Invitaciones inspiradas

Por el Élder Erich W. Kopischke

Presidencia del Área Europa


Élder Erich W. Kopischke

Élder Erich W. Kopischke

Los profetas del Libro de Mormón no sólo predijeron la destrucción final de su propio pueblo, sino que también predijeron nuestros tiempos. Moroni dijo: “He aquí, os hablo como si os hallaseis presentes, y sin embargo, no lo estáis. Pero he aquí, Jesucristo me os ha mostrado, y conozco vuestras obras” (Mormón 8:35). Moroni y otros conocían el orgullo que existiría en nuestro mundo moderno, el orgullo que conduciría a multitud de pecados (véase Mormón 8:36, 37).

Los profetas, antiguos y modernos, nos recuerdan que las soluciones a las calamidades, las aflicciones personales, las injusticias y los males del mundo se encuentran en el evangelio de Jesucristo y en sus ordenanzas salvadoras. Ellos nos invitan a escoger hoy a quién hemos de servir (véase Josué 24:15) y nos exhortan a venir a Cristo y a procurar toda buena dádiva (véase Moroni 10:30).

Nuestro don más preciado de Dios, el que nos distingue como Sus hijos e hijas, es nuestro albedrío. Podemos actuar por nosotros mismos. Sin embargo, “el hombre no podía actuar por sí a menos que lo atrajera lo uno o lo otro” (2 Nefi 2:16). Como deber haber oposición en todas las cosas, el mundo está lleno de incitaciones. La publicidad, los medios y el Internet ofrecen soluciones rápidas para todo. Con demasiada frecuencia, estas promesas no se cumplen, sirven más al proveedor que al receptor, y las personas “son cegad[a]s por la sutil astucia de los hombres” (D. y C. 123:12).

Las invitaciones que engañan a las personas provienen del mal. Éstas son las tentaciones que confrontamos cada día. La motivación para tentar a los demás siempre es el egoísmo. De formas sutiles, las invitaciones malignas manipulan y coaccionan a las personas, resultando en la cautividad espiritual o incluso la adicción.

Se halla felicidad y un propósito real en la invitación que nos extiende el Salvador: “Él invita a todos… a que vengan a él y participen de su bondad” (2 Nefi 26:33). Las invitaciones inspiradas son súplicas a las personas para que hagan lo que es bueno. Quienes extienden tales invitaciones, respetan el albedrío de los demás y están motivados por el amor.

Nefi explicó la función que desempeñamos al extender la invitación del Salvador: “¿Ha mandado él a alguien que no participe de su salvación? He aquí, os digo que no, sino que la ha dado gratuitamente para todos los hombres; y ha mandado a su pueblo que persuada a todos los hombres a que se arrepientan” (2 Nefi 26:27). Para contrarrestar la iniquidad, la tentación y el engaño que prevalecen en nuestro mundo, todas las personas necesitan recibir invitaciones inspiradas, que emanen de un sincero amor y preocupación por ellas. Cuando extendamos estas invitaciones, muchas personas desearán aceptarlas.

El año pasado invitamos a todos los miembros en el área Europa, a que extendieran invitaciones inspiradas a sus parientes y amigos dentro y fuera de la Iglesia. Felicitamos a todos los que fielmente lo hicieron. Centenares de vidas han sido bendecidas, tanto quienes extendieron las invitaciones como los que respondieron a ellas.

Un matrimonio me contó una vez cómo fue que el abuelo de la familia se bautizó luego de rehusarse por muchos años. Una nieta en edad de Primaria estaba celebrando su cumpleaños y su abuelo le preguntó: “¿Qué deseas en tu cumpleaños?” Ella pensó por un momento y dijo: “¡Deseo que seas bautizado, abuelo!” Él se sobresaltó por la invitación y luego dijo, para sorpresa de todos: “Está bien”. Se bautizó, y poco después la familia completa se selló en el templo.

A veces no extendemos la invitación por temor a una reacción negativa, o ya lo hemos hecho mil veces antes y no creemos que las personas cambien. No debemos preocuparnos por las reacciones de los demás, no somos responsables de la manera en que ellos reaccionen. Y no debemos asumir que las personas no cambiarán. El presidente Monson dijo: “los hombres cambian todos los días”1.

Veo el aumento del crecimiento de la Iglesia en Europa condicionado a nuestra habilidad para extender invitaciones inspiradas. Por lo tanto, le invitamos nuevamente a tomar parte en un experimento especial en el mes de junio. Estudie en oración el principio de las invitaciones inspiradas. Medítelo personalmente, junto con su familia y en las clases de la Iglesia. A medida que estudia y ora, el Espíritu le guiará y recibirá algunos nombres. Usted sabrá cómo y a quién extender invitaciones inspiradas. Las personas responderán a su amorosa súplica de escuchar a los misioneros o de acompañarle a una reunión sacramental.

Nuestra fe en Jesucristo aumentará a medida que extendamos invitaciones poderosas a las personas que amamos. Cuando invitemos a los demás a venir a Cristo, los elegidos oirán y reconocerán la voz del Pastor: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna” (Juan 10:27, 28). Es mi oración que extendamos invitaciones que conducirán a los demás a la vida eterna, que es el mayor de todos los dones.

Notas:

1 Thomas S. Monson, “Al rescate”, Liahona, julio de 2001.