La oración del Profeta


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La oración del Profeta

Con firmeza

Himnos

Qué hermosa la mañana; qué brillante era el sol.
Pajaritos y abejas daban voces de loor
cuando en la arboleda suplicó José a Dios,
cuando en la arboleda suplicó José a Dios.


Con ahínco suplicaba en ferviente oración,
y la fuerza del maligno de angustia le llenó.
Mas en Dios él esperaba y confiaba en Su amor.
Mas en Dios él esperaba y confiaba en Su amor.


Descendió gran luz del cielo, más brillante que el sol,
y gloriosa, la columna sobre el joven descansó.
Vio dos Seres celestiales, Dios el Padre y Jesús.
Vio dos Seres celestiales, Dios el Padre y Jesús.


“Este es mi Hijo amado; da oído”, dijo Dios.
Su oración fue contestada y escuchó al Salvador.
¡Oh qué gozo en su pecho porque vio José a Dios!
¡Oh qué gozo en su pecho porque vio José a Dios!


Letra: George Manwaring, 1854-1889.

Música: Sylvanus Billings Pond, 1792-1871; arreglo de A. C. Smyth, 1840-1909.