La capacidad que se requiere para tener éxito

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que cada una de las alumnas aprecie la capacidad que tiene para tener éxito en la vida.

Preparación

  1. 1.

    Lleve a la clase papel y lápiz para cada una.

  2. 2.

    Asigne a las jóvenes los pasajes de las Escrituras, los relatos o las citas que desee que se lean en la clase en voz alta.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Introducción

Cita

Lea las siguientes palabras:

“Una de las peores debilidades que la mayoría de nosotros tiene es la falta de confianza en sí mismo. Una de nuestras fallas más comunes es rebajar nuestro enorme valor” (L. Tom Perry, “Be the Best of Whatever You Are”, Speeches of the Year, 1974, Provo: Brigham Young University Press, 1975, pág. 77).

Actividad

Entregue papel y lápiz a cada alumna y dígales que hagan una lista de todo lo que no le guste de su vida; asegúreles que esa lista es para ellas solamente y que no tienen por qué mostrársela a nadie. A continuación, dígales que tachen todo lo que, debido a su situación económica, no puedan modificar ni mejorar en el momento actual; que tachen después todos los rasgos físicos que no es posible cambiar como por ejemplo, la altura, el color de los ojos, la forma de la cara, el tamaño de manos y pies. Pídales que se fijen ahora en la lista y verán que probablemente sólo les quedan unas pocas cosas, posiblemente atributos espirituales y de carácter, y algunas condiciones físicas que se pueden mejorar con dieta y con el arreglo personal.

Presentación por la maestra

Hágales ver que muchos de los aspectos de nuestra vida que no nos gustan no se pueden cambiar, y que, al aceptarlos como características personales inalterables, por lo menos por el momento, entonces nos es posible dedicar nuestro tiempo, energía y atención a los aspectos en los que exista la posibilidad de un mejoramiento. Esta lección se concentrará en esos aspectos que se pueden cambiar y mejorar y, al hacerlo, aumentará nuestra capacidad para obtener éxito en la vida.

No debemos subestimarnos

Presentación por la maestra

Todos los días tenemos que encarar los rasgos y atributos propios y los de otras personas; muchas veces nos juzgamos de acuerdo con lo que vemos en los demás y, lamentablemente, por lo general sólo consideramos los puntos fuertes de los otros y las debilidades nuestras; entonces pensamos que ojalá tuviéramos la altura, la figura, la elegancia, la belleza, el talento, la inteligencia, la espiritualidad de… y la lista mental que nos hacemos es interminable. Pero cada vez que nos contemplamos en esa forma tan limitativa y falsa, nuestra confianza en nosotras mismas se ve afectada y nos privamos de los beneficios del talento y los puntos fuertes que poseamos. La imagen que tengamos de nuestra persona puede verse particularmente dañada si nuestras amistades han establecido ciertos requisitos que a nosotras nos parezcan imposibles de alcanzar.

Cita

Léales la siguiente cita:

“…Una imagen personal pobre no se puede fortalecer dejando que otros establezcan siempre las normas que vamos a seguir ni cediendo a las demandas de quienes nos rodean. Con demasiada frecuencia, los jóvenes dependen de la imagen de otra persona en lugar de la suya propia…” (James E. Faust, “El valor de una persona”, Liahona, agosto de 1981, pág. 11).

Análisis

Pida a las jóvenes que piensen un momento sobre la lista que hicieron de los aspectos de su vida que no les agradan.

• ¿Por qué tendemos a exagerar nuestras propias debilidades?

• El juzgarnos por debajo de nuestra capacidad, ¿de qué modo puede limitarnos en el empleo de nuestro talento, en la actividad en la Iglesia y en las oportunidades de ser líderes?

Cita

Léales la cita del élder Marvin J. Ashton, del Consejo de los Doce, que aparece a continuación:

“…una sabia maestra y presidenta de la Sociedad de Socorro de estaca… proyectó una inmensa fotografía sobre una pantalla. Era la fotografía de un niño de ojos brillantes y pelo enmarañado, con los brazos cruzados, que parecía estar sumido en profunda meditación. El título decía: ‘Sé que soy alguien, porque Dios no hace cachivaches’…

“Todos los seres humanos necesitan ayuda para poder edificar su confianza y autorrespeto… La imagen que una persona tenga de sí misma es el resultado de lo que haya aprendido a través de sus experiencias y de su trato con los demás. Es grato advertir cuando alguien ha ayudado a un niño a desarrollar su personalidad. Alguien, quizás su madre o una maestra de la Primaria, un vecino, o incluso un himno como ‘Soy un hijo de Dios’, habría hecho que aquel niño se diera cuenta de su valor como persona. El sabía que no era un cachivache; sabía que no era insoportable, sino que era un ser humano amado por su Padre Celestial” (véase

“El fundamento de los Servicios de Bienestar”, Liahona, febrero de 1982, pág. 158).

• ¿En qué basamos la imagen que tenemos de nosotras mismas?

El élder Ashton explica que la imagen que una persona tiene de sí misma se basa en sus experiencias así como en su trato con otras personas. Nuestra propia estimación se ve afectada tanto por la forma en que nos veamos como por la opinión que los demás tengan de nosotras.

Dígales que al escuchar las palabras que usted les va a leer, presten atención para descubrir un método más importante de formarse una imagen de sí mismas. Luego, léales lo siguiente: Cita y análisis “…el valor de la fe en Dios y del comportamiento virtuoso no se puede probar ni medir; de manera que con frecuencia la gente lo rechaza como si no tuviera ninguna importancia. Este camino nos lleva al fracaso, puesto que en él no se toma en cuenta la magnitud de aquello que conocemos en forma subjetiva pero que no podemos medir. Por ejemplo, yo quiero a mi esposa y a mi familia, y siento que ellos me quieren; esos sentimientos de amor que sentimos los unos por los otros no se pueden medir, y sin embargo, para nosotros son muy reales. En la misma forma, el dolor es difícil de medir, pero también es real. Lo mismo ocurre con la fe en Dios; sabemos que El existe sin poder ‘medir’ Su existencia. Pablo dijo:

“ ‘El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios’ (Romanos 8:16)” (James E. Faust, “El valor de una persona”, Liahona, agosto de 1981, págs. 11–12).

Dígales que se fijen en lo que el élder Faust considera aspectos de nuestra vida que no se pueden medir y que los mencionen; anótelos en la pizarra.

• ¿Qué elementos pueden influir en la opinión que tengamos de nosotras mismas? Entre los que se consideren, deberían estar los siguientes:

  1. 1.

    La comprensión de que, por ser hijos de Dios, una parte de nuestra naturaleza es divina.

  2. 2.

    La forma en que nuestros padres nos hablen.

  3. 3.

    El comportamiento que nuestros amigos de confianza tengan con nosotras.

  4. 4.

    Las calificaciones que pongan los maestros a los deberes escolares que hagamos.

  5. 5.

    Los éxitos y los fracasos que tengamos.

Análisis de una cita

Eleanor Roosevelt, quien era la esposa de un presidente de los Estados Unidos, dijo unas palabras por las cuales todavía se le recuerda: “Si tú no lo permites, nadie puede hacerte sentir inferior” (“Points to Ponder”, Reader’s Digest, febrero de 1963, pág. 261).

• ¿Por qué permitimos a veces que otras personas nos hagan sentir inferiores? (Porque muchas veces somos prestos a creer lo peor de nuestra persona y nos olvidamos de nuestros puntos fuertes y de nuestro potencial; y porque damos demasiada importancia a las opiniones de los demás).

• ¿Qué pueden hacer para evitar subestimarse?

Si no se les ocurre la forma de contestar a esta pregunta, dígales que sigan considerándola, pues el resto de la lección tiene sugerencias que les darán ideas de lo que deben hacer.

La buena opinión que tengamos de nosotras mismas contribuirá a nuestro éxito

Presentación por la maestra

Explíqueles que todas no tenemos el mismo talento, habilidades y potencial, pero que cada una de nosotras tiene la capacidad de hacer algo bien; lo que debemos hacer es darnos cuenta de cuáles son las cualidades que se destacan en nosotras y desarrollarlas. Es preciso que nos tengamos confianza para poder mejorar; y debemos empezar por pensar que tendremos éxito.

Cita

“Los pensamientos influyen grandemente en nuestra manera de vivir, ya sea que estemos llenos de entusiasmo o deprimidos, que estemos disfrutando del éxito o pasando por algún tipo de fracaso, que gocemos con la espiritualidad o suframos por la falta de ella; y opino que, en muchos aspectos, ya sea que demostremos obediencia o desobediencia a las leyes de Dios. Algunos expertos en la conducta humana afirman que, en lo que respecta al consciente y al subconsciente, el proceso humano se parece mucho al de una computadora (ordenador) y dado que lo que le demos a la mente para “alimentar” ese proceso contribuirá en gran parte a lo que salga de ella para influir en la actitud, el estado de ánimo y el comportamiento” (Dean L. Larsen, “Thoughts about Thoughts”, Speeches of the Year, 1976, Provo: Brigham Young University Press, 1977, pág. 116).

• Si deliberadamente se dedicaran durante un tiempo a tener pensamientos positivos acerca de sí mismas, ¿qué diferencia notarían en su vida?

• ¿De qué manera le damos a nuestro consciente pensamientos positivos?

Hablen de algunas técnicas, como por ejemplo, la de hablar consigo misma alentándose a lo bueno con expresiones como “¡Lograrás lo que te propones!”

Los siguientes casos para analizar demuestran cómo influye nuestra manera de pensar en nuestra capacidad para tener éxito.

Caso para analizar 1

A las seis de la tarde, la mamá de Celia estaba apresurándose con la cena, pues tenía que estar en una reunión a las siete y media. Mientras colocaba en la mesa los platos y cubiertos en sus lugares respectivos, Celia estaba pensando en los deberes escolares que tenía que hacer para el día siguiente. Su mamá le gritó desde la cocina: “¡Apúrate un poco! ¡Eres tan lenta para todo!” La jovencita había oído esas palabras muchas veces y ya se estaba convenciendo de que era así. Creo que soy muy lenta, pensó.

Análisis

• ¿Qué podría hacer Celia para cambiar su reacción negativa y tener pensamientos más positivos acerca de su persona?

Caso para analizar 2

Sara había empezado a tomar clases de violín con un vecino que era maestro de música. Todavía se sentía muy torpe al tratar de poner el instrumento y el arco en la posición apropiada para tocar, y le dijo a su profesor que no creía poder aprender. El le aseguró que con la práctica iría cobrando cada vez más confianza. Pero como estaba tan convencida de que nunca lograría aprenderlo bien, al poco tiempo Sara dejó de estudiar el violín.

Análisis

• ¿Cuál será la reacción del profesor cuando Sara vaya a la clase?

• Con esa reacción, ¿le confirmará él la suposición de ella de que es incapaz de aprender?

• ¿Cuál es el problema de esta chica? ¿Que no tiene capacidad para aprender música o que tiene una mala opinión de sí misma?

• ¿Qué hizo Sara para determinar lo que pasaría con las lecciones de violín?

Caso para analizar 3

Alba se quedó trabajando hasta altas horas de la noche para terminar una composición que tenía que leer en la clase al día siguiente. Cuando se la leyó a su madre por la mañana, antes de irse a la escuela, le hizo este comentario: “Yo pienso que me salió bastante bien ¿no te parece mamá? Esta le contestó que la composición era muy buena y que, sin duda, eso se debía a que había dedicado tiempo a prepararla.

Análisis

• La actitud de Alba, junto con los comentarios aprobadores de su madre, ¿de qué forma influirán en ella cuando lea su composición a toda la clase?

• ¿Qué habría pasado si no hubiera dedicado tiempo a escribirla? ¿Cómo se habría sentido con respecto a su trabajo?

Presentación por la maestra

Explique a la clase que hay muchos factores que influyen en nuestra propia estimación, pero que el más importante es la opinión que tengamos de nuestra persona. Y somos responsables de eso; podemos permitir que los pensamientos negativos nos abrumen y venzan, o podemos quedarnos sólo con los positivos que contribuyan a que logremos el éxito. Sabemos que somos literalmente hijas de nuestros Padres Celestiales, y que, en muchos aspectos, la capacidad de progresar que tenemos es ilimitada. Si nos lo proponemos, nos es posible mejorar nuestra apariencia, desarrollar el talento y el conocimiento, y aumentar el interés y el amor que sintamos por los demás.

Cita

Cada una de nosotras nació para tener éxito en la vida y, según lo que expresan las siguientes palabras, debe contemplar su propia persona con optimismo, utilizando una medida divina para evaluarse:

“La dignidad personal aumenta grandemente cuando elevamos nuestra mirada procurando alcanzar la santidad. Al igual que los árboles gigantes, debemos abrirnos camino hacia arriba en busca de la luz…

“He visto la dignidad y la valía humanas expresadas elocuentemente en la vida del más humilde de los humildes, en la vida de los pobres, y también en la de los ricos y los muy educados…” (James E. Faust, “El valor de una persona”, Liahona, agosto de 1981, págs. 12–13).

Conclusión

Explíqueles que habrá veces en que nos sintamos con menos capacidad que otras personas. Es entonces cuando debemos compararnos con lo mejor de nosotras mismas y esforzarnos por mejorar dentro de nuestras posibilidades. Uno de los mayores obstáculos que debemos vencer es sobreponernos a la idea de que no somos importantes. Debemos recordar que nuestra vida tiene un propósito y que hemos nacido para tener éxito y para llegar a ser como es Dios.

Aplicación de la lección

  1. 1.

    Practiquen el aceptar cumplidos, diciendo simplemente “Muchas gracias”. Cuando las elogien por algo, no digan: “¡Pero éste es un vestido viejo ya!”, ni “No, si yo no sé cantar”, ni “No, mi pelo tiene un aspecto horrible”. El saber aceptar cumplidos no es ser vanidosa.

  2. 2.

    Fíjense en la lista que hicieron al principio de la clase. Elijan una de las características de su persona que se pueda cambiar y empiecen inmediatamente a tratar de mejorar en eso.