A la asesora de las Mujeres Jóvenes: Cómo organizar una lección con un discurso de la conferencia general

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Las palabras de los profetas de la actualidad son una excelente fuente de recursos para preparar lecciones adicionales. Seleccione los que desee utilizar de aquellos que se han dado recientemente y están publicados en la revista Liahona. El preparar y presentar esas lecciones le dará la oportunidad de recibir la guía del Espíritu para tratar temas que sean de importancia para su clase en particular. Debe informar a las jóvenes con anticipación sobre el discurso que haya elegido, a fin de que se preparen para analizar el tema. Al preparar estas lecciones, utilice las enseñanzas de las Autoridades Generales, otros discursos de conferencias y las Escrituras.

Cómo preparar y presentar las lecciones

Para preparar y presentar estas lecciones, emplee el mismo procedimiento que ha seguido con las lecciones del manual. Además, será conveniente que en la preparación tenga en cuenta los siguientes puntos:

  1. 1.

    Después de orar, lea el discurso y fíjese cuál es el principio del evangelio o el concepto principal que se enseña en él, y haga un bosquejo de dos o tres conceptos corroborativos que contribuyan a la aclaración de la idea principal.

  2. 2.

    Decida de antemano qué desea lograr como resultado de la lección. Por ejemplo, ¿quiere que las alumnas comprendan mejor un principio, que su fe aumente, que mejoren de actitud en determinado aspecto o que se sientan motivadas a cambiar de conducta?

  3. 3.

    Organice todos los materiales de la lección. Para buscar los pasajes de las Escrituras que se apliquen al tema elegido, consulte la Guía para el estudio de las Escrituras que se halla al final de la última edición del Libro de Mormón. Pregunte al bibliotecario del centro de reuniones qué ayudas visuales hay disponibles para enseñar ese tema.

  4. 4.

    Prepare preguntas relacionadas con ciertas citas y pasajes de las Escrituras que contenga el discurso, con el fin de aclarar mejor su significado. Aplíquelos a las jovencitas (véase 1 Nefi 19:23).

  5. 5.

    Seleccione métodos de enseñanza que estimulen a las jóvenes a participar en la lección; dé asignaciones específicas a las alumnas. Consulte el manual La enseñanza: el llamamiento más importante (33043 002), donde se explican mejor los métodos de enseñanza.

Cuadro de ideas

El siguiente cuadro tiene por objeto ayudarle a preparar una lección con un discurso de conferencia.

Título del discurso:

Principio del evangelio o concepto principal:

Ideas corroborativas:

Sugerencias para la organización

Métodos de enseñanza que se sugieren

1. Presente el principio del evangelio y las ideas corroborativas.

• Escriba en la pizarra el principio del evangelio y las ideas corroborativas. Utilice una lección práctica, un relato, una lámina, un pasaje de las Escrituras o una pregunta interesante para presentar el tema de la lección.

2. Presente la parte principal de la lección.

• ¿Qué ha dicho el Señor sobre ese principio del evangelio?

• ¿Qué han dicho sobre ese tema los profetas de nuestros días?

• ¿De qué forma aplicaremos ese principio del evangelio a nuestra vida diaria? El vivir de acuerdo con ese principio, ¿cómo puede aumentar nuestra fe y ayudarnos a tomar las decisiones correctas y a resolver los problemas que tengamos?

• Busque y analice con la clase los pasajes de las Escrituras citados en el discurso y otros que sirvan para aclarar el principio del evangelio que quiera enseñar.

• Haga preguntas a las alumnas sobre las citas que aparezcan en el discurso. Si contiene relatos o ejemplos que ilustren el principio que está tratando de enseñar, cuéntelos a la clase.

• Haga preguntas y dirija los análisis de manera que ayude a las jovencitas a aplicar el principio del evangelio en su vida diaria.

• Pida a las jóvenes de la clase que cuenten experiencias y expresen su opinión y su testimonio sobre el tema que estén tratando. Exprese usted también los suyos.

3. Concluya haciendo un resumen de todo lo que ha enseñado.

• Testifíqueles la veracidad del principio del evangelio que les haya enseñado y la importancia que haya tenido el aplicarlo en su propia vida.