El Santo Templo

 

POR EL ELDER WILFORD W. ANDERSEN

De los Setenta. Febrero 2012


 

Tenemos dentro de nosotros un edificio sagrado, que es un tesoro de valor incalculable. Es un verdadero regalo que nuestro Padre Celestial ha dado a cada uno de nosotros.

Un lugar que es más hermoso aun que las playas de arena blanca y aguas turquesa del mejor de los hoteles del área del Caribe. Aquellos que visitan y ven este tesoro, ya sean miembros de la Iglesia o no, se sienten inspirados por lo que pueden ver y sentir allí. Sus jardines y verdes pastos trasmiten orden y paz. Y dentro de sus puertas, se manifiesta el poder de Dios. Me refiero al santo templo.

El templo es sagrado porque las ordenanzas realizadas allí nos preparan para entrar en la presencia de Dios. Elías el profeta regresó a la tierra como se había prometido a restaurar las llaves del sacerdocio necesarias para llevar a cabo las ordenanzas del templo. Él se le apareció a José Smith en el Templo de Kirtland y le dijo que el propósito de estas llaves era el de hacer "volver el corazón de los padres a los hijos, y el de los hijos a los padres, para que el mundo entero no fuera herido con una maldición”. Doctrina y Convenios 110: 15.

Como todos somos testigos, las familias de este mundo, incluyendo nuestras propias familias, están bajo ataque. El orgullo, el egoísmo y el pecado del mundo son de hecho una maldición que destruirá toda la tierra a menos que el corazón de los miembros de la familia se puedan ablandar y cambiar, al menos podemos sanar nuestros hogares. Las promesas hechas y recibidas en el templo nos van a proteger contra esta destrucción. Como José Smith oró en la dedicación del Templo de Kirtland, " Te rogamos, Padre Santo, que tus siervos salgan de esta casa armados con tu poder, y que tu nombre esté sobre ellos, y los rodee tu gloria, y tus ángeles los guarden;”. Doctrina y Convenios 109: 22.

 Hermanos y hermanas, no debemos tomar el templo a la ligera. Vengan al templo a hacer convenios con Dios. Luego vengan una y otra vez para ser fortalecidos y recibir protección contra el poder del destructor. Dios ha prometido Sus más ricas bendiciones a aquellos que hacen y mantienen los sagrados convenios del templo. Nada es más importante para nosotros y nuestras familias.