Los pensamientos puros

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que las alumnas entiendan que los pensamientos puros y virtuosos conducen a una vida virtuosa.

Preparación

  1. 1.

    Lleve a la clase la filmina y la cinta casete Música inspiradora: Pensamientos dignos (20 minutos; 51129 002), junto con un proyector de filminas, una grabadora y una pantalla para la proyección. Prepare todo este equipo antes de que empiece la clase.

  2. 2.

    Unos días antes de esta lección, vea la filmina. (Para ayudarle a preparar esta clase, al final de la lección hay una copia del discurso de la filmina. Si no le es posible conseguir ésta o el equipo para mostrarla, utilice ese discurso como base para promover una conversación y un intercambio de ideas.)

  3. 3.

    Prepare un cartel con este pasaje de las Escrituras: “Deja que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente” (D. y C. 121:45).

  4. 4.

    Prepare también para cada alumna un trozo de cartulina recortado en forma de nota musical (véase la ilustración al final de la lección) en el que haya copiado ese mismo pasaje.

  5. 5.

    Asigne a las jóvenes los pasajes de las Escrituras, los relatos o las citas que desee que se lean en la clase en voz alta.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Al aprender a controlar los pensamientos, adquirimos la fortaleza para vivir virtuosamente

Presentación por la maestra

Dígales que seguramente algunas de ellas conocerán a alguien que después de haber violado la ley de castidad ahora desee de todo corazón no haber cometido tan grave error. Asegúreles que esta lección le dará a cada una de ellas un elemento esencial para poder llevar una vida virtuosa.

Cita

Pídales que escuchen las siguientes palabras del élder Boyd K. Packer, del Consejo de los Doce, y determinen cuál es ese elemento esencial: “Nuestros pensamientos son el cuadro de distribución, el panel de control que gobierna nuestras acciones” (Let Virtue Garnish Thy Thoughts, Brigham Young University Speeches of the Year, Provo, sept. 26 de 1967, pág. 4).

Cartel y análisis

Coloque a la vista de las jóvenes el cartel con el pasaje de Doctrina y Convenios 121:45.

• ¿Por qué nos habrá dicho el Señor que diéramos lugar a la virtud en nuestros pensamientos “incesantemente”?

Filmina y análisis

En la filmina Música inspiradora: Pensamientos dignos, el élder Packer explica cómo es posible que la virtud engalane nuestros pensamientos y cómo el ejercicio del control sobre lo que pensemos nos llevará a vivir virtuosamente. Diga a las jóvenes que presten atención para descubrir las diversas formas de desarrollar la capacidad de controlar sus pensamientos.

Muestre la filmina. (Si no la ha conseguido, utilice el discurso como base para el análisis.) Al terminar, hable con las jovencitas de lo que ellas pueden hacer para aprender a controlar lo que piensen.

A continuación, hay una serie de preguntas que puede utilizar en el análisis, si lo desea.

  1. 1.

    Según lo que dice el élder Packer, ¿qué es lo más difícil de hacer en esta vida? (Controlar los pensamientos.)

  2. 2.

    ¿Qué beneficios recibimos al controlar nuestros pensamientos? (Vencer malos hábitos, adquirir más valor, conquistar el temor y ser más felices.)

  3. 3.

    ¿Quién decide lo que habrás de pensar? (Tú misma.)

  4. 4.

    ¿Cuáles son algunas de las formas en que los pensamientos indignos pueden parecernos inocentes e inofensivos? 5. ¿Qué puedes hacer para eliminar de tu mente los pensamientos impuros?

  5. 6.

    ¿Qué nos sugiere emplear el élder Packer para ayudarnos a controlar los pensamientos? (La buena música.)

  6. 7.

    ¿Qué peligro hay en escuchar música moralmente indeseable? (Estimula los pensamientos impuros y muchas veces insinúa o promueve la irreverencia, la inmoralidad, los vicios, etc.)

  7. 8.

    ¿Qué tipo de música debemos escuchar? (La música edificante, que inspira y promueve la espiritualidad, la reverencia, la felicidad y la percepción de la belleza que nos rodea.)

  8. 9.

    ¿Cuál es una de las bendiciones que se nos prometen si dejamos que nuestra mente rebose de pensamientos buenos, hermosos e inspiradores? (La guía y la inspiración constantes del Espíritu Santo.)

  9. 10.

    ¿Que nos recomienda hacer el élder Packer como un medio de controlar los pensamientos? (Que aprendamos un himno predilecto de memoria y lo cantemos cuando los malos pensamientos nos asalten.)

Aplicación de la lección

Sugiérales que elijan un himno que puedan utilizar en la forma que sugirió el élder Packer. Exhórtelas a memorizar la letra de ese himno para poder cantarlo cuando les asalten los malos pensamientos.

Recordatorio

Entregue a cada joven un recordatorio de esta lección: Una nota musical recortada en cartulina con las palabras “Deja que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente” escritas en ella. Si lo desean, pueden escribir en la parte de atrás el título del himno que hayan elegido. Pida a una alumna que lea otra vez Doctrina y Convenios 121:45.

Actividad

Haga que las jovencitas preparen una lista evaluando los discos o cintas casetes de música que puedan tener y se deshagan de todos los que no les inspiren buenos pensamientos.

Música inspiradora: Pensamientos dignos

Discurso de la filmina, por el élder Boyd K. Packer.

“Cuando era apenas un jovencito, vivíamos en una casa rodeada por un huerto; parecía que nunca había suficiente agua para los árboles. Aun cuando las zanjas estaban siempre bien aradas en la primavera, pronto se llenaban de maleza. Un día, estando yo encargado del riego, me enfrenté con un serio problema. Al correr el agua por la zanja, chocaba contra la maleza y se dispersaba en todas direcciones. Comencé a levantar bancos de contención en los charcos formados al costado de la zanja. No bien terminaba de levantar uno, el agua se filtraba por otro lugar. De pronto, llegó al huerto un vecino; me observó por un momento y luego con un par de fuertes paladas cavó en el fondo de la zanja permitiendo que el agua corriera por el canal que había hecho, y me dijo: ‘Si deseas que el agua se mantenga en su curso, debes preparar el cauce por el cual corra’

“He llegado a la conclusión de que los pensamientos, al igual que el agua, permanecerán en su curso siempre que les preparemos un cauce por el cual correr; de otro modo, nuestros pensamientos, al igual que el agua, siguen el curso de menor resistencia, buscando siempre los niveles más bajos. Es posible que el desafío mayor y lo más difícil a que os enfrentéis en esta vida mortal sea aprender a controlar vuestros pensamientos. En la Biblia dice: ‘Así como el hombre piensa en su corazón, así es él’ (Proverbios 23:7). Aquel que puede controlar sus pensamientos se ha conquistado a sí mismo.

“A medida que aprendáis a controlar vuestros pensamientos, podréis eliminar hábitos, aun aquellos que sean degradantes, podréis cobrar valor, vencer al miedo y disfrutar de una vida feliz. Me fue dicho cientos de veces durante mi adolescencia que los pensamientos deben ser controlados, pero nadie me dijo cómo debía hacerlo. Con el paso de los años, he pensado sobre esto y he llegado a la conclusión de que la mente puede ser comparada con un escenario. El telón está levantado en todo momento decisivo; siempre hay una teatralización llevándose a cabo en ese escenario. Puede ser una comedia, una tragedia interesante o aburrida, buena o mala, pero siempre hay una actuación en el escenario de vuestra mente.

“¿Habéis notado que los pequeños pensamientos sombríos entran en escena desde los costados y captan vuestra atención en medio de cualquier actuación en ese escenario, y sin ninguna intención de vuestra parte? Estos pensamientos delincuentes procurarán distraer vuestra atención; si permitís que aparezcan en escena, todos los buenos pensamientos abandonarán el escenario, quedaréis huérfanos de buenos pensamientos, pues habréis consentido a ello, a la influencia de pensamientos injustos. Si lo permitís, ellos actuarán en el escenario de vuestra mente tanto como se lo toleréis. Pueden representar tramas de maldad, de celos, de odio; pueden resultar vulgares, inmorales y aun depravados. Cuando tengan el escenario a su disposición, si los dejáis, os persuadirán sutilmente para acaparar vuestra atención; por cierto que pueden hacer que la experiencia sea interesante. Pueden hasta convenceros de que son inocentes, puesto que son tan sólo pensamientos. ¿Qué haréis en una circunstancia tal, cuando el escenario de vuestra mente esté invadido por los impulsos de pensamientos sucios, aun cuando sean pensamientos grises que parezcan casi limpios, o los inmundos, que son sin duda malos. Si podéis llenar vuestra mente con pensamientos limpios y constructivos, entonces no habrá cabida para los que son invariablemente impíos, y se verán forzados a partir.

“Estoy de acuerdo con que, en el mundo actual, es por lo general difícil mantener la mente plena de pensamientos dignos; esto requiere un control cuidadoso; no obstante, se puede lograr cuando uno edifica un lugar seguro por el que puedan correr los pensamientos. En lo personal, he encontrado la forma de edificar dicho lugar y quisiera compartirla con vosotros. Está relacionado con la música: música digna. Un sabio hombre dijo en una oportunidad: ‘La música es uno de los instrumentos más poderosos para gobernar la mente’. Ya sea que gobierne la mente de una manera positiva o de una negativa, es determinado por lo que pongáis en la escena de vuestra mente. Si podéis decir que una canción os inspira espiritualmente o que os hace veros en una perspectiva más noble, entonces la música es digna de valor. Si sólo entretuviera o elevara vuestro espíritu, tendría entonces un buen uso; pero si os hace sentir la necesidad de reaccionar de una forma carnal o sensual, o de sentir deseos inmodestos, entonces tal música debe ser evitada; no es digna.

“Siempre han existido aquellos que toman las cosas hermosas y las corrompen. Ha sucedido así con la naturaleza, también con la literatura, con el drama, con las artes y por cierto que también ha sucedido con la música. Por siglos, ha resultado obvio que cuando se escribe una letra inmodesta para una música atractiva, la canción puede desviar el pensamiento de los hombres. La música en sí misma, según la forma en que se interprete, por su ritmo, por su intensidad, puede afectar la sensibilidad espiritual.

“Vivimos en una época en que la sociedad atraviesa por un cambio sutil y poderoso, y se está volviendo cada vez más permisiva en aquellas cosas que acepta como modo de entretenimiento. Como resultado de ello, la mayoría de la música que en la actualidad escuchamos de músicos populares parece estar más encaminada a agitar que a pacificar, a excitar más que a calmar. Algunos músicos parecen promover abiertamente tanto los pensamientos como las acciones desmedidas.

“Jóvenes, no podéis daros el lujo de albergar en vuestra mente los efectos de una música indigna. No es inofensiva; puede traer al escenario de vuestra mente indignos pensamientos que marquen un ritmo de actuación del que os hagáis fácil presa. Os degradáis a vosotros mismos cuando os identificáis con esas cosas que a veces rodean los extremos de la música: el desaseo, la irreverencia, la inmoralidad, los vicios. Tal música no es digna de vosotros.

“Seleccionad cuidadosamente aquello que escuchéis y que produzcáis: pasa a ser una parte de vosotros, controla vuestros pensamientos e influye también en la vida de otros. Os recomiendo que reviséis vuestra discoteca y os desprendáis de todo aquello que promueva los pensamientos degradantes. Dicha música no debería estar en manos de jóvenes a quienes les concierne el desarrollo espiritual.

“No quiero decir con esto que toda la música actual produzca pensamientos indignos. Conocemos innumerables interpretaciones que son edificantes. En la actualidad, sabemos de música que promueve el entendimiento entre la gente, música que inspira el valor, música que despierta sentimientos de espiritualidad, reverencia, felicidad y reconocimiento a lo bello.

“El Señor dijo: ‘Mi alma se deleita en el canto del corazón; sí, la canción de los justos es una oración para mí y será contestada con una bendición sobre sus cabezas’ (D. y C. 25:12). La Primera Presidencia de la Iglesia ha expresado su parecer en cuanto a la influencia de la música en vuestra vida. Han dicho:

“ ‘A través de la música, la habilidad del hombre para expresarse a sí mismo va más allá de los límites de la palabra hablada, tanto en sutileza como en poder. La música puede ser utilizada para exaltar e inspirar, o también para llevar el mensaje de la destrucción y la degradación; por lo tanto, es importante que los Santos de los Ultimos Días apliquemos en todo momento los principios del evangelio y busquemos la guía del Espíritu para seleccionar la música que escuchemos (véase Boletín del sacerdocio, diciembre de 1970, pág. 10).

“Tenemos gran confianza en vosotros, la juventud de nuestra Iglesia. Vuestros deseos son ahora más dominantes en la planificación de las actividades de la Iglesia. Esto descarga una gran responsabilidad sobre vosotros, especialmente sobre aquellos que han sido llamados a ocupar posiciones de liderazgo. Permitidme que os aconseje, jóvenes líderes, que prestéis cuidadosa atención a la música que seleccionéis para vuestras actividades. Consultad con vuestros asesores al hacer dichas selecciones. No podéis prescindir del beneficio de su sabiduría, pues la brecha entre la Iglesia y el mundo, con la disparidad de su música, es más ancha en esta época que en cualquier otra generación anterior.

“El presidente J. Reuben Clark, ya fallecido, quien fuera consejero de la Primera Presidencia de la Iglesia y uno de nuestros grandes líderes, lo explicó de esta forma:

“ ‘Nuestros deberes en la Iglesia no nos permiten proveer ni tolerar un entretenimiento desmedido, con la teoría de que si no lo permitimos, la juventud irá a otra parte para obtenerlo. No sería razonable de ningún modo el instalar una mesa de ruleta en el salón de actividades de una capilla con propósitos de hacer juegos de azar, con la excusa de que si no lo hacemos, la juventud irá a un casino para jugar. Jamás podremos conservar a nuestra juventud de este modo’.

“Tampoco es apropiado proveerle la clase de música y de atmósfera que atrae a los jóvenes del mundo. Debéis permanecer firmes y no arriesgar aquello que sabéis que es justo y bueno. Debéis tener el valor de encender más luces y de bajar el volumen de la música cuando éstos no contribuyan a la clase de atmósfera que origine pensamientos dignos; y debéis insistir en las más altas normas de vestir y de actuar, tanto de parte de aquellos que animen las actividades como de los que asistan a ellas.

“Deseo recordaros que no es nuestro privilegio ni el privilegio de ninguno de los llamados como líderes, ya sea que fuere joven o adulto, acomodar la Iglesia con la finalidad de colocarla en el camino que la juventud se encuentre ya transitando. “La Iglesia es estable y está sólidamente sujeta a la verdad, y todo dentro de ella se encuentra a buen resguardo. Nuestra tarea es proveer la clase de liderazgo que creará un limpio canal para que sirva de guía a la juventud, un canal que le ayude a elevar sus normas y guardarlas a salvo de la indigna influencia del mundo.

“Os exhorto a que desarrolléis vuestros talentos, y si tenéis talento para la música, pensad en esto: Hay aún mucha música por escribir y mucha para ser interpretada. La vuestra puede ser la música digna que edifique, que esparza el evangelio, que influya positivamente en la gente, que dé consuelo y fuerza a las mentes perturbadas.

“Existen muchos ejemplos, tanto antiguos como modernos, que hacen referencia a la influencia de la buena música. El desconsuelo desapareció y las mentes se llenaron de paz cuando las palabras ‘Santos, venid’ dieron a los pioneros el valor que necesitaban para enfrentar sus dificultades. Ese mismo himno ha servido de inspiración para muchos en el transcurso de los años.

“En una oportunidad, estaba hablando con un piloto que había regresado recientemente de un arduo vuelo. Hablamos del valor y del miedo, y le pregunté cómo se había podido controlar al pasar por todo lo que había enfrentado. Me dijo: ‘Tengo un himno que es mi favorito, y cuando me encontraba en medio de la desesperación, cuando quedaban pocas esperanzas de que pudiera volver, lo entoné mentalmente y fue como si los motores del avión cantaran junto conmigo:

“ ‘Santos, venid, sin miedo ni temor, mas con gozo andad. Aunque cruel jornada ésta es, Dios nos da Su bondad’.

“De esta fuente extrajo ese hombre la fe, ingrediente básico del valor.

“El Señor mismo estaba preparado para Su más grande prueba mediante la influencia de la música, pues la Escritura nos dice: ‘Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos’ (Marcos 14:26).

“Recordad, jóvenes, deseo que cada uno de vosotros recuerde que ésta es vuestra Iglesia y que vuestro Señor y Salvador se encuentra al frente de la misma; Su guía e inspiración constantes están a vuestra disposición cuando conserváis la mente llena de buenos elementos, de lo hermoso, y de lo que inspira. Esta es una de las formas de lograrlo: escoged un himno en particular, al igual que lo hizo mi amigo el piloto, un himno cuya letra sea edificante y su música reverente, un himno que os haga sentir la inspiración verdadera. Hay muchas canciones hermosas entre las que se puede elegir. Buscad la guía del Espíritu al hacer la selección; escudriñad el himno cuidadosamente; memorizadlo. Aun cuando no hayáis tenido preparación musical, podéis analizar un himno sencillo. Utilizad entonces esto como un curso para vuestros pensamientos; haced que sea vuestro canal de emergencia.

“Cuando sea que encontréis actores sombríos infiltrándose en vuestros pensamientos sobre el escenario de vuestra mente, pensad en ese himno; cambiará por completo vuestro estado de ánimo.

“Por ser la música edificante y limpia, los pensamientos turbios se alejarán avergonzados porque la virtud, si la deseamos, no se asociará con lo inmundo; lo malvado no puede tolerar la presencia de la luz. En el debido tiempo, os encontraréis tarareando la música casi en forma sistemática para alejaros de los pensamientos indignos. Una vez que hayáis aclarado el escenario, mantenedlo ocupado con pensamientos dignos, tomando parte activa en cosas buenas y dignas. Jóvenes, conservad vuestra mente llena de pensamientos dignos, pues así como el hombre piensa, así es él, y tendréis la habilidad de alcanzar aquellas cosas que llenarán de plenitud vuestra vida.

“Recordad que sois hijos e hijas del Dios Todopoderoso. Os doy mi testimonio de que Dios es nuestro Padre, de que somos Sus hijos, de que nos ama, y que ha proveído cosas grandes y gloriosas en esta vida. Yo sé estas cosas y agradezco a Dios la influencia edificante de la buena música en mi vida, que ha favorecido mis pensamientos y elevado mi alma.”