El servicio al prójimo

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que todas las jóvenes aprendan a sentir gozo al servir a su prójimo.

Preparación

  1. 1.

    Lleve a la clase dos o tres herramientas como un martillo, un serrucho, un destornillador, una pinza, etc. (o, si no las consigue, una lámina que muestre algunas herramientas).

  2. 2.

    Escriba en una tira de cartulina “Servíos por amor los unos a los otros” (Gálatas 5:13), para colocarla a la vista de la clase en el momento apropiado.

  3. 3.

    Antes de presentar la lección, hable con la presidencia de la clase sobre lo que quiere decir servicio al prójimo y sobre las diversas formas en que las jovencitas pueden prestar servicio tanto individualmente como en grupo. Al terminar la clase, quizás las alumnas deseen elegir algo que puedan hacer para servir a alguien, ya sea en forma personal o todas juntas.

  4. 4.

    Pida a cuatro alumnas que se preparen para presentar a la clase los ejemplos de servicio al prójimo que dieron cuatro profetas (que se encuentran en la segunda sección de esta lección).

  5. 5.

    Asigne a las jóvenes los pasajes de las Escrituras, los relatos o las citas que desee que se lean en la clase en voz alta.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Introducción: Los instrumentos del Señor

Ilustración

Muéstreles las herramientas que haya llevado (o la lámina de herramientas).

• ¿Cómo funcionan estos instrumentos?

Explique a la clase que sea cual sea la función que tengan esas herramientas o instrumentos, la única forma en que pueden prestar esa utilidad es en las manos de los seres humanos.

Cita y análisis

El élder Marion D. Hanks, de los Setenta, se refirió a la única clase de instrumentos de los que puede valerse nuestro Padre Celestial para realizar Su obra.

“El Señor dijo, hablando de Sus siervos: ‘Y su brazo será mi brazo…’ (D. y C. 35:14). ¿Han pensado en esas palabras? A mí me parece que éste es uno de los encargos personales más sagrados y significantes que se puedan encontrar en los santos registros o en cualquier otro escrito. El Señor dice ahí que este brazo mío es Su brazo. En lo que a mí concierne, esta mente, esta lengua, estas manos, estos pies, este dinero, éstos son los únicos instrumentos con los que El cuenta para hacer Su obra… Y en lo que concierne a ustedes, sus brazos, sus recursos, su inteligencia, su lengua, sus energías, son los únicos instrumentos que tiene el Señor para Su labor” (Service, Brigham Young University Speeches of the Year, Provo, octubre 15 de 1958, pág. 3).

• ¿Qué quieren decir esas palabras?

Nuestros profetas han enseñado con el ejemplo la forma de prestar servicio abnegado a nuestros semejantes

Presentación por la maestra

Los profetas, a los que nuestro Padre Celestial ha llamado para dirigir la Iglesia y enseñar a la gente, nos han demostrado con su ejemplo cómo prestar servicio abnegado siendo instrumentos en las manos del Señor. Pida a las jovencitas a quienes les haya dado la asignación que lean o cuenten los siguientes relatos a la clase.

Relatos y análisis

José Smith

Mercy R. Thompson, una hermana que conoció al profeta José Smith, escribió: “Jamás olvidaré la amable simpatía y la bondad fraternal que él nos demostró siempre a mí y a mi hijita huérfana de padre. Yendo nosotras con él y su esposa Emma en el carruaje de ellos, lo he visto bajarse y juntar flores de la pradera para regalarle a mi pequeña” (“Recollections of the Prophet Joseph Smith”, Juvenile Instructor, julio 1º de 1892, pág. 399).

• ¿Qué demostró José Smith al llevar a cabo ese acto de bondad?

George Albert Smith

“Mientras viajaba en tren entre Salt Lake City y San Francisco, el presidente George Albert Smith conoció a un hombre que vivía en Napa, estado de California”. Los dos hombres tuvieron una agradable conversación durante el viaje, y después empezaron a escribirse.

“Pasó un tiempo, y el presidente Smith se dio cuenta un día de que hacía mucho que no recibía noticias de su amigo, John Delaney”. Hizo averiguaciones y se enteró de que el señor Delaney se hallaba internado en un hospital. “El presidente Smith le envió mensajes dándole ánimo y esperanzas; en uno de éstos le sugirió que… quizás le resultara muy agradable escuchar al Coro del Tabernáculo en la audición radial que presentaba todos los domingos por la mañana”. Su amigo así lo hizo y sintió que su espíritu se reanimaba y elevaba. Después, le escribió al Presidente diciéndole que “tenía la esperanza de oír algún día al coro cantar una de sus piezas predilectas, ‘La oración del Señor’… Para su gran sorpresa y enorme placer, el coro cantó ese himno precisamente el domingo siguiente. Es de imaginar la alegría del señor Delaney al escuchar en el magnífico órgano del Tabernáculo” los primeros acordes del himno, porque su amigo se había tomado la molestia de hacer los arreglos para que lo cantaran. (Véase de Edith Smith Elliott, “The Joy of Serving Humanity”, Instructor, noviembre de 1966, pág. 427).

• ¿Qué nos enseña sobre el servicio al prójimo el ejemplo del presidente Smith?

Joseph Fielding Smith

Cuando Joseph Fielding Smith tenía treinta y cuatro años, lo llamaron como miembro del Consejo de los Doce Apóstoles y parte de sus responsabilidades lo llevaban a viajar por todo el mundo, de manera que era reconocido por los miembros en todas partes. Pero su esposa dio una descripción más personal de este gran hombre:

“El hombre que yo conozco es un marido y padre bondadoso y afectuoso, cuya mayor ambición en la vida es hacer feliz a su familia, olvidándose completamente de sí mismo en el esfuerzo por lograr la felicidad de los suyos. Es el hombre que acuna al niño inquieto hasta hacerlo dormir, el que dice cuentos a los pequeñitos antes de que se vayan a la cama, el que nunca está demasiado cansado ni demasiado ocupado para quedarse hasta tarde de la noche o levantarse temprano por la mañana a fin de ayudar a los hijos mayores a resolver los problemas difíciles de la escuela. Cuando hay enfermos, el hombre que conozco vela tiernamente al indispuesto y lo atiende con abnegación…” (“Joseph Fielding Smith: Un discípulo sumiso”, Liahona, diciembre de 1993, pág. 26).

• ¿Qué hacía el presidente Joseph Fielding Smith para demostrar amor a su familia?

• Por el ejemplo del presidente Smith, ¿qué aprenden ustedes con respecto a servir a su propia familia?

Spencer W. Kimball

El élder Boyd K. Packer, del Consejo de los Doce, hace el siguiente comentario sobre el presidente Spencer W. Kimball:

“Los familiares y amigos, y todas las personas que se relacionan con el presidente Kimball, saben que él nunca se está quieto. Siempre ha tenido esa fuerza motivadora que lo lleva a mantenerse siempre ocupado…

“Una vez, viajando por la carretera, cerca de la frontera del estado de Idaho, pasé el auto en el que iban el presidente y la hermana Kimball, que se dirigían a una conferencia. Ella iba manejando, y el presidente Kimball iba sentado atrás, con su pequeña máquina de escribir sobre las rodillas, como de costumbre, rodeado de papeles, aprovechando esa oportunidad para trabajar, para hacer algo más en beneficio de otras personas” (“President Spencer W. Kimball: No Ordinary Man”, Ensign, marzo de 1974, pág. 6).

• ¿De qué modo demostraba con su acción el presidente Kimball que amaba a los miembros de la Iglesia?

• ¿Qué clase de servicio prestó en esa ocasión la hermana Kimball?

• ¿Qué bendiciones reciben ustedes en la actualidad por medio de las labores del Presidente de la Iglesia?

• ¿Qué aprendemos del relato sobre el presidente Kimball acerca de prestar servicio en la Iglesia?

Cita y análisis

Al tratar de prestar servicio a nuestros semejantes, podemos seguir el ejemplo que nos han dado los profetas. El presidente Spencer W. Kimball dijo:

“Dios nos tiene presentes y vela por nosotros, pero por lo general se vale de otras personas para atender a nuestras necesidades. Por lo tanto, es vital que nos sirvamos unos a otros… En Doctrina y Convenios leemos lo importante que es socorrer a los débiles, levantar las manos caídas y fortalecer las rodillas debilitadas (véase D. y C. 81:5). Muchos de nuestros actos de servicio consisten simplemente en animar o en prestar asistencia mundana por medio de labores mundanas, pero ¡cuán gloriosas pueden ser las consecuencias de esos actos mundanos y de las pequeñas cosas que hacemos por los demás!” (“There Is Purpose in Life”, New Era, septiembre de 1974, pág. 5).

Explique a las jovencitas que la palabra mundano aquí se refiere a acciones sencillas de la vida diaria. El presidente Kimball enseñó, y la vida de los profetas es un ejemplo de ello, que los actos de servicio cotidianos bendicen a nuestros semejantes. Y por medio del servicio, las personas son instrumentos en las manos de nuestro Padre Celestial.

La actitud al servir es tan importante como el servicio mismo

Tira de cartulina

Coloque a la vista de las jóvenes la tira donde dice “Servíos por amor los unos a los otros”.

Relato

El relato que aparece a continuación demuestra cómo un grupo de jóvenes hizo las veces de valiosos instrumentos de servicio al prójimo:

Karen nació con una lesión al cerebro, pero gracias en parte a un grupo de jovencitas, se le presentaron perspectivas de que su vida tuviera un propósito.

Durante los primeros meses después de nacer, parecía como cualquier otro niño recién nacido. Sin embargo, poco a poco, sus padres empezaron a darse cuenta de que ella no hacía los mismos progresos que habían hecho de pequeños sus hermanos. Cuando se enteraron de que tenía una lesión cerebral, se quedaron desolados; no obstante, los médicos les dieron ánimo diciéndoles que su niña podría aprender a hacer muchas cosas si alguien le dedicaba el tiempo necesario para enseñarle.

Los padres se esforzaban por darle el amor y la atención que requería, pero los otros hijos también los necesitaban. Al enterarse de la condición de Karen, las jovencitas de su barrio se ofrecieron a ayudar a la familia. Durante el verano, se establecieron un horario rotativo, mediante el cual pasaban con ella una hora de mañana y otra de tarde. Cuando comenzaron a hacerlo, la niña no tenía músculos capaces de soportar su peso. La madre hizo después este comentario:

“ ‘Las chicas le han ayudado a cobrar fuerza en los músculos. Empezó primero a gatear un poquito; después de trabajar con ella un tiempo, comenzó a gatear más. Era evidente que necesitaba constantemente ánimo y estímulo.

“ ‘El doctor indicó que sería bueno que pasara dos horas por día en un columpio de resortes con el que pudiera ejercitar los músculos de las piernas. Para que diera resultado, era necesario tenerla entretenida a fin de que empujara con los pies en el suelo para hacer saltar el columpio. Las jovencitas se dedicaron a jugar con ella para mantenerla en movimiento’.”

Cuando empezaron las clases, cinco de las chicas continuaron visitando a Karen, una Laurel y cuatro Damitas. Cada una eligió un día de la semana en el que dedicaba una hora para estar con ella después de la escuela. Gracias al servicio que esas jóvenes prestaron, la niña pudo aprender a hacer cosas que quizás nunca hubiera aprendido o que le hubiera llevado mucho tiempo poder realizar. Su madre dijo lo siguiente:

“ ‘Las jovencitas han sido tan dedicadas con Karen. La llevaban a pasear, le leían libros de cuentos, jugaban con ella y se ganaron su confianza. Ella las esperaba ansiosamente todos los días. Y apenas un año después de empezar ese servicio, Karen comenzó a caminar, cuando tenía dos años y medio’.”

La mamá de Karen también afirma que, después de toda la atención que las chicas le dedicaron jugando con ella, hablándole, teniéndola en brazos y haciéndole hacer sus ejercicios, lo más importante de todo es el amor y la abnegación con que la cuidaron (véase “Young Women’s Loving Service”, Church News, 27 de nov. de 1976, págs. 8, 13).

Análisis

Señale la tira de cartulina y pregúnteles:

  • ¿Qué creen que querría decir el apóstol Pablo cuando dijo: “Servíos por amor los unos a los otros”?

  • ¿Cómo demostraron las jóvenes que sentían amor por Karen y sus padres?

  • ¿Qué sacrificios habrán tenido que hacer para prestar el servicio abnegado que prestaron a Karen?

  • ¿Qué actitud debemos tener cuando prestamos servicio a alguien?

Pasaje de las Escrituras

Para contestar la última pregunta, pida a una joven que lea 2 Corintios 9:7.

Las jóvenes pueden sentir gozo realizando actos diarios de servicio

Citas y análisis

Dígales que presten atención a los comentarios que hicieron algunas de las jóvenes que se dedicaron a ayudar a Karen, con los cuales expresaron lo que sentían al prestar ese servicio.

“ ‘Me hace feliz el saber que he ayudado a alguien… Al principio, cuando empezamos, nunca creí que Karen llegara algún día a caminar. Trataba de ponerme en su situación e imaginar lo que sería para ella. Creo que eso me hizo tener más determinación de ayudarla a aprender a caminar’.”

“La mayor recompensa de otra de las jovencitas fue ver el entusiasmo de la niña al aprender algo nuevo. ‘Creo que valió la pena el tiempo que empleamos’, comentó” (Church News, pág. 13).

Anime a las alumnas a contar alguna experiencia en que ellas hayan prestado servicio a otra persona.

• ¿Qué recompensas se reciben al prestar servicio?

• Si prestan servicio a una persona que no les agradezca, que no parezca apreciar su bondad o que no se entere de que fueron ustedes quienes le ayudaron, ¿qué deben hacer al respecto? (Hágales comprender que no se debe prestar servicio nunca con el propósito de recibir agradecimiento ni reconocimiento.)

Presentación por la maestra

Recuérdeles las palabras del presidente Kimball: “Muchos de nuestros actos de servicio consisten simplemente en animar o en prestar asistencia mundana por medio de labores mundanas, pero ¡cuán gloriosas pueden ser las consecuencias de esos actos mundanos y de las pequeñas cosas que hacemos por los demás!”

Análisis

• ¿Cómo pueden ustedes ser “instrumentos” del Padre Celestial?

• ¿Qué servicios pueden ustedes prestar diariamente a su familia, sus amigos y otras personas que los necesiten?

• ¿Cómo puede traerles gozo el prestar servicio al prójimo?

Déles tiempo para pensar antes de contestar esta última pregunta; después, permítales analizar sus ideas. Si lo desea, sugiérales algunos servicios que pueden prestar como entretener a un hermanito leyéndole un cuento, sonreír o decir algo amable a un vecino, hacer un mandado para un familiar o vecino, etc.

Aplicación de la lección

Exhorte a las jóvenes a que, si todavía no lo han hecho, se establezcan una meta con relación a prestar servicio al prójimo y a ser más compasivas para con los demás.

Presentación por la presidenta de la clase

Dé tiempo a la presidenta de la clase para presentar algún proyecto de servicio a sus compañeras. Haga que establezcan una meta y la marquen en un calendario que la clase tenga a mano siempre.