El estudio de las Escrituras

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que aumente en cada alumna el deseo de estudiar diariamente las Escrituras.

Preparación

  1. 1.

    Lleve a la clase un papel y un lápiz para cada jovencita.

  2. 2.

    Prepare para llevar a la clase uno o más de los artículos que se mencionan en la “Introducción”.

  3. 3.

    Escriba cada una de las siguientes referencias de las Escrituras en una hoja de papel o en una tarjeta pequeña y colóquelos en un recipiente. Haga todas copias las que necesite, aunque repita las referencias, para dar por lo menos una a cada alumna:

    • Mateo 18:15. 2 Nefi 32:9.

    • Doctrina y Convenios 121:7–8.

    • Santiago 1:5–6.

  4. 4.

    Haga para cada alumna un marcador de libros en forma de llave, como el que se ilustra al final de la lección, usando, si es posible, cartulina o cartón.

  5. 5.

    Una o dos semanas antes, pida a dos o tres de las jovencitas que vayan a la clase preparadas para leer a las demás su pasaje preferido de las Escrituras y explicar por qué les resulta especial.

  6. 6.

    Optativo: Si lo desea, asigne a una joven la cita “La meditación no es absurda” para que la lea al resto de la clase.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Introducción

Coloque a la vista de las jóvenes uno o más de los siguientes artículos que haya llevado: una lata de comida envasada sin la etiqueta, una botella de líquido sin la etiqueta, un molde (patrón) de vestido o blusa sin las instrucciones o una receta complicada sin las instrucciones para prepararla. Hágales notar lo que le falta a cada artículo.

• ¿Qué valor tienen estos artículos en su condición presente?

• ¿Sabrían cómo utilizarlos?

• ¿Qué valor tienen las instrucciones? (Nos dan direcciones y nos ayudan a saber cómo utilizar un artículo o lograr algo que nos propongamos hacer.)

• ¿Cuándo nos hacen falta instrucciones para vivir?

• ¿Dónde encontramos instrucciones escritas para toda nuestra vida? (Muéstreles ejemplares de cada uno de los libros de Escrituras.)

Pasaje de las Escrituras

Escriba en la pizarra la referencia de 2 Nefi 33:4–5.

Pida a las alumnas que lean esos versículos y contesten con las palabras de Nefi cuáles son las razones por las que debemos estudiar las Escrituras.

Si lo desea, anote las respuestas en la pizarra.

Se han hecho grandes sacrificios para que podamos tener hoy las Escrituras

Presentación por la maestra

A través de toda la historia del mundo, el Señor ha instruido a los profetas para que guardaran registros de sus tratos con El. Ellos y otros registradores hicieron grandes sacrificios para que nosotros pudiéramos tener las Escrituras.

Actividad

Reparta los papeles y lápices. Entregue un ejemplar de las Escrituras a cada alumna y dígales que empiecen a copiarlo, comenzando por el primer versículo del primer libro o sección. Deje que copien durante dos o tres minutos y luego dígales que se detengan.

• Al paso que van, ¿cuánto tiempo les llevaría copiar todo el libro?

Recalque lo pesado de la tarea de copiar algo a mano y cuánto tiempo y concentración se requieren para hacerlo. Hágales notar lo difícil que debe de haber sido para los profetas escribir las Escrituras grabando los caracteres en láminas de metal o dibujándolos en rollos de papiro. Después de los siglos que llevó hacer estos registros, se requirió en algunos casos hasta años de esfuerzo, además de la ayuda directa del Señor, para traducirlos del idioma original a otros idiomas.

• Aparte del tiempo y el esfuerzo de escribir o traducir las Escrituras, ¿qué otros sacrificios hubo que hacer para que pudiéramos tenerlas hoy en día?

Entre las respuestas se pueden mencionar los hechos siguientes:

  1. 1.

    Los esfuerzos de Nefi y sus hermanos para obtener las planchas de bronce (1 Nefi 3–4).

  2. 2.

    La pesada labor de Mormón para compendiar las extensas planchas de Nefi y crear las planchas de Mormón de las cuales José Smith tradujo el Libro de Mormón (Palabras de Mormón 1:1–5; Mormón 1:1–5; 5:8–9; 6:6).

  3. 3.

    La lucha larga y solitaria de Moroni para terminar y enterrar las planchas de oro (Mormón 8:1–5; Moroni 1:1–4).

  4. 4.

    El sufrimiento, la persecución e incluso la muerte de José Smith por haber traducido las planchas del Libro de Mormón y trabajado por el restablecimiento de la Iglesia de Cristo en la tierra (José Smith—Historia 1:30–67; D. y C. 135:1–3).

(Estas referencias que se dan en cada uno de los puntos anteriores son para el uso de la maestra y no hay necesidad de leérselas a las jóvenes de la clase.) Hágales comprender que a cada uno de esos hombres se les dio una tarea que parecía imposible de llevar a cabo, pero que, sin embargo, gracias a sus esfuerzos la palabra de Dios en forma escrita está a nuestra disposición en la actualidad.

Es posible aprender a deleitarnos con las Escrituras

Participación de las alumnas y análisis de pasajes de las Escrituras

Pida a las jóvenes a quienes se lo haya asignado que lean sus pasajes preferidos y expliquen por qué son especiales para ellas.

• ¿Qué pensaba Nefi sobre las Escrituras? (Para que puedan contestar mejor esta pregunta, pida a una alumna que lea 2 Nefi 4:15.)

• ¿Qué quiere decir eso de que nuestra alma se deleite en las Escrituras? (Es valorarlas y disfrutar de la lectura.)

Explíqueles que al darnos cuenta de que en las Escrituras encontramos soluciones para nuestros problemas, les daremos más valor y las leeremos con más gusto (deleite).

Cita

Dígales que les va a leer el relato de Parley P. Pratt, uno de los primeros líderes de la Iglesia, de la experiencia que tuvo al leer el Libro de Mormón:

“Lo abrí ansiosamente y leí lo que decía en la cubierta; después leí el testimonio de varios testigos sobre la forma en que se había encontrado y traducido. A continuación, empecé a leer su contenido, página por página. Leí todo el día; comer era un fastidio, pues no sentía deseos de ingerir alimentos; al llegar la noche, era un fastidio dormir, pues tenía más interés en seguir leyendo.

“Mientras leía, el Espíritu del Señor me acompañaba, y comprendí y supe, con tanta claridad y lucidez como un hombre sabe que existe, que el libro era verdadero. Mi gozo llegó a su plenitud y me regocijé hasta el punto de recibir con creces el pago por todos los sufrimientos, sacrificios y trabajos que había pasado” (Autobiografía de Parley P. Pratt, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1938, pág. 37).

Presentación por la maestra

Dígales que las Escrituras contienen la revelación que se ha dado a los profetas, y que al leerlas ésta se convierte en una revelación personal para nosotros. Cuando eso ocurre, también nosotros sentiremos que nuestra alma se deleita en las Escrituras.

Soluciones de las Escrituras

Pase a las alumnas el recipiente que contiene las tarjetas o las hojas de papel con las referencias y dígales que saquen uno o más, según la cantidad que haya preparado, y que busquen y lean en silencio el pasaje cuya referencia tengan. Dígales que presten atención a las situaciones que usted les presentará y se fijen en el pasaje que tienen para ver si da una solución a ese problema en particular; las que tengan la solución deben leer el pasaje en voz alta.

Judith es muy querida por sus compañeros de clase. Susana es su amiga, pero como está celosa de ella, hizo correr entre las amistades de las dos un rumor que ha perjudicado la reputación de Judith. ¿Qué debe hacer Judith? (Véase Mateo 18:15.)

María Luisa está muy preocupada por sus estudios, pues querría sacar notas sobresalientes. Piensa que debería pedir ayuda a alguien, pero no sabe a quién ni dónde buscar la ayuda que necesita. ¿Qué debe hacer? (Véase 2 Nefi 32:9.)

Beatriz acaba de perder a un miembro de su familia muy querido. La muerte fue súbita y ella está abrumada por el dolor. ¿Dónde encontrará el consuelo y la fortaleza que le hacen falta? (Véase D. y C. 121:7–8.)

Dos misioneros llaman a la puerta de la casa de Tania y se les invita a entrar. Durante su presentación, Tania siente un fuerte deseo de saber si lo que le dicen es verdad. ¿Qué puede hacer para averiguarlo? (Véase Santiago 1:5–6.)

• ¿Ha tenido alguna de ustedes la experiencia de haber encontrado en las Escrituras la guía para solucionar un problema?

Déles tiempo para hablar de las experiencias que hayan tenido y decir cómo les han servido de guía las Escrituras. Si usted ha tenido alguna que les pueda contar, relátela a la clase.

Presentación por la maestra

Anímelas a memorizar pasajes de las Escrituras que tengan para ellas un significado especial. Recuérdeles que la Guía para el estudio de las Escrituras, que se encuentra en la última edición del Libro de Mormón, facilita la búsqueda de pasajes que estén relacionados con un tema en el que tengamos particular interés. A fin de que se familiaricen con ella, muéstreles dónde está y dígales que busquen un tema que se les ocurra en el momento y se fijen si hay o no referencias al respecto.

Explíqueles que hay muchas formas de leer y estudiar las Escrituras para que tengan más significado para nosotras y nos gusten más. Una joven que empezó a seguir un programa de estudio regular de las Escrituras cuenta lo siguiente en cuanto a la forma en que su estudio la elevó y el gozo que le trajo.

Cita

Pida a la joven a quien se lo haya asignado previamente que lea el trozo titulado “La meditación no es absurda”:

“En pequeña escala, aprendí la forma en que todos los santos hombres de Dios llegan a conocer a Dios y al evangelio. No se trata de un don que se da a un pequeño grupo selecto, sino de una bendición que se basa en el principio de la obediencia, las largas horas de dedicación y el estudio.

“Al leer las Escrituras… aprendí algunos detalles esenciales de la meditación y la indagación.

“1. Orar siempre antes de empezar a leer las Escrituras. Es preciso concentrarse y estar libre de todo lo mundano. Además, se debe orar mientras se lee, cuando ciertos conceptos del evangelio iluminan el alma o cuando surgen interrogantes. No debemos vacilar en dirigirnos a nuestro Padre.

“2. Tener siempre a mano lápiz y papel mientras se lee. Esta es una actividad estimulante y muchas veces la mente un poco confusa se llena de buenas ideas, metas y pensamientos interesantes.

“3. ¡Ir despacio! Este estudio no es una carrera. Ya no es necesario terminar una cantidad determinada de capítulos antes de ir a acostarse; se puede pasar varios días estudiando un capítulo o un versículo. Si aprendemos pasajes de memoria, brotarán de éstos significados escondidos que no habíamos reconocido, sentidos que tienen aplicación a nuestra vida actual.

“4. Hacer preguntas mientras se lee… Indagar y después suplicar al Señor. Al hacer preguntas, las puertas de mi corazón se abrieron y dieron entrada al Espíritu Santo para que morara en mí.

“5. Durante el día, detenerse varias veces en lo que se esté haciendo y meditar sobre ese concepto que se ha tratado de entender. Por ejemplo, si consideramos la idea ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’, debemos repetirnos mentalmente el pasaje, llevar el pensamiento escrito en un pequeño trozo de papel y evaluar cada una de nuestras acciones de acuerdo con él.

“Para todo esto, es necesario obligarse a dedicarle tiempo; es un acto de renovación diaria. Al renovar así nuestro punto de vista, tenemos la recompensa de ver que nuestra vida sigue una dirección nueva e incluso de recibir revelación diariamente.

“Esa meditación nos lleva a adquirir una comprensión verdadera y más profunda del evangelio, de nuestra misión y de la gloria de Dios. Al reflexionar, muchas veces preparamos el camino para que la dulce paz del Espíritu Santo entre en nuestro corazón y nos ilumine todo el ser con la verdad…

“El presidente Joseph Fielding Smith dijo: ‘Toda mi vida he estudiado y meditado sobre los principios del evangelio y he procurado vivir de acuerdo con las leyes del Señor. Como resultado de ello, mi corazón se ha llenado de un gran amor por El y por Su obra, y también por todos los que tratan de llevar a cabo Sus propósitos en la tierra’ (“Conference Report”, oct. de 1971, pág. 6; cursiva agregada).

“Dedicar tiempo a la meditación. Esto es la clave para recibir gozo y conocimiento increíbles acá en la tierra.

“El Salvador dijo: ‘…Os dejo estas palabras para que las meditéis en vuestro corazón, junto con este mandamiento que os doy, de llamarme mientras estoy cerca.

“ ‘Allegaos a mí, y yo me allegaré a vosotros…’ (D. y C. 88:62–63)” (Susan Hill,

“Pondering Isn’t Preposterous”, New Era, mayo de 1976, págs. 49–50).

Resumen

Haga hincapié en que la meditación sobre las Escrituras aumentará nuestro gozo y nos hará deleitarnos más al estudiarlas; además, nos acercará más al Salvador.

Conclusión: La llave para obtener felicidad

Cita

A fin de recalcar más la importancia que tienen para nosotros las Escrituras, lea la siguiente cita: “En cierto punto de nuestra vida, cada uno de nosotros tiene que descubrir por sí solo las Escrituras; y no solamente una vez, sino que es preciso volver a descubrirlas continuamente” (Spencer W. Kimball, “How Rare a Possession—The Scriptures!”, Liahona, septiembre de 1976, pág. 4).

Otro Profeta de Dios también nos ha aconsejado que leamos diariamente el Libro de Mormón. El presidente Ezra Taft Benson dijo lo siguiente:

“Existe un libro que necesitamos estudiar diariamente, tanto personalmente como en familia… es el Libro de Mormón” (“Una responsabilidad sagrada”, Liahona, julio de 1986, pág. 71).

“Debemos leer diariamente sus páginas y nos acercará ‘más a Dios por seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro’ (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 234)” (“Conference Report”, oct. de 1988, pág. 3).

Marcador de libros

Dé a cada alumna un marcador de libros de los que preparó (vea la muestra al final de la lección). Pida a las jovencitas que escriban en la parte de atrás una hora determinada en la que estudiarán las Escrituras todos los días. Hágales comprender que aun cuando lean unos pocos versículos, o sólo uno, todos los días, recibirán de ello un gran beneficio. Dígales que usen el marcador para indicar el lugar donde hayan dejado de leer y como un símbolo del compromiso que se han hecho de estudiar las Escrituras diariamente, y de que el estudio y la meditación de las Escrituras son las llaves que les abrirán la puerta hacia la salvación y la felicidad.