El gozo que sentimos por nuestro potencial divino

Mujeres Jóvenes, Manual 1, 1994


Objetivo

Que todas las jóvenes se den cuenta del potencial divino que tienen y aprendan a sentir gozo por ello.

Preparación

  1. 1.

    a) Invite a una hermana ejemplar (preferiblemente, una que se haya casado en el templo y tenga una buena familia), después de haber recibido aprobación del asesor correspondiente del sacerdocio, para que vaya a la clase y hable a las jovencitas sobre el gozo de ser mujer. Pídale que relate algunos de los problemas y de las alegrías que haya experimentado, incluso algo de la época en que tenía la misma edad que tienen ahora las jóvenes de su clase. Podría comentar sobre algunas experiencias y algunas decisiones que le hayan ayudado a permanecer cerca de nuestro Padre Celestial, y hablar de las bendiciones y la felicidad que haya recibido de ellas. Debe recalcar que, a cualquier edad, es un gozo ser mujer. Dígale que puede tomar unos veinte minutos, y que dedique algo de ese tiempo a dejar que las alumnas le hagan preguntas o comentarios sobre lo que haya dicho. b) O puede invitar a tres hermanas, una abuela, una madre y una joven recién casada, también después de recibir la aprobación del asesor del sacerdocio, para que expresen brevemente la felicidad que sienten por ser mujeres. Pídales que además mencionen alguna experiencia que les haya dado gozo cuando tenían la edad de las jovencitas de la clase. Haga hincapié en que cada una cuenta con sólo cinco o seis minutos para hablar. Si lo desea, ofrézcase para hacerles una señal cuando se acerque el momento de terminar su presentación.

  2. 2.

    Si es posible y le parece bien, prepare una copia del mensaje de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes para cada una de las alumnas y de las invitadas.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Encontramos gozo al reconocer lo que somos y lo que podemos llegar a ser

Presentación por la(s) invitada(s) y análisis

Presente a la invitada (o invitadas) y explique a la clase que hoy aprenderán sobre el potencial divino que tienen como mujeres jóvenes y sobre el gozo que se siente por ser hijas de Dios. Diga a las jovencitas que, después de la presentación que hará la invitada, pueden hacer preguntas y comentarios.

Después de terminar la presentación y el período de preguntas de la clase, agradezca a la invitada el haber aceptado esta asignación.

Análisis y testimonio de la maestra

Expréseles su cariño a las jóvenes y su aprecio por la energía y el entusiasmo con que enfrentan esta nueva etapa de crecimiento en su vida. Recalque la importancia que tiene el sentirse felices por tomar las decisiones correctas y por seguir a Jesucristo. Eso es algo que debemos hacer ahora, no en un tiempo futuro, después que nuestros problemas actuales se hayan resuelto o que nuestros sueños y deseos se hayan cumplido. En este mundo de pruebas y dificultades, algunos ideales quizás no se alcancen jamás. Pero el gozo y la paz verdaderos están disponibles, en cualquier momento de la vida, para todos aquellos que vivan como el Padre Celestial lo desea.

Hágales notar que el evangelio nos guía y nos bendice al ayudarnos a comprender mejor la función y el potencial divinos que tenemos por ser mujeres.

En toda etapa de la vida podemos sentir gozo

Presentación por la maestra

Expréseles el gozo que usted misma siente por ser mujer y por su creencia de que en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días la mujer puede sentir esa alegría en toda etapa de su vida.

Si el tiempo lo permite y el estado de ánimo de las alumnas se presta para ello, pídales que hablen de algunas de las alegrías (gozos) que sienten por ser jóvenes miembros de la Iglesia.

Conclusión

Lectura

Lea estas palabras de exhortación de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes a toda joven de la Iglesia:

Queridas amiguitas:

Ustedes son bendecidas y favorecidas por nuestro Padre Celestial al tener el privilegio de vivir en esta época. El mundo de hoy, más que en cualquier otro período de la historia de la humanidad, es hermoso y está lleno de oportunidades. Estos tan especiales años de preparación que tienen por delante vienen colmados de búsquedas, descubrimientos, progreso, avance y del conocimiento del plan de Dios y de lo que El espera de ustedes, Sus hijas.

Este mismo mundo también está lleno de fealdad y de malas influencias, y el adversario les pondrá obstáculos, las tentará, tratará de desviarlas y las atacará de todas maneras con sus planes y persuasión.

Nuestro Padre Celestial sabe todo esto y las conoce individualmente. El confía en que dediquen estos años de preparación a ser una hija de Dios obediente a la que se pueda moldear y formar para la misión y el destino especial que le cabe en esta vida. Oren siempre, conozcan a su Salvador, Jesucristo, estudien las Escrituras y reflexionen sobre la aplicación específica que pueden dar a esas enseñanzas personalmente. Lleven una vida que las haga dignas de recibir las bendiciones del sacerdocio; sean felices y anden con confianza, alegres y llenas de gratitud, a la luz del Evangelio de Jesucristo.

Están rodeadas de muchas personas que las quieren y desean protegerlas y guiarlas: sus amigos, sus padres y otros familiares, la presidencia de su clase, los líderes, el obispado y, sobre todo, Jesucristo y su Padre Celestial.

Tengan presente que las queremos mucho y nos preocupamos por ustedes. Siempre oramos pidiendo que el Señor las bendiga y las fortalezca mientras se preparan para volver a vivir algún día con su Padre Celestial, porque El invita a todos “a venir a Cristo” (D. y C. 20:59) y a ser perfeccionados en El (véase Moroni 10:32).

Con afecto,

La Presidencia General de las Mujeres Jóvenes