Seguir el ejemplo de Jesucristo

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que cada una de las jóvenes se esfuerce por seguir el ejemplo que nos dejó Jesucristo.

Preparación

  1. 1.

    Lámina 2, “El Salvador”.

  2. 2.

    Optativo: Si lo desea, prepare los volantes que se sugieren al final de la sección con el subtítulo “Aprendamos a seguir a Jesucristo”.

  3. 3.

    Dé a una de sus alumnas la asignación de cantar el himno “Venid a mí” (Himnos, Nº 61; en el himnario anterior es el Nº 81) o haga que toda la clase lo cante; también puede pedir a alguien que lea la letra.

  4. 4.

    Asigne a las jóvenes los pasajes de las Escrituras, los relatos o las citas que desee que se lean en la clase en voz alta.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Introducción

• ¿Qué significa seguir a Jesucristo? (Explíqueles que Jesucristo es el ejemplo perfecto que todos debemos seguir.)

Himno

Haga que se cante el himno “Venid a mí” o se lea la letra, según lo haya asignado.

Jesucristo estableció el ejemplo perfecto que nosotros debemos seguir

Búsqueda y análisis de un pasaje de las Escrituras Diga a las jóvenes que busquen, lean y marquen los siguientes pasajes de las Escrituras:

  • 2 Nefi 31:10.

  • 2 Nefi 31:16–17.

  • 1 Pedro 2:21.

El Salvador preguntó a Sus doce discípulos nefitas: “¿Qué clase de hombres habéis de ser?” Y a continuación contestó a Su propia pregunta, diciendo: “En verdad os digo, aun como yo soy” (3 Nefi 27:27). Esa misma pregunta se aplica a toda joven de nuestra época; y la respuesta también sigue siendo la misma.

Diga a las alumnas que busquen, lean y marquen Juan 13:15.

Pizarra

Pídales que mencionen algunas de las cualidades y los rasgos del carácter de Jesús que podemos imitar. Anote las respuestas en la pizarra y hablen de ejemplos de esas características. Entre ellas deben mencionar:

Que fue manso y humilde

  • Mateo 11:29 (Jesús era “manso y humilde de corazón”).

  • Filipenses 2:8 (Jesús “se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte”).

Que resistió la tentación

  • Mateo 4:1–11 (Jesús resistió las tentaciones de Satanás).

  • D. y C. 20:22 (no hizo caso de las tentaciones).

Que amó y sirvió a los demás

  • Marcos 1:40–44 (Jesús sanó a un leproso).

  • Juan 11:20–46 (levantó a Lázaro de los muertos).

  • 3 Nefi 17:7, 9–10, 21 (sanó a los enfermos y afligidos y bendijo a los niños).

Presentación por la maestra

Explique a la clase que Jesucristo dejó un ejemplo que se aplica a todos los aspectos de la vida y que nosotros debemos seguir. Se nos ha mandado que lo sigamos y cuando somos obedientes a ese mandamiento, sentimos un gran gozo. Refiérase a la lista de la pizarra. Pregunte:

• ¿De qué manera demostramos la humildad? (Por ejemplo, si somos obedientes a nuestros padres y a los mandamientos de Dios; si damos prioridad a las necesidades y a los deseos justos de los demás, más bien que a los nuestros.)

• ¿Qué podemos hacer diariamente para seguir el ejemplo del Salvador? (Pensemos en tentaciones específicas que tengamos que enfrentar todos los días. ¿Cómo nos ayuda el ejemplo de Cristo a vencerlas?)

Aprendamos a seguir a Jesucristo

Presentación y cita por la maestra

Diga a las jóvenes que presten atención a la forma en que el presidente Marion G. Romney explicó cómo aprendió a seguir el ejemplo de Jesucristo:

“Cuando yo era adolescente, encontré un librito o folleto titulado ‘¿Qué haría Jesús?’…Esa pregunta representaba un deseo que había sentido desde la infancia; incon- tables eran las veces en que, viéndome frente a problemas o decisiones difíciles, me había preguntado: ‘¿Qué haría Jesús en este caso?’… Al meditar sobre ese tema, empecé a buscar la respuesta en las Escrituras. Y en el evangelio de Juan encontré una respuesta clara y certera: Jesús hacía siempre la voluntad de Su Padre. Y muchas veces había dicho… ‘Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió’.

“ ‘…pero el que me envió es verdadero’. ‘…no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada’ (Juan 7:16, 18; 8:26, 28, 29; 10:30)… Habiendo aprendido que Jesús siempre hacía la voluntad de Su Padre, lo que me propuse a continuación fue averiguar cómo sabía El cuál era la voluntad del Padre. Estudiando el Nuevo Testamento descubrí que una de las cosas que El hizo fue familiarizarse a fondo con todo lo que el Padre había declarado como Su voluntad en el Antiguo Testamento. Esto se evidencia en el hecho de que, en las enseñanzas de Jesús registradas en el Nuevo Testamento, El citó más de cien veces pasajes del Antiguo Testamento.

“Finalmente, y lo que es más importante, aprendí que El estaba constantemente en contacto con su Padre por medio de la oración. Y esto lo hacía no sólo para saber la voluntad del Padre sino también con el fin de tener la fortaleza necesaria para obedecerla. El ayunaba y oraba… Parece que durante Su ministerio terrenal jamás tomó una decisión importante ni enfrentó un momento crítico sin haber orado (véase Mateo 4:2; Lucas 4:2; Lucas 6:12–13; Mateo 26:39; Lucas 22:42, 44)…

“Apoyándome en los pasajes de las Escrituras que he mencionado y en otros similares, desde muy joven decidí que lo mejor para solucionar problemas y encontrar respuesta a las preguntas que surgieran era hacer lo que Jesús hacía: tener el sincero deseo de hacer la voluntad del Señor; familiarizarme con lo que El hubiera revelado sobre el asunto en cuestión; orar diligentemente y con fe para saber Su voluntad y comprenderla, y tener la fortaleza para obedecerla…

“Las soluciones más satisfactorias a mis problemas y las mejores respuestas a preguntas o dudas que he tenido las he conseguido de la siguiente manera:

“1. Desde muy joven he escudriñado las Escrituras.

“2. Me he esforzado por enfrentar el problema o la duda con integridad y con el deseo sincero de resolverlo como Jesús lo habría hecho.

“3. Por medio del estudio y la oración diligentes, he tratado de estudiar las posibilidades, basándome en lo que sabía sobre los principios del evangelio.

“4. He tomado yo mismo una decisión.

“5. He llevado el asunto ante el Señor, hablándole del problema, diciéndole que quería hacer lo que a El le pareciera bien y pidiéndole que me diera un sentimiento de paz si la decisión que había tomado era correcta” (“What Would Jesus Do?”, New Era, sept. de 1972, págs. 4–6).

Análisis

Analicen los cinco pasos que empleaba el presidente Romney para saber qué quería el Señor que él hiciera.

Pizarra (o el volante)

Anote esos pasos en la pizarra o entrégueles el volante que haya preparado con la lista de los mismos. Hablen de lo que pueden hacer las jovencitas para emplear esos pasos ellas mismas a fin de saber lo que el Señor quiere que hagan y, de ese modo, seguir el ejemplo de Jesucristo.

Cita (resumen de la anterior)

“Jesús llevó una vida perfecta basándose en ese modelo. Por supuesto, no podemos esperar ser capaces de igualarlo, pero emulando lo que El hizo podemos progresar más hacia esa meta que de cualquier otra manera” (presidente Romney, “What Would Jesus Do?”, pág. 5).

Nuestra vida mejorará si seguimos el ejemplo del Salvador

Presentación por la maestra

Explique a la clase que el seguir el ejemplo del Salvador, aun en cosas que no parezcan muy importantes, hará que nuestra vida mejore notablemente. El siguiente relato demuestra el progreso que logró una joven al poner en práctica las enseñanzas de Jesucristo.

Relato

“Carlota había llegado a un momento muy difícil de su vida. Se sentía descontenta y le parecía que nada marchaba bien… Sus amigos eran vulgares, su hogar no tenía atractivos y se daba cuenta muy bien de que su personalidad no era agradable. El problema que enfrentaba era demasiado grande para resolverlo sola…”

En busca de alguien que le ayudara, la joven decidió ir a hablar con Margarita, una señora a quien admiraba porque su manera de vivir era la que a ella le hubiera gustado tener. “Carlota le contó todo lo que le causaba dolor en su vida frustrada y desdichada… Después de unas amables palabras de comprensión, Margarita le dijo: ‘Puedes cambiar todo eso si tienes la fuerza de voluntad para hacerlo’…”

Y para comenzar su nueva vida, le sugirió que hiciera lo siguiente: “ ‘Durante veinticuatro horas, compórtate como si Cristo estuviera a tu lado, observando todo lo que haces. Después, vuelve a verme y hablaremos del asunto. ¿Estás dispuesta a hacer eso?’

“Un tanto… vacilante, ella le contestó: ‘Sí, señora’…

“Estaba ya anocheciendo cuando Carlota llegó a su casa. Sabía que una de sus obligaciones era ayudar a servir la cena, así que fue al armario y sacó de un cajón un mantel bastante ajado; al extenderlo sobre la mesa, notó que tenía varias manchas. Y entonces le sobrevino el primer pensamiento de un cambio.

“Si Cristo fuera a comer con nosotros, no tendería la mesa con un mantel sucio, pensó.

“Buscó un mantel limpio y, guiada por la misma idea, fue al jardín, juntó unas flores y las puso en un vaso, que colocó sobre la mesa; además, cambió el plato de la mantequilla, que estaba todo embadurnado, y cortó los trozos de pan acomodándolos cuidadosamente en la panera…

“ ‘¿Tenemos a alguien especial de visita?’, preguntó su padre…

“ ‘Tú, papá’, contestó ella sonriente…

“Su madre, fatigada y con calor… se sentó a la mesa, diciendo: ‘No sé qué le pasa, por qué le ha dado por arreglar tanto la mesa sólo para nosotros. Supongo que estará esperando que caiga alguien por acá antes de que hayamos terminado la cena’…

“ ‘No sé de nadie para quien me gustaría más hacerlo que para mi propia familia’, respondió la joven.

“La familia se quedó mirándola con extrañeza. Esa no era la Carlota que conocían. “Después de la cena, se fue a la sala, sacó una revista que estaba debajo de las otras y se puso a leer; era una revista que ella misma había llevado, y la había escondido allí. Después de unos minutos, la hizo a un lado… No estaría leyendo esto si Cristo estuviera sentado a mi lado, leyendo conmigo, pensó. Luego, se llevó la revista y la puso en la basura…”

Al día siguiente, “se fue a trabajar, como todos los días… No le gustaba nada el trabajo que tenía…”

Pero Cristo está conmigo, pensó, al entrar en la tienda… Esa mañana saludó a todos con una sonrisa…”

Durante el día, al pensar en cómo debía comportarse si Cristo estuviera con ella, hasta le fue posible resolver problemas con clientes groseros. Al atardecer, volvió a la casa de Margarita para hablar con ella de su experimento.

“ ‘Hice lo que usted me dijo, señora, lo mejor que pude’, le dijo a su nueva amiga. ‘Y, en realidad, noté una diferencia. Creo que me doy cuenta de lo que me quiso decir. Por supuesto, mi comportamiento no cambió la situación en que vivo; sigo siendo pobre, y no tengo medios para estudiar, y vivo en una casa muy fea…’

“ ‘¡Pero, mi querida, empezaste a sembrar la buena semilla sólo hace veinticuatro horas!’, le contestó Margarita. ‘¿Podrás seguir haciendo lo mismo? Ya tienes la palabra clave: es Cristo. El desesperarse… no cambia la situación; pero Cristo sí. Basta con que recuerdes andar muy cerca de El en tu jornada diaria’.

“ ‘Lo haré’, prometió Carlota” (Janet Craig, en Stories That Live. Tomado de La mujer Santo de los Ultimos Días: Manual básico para las mujeres, parte B, 1979, págs 6–8).

Análisis

Si el tiempo lo permite, hablen de las cosas que las jóvenes puedan cambiar en su vida diaria si hacen como Carlota y siguen el ejemplo de Jesucristo.

Aplicación de la lección

Exhorte a las alumnas a establecerse metas que les ayuden a parecerse más a Jesucristo al seguir Su ejemplo. Instelas a cambiar su manera de comportarse, como lo hizo la joven del relato.