Una hija de Dios

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que cada una de las jóvenes comprenda mejor la relación personal única que tiene con su Padre Celestial.

Preparación

  1. 1.

    Prepare un cartel (pancarta) grande con las palabras Hija de Dios escritas de forma bien visible.

  2. 2.

    Lámina 1, “Un padre con su hija”, que se halla al fin de este manual.

  3. 3.

    Prepare para cada alumna un papel enrollado (y atado con una cinta), una tarjeta o una hoja de papel con las dos citas que aparecen al final del subtítulo “Fuiste y eres querida”, en esta lección.

  4. 4.

    Asigne a una de las alumnas la lectura del himno “Oh mi Padre” (Himnos, Nº 187, en el himnario anterior es el Nº 208), acompañada de la música del himno, si es posible.

  5. 5.

    Asigne a las jóvenes los pasajes de las Escrituras, relatos o citas que desee que lean en voz alta durante la clase.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Introducción: ¿Quién eres tú?

Presentaciones

Comience la clase presentándose, y luego pida a las jóvenes que hagan lo mismo una por una, pero que piensen en un rasgo que posean que las haga diferentes entre sus familiares y amistades y lo mencionen al presentarse. Después de las presentaciones, pídales que piensen en sus propias relaciones (con parientes y amigos). Hágales notar que cada una tiene relaciones diferentes y que, por ser una persona única, también es única la contribución que haga a esas relaciones. A continuación, explíqueles que también todas tienen relaciones que son similares entre sí; por ejemplo, cada una de ellas es una hija, y tiene padres, abuelos, bisabuelos, etc.

Toda joven es una hija de Dios

Análisis con una lámina y con la pizarra

Después que se hayan hecho las presentaciones, señale el hecho de que no todas las jóvenes tienen el mismo tipo de parientes (algunas no tendrán una hermana o un hermano, otras no tendrán primos, etc.), pero que todas han tenido un padre y una madre, y, por lo tanto, todas son hijas. Dígales que ahora se concentrarán en una de esas relaciones de parentesco: la relación de padre e hija.

Coloque la lámina del padre y la hija a la vista de todas.

Diga a las alumnas que traten de imaginar cómo sería una relación ideal entre padre e hija; pídales que expresen sus ideas respecto a lo que un padre tendría que hacer para lograr una relación así con su hija. Anote las respuestas en la pizarra, bajo el título “Padre”, tratando de conducir a las jóvenes a mencionar cosas como las escritas en la ilustración que aparece a continuación.

Después, pídales que digan lo que debería hacer la hija para tener esa relación ideal con su padre. También esta vez guíelas para que sus respuestas sean similares a las de la ilustración. Anótelas en la pizarra bajo el título “Hija”.

Ejemplo de la ilustración en la pizarra

Padre

Hija

1. Provee lo necesario para el hogar.

1. Demuestra agradecimiento.

2. Escucha.

2. Confía en su padre y le pide consejo.

3. Guía.

3. Es respetuosa y aprende de él.

4. Enseña.

4. Es obediente.

5. Demuestra su amor.

5. Demuestra su amor.

6. Consuela.

6. Le presta servicio.

7. Es constante en la relación.

7. Es constante en la relación.

Diga a la clase que, además de la relación que ellas puedan tener con su padre terrenal, todas tienen en común otra relación muy especial: la de hijas de nuestro Padre Celestial. Coloque a la vista el cartel con las palabras “Hija de Dios”.

Lectura con música

Para que las alumnas entiendan mejor que son literalmente hijas de su Padre Celestial, dígales que piensen en esa relación que tienen con El como hijas suyas mientras alguien lee las palabras del himno “Oh mi Padre”, con acompañamiento musical. (Resulta más eficaz presentado así, con el acompañamiento musical durante la lectura [grabado en cinta casete si no hay piano ni quién lo toque], pero también puede leerse sin música o cantarse.)

Resumen

Refiriéndose a la letra del himno, hágales notar el amor que nuestro Padre Celestial tenía por nosotras en la vida preterrenal. El es el padre de nuestros espíritus; somos Sus hijas. El nos guió y nos enseñó, y nos conoce muy bien.

Fuiste y eres querida

Análisis de un pasaje de las Escrituras

Diga a la clase que el Señor le hizo a Job una pregunta interesante, la cual lo llevó a reflexionar sobre su procedencia. Pida a una de las alumnas que lea y analice con las demás Job 38:4–7. Hablen de este pasaje y de cómo se relaciona con cada una de ellas. Si lo desea, puede hacerles las siguientes preguntas:

• ¿A qué parte de la historia eterna del ser humano se refieren estos versículos?

• ¿Por qué alabarían las estrellas y se regocijarían todos los hijos de Dios?

• ¿Qué le habría contestado Job —o ustedes— al Señor cuando El le hizo la pregunta: “¿Dónde estabas tú…?”

Cita

“Hay un Dios en los cielos que es infinito y eterno, un Ser glorificado, exaltado y sempiterno. Es un hombre perfeccionado de carne y huesos, santificado y resucitado, y nosotros somos Sus descendientes. Somos Sus hijos espirituales. El vive en la unidad familiar; nosotros somos miembros de Su familia, y vivimos con El en esa vida preterrenal durante un largo período” (Bruce R. McConkie, Making Our Calling and Election Sure, Brigham Young University Speeches of the Year. Provo, 25 de marzo de 1969, pág. 5).

Análisis en la pizarra

Explique a la clase que nuestro Padre Celestial ya amaba a todas las jovencitas en la existencia preterrenal, y que Su amor es eterno e inalterable. El sigue amando hoy a cada una de ellas de la misma manera. Pídales que mencionen algunas de las bendiciones que tienen y que demuestran ese amor que El les tiene. Pida a cada una por lo menos dos veces que mencione una bendición que haya recibido de nuestro Padre Celestial.

Mientras lleva a cabo esa actividad, refiérase a la lista de la pizarra en la que anotó las condiciones que debe reunir un padre para tener una buena relación con su hija. Comparando éstas con las bendiciones que ellas vayan mencionando, hágales ver las diferentes formas en que nuestro Padre Celestial demuestra Su amor por cada una de Sus hijas.

Estudio y análisis de un pasaje de las Escrituras Diga a las jóvenes que busquen y lean los siguientes pasajes de las Escrituras, los cuales indican que, además de las bendiciones que ya han mencionado, nuestro Padre Celestial nos ha prometido otras grandes bendiciones para ayudarnos en lo que sea necesario.

  • Juan 14:16–18 (de consuelo).

  • Jacob 4:10 (de guía y consuelo).

  • Mateo 7:7–11 (de ayuda para resolver problemas; de comprensión).

  • Juan 3:16 (la evidencia más grandiosa del amor de Dios).

Citas

Pregunte a las alumnas por qué es importante que comprendamos que somos hijas de nuestro Padre Celestial.

Después que le respondan, pida a dos de las jóvenes (a las que habrá dado de antemano la asignación) que lean las siguientes citas:

“La verdad es que… el hombre es hijo de Dios, es un Dios en embrión…

“Que el hombre es hijo de Dios es el conocimiento más importante que puedan tener los mortales” (Marion G. Romney, en “Conference Report”, abril de 1973, pág. 136).

“Les exhorto a decirse una y otra vez… ‘Soy hijo (hija) de Dios’ y, al mismo tiempo que lo hagan, empezar hoy mismo a vivir cada vez más cerca de los ideales que harán su vida más feliz y más productiva por haber despertado a la realidad de su verdadera identidad divina” (Harold B. Lee, en “Conference Report”, oct. de 1973, pág. 10).

Rollos de papel (o tarjetas)

Reparta entre todas las alumnas los rollos de papel (o tarjetas) que haya preparado con las citas anteriores. Exhórtelas a memorizar esas palabras y a aplicarlas diariamente en su propia vida.

Nuestro Padre Celestial quiere que nos acerquemos a El

Presentación por la maestra

Explique a la clase que en las Escrituras y por lo que nos dicen los profetas, aprendemos que cada una de nosotras es hija de nuestro Padre Celestial, que vivimos con El antes de venir a la tierra y que El nos ama. También, por lo que leemos en las Escrituras y por las bendiciones que hemos mencionado en la clase, vemos las evidencias que El nos da de Su deseo de tener una buena relación con cada una de Sus hijas.

Análisis

Pida a las jóvenes que digan lo que pueden hacer para demostrar sus deseos de continuar la relación que tienen con su Padre Celestial y mejorarla.

Indique la lista que está en la pizarra de lo que puede hacer una hija para tener una buena relación con su padre terrenal. Hágales las siguientes preguntas para demostrarles que las mismas cualidades se aplican para desarrollar y mantener esa relación con nuestro Padre Celestial.

• ¿Cómo le demostramos agradecimiento a nuestro Padre Celestial? (Siendo obedientes y demostrándole nuestra gratitud.)

• ¿Qué hacemos para poner nuestra confianza en El y escuchar Sus consejos? (Orar regularmente.)

Explíqueles que a veces pueden sentirse frustradas porque les parece que sus oraciones quedan sin respuesta, pero que nuestro Padre Celestial, con Su gran sabiduría, permite que tengamos que luchar con muchos de nuestros problemas, aunque siempre dándonos la inspiración y la guía necesarias para resolverlos.

• ¿Cómo le demostramos respeto a nuestro Padre Celestial y aprendemos de El? (Estudiando Su palabra, que está en las Escrituras, escuchando a Sus profetas y prestando atención a lo que El nos comunique después de haber orado.)

• ¿De qué manera demostramos nuestro amor por El? (Obedeciendo Sus mandamientos [véase Juan 14:15] y sirviendo a los demás [véase Mateo 25:40 y Mosíah 2:17].)

Conclusión: Una relación divina

Pasaje de las Escrituras

Pida a las jóvenes que busquen Doctrina y Convenios 88:63 y que lo lean. Luego, hágales notar que nuestro Padre Celestial desea sinceramente que todos Sus hijos se acerquen a El.

Presentación por la maestra

Recuerde a las jovencitas que literalmente son hijas de Dios y que El las ama. Ellas son quienes determinan, con sus acciones y decisiones, cuán fuerte será su relación con El. El Señor jamás se alejará de ellas. Al hacer Su voluntad, orando para recibir Su guía, sabrán qué camino tomar en la vida y tendrán la certeza de que son hijas de Dios y de que su Padre las ama de verdad.

Aplicación de la lección

Vuelva a referirse a las citas escritas en los rollos de papel (o tarjetas) que les haya dado y a exhortarlas a memorizar lo que dicen y a aplicarlo en su vida diaria.