Cómo aprovechar el tiempo

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que cada una de las alumnas comprenda la importancia de aprender a aprovechar el tiempo y los beneficios que se reciben al hacerlo.

Preparación

  1. 1.

    Lleve a la clase papel y lápiz para cada alumna.

  2. 2.

    Lleve a la clase varios aparatos de medir el tiempo, como varios relojes de mesa diferentes, un reloj de arena, un reloj de pulsera, un cronómetro, un metrónomo, etc.

  3. 3.

    Reúna los siguientes elementos para la lección práctica que se describe más adelante (quizás sea conveniente que la practique en su casa antes de la clase).

    1. a.

      Un frasco o tazón de vidrio, de medio litro de capacidad.

    2. b.

      Una cantidad de piedras pequeñas (de 2 a 3 cm de diámetro), suficiente para llenar el frasco.

    3. c.

      Aproximadamente la misma cantidad de arena, arroz o sal.

    4. d.

      Medio litro de agua.

  4. 4.

    Prepare dos copias de la Lista de referencias de las Escrituras (véase “Búsqueda de pasajes de las Escrituras”), dejando espacios en blanco donde aparecen las palabras entre paréntesis y en cursiva (las jóvenes no deben ver esas palabras).

  5. 5.

    Prepare un cartel (pancarta) con el “Consejo de un experto en eficiencia”, que aparece en la lección.

  6. 6.

    Asigne a las jóvenes los pasajes de las Escrituras, los relatos o las citas que desee que se lean en la clase en voz alta.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Introducción

Lección práctica

Coloque a la vista de las alumnas todos los aparatos de medir el tiempo que haya llevado.

Ponga a funcionar uno de los aparatos, como un cronógrafo o cronómetro, un reloj de arena o un despertador, para que marque un minuto y colóquelo en frente de la clase.

Diga a las jovencitas que se queden quietas y en silencio durante un minuto, aunque les parezca un rato demasiado largo para estar sin hacer nada.

Análisis

• ¿Cuántos minutos del día creen ustedes que aprovechamos? ¿Y cuántos malgastamos?

• ¿Qué se puede lograr en diez o quince minutos que se aprovechen bien?

• ¿Creen que se les pedirá cuentas del uso de su tiempo?

Después que ellas respondan, dígales que hay algo en lo que todos somos iguales: todos tenemos la misma cantidad de tiempo disponible. Hágales comprender que cada una de ellas es responsable del uso que haga del tiempo que se le ha dado.

Somos responsables del uso que hagamos de nuestro tiempo

Búsqueda de pasajes de las Escrituras

Dígales que las Escrituras nos enseñan a emplear el tiempo con prudencia. Divida la clase en dos grupos; elija de cada grupo una que escriba las palabras correspondientes, y entréguele a cada una un lápiz y la copia que preparó de la Lista de referencias.

Lista de referencias de las Escrituras

  1. 1.

    Todo (tiene) su (tiempo) (Eclesiastés 3:1).

  2. 2.

    El corazón del (sabio) discierne el (tiempo y el juicio) (Eclesiastés 8:5).

  3. 3.

    No desperdiciarás tu (tiempo) (D. y C. 60:13).

  4. 4.

    Serían (juzgados) por sus (obras)… efectuadas por el (cuerpo temporal) en sus días de (probación) (1 Nefi 15:32).

Después de darles usted la señal de empezar, los grupos deben buscar los pasajes que indican las referencias y la joven encargada de escribir debe ir llenando cada espacio en blanco con las palabras que correspondan. Esta actividad no debe llevar más de tres minutos. Cuando terminen, diga a las que hayan escrito que lean, por turnos, las frases completas.

Cita

Pida a una alumna que lea las siguientes palabras del presidente Brigham Young:

“Ahora bien, hermanas… el tiempo es todo el capital que se tiene en esta tierra… Si se utiliza de la debida forma, servirá para aumentar nuestra comodidad, conveniencia y satisfacción. Considerémoslo así, y no permanezcamos ya más de brazos cruzados, perdiendo el tiempo” (Discourses of Brigham Young, comp. por John A. Widtsoe, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1941, pág. 214).

El empleo eficaz del tiempo proporciona bendiciones espirituales y temporales

Análisis

• ¿Por qué hacemos mal uso del tiempo? (Analicen esta pregunta detalladamente; pida a las alumnas que hablen de ejemplos personales o de otros que conozcan sobre ese problema.)

Conduzca el análisis de modo que se hable de los puntos siguientes:

Razones por las cuales a veces quizás se pierda el tiempo.

  1. 1.

    El no hacer planes debidamente.

  2. 2.

    No ver claramente lo que se debe hacer y en qué orden de importancia debe llevarse a cabo.

  3. 3.

    Dejar “para después” lo que haya que hacer.

  4. 4.

    No organizar las tareas ni el tiempo de que se disponga.

  5. 5.

    No utilizar las herramientas o el equipo debidos o no emplear el mejor método para realizar la tarea eficazmente.

  6. 6.

    Gastar el tiempo en cosas que no tengan importancia.

Explíqueles que el hacer planes, tener un orden de prioridad, organizarse, decidirse a empezar una tarea y utilizar las herramientas y los métodos adecuados son todos detalles que harán la vida menos complicada y más productiva. Aprovechar el tiempo habilita a una persona para recibir mayores bendiciones espirituales y temporales.

Casos para analizar

Pídales que piensen en la forma de solucionar las siguientes situaciones a fin de que, en cada caso, la joven de referencia reciba mayores bendiciones temporales y espirituales.

Caso para analizar 1

Ana, que es presidenta de su clase de las Mujeres Jóvenes, lleva una vida muy activa como estudiante de secundaria, toma clases de música y es la única hija que hay en la casa. Su existencia siempre está muy complicada con los estudios, la actividad en la Iglesia, las prácticas, las reuniones, su arreglo personal y las responsabilidades que tiene en el hogar; nunca tiene tiempo de leer las Escrituras, a veces se queda dormida mientras ora a solas y con frecuencia llega tarde a las reuniones.

• ¿Qué puede hacer Ana para disfrutar de una vida más organizada en lugar de tener que soportar el caos en que vive? (Debe determinar cuáles son las cosas más importantes y organizar todo con el fin de tener tiempo para orar, estudiar diariamente las Escrituras y hacer las otras cosas.)

Caso para analizar 2

Cristina pasa muchas horas después de las clases cuidando a sus hermanos menores, pero le gustaría tener más tiempo para dedicar a su progreso espiritual y para aprender y poner en práctica sus habilidades hogareñas.

• ¿Qué podría hacer para combinar el desarrollo espiritual y las habilidades que desea lograr con la responsabilidad que tiene para con su familia? (Podría enseñar lecciones del evangelio y canciones a sus hermanitos; además, enseñar a sus hermanas a cocinar, coser y hacer las tareas de la casa; podría también estudiar las Escrituras leyéndoselas a los niños y leyéndoles relatos basados en ellas.)

Caso para analizar 3

Luisa cumple todas las asignaciones que recibe en la Iglesia, es buena estudiante, eficiente cuando hace tareas y servicial en su hogar. Cuando tiene tiempo libre, lo dedica a escuchar música, ir a nadar, meditar y a soñar despierta.

• ¿Qué opinan de lo que hace Luisa en su tiempo libre? (Parece ser una persona muy responsable y administrar muy bien el tiempo. En nuestros planes siempre se deben incluir períodos para descansar, aflojar las tensiones y entretenerse, y tener en cuenta que los ratos libres que no se hayan programado no siempre son tiempo perdido.)

Cita para resumir

Pida a una alumna que lea la cita siguiente:

“El estar siempre ’ocupado‘ no es en realidad evidencia de saber aprovechar el tiempo. Debe haber tiempo para dedicar al desarrollo mental y espiritual, así como también al reposo; debe haber tiempo para adorar al Señor y tiempo para expresarle gratitud por nuestra capacidad de trabajar, de pensar, de orar, de leer, de servir, de soñar, de reír, de planear, de aprender…

“El tiempo que dediquemos a aprender sobre nuestro Padre Celestial nos brindará inefables bendiciones todos los días de nuestra vida” (John Longden, “Time Is of the Essence”, Improvement Era, junio de 1966, págs. 511–512).

El aprovechamiento del tiempo exige planes

Lección práctica

Pida a las jóvenes que mencionen las cosas que tienen que hacer todos los días (como asistir a la escuela, comer, dormir, estudiar, etc.). A medida que las vayan nombrando, por cada una ponga una piedra dentro del frasco o tazón que llevó (el recipiente representa las veinticuatro horas del día). Llene el recipiente con piedras. Después pida a las alumnas que nombren otras actividades diarias como trasladarse de su casa a la escuela y viceversa, hacer las camas, bañarse, vestirse, limpiar su cuarto, cuidar animalitos domésticos, orar, estudiar las Escrituras, prepararse la ropa que van a usar, practicar sus lecciones de música o idiomas, asistir a las reuniones de la Iglesia, ir a las actividades de las Mujeres Jóvenes, etc. Al mencionar estas otras, vaya agregando arena, arroz o sal al recipiente hasta que parezca estar lleno (la arena u otra cosa que agregue representa las actividades adicionales que hayan nombrado). Hágales notar que el frasco o tazón parece estar lleno y que la vida de ellas está tan llena como ese recipiente. Después, agréguele agua, al mismo tiempo que les explica que aun durante un día lleno de actividades se puede encontrar tiempo para la meditación, el esparcimiento y otras acciones edificantes (el agua representa esas actividades). Todas debemos esforzarnos por lograr el equilibrio en el empleo de nuestro tiempo. Es preciso hacer planes cuidadosos a fin de lograr todo lo que debemos y lo que queremos realizar.

Relato

“Una vez, un experto en eficiencia fue a hablar con el presidente de una gran empresa del acero y le detalló los servicios de su compañía.

“—No vale la pena —le contestó el presidente—. Por ahora, no estoy administrando el negocio de acuerdo con mis conocimientos. Lo que necesitamos no es saber más sino hacer más. Si usted pudiera lograr que hiciéramos lo que sabemos que debemos hacer, le pagaría todo lo que me pidiera.

“—Magnífico —respondió el experto—; en unos pocos minutos puedo darle una idea que aumentará su actividad en un cincuenta por ciento. Primero, escriba en una hoja en blanco los seis asuntos más importantes que tenga que resolver mañana; segundo, póngalos por orden de importancia; tercero, mañana, a primera hora, saque esa hoja y empiece inmediatamente a trabajar en el asunto número uno. Cuando lo termine, emprenda el número dos; luego, el número tres; y así sucesivamente hasta la hora de salida. No se preocupe si resuelve únicamente dos o tres de los asuntos, o incluso si sólo finaliza uno, puesto que estará resolviendo los más importantes. Cuarto, todos los días dedique los últimos cinco minutos del día de trabajo a preparar una lista de los asuntos más importantes que debe resolver al día siguiente.

“Se dice que el presidente le envió al consultante un pago de $25.000 dólares, $1.000 por cada minuto de los que había dedicado a darle aquel consejo” (Programa de desarrollo del maestro, Serie 2, 1972–1973, pág. 589; versión revisada).

Coloque a la vista de la clase el cartel con el consejo del experto en eficiencia.

Consejo de un experto en eficiencia

  1. 1.

    Anotar en un papel las tareas más importantes que deben realizarse.

  2. 2.

    Ponerlas por orden de importancia.

  3. 3.

    A primera hora, empezar a trabajar en la tarea número uno.

  4. 4.

    Al terminar la número uno, pasar a la número dos, y así sucesivamente.

  5. 5.

    Todas las tardes (o noches), preparar una lista nueva para el día siguiente.

• ¿Cómo podemos hacer partícipe de este plan a nuestro Padre Celestial? (Debemos pedirle que nos ayude a aprovechar el tiempo y a saber establecer un orden de prioridad en lo que tengamos que hacer.)

Lista de tareas Entregue a cada jovencita una hoja de papel y un lápiz y dígales que dividan la hoja en tres columnas iguales; que encabecen la primera columna con “Es indispensable hacer”, la segunda con “Debo hacer” y la tercera con “Quisiera hacer”. Explíqueles que en la columna de “Es indispensable hacer” deben escribir todo lo que sea absolutamente necesario que hagan mañana; en la columna de “Debo hacer”, que escriban todas las cosas que deberían hacer en el día; y en la tercera, de “Quisiera hacer”, que escriban todo lo que les gustaría hacer si pueden. Estas son las mismas cosas que mencionaron durante la lección práctica con las piedras, la arena y el agua. Dígales que numeren las dos últimas columnas por orden de importancia, porque ésas son cosas que pueden decidir cuándo y cómo las harán.

Aplicación de la lección

Pídales que se fijen cuidadosamente en los asuntos importantes que hayan anotado y que consideren en qué forma pueden aprovechar mejor el tiempo para realizar las actividades más importantes de las dos últimas columnas. Sugiérales que durante las dos semanas próximas sigan el procedimiento indicado por el experto en eficiencia. Dentro de dos semanas, déles tiempo para que cuenten a la clase su experiencia.

Exhórtelas a arrodillarse todas las mañanas y acercarse al Señor por medio de la oración; y a que le hablen de sus deberes y de las responsabilidades que tengan prioridad ese día, le pidan Su ayuda e inspiración para llevarlos a cabo, y de noche le informen sobre lo que hayan hecho durante el día.

Actividad que se sugiere

Con la aprobación previa del obispo o del presidente de la rama, invite a alguna persona bien calificada (por ejemplo, una estudiante universitaria, una madre con hijos pequeños o alguna otra persona de su barrio o rama que sea reconocida por lo bien que sabe organizar su tiempo) para que vaya a la clase y dé a las jóvenes algunas ideas para aprovechar mejor el tiempo.