirúrgica. Un día, una amiga que no era miembro de la Iglesia fue al hospital a visitarme y yo le conté que me había bautizado. Ella me respondió que ése era entonces el motivo por el que me hallaba en el hospital: que me había convertido a una iglesia que no creía en Cristo. Me quedé asombrada ante tal despliegue de ignorancia con respecto a la Iglesia, sabiendo bien que ella había vivido varios años entre personas que eran miembros.

“Hasta entonces nunca había expresado mi testimonio, pero en ese momento sentí la necesidad de hacerlo, y le dije que, por supuesto, adoramos a Jesucristo y sabemos que es el Hijo de Dios, que José Smith fue un Profeta de Dios y que la Iglesia continúa recibiendo revelación en la actualidad.

“A pesar de no haber convencido a mi amiga de que debía unirse a la Iglesia, al tener esa experiencia sentí una fortaleza interior indescriptible. Y esa fortaleza me ayudó en mi recuperación y ha sido para mí una constante fuente de consuelo desde entonces”.

• ¿En qué nos puede beneficiar el expresar nuestro testimonio?

• ¿Por qué obtenemos fortaleza interior y consuelo al hacerlo?

Testimonio

Testifique a la clase que toda joven que esté dispuesta a pagar el precio a fin de obtener su propio testimonio lo recibirá y tendrá las bendiciones que le son inherentes.

El testimonio se debe fortalecer y expresar continuamente

Lección práctica y análisis

• Una vez que una joven adquiera su testimonio, ¿tiene alguna garantía de que siempre lo tendrá consigo?

Señale la planta y pregunte:

• ¿En qué se puede comparar esta planta con su testimonio del evangelio? (En que ambos necesitan cultivo y alimento constantes.)

• ¿Qué le pasará al testimonio si no se le cuida en la debida forma?

• ¿De qué modo pueden ustedes perder su testimonio? (Algunas de las respuestas posiblemente sean: Por no guardar el día de reposo; por no orar ni estudiar el evangelio; por dar más importancia a las cosas mundanas que a las espirituales; por no obedecer la Palabra de Sabiduría.)

• Si continúo cuidando esta planta y poniéndole agua, ¿qué pasará?

Exactamente lo mismo sucede con el testimonio.

• ¿Cómo se mantiene fuerte el testimonio?

En esta parte de la lección, vuelva a referirse a lo que está escrito en la pizarra y ayúdeles a comprender que también lo fortalecerán si continúan haciendo lo mismo que hicieron para obtenerlo.

Cita y análisis

Explíqueles que una de las formas de fortalecer el testimonio es expresarlo a otras personas.

El presidente Gordon B. Hinckley nos ha dicho: “Una vez que se obtiene ese testimonio, tenemos la obligación de testificar a los demás” (“Conference Report”, Conferencia de Area en Seúl, Corea, 1975, pág. 12; cursiva agregada).

• ¿Por qué tenemos “la obligación” de expresar el testimonio a los demás? (Véase D. y C. 88:81.)

• Casi todos los meses, el primer domingo del mes, la reunión sacramental es una reunión de testimonios. ¿Por qué será así?

• ¿Qué sienten ustedes cuando escuchan a una persona que tiene un fuerte testimonio del evangelio?

• ¿En qué afecta eso su propio testimonio?

Dígales que nuestro testimonio se hace más fuerte cuando lo expresamos y al oír a otros expresar el suyo.

Una jovencita contó esta experiencia: Relato “Es curioso cómo crece el testimonio a pasos agigantados cuando uno lo expresa. Nací y me crié como miembro de la Iglesia, y siempre he tratado de esforzarme por seguir sus enseñanzas. Siempre creí que mi testimonio era tan fuerte como el de los demás, pero nunca lo había expresado. Mis amistades, naturalmente, conocían mis creencias, pero eso era todo.

“Hasta que llegó el día en que, en la clase de seminario, el maestro me llamó, junto con otras dos personas, a dar testimonio a los demás. Aquello me sobresaltó y me quedé aterrada. Cuando me tocó el turno, me puse de pie sin saber qué decir: entonces las palabras empezaron a brotar, y hablé desde lo profundo de mi corazón dando testimonio de que Jesús es el Cristo, que la Iglesia es verdadera y que José Smith era un Profeta de Dios, así como lo es el que tenemos en la actualidad.

“Cuando terminé de hablar, tenía por dentro una sensación cálida y agradable. Mi testimonio había crecido y lo sentía así. Era como contemplar el crecimiento acelerado de una planta en una película documental de ciencia”.

Señale el cartel y explíqueles que en el testimonio de esa joven se incluían todos los elementos de los que habló el élder McConkie.

Preguntas para reflexionar

• ¿Cuán fuerte es el testimonio de ustedes?

• ¿Qué están haciendo para fortalecerlo?

• ¿Cuándo fue la última vez que expresaron su testimonio?

Testimonio

Si siente la inspiración de hacerlo, exprese su propio testimonio a las jóvenes. Dígales también que confía en que cada una de ellas puede saber por sus propios medios que Jesús es el Cristo, que José Smith fue un Profeta de Dios, que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días es la única Iglesia verdadera y que en la actualidad hay un Profeta que nos dirige. Exhórtelas a dar su testimonio en el transcurso del próximo mes.