El cuidado de un paciente en el hogar

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que todas las alumnas reconozcan el valor que tiene cuidar de un paciente en su hogar y los beneficios que se reciben al rendir ese servicio.

Preparación

  1. 1.

    Prepare las hojas para el ejercicio de “Correcto e incorrecto”, para darle una a cada alumna.

  2. 2.

    Asigne a las jóvenes los pasajes de las Escrituras, los relatos o las citas que desee que se lean en la clase en voz alta.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Introducción

Análisis

Pida a las alumnas que cuenten si han tenido alguna experiencia de cuidar a alguien que haya estado enfermo en su casa. ¿Qué aprendieron con esa experiencia? ¿Qué hubieran querido saber cuando estaban ayudando a cuidar a esa persona?

Tenemos muchas oportunidades de cuidar la salud de otros en nuestro hogar

Presentación por la maestra

Dos aspectos importantes de cuidar la salud en el hogar son ocuparse de mantener la buena salud de sus habitantes y evitar accidentes. No obstante, aunque se tomen precauciones, toda familia se ve afectada en alguna oportunidad por un accidente o una enfermedad; por ese motivo, es siempre conveniente tener conocimientos de primeros auxilios y del cuidado del enfermo en el hogar. El relato siguiente indica varias aptitudes que cualquier persona puede adquirir a fin de proveer buenos cuidados en la casa a un paciente de edad avanzada.

Relato

Ana tenía doce años cuando una de sus abuelitas se cayó y se fracturó una cadera; por eso tuvieron que operarla y colocarle un perno de metal en el hueso lesionado para enderezarlo y hacerlo sanar.

Después de unos días, le dieron de alta en el hospital, pero los médicos sugirieron a la familia que la internaran en una casa de reposo donde pudiera convalecer rodeada de los cuidados que le harían falta en ese período. La mamá de Ana habló con los de la familia y les preguntó si estarían dispuestos a compartir las responsabilidades de atenderla, para que pudiera ir a vivir con ellos mientras se recuperaba; les explicó que tendrían que trabajar más, pues sería necesario lavarle la ropa de cama y los camisones (camisas de dormir), llevarle la comida a la cama, darle masajes con loción en la espalda y las piernas, ayudarle a hacer los ejercicios terapéuticos, llevarla en la silla de ruedas y animarla con conversación alegre.

Ana, Florencia y Margarita, sus dos hermanas gemelas que eran mayores que ella, y Benjamín, el hermanito de seis años, estuvieron de acuerdo y prometieron ayudar. Al principio, la abuela tenía que permanecer en la cama, y las dos muchachas mayores se encargaban de cambiarle las sábanas; una ayudaba a la abuela a ponerse de costado hacia un lado de la cama, mientras la otra tendía el otro lado; Ana y las gemelas se encargaban de prepararle y llevarle las bandejas con la comida y Benjamín le llevaba una palangana con agua para lavarse las manos y la cara. De vez en cuando, Ana cortaba una flor del jardín, la ponía en un pequeño florero y se la llevaba en la bandeja de la comida; esto siempre hacía sonreír a la abuela.

A Benjamín le gustaba frotarle los brazos y las manos con loción; mientras él lo hacía, la abuela le contaba cosas interesantes del abuelo, que había muerto antes de que él naciera. Una noche, el papá de los chicos le dio una bendición, porque ella había empezado a desanimarse por la lentitud de su recuperación.

Cuando se les dijo a las chicas que la música que escuchaban ponía nerviosa a la abuela, ellas empezaron a bajar el volumen para no molestarla. La mamá alquiló una silla de ruedas y un andador en una tienda especializada en suministros médicos. Poco a poco, la abuela fue recuperando las fuerzas; todos los días la sentaban unas horas en la silla de ruedas; Benjamín y Ana se turnaban para ayudarle a hacer los ejercicios que el doctor le había prescrito. A todos les gustaba empujar la silla de ruedas por los alrededores de la casa y por la vereda en los días soleados. Cuando por fin pudo ponerse de pie y tratar de caminar otra vez, el papá de los chicos la ayudó a sostenerse y apoyarse en el andador, que era muy liviano y que ella iba empujando para que le sirviera de sostén mientras recuperaba la fuerza en las piernas. Al cabo de un tiempo, pudo dejar de lado el andador y caminar sólo con la ayuda de un bastón.

El día que la abuela no necesitó más ni siquiera del bastón para caminar, todos los de la familia estaban encantados pero también un poco tristes porque sabían que eso significaba que ya podía volver a su casa; ella estaba muy agradecida a su familia por los cuidados recibidos, pero como era una persona muy independiente, también estaba deseando regresar a su hogar y a los muchos amigos que tenía en el vecindario donde vivía.

Análisis en la pizarra

Anote en la pizarra las cosas valiosas que aprendió la familia de Ana al tener que cuidar a la abuela en el hogar.

(Entre lo que anote quizás se encuentre lo siguiente: la cooperación entre los miembros de la familia, los diversos cuidados para atender a un enfermo, el valor de las bendiciones del sacerdocio, la compasión, el autodominio, la abnegación, la comprensión hacia el que sufre, el adaptarse a circunstancias nuevas en el hogar.)

• ¿En qué les habrá ayudado esa experiencia a prepararse para cuidar en el futuro de su propia familia?

Análisis

¿Qué otras circunstancias similares, que requieran conocimientos para cuidar a un enfermo, pueden surgir en el hogar? (El nacimiento de un bebé, un accidente, una enfermedad grave o de larga duración, la convalecencia de una operación, el cuidado de un miembro física o mentalmente imposibilitado (minusválido), una enfermedad crónica.)

Es posible adquirir el conocimiento para los cuidados principales de la salud

Pasaje de las Escrituras

Diga a las alumnas que busquen y lean la última frase de Doctrina y Convenios 38:30 y la marquen en su libro: “…si estáis preparados, no temeréis”.

Presentación por la maestra

El estar preparados es mucho más que limitarse a tener artículos de primeros auxilios para emergencias y enfermedades; es tener las aptitudes necesarias y el conocimiento que nos haga cumplir nuestra función de manera apropiada. En una emergencia, a veces es más peligroso cometer un error que no hacer nada; en algunos casos, solamente la acción apropiada e inmediata puede salvar la vida de una persona. El adquirir esos conocimientos nos dará más confianza y nos capacitará para hacer lo necesario cuando se presente la ocasión.

• El estar preparadas para atender a un lesionado o enfrentar otra situación de emergencia, ¿en qué forma influirá en nuestro comportamiento y en la manera de responder de la persona afectada?

Análisis

Al analizar esta pregunta, saque a colación las siguientes ideas: Si se está muy nervioso o agitado, la persona afectada percibirá esa agitación y también se pondrá nerviosa. Quien la asista debe presentar una apariencia serena. Si se siente nerviosa, debe orar en silencio y nuestro Padre Celestial le hará conservar la calma y tener una actitud tranquilizadora, y la inspirará para que haga lo correcto. Es sumamente importante saber dónde buscar la ayuda de expertos, especialmente en una emergencia; además, esto contribuirá a la calma del que esté tratando de prestar auxilio.

El saber cómo cuidar de un niño pequeño es también muy importante. Como muchas de las jovencitas tendrán la oportunidad de servir de niñeras en su casa o para otras personas, deben saber que necesitan tener disponibles ciertos datos.

• ¿Qué información necesitarán tener a mano cuando cuiden niños? (La dirección de la casa donde estén cuidando al niño; el número de teléfono, la dirección o el nombre del lugar donde se encuentren en ese momento los padres; el nombre y número de teléfono del pediatra o del médico de la familia; el número de teléfono de la unidad médica de emergencia y de los bomberos; el número de teléfono del centro de control de substancias tóxicas, si lo hay, o de una farmacia de turno; y el nombre y número de teléfono de un familiar o amigo adulto, para el caso de no poder ponerse en contacto con los padres.)

Aun cuando nunca sea necesario emplear ninguno de esos datos, el tenerlos les dará la tranquilidad que les haría actuar prudentemente en un caso de emergencia.

En el cuidado de los niños, lo que más se necesita es sentido común. Por ejemplo, consideren la siguiente pregunta:

• ¿Cuáles son algunas de las precauciones que se deben tener al cuidar a un bebé? ¿Y cuando se cuida a un niño que ya camina?

Analicen las respuestas de las jovencitas y agreguen otras precauciones como: no dejar nunca solo al bebé en una cama (a no ser su camita, si tiene barandas), en un sofá ni en la bañera; no perder jamás de vista a un niño en una plaza de juegos o un parque; tener el bebé en brazos para que expulse el aire del estómago mientras se le da el biberón).

Pregúnteles si saben de qué otros detalles debería estar al tanto una niñera.

Ejercicio de Correcto e incorrecto

Entregue a cada alumna una hoja con el ejercicio “Correcto e incorrecto” para probar los conocimientos que tienen de primeros auxilios y otras técnicas de emergencia en el cuidado de la salud. El conocimiento de las jóvenes variará, según las experiencias que hayan tenido.

Análisis

Las jóvenes se darán cuenta, por supuesto, de que todas las cláusulas de este ejercicio son correctas. Analicen los puntos en los cuales ellas tengan dudas; dígales que se lleven a casa la hoja con el ejercicio para estudiarla y consultarla.

Conclusión

Presentación por la maestra

El conocimiento de las técnicas de primeros auxilios y de otros procedimientos del cuidado de la salud en el hogar es muy importante, así como lo es mantenerse al tanto de las técnicas nuevas. Saber cómo llevar a cabo estos procedimientos sencillos hace más fácil el cuidado de una persona y puede incluso salvar la vida de alguien que esté en peligro.

Aplicación de la lección

Presentación por la maestra

  1. 1.

    Pregunte a las alumnas en cuál de los siguientes temas les gustaría recibir más instrucción; luego, con la aprobación del líder del sacerdocio, haga planes para tener esas demostraciones el día de la actividad semanal. No las haga un domingo.

    1. a.

      Que una madre con experiencia o una persona que por su profesión tenga conocimiento del cuidado de los niños haga una demostración sobre la forma apropiada de atender a un niño pequeño (cómo bañarlo, vestirlo, alimentarlo).

    2. b.

      Que una persona calificada, como un maestro Scout, un voluntario de la Cruz Roja, un médico o una enfermera haga la demostración de la respiración de boca a boca, de la técnica de Heimlich para el caso en que algo obstruya los conductos respiratorios, de la aplicación de presión para detener una hemorragia, del tratamiento para el shock, etc.

  2. 2.

    Pida a una persona con experiencia que demuestre algunos puntos importantes del cuidado de un paciente en el hogar, como cambiar las sábanas con el paciente en la cama, tomar el pulso y la temperatura del enfermo, etc.

  3. 3.

    Que las alumnas se turnen para dramatizar una llamada telefónica de emergencia al cuerpo de bomberos, al centro de control de substancias tóxicas o a una ambulancia, dando correctamente su nombre, la dirección donde se necesite la asistencia y el tipo de emergencia.

  4. 4.

    Si es posible en la región donde vivan, exhórtelas a inscribirse en la Cruz Roja para tomar una clase de primeros auxilios, del cuidado de un paciente en el hogar u otro curso similar que haya disponible.

Ejercicio de Correcto e incorrecto

  1. 1.

    El mejor método para detener una hemorragia es aplicar presión directamente en la herida con un trozo de tela arrollado como una almohadilla pequeña o con la palma de la mano.

  2. 2.

    Se dice que ocurre una emergencia respiratoria cuando la respiración se detiene y la víctima empieza a ahogarse y no puede hablar. En ese caso hay que utilizar la técnica de Heimlich.

  3. 3.

    No se debe intentar ningún procedimiento que no se conozca bien, porque se puede causar mayor daño a la víctima. Hay que tratar de conseguir lo antes posible el auxilio de un experto.

  4. 4.

    No se debe mover a una persona lesionada hasta que llegue el personal médico, a menos que donde se encuentre esté en peligro inminente.

  5. 5.

    Si la víctima ha ingerido una substancia química corrosiva o venenosa, antes de hacer nada se debe llamar al centro de control de tóxicos o al hospital más cercano (o a una farmacia, si no se tiene disponible lo otro).

  6. 6.

    Nunca se debe intentar dar líquidos ni alimento a un paciente que esté inconsciente.

  7. 7.

    Mientras se efectúa la respiración de boca a boca, la cabeza del paciente debe estar inclinada hacia atrás, de tal manera que el mentón esté hacia arriba. Se le debe apretar suavemente la nariz, para evitar que el aire se cuele por los orificios nasales.

  8. 8.

    Para evitar que una persona lastimada entre en shock, se le debe mantener acostada y cubrirla con una frazada si la temperatura le ha bajado o tiene frío.

  9. 9.

    La actitud tranquila y confiada de la persona que atienda a la víctima la tranquilizará y le calmará temores que pueden aumentar las posibilidades de que entre en shock.

  10. 10.

    La aplicación de una compresa fría a una contusión disminuye las posibilidades de inflamación y hemorragia en los tejidos internos.

  11. 11.

    El torniquete es un método peligroso de detener la hemorragia y ya no se considera entre las técnicas aprobadas de primeros auxilios, a menos que haya una hemorragia profusa que no se pueda detener de ninguna otra manera.

  12. 12.

    Cualquier lesión pequeña de la piel, causada por el roce o el raspado, debe lavarse con agua y jabón para desinfectarla y evitar la infección.

  13. 13.

    Si una substancia química entra en los ojos, éstos deben lavarse inmediatamente con bastante agua limpia; para hacerlo, se coloca a la persona con la cabeza inclinada hacia atrás y un poco hacia un lado, y se empapa una toallita, servilleta o trapo limpio en agua fría de la canilla (grifo; durante el proceso se mantiene el agua corriendo), exprimiendo esa agua sobre el ojo abierto del paciente, de manera que corra por el ojo y salga por el costado hacia el cual está inclinada la cabeza. Se repite este procedimiento hasta limpiar el ojo de la substancia irritante.

  14. 14.

    Toda persona debe saber cómo protegerse del frío o del calor excesivos.

  15. 15.

    No se debe mover a una persona con una fractura a menos que sea completamente indispensable (que su vida esté en peligro en el sitio donde está).

  16. 16.

    Una persona que haya recibido un golpe fuerte en la cabeza debe recibir atención médica, aun cuando esté consciente, y debe estar en observación por un período de veinticuatro a cuarenta y ocho horas.

  17. 17.

    No se debe dejar jamás a un niño solo en un vehículo, especialmente durante la temporada de calor.

  18. 18.

    Cuando la ropa de una persona está en llamas, el método más eficaz para apagar el fuego es envolver a la víctima en un trozo grande de alfombra o una frazada, o hacerla rodar por el suelo.

  19. 19.

    Se debe memorizar o tener a mano los números de teléfono para casos de emergencia.

  20. 20.

    Toda substancia química abrasiva o tóxica se debe guardar fuera del alcance de los niños (incluso los productos de limpieza).

(Adaptado del Curso de estudios de la Sociedad de Socorro, 1976–1977.)